Cronicas Maese Papiro

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    CRNICAS DE LA MARCA DEL ESTE

    LAS CRONICAS

    DEMAESE PAPIROPreludio aLEGADOS

    Javier Pellicer

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    LA PRIMERAAVENTURA DE

    BAINIS DE ROBLEDA

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    No... puedo! respondi ella, aunque la voz casi estaba ahogada por

    sus propios bramidos. Duele mucho!

    Bainis clav los ojos en el otro personaje que haba en la estancia.

    Erwin, por los Dioses! Dale alguna de tus infusiones calmantes! le

    exigi al anciano.Erwin Musgoplata, herbolario de Robleda y mago retirado, no pareci

    inmutarse. Sus brazos seguan cruzados, con las manos escondidas cada una en la

    manga opuesta de la chaquetilla. An as, Bainis advirti piedad en aquellos ojos

    color avellana.

    No puedo hacer ms por ella. Le he suministrado dos dosis. Si le doy

    una tercera se relajar tanto que no podr empujar a la criatura.

    Bainis se volvi hacia su esposa y le inund la sudorosa frente de besos,mientras trataba de animarla.

    Un poco ms, mi amor le susurr. Empuja fuerte una vez ms.

    Hazlo por m.

    Respir unas cuantas veces para prepararse, y entonces volvi a hacer

    fuerza. Las venas se marcaron en las sienes, los msculos en su cuello. El berrido

    se escuch en toda Robleda.

    El nio naci cargado del llanto de la vida... y de algo ms. En cuantosali a la luz el grito de Miriane se confundi con el de Erwin. Bainis alz la

    cabeza un momento y contempl, desconcertado, al herbolario retrocediendo

    a trompicones al mismo tiempo que se cubra el rostro con los brazos, como si

    tratara de protegerse de una gran luz. En el dormitorio solo haba un par de velas.

    El anciano se recost contra la pared de madera, resollando como si hubiera

    conjurado un poderoso hechizo. Sin embargo Bainis estaba demasiado preocupado

    por su esposa para prestar atencin al viejo mago.La comadrona at el cordn umbilical y luego lo cort. El nio estaba bien,

    pero an as la buena mujer no sonrea. Le tendi el beb a la madre, que de pronto

    haba languidecido. Al principio Bainis crey que se trataba de la comprensible

    fatiga tras el parto, pero cuando advirti la debilidad con que Miriane tomaba al

    pequeo no pudo evitar dejarse llevar por un mal presentimiento.

    Es tan hermoso... dijo ella, con un hilo de voz apenas audible.

    Nuestra felicidad ser completa ahora coment, mientrascontemplaba el nio para apartar el temor: tan rollizo y calmado en brazos de su

    madre, tena los cabellos dorados, los ojos grandes y despiertos.

    La ma s, mi amor susurr Miriane. He sido dichosa junto a ti.

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    Bainis sinti que la garganta se le secaba. De pronto, el aire se neg a

    llegar a sus pulmones.

    Promteme que lo cuidars y protegers. Habl con un tono apagado,

    tanto que su esposo tuvo que recostarse sobre ella para escucharla. Quiero que

    se convierta en un hombre maravilloso, como su padre.No hables as, mi amor.

    Estoy tan cansada... Promtemelo...

    Lo... lo prometo...

    Busc con la mirada a Igara. La partera no se atreva a alzar del suelo su

    llorosa mirada. El charco de sangre sobre las sbanas era escandaloso.

    No te vayas, Miriane. Sin ti no soy nada!

    La mujer, cuya tez era ya cenicienta, sonri tmidamente.Eres padre... No lo olvides...

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    Bainis, creo que deberas parar.

    Levant la cabeza. No fue fcil. Sus ojos, que haban estado posados enel vaso de aguardiente, bizquearon cuando trat de enfocar a ese alguien que le

    haba hablado. Le cost reconocer a Marcus Delagua, tabernero y propietario de

    Los Gamos de la Marca del Este, la posada ms grande de Robleda. Pero era l:

    bajo su calva haba un rostro rechoncho, cuyos ojillos transmitan una corriente

    afable reforzada por una voluminosa barriga.

    Parar? hip. Pero si acabo de embezar! Treme otra jarra de

    tu mejor veneno...Marcus movi la cabeza. Aunque estaba borracho, Bainis capt con

    claridad el gesto de lstima. Odiaba que sintieran piedad por l. Ya haba mandado

    a paseo a los otros compaeros de jarras que acudieron aquella tarde a ofrecerle el

    psame por su prdida. Jacob Lluviamader, Barren el Herrero y el normalmente

    simptico gnomo Sal Mueacaniebla pretendieron consolarle aduciendo que, si

    bien la muerte de su esposa haba sido algo terrible, ahora deba mostrar ilusin

    por el hijo recin nacido. Ilusin! Como si pudiera existir ilusin sin Miriane!,pens.

    Antes de que pudiera lanzarle una buena rplica a Marcus, alguien se

    sent en la mesa.

    Imaginaba que estaras aqu dijo Erwin. Debemos hablar, Bainis.

    Por qu hablar... si podemos beber? pregunt, tras lanzar un eructo.

    Es importante...

    No le apeteca escuchar nuevas muestras de compasin, as que comenza desentonar una soez balada. Entonces Erwin se puso a mover los dedos y a

    recitar unas extraas palabras. Eso provoc en Bainis unas carcajadas que casi le

    hicieron vomitar. Actos seguido, sinti que algo le abrasaba la mente durante un

    suspiro. La cabeza se le despej de golpe. La borrachera haba desaparecido.

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    Me has lanzado un conjuro? Apret los dientes, enojado.

    No es para tanto, solo ha sido un hechizo sencillo para aclarar tu mente.

    Pero Bainis saba muy bien que Erwin no deca toda la verdad. Aunque

    trataba de disimularlo, su pecho se mova ms rpido de lo habitual. No haba

    conjuro sencillo, no al menos en un mundo donde la magia escaseaba. l habasido amigo de uno de los hechiceros ms capaces de Reino Bosque, conoca las

    historias acerca de aquellos tiempos pretritos donde hasta un aprendiz de mago

    era capaz de hacer levitar un asno o lanzar una bola de fuego. Das que quedaban

    ya en el pasado. En la actualidad existan muy pocos hechiceros capaces de realizar

    proezas arcanas. Hasta provocar un simple amodorramiento mgico era una tarea

    ardua.

    Quin te ha pedido que te inmiscuyas? le reproch.Bainis, tienes un hijo recin nacido del que, en tu dolor, te has

    desentendido. S que no soy el hombre ms adecuado para dar consejos de moral,

    teniendo en cuenta mi pasado, pero...

    Tienes razn, no eres el ms adecuado.

    Por favor, escchame. Erwin alz las manos para demandarle

    calma. Ayer, justo en el momento en que naci tu hijo, ocurri algo. S que

    advertiste mi reaccin. Fue como un golpe en mi centro espiritual. La impresinfue tan grande que estuve a punto de desfallecer. Creo que s a qu se debe.

    Proceda de tu hijo.

    Una oleada de indignacin subi por su garganta. El rostro se le ti de

    escarlata y tuvo que reprimir las ganas de saltar sobre Erwin.

    Cmo te atreves a mofarte!

    Clmate, Bainis. No estoy burlndome. Lo que digo es cierto, y si lo

    piensas un poco seguro que lo comprenders. Aunque no te guste hablar de ello,todos sabemos que fuiste un gran aventurero. Algunos dicen que incluso salvaste al

    mundo en compaa de tus amigos. Creo que, no s cmo y en qu circunstancias,

    estuviste expuesto a alguna fuente primaria de magia. Eso afect a tu semilla y ha

    pasado a tu hijo.

    No fue capaz de replicar tales argumentos. De pronto su ira se transform

    en espanto. Saba a lo que se refera Erwin, lo saba demasiado bien. Se maldijo

    una y mil veces.Tu hijo es un Foco de Poder y, en un mundo tan escaso de magia, brilla

    con una fuerza atronadora asegur. Y si yo lo he percibido, ten por seguro que

    tambin otros magos lo harn.

    Crees que vendrn a por l.

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    No lo creo, lo s. As somos los magos. Algunos, los bienintencionados,

    solo querrn estudiar el fenmeno. Pero habr quienes desearn apropiarse del

    poder que emana de tu hijo, tal vez esclavizarlo para sus propios propsitos.

    Y por qu t me alertas en vez de actuar como ellos?

    No creas que no me he sentido tentado, pero me ha costado muchocambiar del hombre que fui al que ahora soy. No quiero involucrarme en ese tipo

    de asuntos otra vez. As que, como amigo, te advierto. Estoy convencido de que

    mientras hablamos hay taumaturgos que vienen hacia aqu. Debes hacer algo si

    quieres salvar a tu hijo de ese destino. No quiero saber qu, pero seguro que un

    aventurero como t dispone de recursos.

    Bainis neg con la cabeza.

    Realmente me importa poco todo eso. Que se lo queden si quieren. Nopuedo ver en l a mi vstago, sino a aqul que provoc la muerte de mi esposa.

    El peso de sus palabras abrum a quien las haba dictado y, por el rostro

    desencajado, al que las haba escuchado.

    Fingir que eso que has dicho no es ms que un coletazo de dolor

    dijo el anciano, tras ladear la cabeza. Sea como sea, creo que no entiendes

    la gravedad del asunto. Los Focos de Poder son fenmenos muy raros. Yo jams

    haba visto a uno, y no conozco a nadie que lo haya hecho. Pero s s una cosa:supondr un desequilibrio enorme en la balanza de poder de Reino Bosque. El

    mago que posea lo que tu hijo atesora no tendr rival alguno. Y yo amo demasiado

    esta ciudad para quedarme de brazos cruzados mientras hordas de mercenarios la

    asedian. Este lugar me dio una segunda oportunidad.

    El que no lo entiende eres t. Si me trae sin cuidado ese nio, mucho

    menos me va a importar el mundo o esta ciudad. Que vengan y lo arrasen todo!

    Erwin uni las palmas de