Cuento murciélago

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cuento sobre murciélagos

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CUENTO

Stelaluna

En un caluroso bosque muy, muy lejano, vivan, una vez un murcilago frugvoro y su beb recin nacido.

Oh, cmo quera Mam Murcilago a su beb suave y chiquitn!

Te llamar Stelaluna le dijo con voz melodiosa.

Cada noche, Mam Murcilago, mientras volaba en busca de comida, quera llevar a Stelaluna pegada a su corazn.

Una noche, cuando Mam Murcilago segua el intenso olor de la fruta madura, un bho la descubri.

Volando silenciosamente, aquella gran ave se lanz sobre los murcilagos.

Esquivndolo y chillando, Mam Murcilago intentaba escapar, pero el bho atacaba una y otra vez, hasta que choc con Stelaluna en el aire. Sus alas de beb eran tan dbiles e intiles como el papel mojado.

Stelaluna empez a caer. Caa y caa, cada vez ms de prisa, hacia el bosque que haba debajo.

La oscura y frondosa maraa de ramas detuvo la cada de Stelaluna. Haba una ramita lo suficientemente pequea para las diminutas patas de Stelaluna. Envolvindose en sus propias alas, se agarr a la delgada rama, temblando de fro y de miedo.

Mam! chill Stelaluna. Dnde ests?

Hacia el amanecer, el beb murcilago ya no poda sostenerse por ms tiempo, y volvi a caer de nuevo.

Plum!Stelaluna cay de cabeza en un nido suave y blando, asustando a los tres pajaritos que vivan en l.

Rpidamente Stelaluna sali trepando del nido y se colg debajo de l, donde no la podan ver. Escuch el murmullo de los tres pjaros.

Qu fue eso? grit Flap.

No lo s, pero est colgado de las patas pi Flitter.

Silencio, que viene mam silb Pip.

Mam Pjaro iba y vena, una y otra vez, y siempre traa comida para sus bebs.

Stelaluna tena un hambre tremenda, aunque no de aquellas cosas espantosas que Mam Pjaro traa.

Finalmente, el pequeo murcilago ya no pudo soportarlo ms. Trep hasta el nido, cerr los ojos y abri la boca.

Paf!Dentro cay un gran saltamontes verde!

Stelaluna aprendi a ser como los pjaros. Estaba despierta todo el da y dorma por la noche. Coma insectos aunque saban horriblemente. Sus costumbres de murcilago iban desapareciendo de prisa. Excepto una: a Stelaluna todava le gustaba dormir colgada de las patas.

Una vez, aprovechando que mam se haba ido, los curiosos pajaritos decidieron probarlo. Cuando Mam Pjaro regres a casa, vio ocho patas diminutas agarradas al borde del nido.

Yiinc! chill. Volved a subir aqu en seguida! Os vais a caer y os vais a romper el cuello!

Los pjaros volvieron a subir al nido, pero Mam Pjaro detuvo a Stelaluna.

Ests enseando a mis hijos a hacer cosas malas. No te dejar entrar en este nido a menos que prometas obedecer todas las normas de esta casa.

Stelaluna lo prometi. Coma insectos sin hacer muecas, dorma en el nido por la noche y no se colgaba de las patas. Stelaluna se comportaba como un pjaro bueno.

Todos los bebs crecieron deprisa. Pronto el nido empez a estar demasiado lleno.

Mam Pjaro les dijo que era hora de aprender a volar. Uno tras otro, Pip, Flitter, Flap y Stelaluna saltaron del nido.

Sus alas funcionaban!

Soy igualita que ellos pens Stelaluna. Yo tambin puedo volar.

Pip, Flitter y Flap se posaron sobre una rama con mucha elegancia.

Stelaluna intent hacer lo mismo.

Qu apuro!

Volar todo el da se dijo Stelaluna. As nadie ver lo torpe que soy.

Al da siguiente, Pip, Flitter y Stelaluna se fueron volando lejos de casa. Volaron durante horas, horas, ejercitando sus nuevas alas.

El sol se est poniendo advirti Flitter.

Ser mejor que volvamos a casa, o nos perderemos en la oscuridad dijo Flap.

Pero Stelaluna iba volando muy por delante y no se la vea por ninguna parte.

Los tres pjaros, temerosos, se fueron a casa sin ella.

Completamente sola, Stelaluna vol y vol hasta que las alas le dolieron y se dej caer en un rbol.

Promet no colgarme de las patas suspir Stelaluna.

De modo que se colg de los pulgares y pronto se qued dormida.

No oy el suave ruido de unas alas que se acercaban.

Eh! dijo una voz fuerte. Por qu ests colgada al revs?

Los ojos de Stelaluna se abrieron de par en par. Vio una cara extrasima.

Yo no estoy al revs! Eres t quien lo est! dijo Stelaluna.

Ah, pero t eres un murcilago. Los murcilagos se cuelgan de las patas. T ests colgada de los pulgares, as que eres t quien est al revs! dijo aquella criatura. Yo soy un murcilago y estoy colgado de las patas. As que yo estoy al derecho!

Stelaluna estaba confusa.

Mam Pjaro me dijo que estaba al revs. Ella dijo que estaba mal...

Mal para un pjaro, quiz, pero no para un murcilago.

Otros murcilagos se fueron acercando para ver aquella extraa murcilago que se comportaba como un pjaro.

Stelaluna les cont su historia.

Comas in-insectos? tartamude uno de ellos.

Dormas de noche? dijo otro con voz entrecortada.

Esto es rarsimo murmuraron todos.

Un momento! Esperad! Dejadme ver a esta criatura.

Un murcilago se abri paso entre la multitud.

Te atac un bho? pregunt. Y olfateando la piel de Stelaluna, susurr: T eres Stelaluna. T eres mi hija.

Pudiste escapar del bho! grit Stelaluna. Sobreviviste!

S dijo Mam Murcilago mientras rodeaba Stelaluna con sus alas. Ven conmigo y te ensear dnde encontrar la fruta ms deliciosa. Nunca ms tendrs que volver a comer insectos mientras vivas.

Pero si es de noche chill Stelaluna. No podemos volar a oscuras, nos vamos a estrellar contra los rboles

Nosotros somos murcilagos dijo Mam Murcilago. Podemos ver en la oscuridad. Ven con nosotros.

Stelaluna tena miedo, pero se solt del rbol y se lanz al cielo azul oscuro.

Stelaluna poda ver. Senta como si de sus ojos salieran unos rayos de luz. Era capaz de ver todo lo que haba en su camino.

Pronto los murcilagos encontraron un mango y Stelaluna comi tanta fruta como quiso.

Jams volver a comer insectos mientras viva grit entusiasmada Stelaluna mientras se daba un atracn. Tengo muchas cosas que contarles a Pip, a Flitter y a Flap!

Al da siguiente, Stelaluna fue a visitar a los pjaros.

Venid conmigo y conoceris a mi familia de murcilagos dijo Stelaluna.

De acuerdo, vamos asinti Pip.

Se cuelgan de las patas, vuelan de noche y comen las cosas ms ricas del mundo explic Stelaluna a los pjaros por el camino.

Mientras los pjaros estaban entre los murcilagos, Flap dijo:

Aqu me siento al revs.

De modo que los pjaros se colgaron de las patas.

Esperad a que oscurezca dijo Stelaluna entusiasmadsima. Volaremos de noche.

Cuando anocheci, Stelaluna se fue volando. Pip, Flitter y Flap saltaron del rbol para seguirla.

No veo nada! protest Pip.

Yo tampoco grit Flitter.

Aaaah! chill Flap.

Van a estrellarse exclam Stelaluna. Los tengo que rescatar!

Stelaluna se lanz en picado y agarr a sus amigos en el aire. Los llev a un rbol y los pjaros se aferraron a una rama. Stelaluna se colg de la rama que haba encima de ellos.

Estamos a salvo dijo Stelaluna. Luego suspir. Ojal vosotros tambin pudierais ver en la oscuridad.

Ojal t pudieras posarte de pie respondi Flitter, Pip y Flap asintieron con la cabeza.

Se quedaron all arriba en silencio un buen rato.

Cmo podemos ser tan distintos y sentirnos tan iguales? medit Flitter.

Y cmo podemos sentirnos tan distintos y ser tan iguales? se pregunt Pip.

Creo que eso es todo un misterio pi Flap.

Estoy de acuerdo dijo Stelaluna. Pero somos amigos. Y eso s que est claro.

Janell CannonStelalunaBarcelona, Editorial Juventud, 1994