El algodon y los algodoneros

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    ~ Dr. 'KOIS~S -SANTIAGO BERTONI JtI I1l'

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    ====FPUERTO BERTONII=====Imprenta y Edicin "Ex Sylvil"

    1927BIBLIOTECA KACIOtlAL O,

    AGRICULTURA (BHlj). Dr. M.ls S. Berloni.

    c,n

    ~.

    EL ALGODON

    C&

    LOS c.ALGODONEROS

    Deade los Puntos de Vista ~2. 'fBotnico y. Econmico L.

    Con especial aplicacin a las coodiciones eJe ~q .estos. palies 11-

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  • UNA EXPLICACION NECESARIA

    CUANDO escrib esta obrita, era mi intencin comple-tarla con una segunda parte, dedicada a los meto-dos y prctica del cultivo. Pero habiendo tenido quesuspender la impresin 'para atender a la de Agenda yMntor Agrcola J, corri un lapso de tiempo ms quesuficiente para que se produjera lo qu en la rimeraparte impresa haba yo previsto, esto es, a. eca enCladelcltivo del lgodonero en la :Argentnia como-errelParaguay.

    Lejos de m la pretensin de haber sido profeta.No hice ms que observar los errores que ya habansido denunciados por las ms altas autoridades en esta

    '. . materia, e indicar las consecuencias a que tale errores. Pnniln~i,.l\n fatalmente, siempre guindome por aque-'

    v:j lUaestros y los ms serios y recientes estudios de lapeligrossima cuestin de las hibridaciones, y seleccinde la semilla y de las variedades con relacin al clima.

    Es de extranar como en Argentina se iniciara elcultivo del Algodonero en grande ~cala con tan escasoconocimiento de la cuestin, y al parecer; tan completo 1desconocimiento de los aludidos peligros y de las caJu- 11rosas recomendaciones de indiscutibl~ autoridadescientificas y tcnicas. Y es de lamentar que en el Pa- -'.rag"~a credo J>COnsejo el imItar alo queeArfrentina -senaaa:-1Jel'l!sU1t:ts;

  • INTRODUCCION

    , ~ E TODOS LOS GRANDES CULTI-t ~ vos del mundo, no hay nin~oque co-~- D ~~ mo el del tAlgodonero presente reurii-

    "t7 das las ventajas de la in~ns~.!!!-~~de su producto, del uso universal, y dela!Jsij)ilidad de obleneroe-tan am-

    plia zona geogrfica~ en contraste con el estricto crcodCeondICiones naturales, sociales y econmicas que exige- con el problema de la eleccin de los tipos y la dificul-tad de su conservacin - con la posibilidad de grandesc:ambios de paises productores y en el comercio universal- y por tanto, con el peligro constante de la competencia,yo las posibles sorpresas de los mayores intereses en lucha.

    u.ii.. UUlIU" encuentracondiciones favorables,ningncultivo es tan accesible a todas las personas y a todas lascondiciones. Tal vez ninguno exige menor capital Y" po-cOspemiten obrar tan independientemente, sin auxilio nicolaboracin de nadie. Pero ninguno exige mayor vigi-lancia por parte del Estado, prudencia en los directores,conocimiento en los maestros y atencin en los obreros.y tal vez como ningn otro, exige escrupulosa honestidaden la natureleza del producto a la entrega. Esto es decircuan grande es la responsabilidad de los que estn llama-dos por su situacin en el mundo- directivo, a imprimirrumbos a las actividades agrcolas. Y es apenas necesa-rio advertir, que a pesar de todo el cuidado que uno pon-ga en imponerse de las diversas cuestiones, no es sin ciertareserva que en algunas de stas puede pronunciarse.

    Por 10 pronto, es preciso advertir que las convenien-cias del momento estn a veces lejos de ser las del prximo

  • 6 Dr. MO/SES S. BERTON/

    p~sa en'la nuestra. , ', "La baja lTlundial de los precios - que en realidad

    no fue sino la prevista normalizacin - no basta parajustificar el actual fracaso... Pl!.es la v.uelta de loscre-cios a su estado normal, aaun CJerta depresIn a ajoael nivel normal, no m i e,n-rrpeau:a nunca la cor~cacin ven Josa e os categonas e a go ones, que.!ion los de -hebra larga y los de hebra corta, y aun muycorta, pero pareja. ,,~, PrecIsamente son stas las categoras que fueron'

    'prctcamente elJmnadas de los cultivos en am1>oSases, debIdo a la desordenada mezcla de numerosos,

    tI os y 'osa u I Iza iBa e as

    ~fubl~~m~o:~equed~bAe~:~:;:;?:~::'w c teamen e remediables sin 'un cambio r wal.st,comprobado que en trantandose de Algodoneros

    'la seleccin es incapaz de purificar y fijar un tipo deter~minado, partiendo de una gran mezcla de tipos. Para

    . ?wsotros, hay un medio slo, en mi concepto; empezarde nuevo~

    -, El Paraguay puede y debe ser pas a!godonero...Sus condiciones de clima y brazos exigen, sin embargo,ciertas precauciones" complicando el proq)ep:a. Ade-ms no tenemos la 'posibilidad de' que"la"s industriasnaci~nales absorban, en un prximo porvenir, una par- _ o,..r,,-,;t;:.nte de la produccin. Es por tanto necesar'>tener -por nico objeto la exportacin, cultivando tiposexpoJ..tables. y en la eleccin que de estos se haga, lademanda mundial debe ser.]a principal gua; pero nola que las estadSticas indican - pues un buen artculoa veces no se p\lede vender precisamente porque losotros productores ya venden mucho, y lus mercados decompra no se cambian fcilmente - sino la demandaque los mejores centr.os de ~nformaci.n y. los importa-dores indiquen como ~~ufic~entemente satwfecha y pro-bablernente duradera. o

  • EL ALGODON y l.OS ALGODONEROS 7

    - Una Vf!L elegido el tipo, o los tipos convenientes- y adaptables, habr que pensar en conservarlos tales

    como son, en producir la n-iea semi/In q/le se debe per-mitir y en evitar rigurosamente torios los peligros deincurrir en los errores del pasado. En esto, habr queadoptar las leyes y reglamentos de los pases mejororganizados y de parecidas condiciones, tomand me-

    didas especiales y severas para su aplicacin.Entnces solamente se podrn definir e indicar

    detalladamente los mtodos y las prcticas del cultivo.Pues esto vara mucho, segn la especie que se cultive,herbcea o arbrea, perenne o anual, y adems, la cua-lidad de la hebra, que es lo esencial, exige frecuente-mente cuidados especiales para ciertos tipos. Hacerloahora ya, es exponerse a que mucho de lo que se digano resulte aplicable y ms de un consejo resulte malo.

    Por otra parte, se puede decir que los agricultoresparaguayos, en general, ya conocen el cultivo del Algo-

    _donero. Ciertamente, el nuevo difiere del antiguo y senecesitan hoy da precauciones que antes se descuida-ban, o se ign::-:::':l c::::;'~~~~ll"i~..... ;:'tlV ~a.S instruc-ciones impartIdas durante estos ltimos aos por laDireccin de Agricultura y Defensa A~rcola, y sobretodo la-Sfiahza prctica dada en todos los departa-mentos algodoneros por la seccin de Defensa Agrco-la, con el fin principal de combatir las graves plagasque aqu, como en todos los pases, pueden aniquilarla produccin en cuanto haya descudo -- todo esto ha-ce tambin menos urgente la redaccin de un tratadoprctico del cultivo.

  • 10 D.. MOlSES S. BERTONl

    porvenir, que debe tener en vista quien slo procura elinters de la colectividad. Fcil es aconsejar procedimi-entos lucrativos, sobre cualquier ejemplo que se tenga ala vista. Pero lo que nuestra agricultura y la nacin ne-cesitan, es una fuente perenne. Qu ganaramos,. sidespus de unos aos de bonanza, tuviramos que aban-donar uno de los mayores cultivos, con todo el trastornoque esto siempre produce en la economia nacional, yo laconsiguiente necesidad de reorganizar la chcara sobrebases nuevas ?

    La necesidad de estudiar el problema nacional des-de el punto de vista mundial, prima sobre todas las cues-tiones. Considerando que ni el Brasil - con su grande yantigua industria de tejidos, que produce todo lo que elpas necesita - no pudo eximirse de tomar muy en cuen-ta el abasto mundial para asegurar el porVenir de sualgodn, podemos comprender cun peligroso seria el te-ner en vista nicamente las conveniencias nacionales delmomento o las de nuestro limitado comercio, o fundarclculo~de porvenir en la incipiente industria de tejidos'de c.Argentina, pais que podr fcilmente producir todoel algodn que necesite para su consumo.

    '.' y 'de todos los problemas agrcolas mundiales, en estapoca seguramente no hay ninguno tan complicado y de-batido. Desde que la produccin de los Estados Unidosinclin a disminuir - sobre todo relativambu

  • EL ALGODON y LOS ALGODONE'.ROS 11

    resumen. Pero es en buena parte de ese estudio que ma-nan varias indicaciones y consejos que creo poder"" consig-nar". El conjunto de esos hechos constituye la mejor""fuente de informacin y la ms necesaria. Pues comolo indica el subttulo, las cuestiones fundamcntllles del cul-vo en el Paraguay no pueden ser"" tratadas sino desde el

    punto de vista del mercado universal. Proceder"" de otramanera, seria seguir un camino muy peli:roso, pues elpas no tiene Industria ni gran poblacin quc pucdan ab-sorber"" la produccin, ni podr tenerlos en brcve.

    Las causas de los malogros a que :.l1udo, constituyen- desde nuestro punto de vista prctico lo mis intere-sante de la cuestin; pues encierran en cada paso una en-seanza para subsanar- a las dificultades que se nos presen-tan, y evitar- en lo posible las que pueden presentarse.Con este fin, recomiendo con insistencia a los hom~es delgobierno" a los mayores interesados, que ten"g.an la mi-rada fija sobre lo que suceda en el Brasil principttlmente.Pues este gran pas, que en todas sus regiones algodoneraspresenta condiciones naturales y humana muy semejanteso idnticas a las nuestras, cometi idnticos errores, y seve en presencia de idnticos problemas, con la diferenciade haberse adelantado en la organizacin necesariA V"emprendido con claro conocimiento y enrgica ac!:.':", :."refonnas necesarias para lo presente y lo porvenir".

    Dos circunstancias sumamente favorabl.es favorecie~ron al Brasil en esa va, y me permitieron imponerme de

    cuestin algodonera en sus varias faces: la exploraciny minucioso estudio de las regiones algodoneras por"" unaautoridad suma, y el Congreso Internacional AlgOdonero,celebrado en Rio de ]anelTo, en 1922, durante mI e