Antonio Alatorre, Qué Es La Crítica Literaria

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Descripcin de la crtica literaria.

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  • QU ES LA CRTICA LITERARIA?

    Antes de explicar lo que yo entiendo por crtica de la literatura,tendr que decir unas palabras acerca de la literatura, o, msconcretamente, acerca de las obras literarias.l

    Una obra literaria se puede definir de muchas maneras. A mme gusta, por econmica, esta definicin: una obra literaria esla concrecin lingstica (concrecin en forma de lenguaje) deuna emocin, de una experiencia, de una imaginacin, de unaactitud ante el mundo, ante los hombres. Un cuento, un poema'

    una novela, etctera, son obras literarias: convierten en lengua-je, digamos, la adoracin de la belleza, la indignacin por lainjusticia individual o social, la fascinacin por el misterio dela vida o por el misterio de la muerte, el sentimiento de serenidado de terror o de melancola dejado por cierta noche..' (y estaenumeracin podra seguir hasta el infinito).

    Pues bien: as como el cuento, el poema, la novela, han con-vertido en lenguaje la experiencia del aulor, as la crtica deese cuento, de ese poema, de esa novela, convierte en lenguajela experiencia dejada por su lectura. La crtica es la formulacinde la experienci del lector. Pone en palabras lo que se haexperimentado con la lectura. As de simple? S, slo que esasimplicidad puede ser dificultossima. Como la experiencia dela lectura es a vcces sumamente complicada, hecha de elementosenormemente variados y complejos, ese poner en palabras sepuede cornplicar hasla llegar a ser algo tan tcnico o tan exigentecomo una filosofa o como un sistema cientfico. De hecho, losgrandes crlicos literarios son tan raros como los grandes crea-dores literarios. Ms raros an, tal vez. La razn puedc ser sta:

    Estas pginas so la "vcrsi6n escril" (19?3) de una conferencia dada de viva voz

    el 22 dejunio de l9?2 cn Ia l-ibrera Univcrsitaria. Em Pare de un ciclo llamado'cmo hacercrtica" (dc pinlur, dc msica, de cine, elctera); a mf me toc "lileralura"-

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    los medios de que se vale el creador literario son fundamental-rnente irracionales, intuitivos, casi "fatales" (a veces se hablatle "dones divinos"), mientras que los medios de que se vale elcrtico son fundamentalmente racionales, discursivos, y por lolaDto se consiguen ms por las vas del esfuerzo, de la disciplinay del estudio que por las vas gratuitas de la intuicin.

    Por eso el crtico puede "formarse". Por eso hay incluso c-tedras para la mejor preparacin de los crticos literarios. (Nose sabe, en cambio, de ningn verdadero creador literario quehaya llegado a serlo a causa de qtse "se form" siguiendo curiosde creacin.) Tal vez nunca lleguemos a ser "grandes" crticos.Pero es un hecho que todos los lectores podemos hacernos cr-licos, y que todos los crticos podemos hacernos mejores crti-cos. Son metas que estn a nuestro alcance.

    Digamos que hemos ledo ese cuento, ese poema, esa nove-1a... O no: hagamos otra cosa mejor: leamos una obra determi-nada. Sea rn cuento de Juan Rulfo, digamos el cuento intitulado''Diles que no me maten", de su libro El llano en llamas.

    (Para entender mejor lo que va a seguir, sera efectivamenternuy bueno leer ese cuento de Rulfo, o releerlo si su lectura nocs muy reciente. Perdn si esto causa alguna incomodidad: perolo que va a seguir puede decirse lo mismo en un lenguaje generaly abstracto que en un lenguaje particular y concreto, y yo pre-Iiero decididamente la segunda manera. Si tomara una novelatlc Juan Carlos Onetti, o un poema de Toms Segovia, los rasgosrue deslacara seran naturalmente otros, pero mis conclusiones,cn cuanto a lo que es la crtica, seran las mismas.)

    Elijo "Diles que no me maten" por una razn de comodidad:conozco a muchsimos lectores de ese cuento, sobre todo lec-lores jvenes, y puedo asegurar (observacin de hecho) que aninguno lo ha dejado indiferente. As se hace ms cmoda lalirrea de entenderse. Pero muy bien puede ser que entre los quernc estn leyendo haya alguno que sienta que ese cuento ,'nolc dice nada". Es bien posible: est en el orden de las cosas, yrro hay que alarmarse excesivamente. Desde luego, una cosa quenuncahay que hacer es fingir que nos interesa una obra que nosha dejado indiferentes. (A ese lector que ha encontrado huecoy vaco el cuento de Rulfo, mero sonido de palabras, le suplico\,o que ponga en su lugar algo que a l Ie interesa, y que en

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  • ,;

    lugar de los rasgos que yo destaco, destaque l los rasgos per-tinentes de esa obra que l ama.)

    Pero antes de entrar en materia no estar de ms decir unaspalabras acerca de la crtica "adversa", porque despus no voy hablar ms que de la crtica que ms me importa (aunque statambin, ocasionalmente, pueda ser adversa).

    1. Muchas personas piensan que hacer crtica de un libro ode un autor, ciiticarlos, es lo mismo que censurarlos, "metersecon ellos",2 "pone os como trapo". Yo no le doy ese significadoa la palabra. laram, crtica significa "apreciacin, valoracin,juico, entendimiento de alguna cosa", en este caso una obraliteraria. Tal apre ciacirt podra ftaducirse en una condena, peroeso ya sera pr culpa de Ia que se pretenda creacin literaria,sin erlo, y no po, culpa de una determinada actitud crtica,porque la irtic, segn mi definicin, no estaba de ningunamanera predispuesta a \n rechazo.

    2. Claro que la crtica "adversa" ---cuando es crtica, se en'tiende- pude ser tan iluminadora como la crtica "favorable"o "entusista". El crtico que niega categora esttica, categorade creaciones literarias a tales o cuales productos' aunque 'otro leneno sean algo (reportajes, por ejemplo, o incluso ejer-cicios de gramtica), les est negando en el terreno l.iter.ariosu ser mismo, las est declarando "no-seres", y por consiguienteest afirmando sus ideales del verdadero "ser", de la verdaderaobra literaria.

    3. Sin embargo, el fraude total, el completo no ser, el ceroabsoluto, son fnmenos muy raros, y quiz puramente hipo-tticos, entes imaginarios. Baste pensar esto: la peor novelatiene lectores. A m, por ejemplo, las novelas de Corn Telladome parecen (porque se es mi esquema mental, lo reconozco,o sea mi actid citica) la negacin misma de la creacin lite-raria; y sin embargo me es forzoso reconocer que Corn Tellrdotiene infinitas lectoras, y que esas lectoras, que por supuestoson tan seres humanos como yo, experimentan en su esfera las

    mismas emociones que el lector de Marcel Proust en la suya.

    2 Hay un gracioso ensayo de Enrique Dez_Canedo llamado "Metere con" (en la

    rimera seriele sns Cok|crsaciones li,era.as, editadas por su hrjo Joaqufn) Invito a

    -i lectores leerlo: se van a diverlir. (Nola de 1993 )

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    (Las mismas? No estar exagerando? No, porque son emo-ciones hechas de idntica sustancia, por ms que, muy proba-blemente, las lectoras de Corn Tellado tendern a pensar quela esfera de ellas, la esfera corintelladesca, es mucho ms amabley placentera, mucho ms clida y grata que la esfera enrarecidadel lector de Proust, mientras que el lector de Proust, natural-rnente, ni siquiera se dignar asomarse a la otra esfera, sintin-dola barata e idiota.)3

    4. Por lo tanto, el hipottico condenador absoluto del cuentode Juan Rulfo, si es un crtico informado, tiene que saber, for-zosamente, que existen acerca de l muchas valoraciones "fa-vorables" y aun "entusiastas". Y, si procede verdaderamentecomo crtico, no me cabe duda de que eso lo estimular a hacertle su condena un yerdadero juicio o entendimiento, una ver-dadera crtica literaria.

    5. La conclusin de todo esto es muy clara. En un cuadrototal, que abarque todos los aspectos y todas las repercusionesde una obra determinada, es normal encontrar dosis de acepta-cin y dosis de rechazo. No hay aqu nada 100 por ciento "ne-gro" ni 100 por ciento "blanco". Nuestra reaccin personal, sics honrada, rara vez es as de intransigente. Y si leemos unahistoria de la crtica no tardaremos en encontrarnos con quenadie (ni Homero, ni Shakespeare, ni Dante, ni Cervantes, niGoethe) se ha visto libre de "lunares", de "debilidades" y aun de"estupideces", al pasar por el juicio honrado de generacionesde lectores. De ah que las buenas crttcas, en la prctica, nousen la "censura" sin algunos granos de "elogio" (y viceversa).Las crticas 100 por ciento negras, las crticas implacablemente

    I Durante aos o mencionar ]as novelas de Rafael Prez y Prez como ejemplosupremo de "subliteratura", perojams cay una en mis manos. Posteriornente pasaronr ocupar ese lugaf las novelas de Corn Tellado, cuyo nombre, ms eufnico que el deI'irez y Pez, adopt en mis clases de Teora Literia cuando de "subliteratura" selralaba. Tampoco haba ledo ninguna, pero mis alumnos y yo sablmos por ddeiban. Ahora bien, una vez fuimos invitados, mi familia y yo, a pasar un fin de semanacn la casa que ciertos desconocidos (amigos de amigos) tenlan en un lugar turfstico, yll, en la sala, me encont con docenas de novelas de Con Tellado. Y mientIas lal.rmilia paseaba por prados y oieros y lagos, yo me dediqu a leerlas, con la mis-nra clse de rcgoco --{e eso esloy seguro- con que Cervaotes ley Ia Forluna de,4mrrde Antonio de Lo Frasso: vase Don Oribt., primera pafe, cap.6, hacia el final-(Nota de 1993.)

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  • aniquiladoras, tienen siempre, en mi opinin, unadosis ms o menos

    fuerte de ignorancia (o de "mala leche", que no s si es peor).

    Hemos letlo, pucs, "Dilcs que no me maten" y nos ha impre-sionado de una u otra manera. No de la misma manera a todos,

    desde luego. Algn lector vivir el cuento como evocacin orecreaci de un ambiente rural mexicano; otro tendr la im-presin de que Rulfo transcribi en estas pginas una escena,ruy cnn.t"io y muy pattica, presenciada por l; otro

    -se su-

    meigir sin mt "n e." patetismo, y a fierza de identificarse

    con'uvencio Nava sentii en s esa misma urgencia de vivir,y unir su voz a la del pobre viejo (probablemente con-el corazn

    alpitndole) para gritar con l la abyecta splica: "Diles queiengan tantita lstima de m", y al decirla sentir l