Christmas Kiss L. L. Muir -

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Christmas

Text of Christmas Kiss L. L. Muir -

  • Agradecimientos

    Curitiba

    Merlu

    Curitiba

    Clau

    Mona

    Nelly Vanessa

    Lectora

    Rihano Nelshia Malu_12

    anli

    Malu_12 Meli Eli

    Angeles Rangel xx.MaJo.xx

    Vai Pachi15

    MaryJane Merlu

  • ndice Agradecimientos

    Sinopsis

    Prlogo

    Captulo 1

    Captulo 2

    Captulo 3

    Captulo 4

    Captulo 5

    Captulo 6

    Captulo 7

    Captulo 8

    Captulo 9

    Captulo 10

    Captulo 11

    Captulo 12

    Captulo 13

    Captulo 14

    Captulo 15

    Captulo 16

    Captulo 17

    Captulo 18

    Captulo 19

    Captulo 20

    Captulo 21

    Captulo 22

    Captulo 23

    Captulo 24

    Captulo 25

    Captulo 26

    Sobre la Autora

  • Sinopsis

    Atrapada en un castillo con un hermoso Highlander?

    Bree puede pensar en cosas peores, a no ser que l est un poco loco y muy

    paranoico, y l es el que la atrapa.

    Una mujer en la puerta de Heathcliff?

    l est desesperado por ayudarla, pero ella es un aliado del diablo, y no puede

    estar bien de la cabeza. (Ella cree que es del siglo 21 y se cubre el cabello con

    ropa interior!)

    Cuando el mal tiempo los asla dentro de las paredes congeladas de un castillo

    escocs, ellos tendrn que aprender a confiar en el uno al otro. Si no pueden venir

    juntos para solucionar un misterio inquietante, van a tener ms para perder que

    sus corazones. Y ms para lamentar que slo un beso de Navidad.

  • Prlogo

    Heathcliff McKinnon, el ermitao Laird de los McKinnons, se encontraba solo

    junto a la ventana arqueada de la Torre Este, los postigos abiertos de par en par, sin temor a la inminente tormenta.

    Sus callosas manos se aferraban al marco con desesperacin, como si estuviera colgando de este en vez de encontrarse a salvo en el lado de adentro de las piedras de su propio hogar.

    l haba hecho de esta torre su santuario privado hacan aos. Esta noche, no alcanzaba con eso.

    Tir su cabeza hacia atrs y enfrent a la blanca luna llena. Con un espeluznante tamao esta noche, estaba rodeada por una pared de nubes como si estuviera esperando alguna seal para que el ejrcito de la nieve atacara a la pacfica villa debajo de ella.

    Como si estuviera esperando una seal de l.

    Aydenme! Dios. Odin. Quien sea susurraba Heathcliff. Dara todo lo que tengo.

    La luz de la luna puls, y el viento se agit. Brillantes nubes rodearon el orbe, y se dispersaron por el cielo como leche vertida en agua. Las desmoronadas almenas abajo, estaban iluminadas un momento y al siguiente ya no se podan distinguir debido a que las densas nubes haban bloqueado la luz.

    La tormenta se encontraba justo sobre l. Grandes y hmedos copos de nieve volaron hasta su camisa y se derritieron en su pecho, pero sigui aferrado a la cornisa, como si la fuerza de sus msculos pudiera salvarlo de la desesperacin.

    Cuando el fro comenz a penetrar a su hogar, finalmente acept que sus ruegos no tendran respuesta.

    La tormenta, claramente, no servira de ninguna ayuda.

  • 1 Sorprendida de an estar viva, Bree Colby se enderez en su coche de

    alquiler, agarrando el volante y mirando fijamente el paisaje ladeado durante un largo minuto antes de darse cuenta de que el vehculo se estaba llenando de agua.

    Esto no puede estar pasando.

    Esto no puede estar pasando.

    Esto no puede estar pasando.

    Pero s que estaba pasando.

    El agua se filtraba por los bordes de la puerta del pasajero. Y, gracias a que an funcionaban los faros, se dio cuenta de que las manchas oscuras en la nieve delante de ella eran signos de una corriente medio congelada. Y que ella estara as en dos minutos si no empezaba a moverse!

    El cinturn de seguridad probablemente la haba salvado, pero ahora se haba convertido en su mayor amenaza. Se empuj duro contra el respaldo del asiento y logr liberarse, pero termin cayndose de todos modos de lado, con la cabeza hacia el agua. Empuj contra el cristal sumergido de la ventana del lado del pasajero, y us toda su fuerza para levantarse fuera del agua, haciendo que slo las puntas de su cabello tocaran el agua ahora. La cabeza podra llenrsele de sangre, pero por lo menos no se ahogara en 10 cm de agua.

  • Tena dos nuevos problemas, sin embargo. Sus manos estaban empezando a adormecerse por el agua helada y poda sentir que el vidrio comenzaba a resquebrajarse bajo su presin Se iba a romper!

    Enganch sus rodillas en el volante y quit la mayor cantidad de su peso como le fue posible de sus manos. Luego hizo su camino de regreso con el tablero hasta que pudo agarrarse al volante de nuevo. Por desgracia, esto la hizo girarse y sus rodillas se resbalaron. Qued colgando, intentando salvar su vida, pero no pudo evitar que sus miembros inferiores cayeran. Cuando sus pies aterrizaron en el agua, agradeci al menos estar boca arriba.

    El cristal no le agradeci tanto.

    No saba de dnde provena la fuerza, pero cuando su equilibrio desapareci, se impuls y salt. Sus pies aterrizaron en el asiento e intent subir. El volante no era de ninguna ayuda en absoluto. Los neumticos estaban, obviamente, en el aire y no haba nada para impidiera que la maldita rueda girara cada vez que el coche se tambaleaba. Pero incluso si pudiera subir, la puerta segua tan cerrada como era posible y la ventana todava estaba intacta.

    Iba a morir. Y en su funeral, su madre le colocara una cinta grande en su atad en la que se leera: Te lo dije.

    Qu triste. Se haba estrellado en un pas extranjero, a kilmetros de cualquier ciudad, tarde en la noche y tema ms la reaccin de su madre a morirse de fro. La mujer le haba prohibido ir a Escocia sola, sobre todo en Navidad cuando debera estar con su familia. Pero Bree tena que tomar el control de su vida en algn momento. Bien podra ser durante las vacaciones, cuando eso no interfera con su labor de enseanza. Adems, tena que asegurarse de que su madre entendiera que el hecho de que Bree hubiera decidido no dejar que David siguiera manipulndola, no significaba que la mano de su madre la controlara de nuevo. Bree tomara el control de su vida de ahora en adelante

    Incluso si eso la conduca directo a una zanja.

    Ya era demasiado tarde, por supuesto, pero se dio cuenta de que debera haberse negado a aceptar un auto de alquiler que no llevara puesto los neumticos de nieve, sobre todo cuando estaba nevando al entregrsele la llave. Pero el viejo cacharro haba sido la nica opcin y estaba tan mortificada que no poda esperar para salir de ese pueblito. Entonces se le ocurri Los cacharros viejos no tienen ventanas elctricas!

  • Mir por encima del hombro entre las sombras, y encontr la manivela de la ventana. Si funcionaba, podra incluso considerar perdonar al viejo que le alquil el coche, a pesar del hecho de que ella haba insistido.

    Sus ojos captaron su gran bolso a cuadros; o al menos algunos de los cuadrados eran visibles en la penumbra. Lo agarr y tir de la correa por encima de su hombro.

    La guantera estaba abierta, as que puso un pie dentro de ella y entonces se asegur de que el otro pie estuviera firmemente atrapado entre los asientos antes de alcanzar la manivela. De ninguna manera volvera al agua. Tema que un helado chapoteo ms pudiera ser demasiado. Ya tena tanto fro que senta su voluntad escurrindose fuera de ella. Tir con todo lo que tena, pero la ventana no se movi. El terror inund sus pulmones. Iba a morir!

    Entonces se dio cuenta de que podra estar girando hacia el lado equivocado.

    Dijo una oracin mientras empujaba hacia el otro, y la manivela gir fcilmente. La ventana baj, centmetro a centmetro, y para cuando termin sus manos se haban calentado un poco gracias a su capa y pantalones vaqueros; slo los pies y las manos estaban en peligro de congelacin por ahora.

    Se estir hacia arriba y encontr el picaporte del coche por el lado de fuera de la puerta, envolvi sus dedos alrededor de este y lo apret lo ms fuerte que pudo. Si su mano se congelaba, por lo menos sera en un lugar til.

    Usando los asientos y el tablero de control como escaleras, finalmente sali del agujero, pero todava no iba a soltar el picaporte. El coche estaba resbaladizo por la nevada constante y estaba rodeada de agua.

    Mientras se tomaba un minuto para recuperar el aliento, se dio cuenta de que el viento que soplaba contra su cara no estaba tan fro como esperaba. Estaba casi caliente. Un gran e hinchado copo de nieve se peg a su mano y se derriti inmediatamente. Tal vez no iba a morir despus de todo.

    El maletero estaba abierto y lleno de agua, pero no iba a tentar al destino. Con su suerte, se metera en l y la tapa misteriosamente se cerrara.

    El hormigueo en sus pies le record que las lindas botas rojas de lluvia estaban en la maleta en el maletero y, que si pudiera llegar a ellas, podra salvar los dedos de sus pies. Tambin tena un telfono celular en su bolso que podra funcionar en las Tierras Altas de Escocia. Pero incluso si pudiera averiguar la versin britnica del 911, fcilmente podra congelarse antes de que alguien pudiera llegar a ella.

  • No. Estaba sola, por un tiempo al menos. Y necesitaba esas botas.

    Se estir sobre el fro y hmedo metal y se movi hacia el maletero para echar un vistazo dentro. No se atreva a moverse rpido. Estaba inestable y una buena sacudida podra hacerla perder el equilibrio. Tena que quedarse en el centro.

    La ltima cosa normal que recordaba de su cauteloso trayecto a travs de la tormenta de nieve fue el pensamiento de que toda esa blancura servira para que sus vacaciones en Escocia fueran mucho ms pintorescas. Pero entonces una rfaga de viento, o un duende malv