Axis Mundi 13 - Mayo 2014

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    AXIS MUNDI N 13 - MAYO 2014

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    AXIS MUNDICONTENIDO

    Deus Caritas Est ....................................... 3Por Phileas del Montesexto

    El ngel, el daimon y el shhd ................. 5Por Phileas del Montesexto

    El Tao de la Carretera (VII)...................... 9Por Jos Rubio Snchez

    Sophia, la hermana divina del Logos ..... 10Por Joan Almirall Arnal

    Poema ..................................................... 15Por Vctor de Castellar

    El Cristo Velado .................................... 16Por John Tyrson

    Preguntas y respuestas ........................... 22Por Phileas del Montesexto

    El simbolismo del corazn ..................... 24Por Jol Pozarnik

    La conquista de Hastinapura (final) ...... 32Por Phileas del Montesexto

    Humor .................................................... 37Por Bill Watterson

    La llama no se apaga .............................. 38Por el equipo de redaccin

    AO 2 - N 13 MAYO 2014PUBLICACIN OFICIAL DE LA ESCUELA DE FILOSOFA INICITICA

    Publicacin de la Escuela de Fi-losofa Inicitica y el Programa de estudios Opus Philosophicae Initiationis (OPI)

    Director responsablePhileas del Montesexto

    Articulistas de este nmeroPhileas del MontesextoJos Rubio SnchezVctor de CastellarJoan AlmirallJohn Tyrson

    Articulista invitadoJol Pozarnik

    CorrectoresJohn TyrsonEladio Ortega

    Pgina webwww.revistaaxismundi.com

    Los conceptos vertidos en cada uno de los artculos es de completa responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la opinin del Programa de estudios OPI.

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    EDITORIAL

    Deus Caritas EstEl que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es Amor. (1 Juan 4:8)

    Al abordar el estudio de las sagradas escrituras de Oriente y Occidente encontramos diversas llaves o capas de interpretacin que deben superarse para llegar hasta la mdula de todo texto trascendente. Blavatsky hablaba de siete claves principales con siete sub-claves, mien-tras que Orgenes prefera hablar de tres significados: uno literal o evidente (en funcin del Cuerpo), otro tico (vinculado al Alma) y un tercero alegrico o interno (relacionado al Espritu). Ms all de las diferentes claves para entender las enseanzas escondidas en los textos, hay un PRINCIPIO que es fundamental a la hora de sumergirnos en el estudio de los textos sa-cros. Se trata del Principio de Caridad, el cual establece que cualquier interpretacin que disemine el odio o desdn es ilegtima. En palabras de Agustn de Hipona: Tenemos que mediar en lo que leemos, hasta que en-contremos una interpretacin que tienda a establecer el reino de la caridad. La Sagrada Es-critura solo ensea caridad, solo condena la codicia, y de esta manera modela las mentes de los hombres. () Por lo tanto, quienquiera que crea que entiende la divina Sagrada Escritura o alguna parte de ella que no se base en el doble Amor a Dios y a nuestros vecinos, no la entiende en absoluto. Quienquiera que all encuentre una leccin para la construccin de la caridad, aunque no haya dicho lo que el autor aparentemente haya pretendido decir en ese lugar, no ha sido engaado. (1)Dicho de otro modo: toda la literatura espiritual promueve el Amor entre los hombres y si no lo hiciera deberamos en primer lugar revisar nuestra interpretacin de los pasajes que se contrapongan a este principio. Si Dios es Amor (Deus Caritas Est) entonces todo lo que provenga de Dios debe estar empapado de Amor, no de Odio. Aunque le agreguemos toneladas de literatura y comentarios, todo el Sendero Espiritual se resume en este sencillo principio: el Amor.La caridad es la piedra de toque del dilogo interreligioso y del pensamiento universalista, logra condensar todas las doctrinas supuestamente distintas en un solo enunciado: Dios es Amor, lo cual nos conduce inexorablemente a la regla de oro: Ama al prjimo como a ti mismo.Si el Amor es el eje interpretativo de las escrituras, deberamos descartar de un plumazo to-das aquellas lecturas que fomenten la guerra, los nacionalismos, el racismo, el clasismo, las divisiones y toda forma de intolerancia y discriminacin.Para concluir, quiero citar un pasaje muy lcido de la investigadora Karen Armstrong: Una exgesis basada en el principio de caridad sera una disciplina espiritual muy necesaria en nuestro mundo roto y fragmentado. La Biblia corre el peligro de convertirse en una car-ta muerta e irrelevante; se est tergiversando con reivindicaciones acerca de su infalibili-

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    dad literal; los fundamentalistas seculares la estn ridiculizando (a menudo injustamente); tambin se est convirtiendo en un arsenal txico que alimenta odio y polmica estril. El desarrollo de una hermenutica ms compasiva podra proporcionar una contranarrativa, importante en nuestro mundo disonante. (2)

    Phileas del Montesexto

    Notas del texto

    (1) San Agustn: Sobre la Doctrina Cristiana, citas del Libro 3, cap. X y Libro 4, cap. XXXVI(2) Armstrong, Karen: Historia de la Biblia

    Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo Amor, no soy ms que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profeca y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montaas, pero me falta el Amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo Amor, nada gano con eso.El Amor es paciente, es bondadoso. El Amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egosta, no se enoja fcilmente, no guarda rencor. El Amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.El Amor jams se extingue, mientras que el don de profeca cesar, el de lenguas ser si-lenciado y el de conocimiento desaparecer. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecer. Cuando yo era nio, hablaba como nio, pensaba como nio, razonaba como nio; cuando llegu a ser adulto, dej atrs las cosas de nio. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces co-nocer tal y como soy conocido.Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el Amor. Pero la ms exce-lente de ellas es el Amor.

    1 Corintios 13

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    El ngel, el daimon y el shhdPhileas del Montesexto

    En recuerdo de mi abuela, que tena razn.

    La Tradicin Espiritual afirma la existencia de ciertas presencias metafsicas tambin llama-das ngeles, auxiliares invisibles o devas que actan como intermediarias entre el hombre y la divinidad. Una de estas entidades es conocida en el cristianismo como ngel de la guar-da. Sin embargo, aunque este ser reciba el nombre de ngel, en verdad no es una entidad ni est afuera de nosotros, sino que es otro de los nombres que podemos dar al Maestro Interno, el gua suprasensible que acta como intermediario entre nuestra personalidad cuaternaria y nuestra esencia espiritual.

    Este Maestro es nuestro protector invisible, pero no est separado de nosotros sino que es nuestra contracara, nuestra verdadera identidad o Yo Superior, el habitante secreto de nues-tro corazn, con el que podemos establecer un vnculo directo a travs de la meditacin y la oracin. (1)

    Todos los seres humanos tienen un ngel de la guarda o Maestro Interno, pero la mayora hipnotizados por el mundo fenomnico y volcados a lo externo prefiere ignorar sus seales, mensajes y advertencias. A propsito de esto, dice Leonardo Boff: La voz del ngel bueno no deja de hablar, pero es confundida con las mil otras voces, de las religiones, de las Iglesias, de los Estados y de otros maestros. (2)

    La importancia de esta presencia anglica radica en su rol de comunicador o nexo con la di-vinidad pura o el Dios de nuestro corazn. En palabras del sacerdote alemn Anselm Grn: Los ngeles son mensajeros de Dios; nos llevan hacia Dios; preparan nuestra mirada para el secreto divino; establecen la conexin entre cielo y tierra, entre Dios y los hombres. Ellos son los que suben y bajan la escalera celestial de Jacob para traer la palabra de Dios a nosotros. (3)La concepcin tradicional del ngel custodio confirma que en todas las circunstancias de la vida cotidiana an en las ms dolorosas el consuelo y la salida estn muy cerca, ms precisa-mente en nuestro interior. Una bella afirmacin de Unity busca destacar este punto:

    Al afirmar la presencia de Dios en m, permito que la gua divina gue mi camino. Libero la necesidad de encontrar la respuesta correcta y confo en Dios para revelar lo que necesita ser revelado. Al estar en armona con la apacible y delicada voz interior, mi camino est claro. Mi fe y seguridad crecen al confiar en la gua del Espritu, en el silencio... (4)

    El alter ego celestial o gua metafsico se manifiesta desde el interior por medio de una vocecilla que es la misma que escuch Socrates de labios de su daimon. Este sabio griego, al hablar de su daimon (que no era un demonio como han afirmado algunos fundamentalistas cristianos) se refera a una voz proftica interna, proveniente de un poder superior, describindolo como un consejero consciencial (como el Pepe Grillo del cuento Pinocho) que intentaba llevarlo

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    por el camino de la Virtud. En la obra platnica Apologa de Scrates, el filosfo habla de su daimon y dice: Est conmigo desde nio, toma forma de voz y, cuando se manifiesta, siempre me disuade de lo que voy a hacer, jams me incita. (5)

    La escuela estoica no era ajena a este gua invisible y Sneca dej constancia de ello, diciendo que: un espritu sagrado, que vigila y conserva el bien y el mal que hay en nosotros, mor