11
I tengo miedo de buscarte y no encontrarte, o de encontrarte pero que no me estés buscando tengo miedo de sostenerte entre mis brazos y que te caigas al abismo y que no quieras volver a mis manos; tengo miedo de que me sostengas entre tus brazos y que me arrojes al abismo y que no quieras que vuelva a tus manos tengo miedo de que quieras irte porque mis brazos son débiles y no pueden sostenerte tan fuerte; y si te vas mis manos se van a ir con vos, se van a quedar aferradas a tu espalda como los árboles se aferran a la orilla de los ríos, de mis ríos como las estrellas se aferran a las paredes de las galaxias, de mi galaxia y los latidos de tu corazón se van a ir con la brisa que abraza los huracanes se van a ir con la sangre que tiñe los ríos, mis ríos secos. II dejame buscarte y encontrarte dejame sostenerte en mis brazos un día más, una noche más; veamos el atardecer en la terraza y dejémonos abrazar por la primera brisa mañanera dejame buscarte y encontrarte dejame curar tus alas rotas las mías pueden esperar y si te busco, y si te encuentro encerrémonos en nuestros brazos hasta que las jaulas se vuelvan pájaros.

Translúcida

Embed Size (px)

Citation preview

I

tengo miedo de buscartey no encontrarte,o de encontrarte

pero que no me estés buscando

tengo miedo de sostenerte entre mis brazosy que te caigas al abismo

y que no quieras volver a mis manos;tengo miedo de que me sostengas entre tus brazos

y que me arrojes al abismoy que no quieras que vuelva a tus manos

tengo miedo de que quieras irteporque mis brazos son débiles

y no pueden sostenerte tan fuerte;y si te vas

mis manos se van a ir con vos,se van a quedar aferradas a tu espalda

como los árboles se aferrana la orilla de los ríos, de mis ríos

como las estrellas se aferrana las paredes de las galaxias, de mi galaxia

y los latidos de tu corazónse van a ir con la brisa que abraza los huracanes

se van a ir con la sangre que tiñe los ríos,mis ríos secos.

II

dejame buscarte y encontrartedejame sostenerte en mis brazos

un día más, una noche más;veamos el atardecer en la terraza

y dejémonos abrazarpor la primera brisa mañanera

dejame buscarte y encontrartedejame curar tus alas rotas

las mías pueden esperar

y si te busco, y si te encuentroencerrémonos en nuestros brazos

hasta que las jaulas se vuelvan pájaros.

III

tus manos de galaxiame sostienen entre las estrellas,entre la oscuridad de la noche

y tus ojos de supernovase iluminan con el sol

y te sostengo con fuerzaentre los latidos de mi corazóncuando duermo y estoy en paz,

cuando despierto y estoy en guerray cuando te transformás

en el aire que llega a mis pulmonesreviviéndome

reviviendo lo que murió ahogadoen lágrimas que nunca cayeron

y en gritos que nunca nadie escuchó.

IV

siento plantitas en el estómagoplantitas con flores azules y violetas

siento cómo mis venas se transforman en ramasy mi piel en pétalos translúcidos

y siento tus manos en mi espalday tu espalda entre mis dedos, entre mis caricias

tu rostro reposando en la palma de mi manocomo reposan las ninfas en las copas de los árboles

y con mi cabeza reposando en tu pechosiento los latidos de tu corazón

siento los golpes de tu alma al cristal que la encierraqueriendo escapar, queriendo liberarse

y es reconfortanteestar entre tus brazos, entre tus manos

estar entre cadenas que no me ahorcan ni me lastimanni me dan motivos para querer liberarme,

sintiendo lo que los demás no pueden sentir,sintiéndote

V

ya no sangranlas cicatrices que antes ardían

Ya no duelenlos huesos que antes se rompían

no hay gritos ni sollozos dentro de mi cabezano hay sonido

mis nudillos no están moradosni mis medias rotas

no hay dolorni incomodidad o molestia

salvo la de mis piescansados de caminar;

el recorrido fue largo y oscuromi piel se quemó en la tiniebla

pero llegué a mi destinoa mi Jardín del Edén

mi piel ya no ardemis huesos ya no duelenni las cicatrices sangranes como volver a nacer

VI

me das todo lo que podés dary te doy todo lo que queda de mí

todo lo que aún florece en mi pechotodo lo que aún respira

mi corazón se abriga entre tus manosy anhela quedarse ahí

en silenciorefugiado en vos.

VII

bajo el rojo atardecero en el rosa amanecer,

en el calor de tus manoso en el frío de las mías

espero no te molestesi el carmesí de mis labiosse tatúa en tus clavículaso si mis uñas escarifican

tu espalda a medianoche,entre los aullidos de los lobos

y la luz de una luna rojaespero no te moleste

si de repente mis sollozossuenan más fuerte que mis gemidos

porque aún proclamándome emperatriz,y aún haciéndose mi voluntad,

mi imperio puede caerconmigo y de rodillas

pero no caerési me dejas aferrarme a tu espalda

si me dejas dormir entre tus costillasy abrazando tu corazón

y si caemosque sea sobre el pasto

y para dormir una siestay para esconder nuestro dolor

en la amnesia primaveral

VIII

en medio de la nochecomo sombras en el bosque

en medio de tu pechoe incluso entre los latidos de tu corazón

me escondo de lo que me hace malde lo que me corta la piel

de lo que me rompe los huesos

donde muere el frío de mis manosy donde nace el calor de tu pecho

ahí es donde me escondoy donde me quiero quedar para siempre

porque ahí no me atormentan las pesadillasy porque tus brazos me acogen

en la noche fría y oscura

quedémonos juntosentre las sábanas y nuestros brazos

para por fin,después de tantas pesadillas,

poder dormir en paz.

IX

si se caen mis piernassostenelas fuerte

si se caen mis brazossostenelos fuerte

si se caen mis manosno dejes que toquen el suelo

sino tu corazónno dejes que mis pulmones se oscurezcan

ni que mi corazón se detenga otra vezy si mis huesos se rompen,

soldalos con el calor de tus manos

no dejes que mi piel se desvanezca en el sueloensuciándose de sangre seca y lágrimas oscuras

no dejes que mi piel vuelva a arder.

X

qué calor va a hacer sin vos en veranoy qué frío va a hacer sin vos en inviernoqué rápido van a caer las hojas en otoño

y qué despacio van a florecer las flores en primaveraqué rápido va a disiparse el humo de mi cigarrillo

qué despacio va a enfriarse mi téy qué tan poco va a durar esta tarde

qué temprano va a amanecery qué tarde va a anochecer

los mediodías no se van a ir en las estrellasni las medianoches en el sol

todo eso sin vosasí que quedate, por favor

XI

nunca hubo sol para nosotrospero nunca nos hizo falta

el oscuro nos acogióy nos enfrió en el desierto

donde las lágrimas salaban el airela luna nos vio crecer

mientras jugábamos en sus cicatricesy correteábamos entre la luz y la oscuridad

las estrellas nos bañabanmientras los ríos se enverdecían

adentrándose en los bosques

pero el sol nunca estuvoy aún así nunca nos hizo falta

teníamos nuestros brazos para calentarnosy nuestros ojos para iluminarlo que quedaba del universo

pero una vez su luz se asomó entre las estrellasy nos cegó, haciéndonos perder

entre las estrellas que también se cegaron,entre la Luna que no nos pudo encontrar

pasó mucho tiempo y el eclipse sucedióy entre la oscuridad nos encontramos

y nos unimos con los anillos de Saturnoy otra vez, el universo era nuestro.

XIIun cielo oscuro te escondió

pero una luna más brillante que el solte iluminó en tu ascenso

y su aura te coronó de gloria;te convertiste en una estrella más

en el centro de una galaxiamientras mis manos volvían a enfriarse

después de sostener tu tibio corazónen la noche que se incendiaba

mientras más te alejabas, más frío sentíay mis lágrimas se convertían en escarcha

que se incrustaba en mi rostro y me hacían sangrar

pero sonreíaporque mientras más frías estuvieran mis manos

más anhelaría el calor de tu almay más lo apreciaría cuando sea mi hora de ascender,cuando el aura de la luna me corone a mí también,

cuando mi corazón y tus manos se vuelvan a encontrar.

XIII

vi la ventana cerrarseantes de que se abra

mis manos sujetaban la cortinay mis piernas me dejaban caer

el mundo que me mantenía despierta por las nochesse había incendiado

se había vuelto cenizasy nada podía renacer de él

era algo hermoso que intentamos haceraunque no tuviera consignas

pero mi respuesta el amorque entibiaba mis manos en tu pecho

mi alma era otoñoun mundo nublado y frío

un mundo lluviosoque se calmaba cuando tus pies

pisaban las hojas secasporque ya sabés, nunca hubo sol para nosotros

vos sos el único que sabecómo era ese mundocuando estabas en él,pero sin vos dentrono hay días santos

no hay días malditosporque la luz laica brilla en mis pupilas

y me ciega completamentesin poder creer

y vos sos el único que puedeentrar en ese mundo ya impuro

donde el pasto se quemóy las dalias nunca nacieron

de lejos se escuchan los latidos de mi corazónque espero te reconforten

y sea la melodía distorcionada que quieras escuchary sean los mensajes que no puedo decir

pero que quiero,aunque mis palabras sean frágiles como mi voz

quizás la ventana se cerrópero aún siento tu respiración en la brisa otoñaly las hojas cayendo sobre mi piel,vistiéndome;

es otoño acá adentroseámoslo nosotros también.

XIV

de aquél pasado que no quiero recordar,donde por las falsas ventanas

no ingresa ninguna luzdonde por los ojos que nunca existieron

miraba el entorno incolorotiñiéndolo de colores que se apagaban

de aquél pasado donde lloraba con ganashasta secarme, hasta marchitarme

de aquél pasado donde desmembré cada cuarto de sentidodonde removí un tercio de mi existencia,

un octavo de mi atención,un entero de mi concentración

de aquél pasado que pinta la jaula de negrome ayudaste a esconderme

para que no me pinte a mí también;

podía sentir la profundidadde un hueco muy estrechojusto entre mis pulmones,

el vacío cuyo frío me quemabahasta que solo tus manos empezaron

a quemarme, a incendiarme

podía sentir mis ojos y sentidos enteros desnudándosela sobredosis de una ansiedad explosiva

drenándose fuera de mis pulmonesdrenándose fuera de mi espíritu,

me sentía viva;la fauna me tragabala flora me escupía

y las ventanas se volvían verdaderascuando la medialuz de tus ojos me iluminabaya nada era incorrecto en estos ojos de vidrio.

XV

los días se volvieron rápidos y livianoscomo mis manos moviéndose entre las nubesintentando alcanzar el sol que me vio renacer;pero el sol que me vio renacer ahora se aleja

su calor ya no acaricia mi piely su luz ya no ilumina mi camino

las noches se volvieron lentas y pesadascomo mis piernas moviéndose en la oscuridad

al ritmo de las melodías de un piano roto;las noches ya no se incendian

solo caen sus cenizas, nublándome la vistacuando el Infierno dejó de ser en el cielo,

disfrazado de una falsa coraza de celestes y grisesdeleitándome de reflejos de un espejo roto,empezó a ser entre las sábanas de mi cama

empezó a quemarme la piel, a quemarme los huesosy a quemar los sueños escondidos en mi almohada

XVI

sólo me queda confiar en el azul,y quizás por eso siempre sienta que soy una niña;pero el azul se vuelve violeta, y se vuelve negropero el negro se vuelve violeta, y se vuelve azul

y mis ojos ya no ven esos colores, ya no los diferencian

sólo me queda confiar ciegamente en el azuly quizás por eso nunca sienta que soy una niña;porque mis medias se rompen al caer de rodillasen las piedras del camino al mundo de los sueños

que se encarnaron en los árboles de los bosques del no-ego,donde si no tiemblo tengo frío y si no sonrío, me deprimo.

XVII

¿y qué te podés contar cuando en el espejo no hay nada?¿y qué le podés contar al mundo cuando sos un espíritu mugriento?

un espíritu avejentado, arrugado. arruinado.

no me mires mal, mi espíritu envejece cuando lo hacés.no quieras que robe tus entidades,

no vas a enamorarme, ni mucho menos obsesionarme.

mi piel se pudre cuando la tocan tus manosy me ciego cuando te transformás en el sol,

el sol negro que antes iluminaba la cima de mi cama.el negro teñía mi piel.

mi vista se nubló de cenizas cuando te vi nacery cuando vi nacer tu enojo, tu descontento.los golpes dejaron cráteres en mis huesos

y quemaduras en mi piel, que aún arden al despertar.

XVIII

no es la noche incendiándosesino mi piel quemándose en tus brazos

volviéndose cenizas que se mezclancon las de nuestros cigarrillos,aquellos que duran una tarde

y que sean eso, cenizaspara volar en el viento

como los pájaros al anochecer

XIX

el inicio reposaba en sus pupilas dilatadasy alzaba vuelo en las miradas a la ventana

luego recorriendo la habitaciónluego acariciando las cicatrices

y tiñiéndolas con el carmesí de sus labios

un momento que nacía entre las sábanasque crecía en las miradas y los besos,

y moría en la máquina de escribirdonde quedaba una sola hoja

con un solo renglóncon una sola palabra:

fin.

A mi amor de manos tibias.A Alejandra, también.

Gracias.Septiembre, octubre y noviembre de 2015.