El oficio del sociólogo: la imaginación sociológica .de la sociología; otro debate se centra

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    El ttulo de este trabajo pretende ser un homenaje a un par de obras que influyeron de manera notable entre los estudiantes de sociologa de los ya lejanos aos setentas. El libro El oficio del socilogo escrito por los socilogos franceses Bourdieu, Chamboredon y Passeron1, nos propona algo que hoy puede sonar a sentido comn pero que fue importante en su momento. La idea principal era que el conocimiento no consiste en descubrir una realidad que est all y se nos muestra de manera ntida, sino que debe ser construida, o mejor an re-construida desde la ptica de la teora. La obra La imaginacin sociolgica del connotado intelectual estadounidense Wright Mills2, por su parte, desmitificaba tanto a la gran teora como a la empiria pura, para erigir a la imaginacin sociolgica en una virtud indispensable entre quienes pretendan adquirir el oficio de ser socilogos. Estas ideas continan siendo vigentes y han sido, a mi juicio, actualizadas por nuevas vas en las ltimas dcadas.

    En el presente texto defiendo la utilidad de concebir a la sociologa como un oficio cuya principal caracterstica es la imaginacin: la imaginacin sociolgica. Entiendo dicho oficio como la suma de capacidades intelectuales que habilitan una manera de colocarse frente a la realidad para dar cuenta de ella, que esgrimen una mirada sociolgica sobre el mundo o, mejor an, sobre los mundos sociales e histricos. Esta perspectiva no puede adquirirse como si fuese una suma de saberes tcnicos e instrumentales, que se adicionan a un conjunto

    1 Bourdieu, Pierre, Jean-Claude Chamboredon y Jean-Claude Passeron, El oficio de socilogo, Buenos Aires, Siglo xxi ed., 1975.

    2 Mills, Wrigth, La imaginacin sociolgica, Mxico, fce, 2 reimp., 1974.

    El oficio del socilogo:la imaginacin sociolgica

    Guadalupe Valencia Garca

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    Pluralismo epistemolgico

    mnimamente acordado de conocimientos sobre los fundamentos de la disciplina. No es suficiente, para poseer dicha visin, haber alcanzado los grados acadmicos que acreditan al socilogo, ni tampoco la especializacin en una temtica o una larga experiencia en investigacin. Aunque todos los requisitos anteriores pueden contribuir a conformar una visin sociolgica acerca de las realidades sociales, el oficio se conquista a fuerza de ejercitar una mirada cargada de imaginacin. Quiero proponer, aqu, que dicha mirada puede fundarse en tres imperativos interrelacionados que exploro a continuacin. Estos son: a) la desfamiliarizacin de lo familiar; b) la construccin y re-construccin de la teora; c) la historicidad del mundo social. Anteceden al anlisis de estas exigencias algunas breves reflexiones sobre la propia disciplina y sobre lo que puede significar su entendimiento como un oficio.

    La sociologa

    Esta fuera de los alcances de este breve escrito analizar de manera detallada el proceso de institucionalizacin de la sociologa. Tampoco podemos abordar el debate sobre el estatuto cientfico de la disciplina a partir de la filosofa de la ciencia, de las diversas epistemologas sociolgicas, o de la sociologa de la sociologa.

    En todo caso, podemos sealar que una de las preguntas ms incmodas que se le pueden formular a un socilogo o a un aprendiz de sociologa sigue siendo: qu es la sociologa? Dicha pregunta suele acompaarse de otra que plantea an mayores dificultades: para qu sirve la sociologa?

    La respuesta a las preguntas anteriores es problemtica porque la sociologa, ciertamente, no es susceptible de ser definida de manera rpida y mucho menos de forma definitiva. Adems, dicha respuesta suele ubicarse en diferentes espacios de conflicto y de negociacin sobre lo que debe entenderse por conocimiento sociolgico. El primero recupera la antigua y obstinada discusin sobre el estatuto cientfico de la sociologa; otro debate se centra en la amalgama e hibridacin de mtodos y teoras de las diversas disciplinas sociales y una tercera polmica alude a la posibilidad o imposibilidad de contar con teoras omnicomprensivas de validez universal.

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    Guadalupe Valencia Garca

    En torno al primer debate, y para no entrar en una discusin que rebasa las pretensiones de este texto, me adscribo a la postura de quienes defienden la especificidad de la disciplina con respecto a la cientificidad de las ciencias de la materia y de la vida. Esto es, a la idea de que la sociologa no es tanto una ciencia inmadura incapaz de postular leyes generales de lo social, cuanto una disciplina encaminada a hacer inteligible lo social (mediante su capacidad heurstica) o, visto de otra manera, a dar cuenta de la historicidad de lo real. Dicha empresa se produce por muy diversas vas, en gran medida alejadas de los requerimientos de la explicacin causal que se erigi, durante dcadas, como el paradigma hegemnico del conocimiento cientfico3. La propiedad dectica de los fenmenos sociales, esto es su obligada referencia a un determinado contexto espacio-temporal, distingue radicalmente a los fenmenos sociales de los objetos estudiados por las ciencias llamadas duras4. La sociologa, adems, una ciencia que se piensa crticamente a s misma todo el tiempo, puede ser vista como una forma de autoconciencia cientfica de la realidad social, en la cual el objeto y el sujeto estn, como en ninguna otra ciencia o disciplina, profundamente imbricados5.

    Es preciso sealar, en todo caso, que no hay una sociologa. Lo que existe son tradiciones sociolgicas que pueden diferenciarse a partir de los tres grandes clsicos comnmente reconocidos, Durkheim, Weber, Marx (que fundan las tradiciones explicativa, comprensiva y dialctica respectivamente) y de otros que han sido incorporados ms recientemente: Elas, Simmel, Schutz, Gramsci, entre otros. E incluso, de autores contemporneos que pueden distinguirse por haber constituido escuelas de pensamiento: Bourdieu, Giddens, Habermas, Berger y Luckman, Luhmann, Wallerstein, Boaventura de Sousa y muchos ms.

    Hay, entre los socilogos, quienes se adscriben a un enfoque particular: la fenomenologa, la hermenutica, el interaccionismo simblico, la sociobiologa, etc. Otros privilegian, en su identidad como socilogos, perspectivas epistemolgicas en pugna y se definen, as,

    3 Varios autores coinciden en dicha postura. Entre los ms importantes, Octavio Ianni. Cfr. Ianni, Octavio, La sociologa y el mundo moderno, Siglo xxi, Buenos Aires, 2005.

    4 Cfr. Passeron, Jean-Claude, Le raisonnement sociologique: la preuve et le contexte, citado en: Gimnez, Gilberto, Pluralidad y unidad de las ciencias sociales, Estudios Sociolgicos, mayo-agosto, ao/vol. xxii, nm. 002, El Colegio de Mxico, pp. 267-282, p. 275.

    5 Cfr. Ianni, Octavio, Op.cit., p. 63 y ss., tambin De Sousa Boaventura, Una epistemologa del sur, Siglo xxi, clacso, Buenos Aires, 2009, p.50 y ss.

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    como constructivistas, relativistas, posmodernos. Hay quienes abrevan de mltiples fuentes; hay quienes retornan a los clsicos; hay quienes redescubren a otros autores que se tenan olvidados.

    En todo caso, estamos ante una gran variabilidad en las teoras, mtodos y enfoques utilizados que han llevado a un consenso generalizado acerca del doble proceso de fragmentacin y de pluralizacin de la sociologa. sta se concibe como una disciplina multiparadigmtica, fragmentada, plural, parcializada, especializada, cuya heterogeneidad se expresa tanto en la existencia de una buena cantidad de subdisciplinas como en amalgamas e hibridaciones por la va de la fusin, recombinacin o cruzamiento de especialidades o fragmentos de disciplinas vecinas6.

    Para algunos se trata de una deplorable fragmentacin que impide lograr la deseable unidad de la sociologa; para otros, expresa una pluralidad que es terica y epistemolgica y que, lejos de ser lamentable, enriquece la perspectiva sociolgica. Es usual, desde este ltimo punto de vista, la defensa de un pluralismo que se opone a un pretendido alcance universal de las teoras y perspectivas sociolgicas, dado que: Las propias variaciones de las relaciones sociales, su carcter enormemente plstico y cambiante, la gran capacidad de los seres humanos para adaptarse a nuevas situaciones, dificulta, si es que no impide totalmente, la persistencia de modelos conceptuales rgidos en la teora sociolgica7.

    Las fronteras entre las ciencias sociales y en especial entre sociologa, historia, filosofa y antropologa, son cada vez ms permeables y abiertas. Los antroplogos, otrora dedicados al anlisis de la cultura de sociedades tradicionales (tnicas, campesinas, remotas), hoy se suman al estudio de las sociedades modernas y urbanas. Los socilogos abordan la dimensin simblica de lo social en sus mltiples manifestaciones en ambientes rurales, urbanos, nacionales o transnacionales. Los historiadores hacen historia del presente e historia acontecimental, mientras que los socilogos abrevamos de los mtodos

    6 Gimnez, Gilberto, Op.cit. p. 268.7 M. Garca Ferrando, La sociologa: una ciencia multiparadigmtica?, en J.Jimnez

    Blanco y C. Moya, Teora sociolgica contempornea, Madrid, Tecnos, 1978, p. 461, citado por Manzanos Bilbao, Csar, Las ciencias sociales: convergencias disciplinarias y conocimiento de fronteras. El caso de la sociologa, en, Revista Mexicana de Ciencias Polticas y Sociales, septiembre-diciembre, ao/vol. xlv, nmero 186, pp. 13-65, FCPyS, unam, Mxico.

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    de la interpretacin histrica para dar cuenta de la naturaleza temporal, histrica e historizante, de los procesos que analizamos. Muchas obras filosficas permanecen, por su parte, como el suelo nutricio del que abrevan algunas de las ms lcidas reflexiones sociolgicas.

    En este cruce de fronteras que se produce en lo que puede ser visto como un verdadero archipilago de teoras, conceptos, metodologas y enfoques diversos. cmo explicar a alguien quines somos y para qu s