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AUTORA Juana de la Encarnación TÍTULO Passion de Christo ... · PDF fileJuana de la Encarnación Pasión de Christo comunicada 2 1. Habiendo de sacar a luz la Pasión de Cristo,

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AUTORA Juana de la Encarnacin

TTULO Passion de Christo comunicada por admirable beneficio a la

Madre Juana de la Encarnacin, religiosa Agustina Descala en el

convento observantssimo de la ciudad de Murcia contiene cosas provechosas

y muy utiles para el aprovechamiento de las almas y para quien desea drse

... a la oracion.. se pone al principio un resumen de la admirable vida de

la misma sierva ... lo saca luz el Padre Luis Ignacio Zevallos, de la

Compaa de Jesus ...

DATOS

BIBLIOGRFICOS

Madrid: Imprenta de Francisco Fernndez, 1720;

[56]+503+[33] pp.; 8.

EJEMPLAR Biblioteca de la Abada de Montserrat (texto completo)

NOTAS La presente edicin transcribe los paratextos de los que consta

la obra:

- Portada

- Dedicatoria a la venerable madre Mariana de san Simn,

fundadora del ilustre convento de agustinas descalzas de

la ciudad de Murcia

- Licencia de la religin

- Aprobacin del reverendo padre, doctor Juan de Campo-

Verde, de la Compaa de Jess

- Licencia del ordinario

- Suma de privilegios

- Fe de erratas

- Suma de la tasa

- Tabla de los captulos y pargrafos contenidos en este

libro

- Breve resumen de la vida y virtudes de la madre Juana de

la Encarnacin

- Advertencia al que leyera

RESPONSABLE Mercedes Marcos Snchez

https://books.google.es/books?id=QLFD3tP1PYsC&dq=juana%20de%20la%20encarnacion&hl=es&pg=PP5#v=onepage&q&f=false

Juana de la Encarnacin Pasin de Christo comunicada 1

PORTADA DEL EJEMPLAR

[h. 1r] [Portada]

Pasin de Cristo, comunicada por admirable beneficio a la Madre Juana de la Encarnacin, religiosa

agustina descalza en el convento observantsimo de la ciudad de Murcia.

Contiene cosas provechosas y muy tiles para el aprovechamiento de las almas y para quien desea

darse de algn modo a la oracin.

Se pone al principio un resumen de la admirable vida de la misma sierva de Dios. Y al fin se

concluye con otro singular favor de Mara Santsima, manifestndola la fealdad de un alma en

pecado mortal.

Lo saca a luz el Padre Luis Ignacio Zevallos, de la Compaa de Jess.

Y lo dedica a la venerable Madre Mariana de San Simn, fundadora de dicho convento y a su

observantsima comunidad.

Con privilegio. En Madrid. En la imprenta de Francisco Fernndez, ao 1720

[h. 1v] [En blanco]

[h. 2r]

A la venerable Madre Mariana de San Simn, fundadora del ilustre Convento de Agustinas

Descalzas de la ciudad de Murcia, y a su observantsima comunidad.

Juana de la Encarnacin Pasin de Christo comunicada 2

1. Habiendo de sacar a luz la Pasin de Cristo, comunicada por admirable beneficio a la Madre Juana de la

Encarnacin, hija afortunada, por haberlo sido de tan insigne convento, y venerable fundadora, con

un breve compendio de su vida, agravio la hiciera yo si en esta dedicatoria pusiera los ojos en otro

patrocinio que el suyo, en quien con tanta superioridad concurren la grandeza, la virtud, la

benignidad y el afecto que me pudieran mover a buscarle en otra parte. Por su grandeza [h. 2v]

tendr estimacin esta obra, seguridad por su virtud, por su benignidad admitir benvola que sea

honrado con su nombre este libro; y por el afecto de quien lo ofrece, lo recibir en prendas y

reconocimiento del suyo tan grande para con los hijos de la Compaa de Jess, que fueron desde

el tiempo de su fundadora y son siempre elegidos por padres espirituales, para la perfeccin de sus

almas, en la direccin de las conciencias de tan ilustres religiosas.

2. Fue la venerable Mariana de San Simn mujer verdaderamente grande, y aun por eso semejante

al que vio san Juan en su Apocalipsis1, que apareci en el cielo vestida de sol, calzada de la luna y

coronada de estrellas. Fue grande en los dotes de naturaleza, capacidad, discrecin y hermosura,

pero ms grande en los dotes de gracia. Fue hija nica en su ilustre casa, como lo es el fnix en la

gran casa de este mundo. Naci en la ciudad de Denia y a los diez aos de su edad consagr a Dios

con voto su virginidad, deseando ya en el estado de religiosa ofrecerse toda inocente vctima en el

altar de la obediencia. Y para poner desde luego la luna debajo de sus pies y coronar de estrellas su

cabeza, no solo [h. 3r] con valenta de su espritu despreci las riquezas, aplausos y vanidades con

que la brindaba el mundo, siendo pretendida de la primera nobleza de aquel reino para casarse con

ella, sino es que se abraz en floridos aos con la cruz de Cristo, su dulcsimo esposo, y vistiendo

humilde, pobremente, dio principio a aquella pasmosa penitencia, mortificacin y ejercicio de las

virtudes todas, que empieza y no acaba de elogiar su historia. La de su oracin fue tan elevada que,

an seglar, la visit y regal su esposo con dignaciones suavsimas, y la revel conseguira sus deseos

entrando religiosa en un convento, que quizs por solo ella, en su misma patria, fundara su amorosa

providencia. Violo a pocos aos erigido por el duque de Lerma, marqus de Denia, y la que era ya

muy profesa en la virtud, entr novicia con las fundadoras en el nuevo Convento de Religiosas

Descalzas del gran Padre San Agustn.

3. Y cuando ella ms deseaba y peda a Dios, por extremos admirable de humildad, que ni an su

nombre se supiese en la tierra, dispuso el cielo darla a conocer a la mejor parte del universo,

concurriendo a su primera entrada en la religin toda la corte de Espaa, con su [h. 3v] gran

monarca don Felipe tercero, que haba llegado a Denia para recibir a la serensima reina doa

Margarita, su esposa. E inclinndose a nuestra Mariana, por la virtud que en ella trasluca, la dio

1 [Al margen:] Apoc. 12.2.

Juana de la Encarnacin Pasin de Christo comunicada 3

por sus reales manos el hbito de novicia, que bendijo el nuncio de su Santidad y la encomend

con la salvacin de su alma cuidase en la presencia de Dios de su reino. As apareci esta gran mujer

en aquel nuevo cielo, vestida por el sol de las Espaas en el rey catlico, y del sol de justicia en el

rey del Cielo, que con el cumplimiento de su promesa, recibindola por esposa suya la trujo la salud

de sus alas. Y aun al verla a ella misma con el hbito spero y denegrido del sol de la Iglesia agustino,

se poda pensar si el mayor de los planetas se dej mirar segunda vez vestido de cilicio: Factus est

niger Sol tanquam saccus silicinus2. Por defuera, dir con san Bernardo a la virgen Sofa, qued la nuestra

vestida de sayal o jerga basta y grosera, resplandeciendo por de dentro hermosa como un sol: Foris

panossa, intus speciossa resplendes3. Calzada de la luna cuando ms descalza, vestida de sol cuando ms

desnuda, y cuando ms escondida, coronada de las estrellas del cielo y aclamaciones de la tierra.

[h. 4r] 4. Habiendo, pues, esta gran mujer huido ya del mundo, con aquellas dos alas que la dieron

de guila grande de su oracin y mortificacin, vol a aquella dichosa soledad y desierto, en donde

la habl Dios muchas veces, como lo tiene prometido a su corazn: Ducam eam in solitudinem: et

loquar ad cor eius4. Y despus de haber sido los progresos de su santidad como los pasos de la luz,

todos en mayor aumento refulgentes - Iustorum semita quasi lux splendens5, no cabiendo en s toda el

amor ardiente a su divino esposo, la impeli este, como a otro Moiss, para desahogo de su gigante

espritu a que le repartiese en tantos millares de vrgenes pursimas, como han florecido y florecen

en los dos insignes conventos que fund, en los que, con nuevo prodigio, ejecut su ingenioso

celo, lo que admir Job de aquellos prncipes: Quia edificant sibi solitudines6, que edifican desiertos en

las ciudades y en los poblados soledades, vindose vivir estas religiosas ermitaas de san Agustn

en el corazn del mundo tan abstradas de todo lo que es mundo, como si habitaran en el yermo.

Y para que no faltase contra esta gran mujer aquel dragn de muchas cabezas que se opusiera a sus

[h. 4v] generosos designios, la revel su divino esposo saldra victoriosa de muchas persecuciones

que la movera el infierno. As se cumpli a la letra por ambos extremos, viendo, despus de grandes

trabajos y oposiciones, fundado en la ciudad de Almansa su primer ilustre convento, donde hasta

hoy siguen sus insignes ejemplos tantas almas puras, esposas de Cristo, por cuyo amor muy de

asiento viven para elevarse sobre s mismas en la soledad y silencio: Sedebit solitarius, et tacebit, quia

levabit super se7.

2 [Al margen:] Apoc. &.12. 3 [Al margen:] 5. Bernard. 4 [Al margen:] Os. 2. 14. 5 [Al margen:] Prov. 4.18. 6 [Al margen:] Job 3.14. 7 [Al margen:] Lam.3.28.

Juana de la Encarnacin Pasin de Christo comunicada 4

5. Llenose luego todo aquel reino del buen olor de las virtudes de nuestra fundadora y llegando a

la ciudad de Murcia su fama, su vigilante prelado, el ilustrsimo obispo de Cartagena, antes de pasar

a la Iglesia de Jan, a que fue promovido, quiso dejar adornada su primera esposa con un joyel tan

precioso cual es, y siempre ha sido, aquel insigne convento de religiosas descalzas de Corpus Cris

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