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    ESTUDIO SOBRE NUESTRO PADRE COLL REALIZADO POR LAS HERMANAS

    DEL PRIMER RECYCLAGE DE ROMA

    -ENERO ABRIL 1979 grupo 2

    Rosa Solanas Bonaterra Ma. Rosa Frances Riba Josefa Erausquin Arrieta Ma. Rosa Di Tullio D.L. Adela Prez Pastor Jesusa A. Villazn Daz

    SIGUIENDO SUS HUELLAS

    ROMA, 2 de abril de 1979

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    INDICE GENERAL

    DESDE GOMBREN ESTUDIANTE de la montaa a la llanura

    su gran ilusin APOSTOL consecuencia de vivir en profundidad

    poco pan para mucha hambre

    comprometerse hasta el fin

    testigo de la Resurreccin FUNDADOR

    fiel al Espritu y para edificacin de la iglesia

    SU GLORIFICACION

    la santidad en la iglesia

    modelos o prototipos

    P. Coll: profeca existencial CONCLUSION

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    DESDE GOMBRN En la hermosura de una de las estribaciones de los Pirineos catalanes y a una

    altura de 900 metros al nivel del mar, entre las aguas del Llobregat y del Ter, aparece enroscado entre las montaas, en la misma falda del Montgrony, el pueblecito de Gombrn. Gombrn no tendra ms importancia que cualquier otro pueblo del condado cataln, si no fuera hoy la cuna de un santo.

    Al apuntar el alba del da 18 de mayo de 1812 naca, en la ltima casa de la calle

    dAbaix un nio, dcimo hijo del matrimonio Coll-Guitart. Francisco, este es nombre que al da siguiente de su nacimiento recibe en las aguas bautismales, ser el hombre de cuerpo sano, robusto y fuerte como los robles de las alturas del Montgrony. De espritu firme como los picachos de los Pirineos. De temperamento fuerte como las tormentas de las alturas, lo demostr en toda su vida, pero a la vez de corazn dulce, comprensivo y tierno en el trato con los dems. Su vida transparente y limpia como las aguas del ro que baan su casa. De sentimientos nobles como buen cataln de las altas cumbres. Y de una piedad tan comprometida y arraigada como se podr comprobar.

    Todo esto y mucho ms se dir y reconocer de Francisco Coll, en la Ciudad

    Eterna, ciento cuatro aos despus de su muerte, cuando lo eleven a la gloria de los altares.

    Pero, antes vamos a seguirle desde Gombren en los primeros aos de su vida. El matrimonio Coll-Guitart, era una ms de las familias habidas en Gombrn, de

    profunda solera religiosa y numerosa en sus miembros donde reinaba la paz y el amor. Nuevo fruto de la unin del matrimonio fue Francisco que cerr el nmero de nacimientos y fue gloria de la familia. El pequeo fue recibido como una nueva bendicin en aquel hogar. Pero, aunque, con amor fue recibido, mal momento era aquel para venir al mundo, no por l, porque no se enterara, pero s por los mayores que tendran que cuidarlo.

    Polticamente Catalua estaba muy mal. Las tropas napolenicas se haban

    apoderado del condado cataln. El pueblo de Gombrn queda encerrado, entonces, en un territorio no slo dominado por los mariscales de Napolen, sino anexionado a la Francia imperial dentro del departamento del Ter.1 Esto fue motivo de una grave crisis econmica en el pas, de larga duracin y duras consecuencias. Por esta situacin aquel ao, 1812 pas a la historia como el ao del hambre.

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    As empez la vida dura, por supuesto sin apercibirse de momento, de este hombre,

    que a lo largo de su vida tendra que sufrir grandes pruebas. De mucho iba a servirle la virtud de la fortaleza.

    El Benjamn de la familia creca robusto y hermoso a los ojos de los hombres y a

    los de Dios porque Dios haba puesto en l sus ojos. Francisco era travieso, vivaracho hasta enredn, pero bondadoso, dulce y tierno. Su

    madre haba volcado en este chiquillo toda la ternura de su corazn para suplir la que le faltaba por parte del padre, ste haba muerto cuando el nio contaba cuatro aos. Y Francisco atesor y desbord amor. Lo veremos a lo largo de su vida. Gozaba, como es natural, de los juegos propios de su edad, pero gozaba mucho ms, por la formacin que le haba infundido su madre, de la soledad y el silencio de la montaa. Y jugando suba a Montgrony cuyo camino haba aprendido de la mano de su madre que desde nio lo haba ofrecido a la Virgen y enseado a rezar dicindole que era la Madre del cielo, que no le faltara nunca. En la mente y en el corazn de la madre estuvo siempre el pensamiento y la peticin de la vocacin sacerdotal para Francisco.

    Con sus compaeros, entre travesura y travesura, que siempre las hay en la vida de

    un nio, organizaba procesiones, improvisa plpitos con sillas y cajones y utilizaba el balcn de su casa, que daba a la puerta de entrada al patio para predicar a sus amigos, imitando a los misioneros que pasaban por el pueblo. Su madre gozaba estas travesuras piadosas del nio soaba tanto con verle sacerdote! Alguna vez las vecinas le oyeron exclamar: Ojal revientes de amor de Dios, hijo mio!2 A pesar de sus cosas de nio, Francisco era por temperamento inclinado a la piedad, serio, profundo, meditativo. El silencio del ambiente donde se mova era propicio para ello. En tiempos de Francisco no haba motores para trabajar y lo nico que rompa el silencio del amanecer y anochecer, eran las esquilas de los animales de car-ga, el murmullo del rio y el piar de los pjaros.

    No olvidemos que nuestro biografiado era el ms pequeo de muchos hermanos y

    hurfano de padre desde muy temprana edad, para l pues, seran to- das las predilecciones de los mayores. Mas la ternura de su madre que, por instinto maternal o por inspiracin divina, vio siempre en este hijo un "algo". Era la inspiracin de la madre de un santo!

    Como sus hermanos ya eran, casi todos, aptos para ayudar a su madre en el

    trabajo, el Benjamn pudo dedicarse ms al estudio en la pequea escuela del pueblo, e incluso tener alguna hora extra, que de estas se encargaba el seor cura, de acuerdo con la madre. El nio tena capacidad y era estudioso. En estos encuentros empez a germinar en Francisco la semilla de la vocacin, esta palabra que en corazn de la madre se haca plegaria todos los das, se transform en realidad. Porque un da, cuando Francisco tena ya sus diez aos cumplidos, fue al encuentro de su madre y sin ms le dijo: Madre, yo quiero ser sacerdote. La madre emocionada lo abraz mientras con los ojos llenos de lgrimas y el hijo en sus brazos daba gracias a Dios y a la Virgen por aquella declaracin. Repuesta ya de la emocin le dijo: Que Dios haga de ti un santo, hijo mo!

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    Despus de comunicada la noticia a los hermanos y de acuerdo con el seor cura

    de Gombren, se decidi el ingreso de Francisco en el seminario de Vic a cuya dicesis pertenece el pueblo.

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    E S T U D I A N T E

    DE LA MONTAA A LA LLANURA En el mes de octubre de 1822 las calles empinadas y empedradas de Gombrn

    conducen a Francisco Coll a la llanura. Sus ojos, acostumbrados a mirar a lo alto, descubren por primera vez el mar sin horizonte de la Plana de Vic.

    El silencio de la montaa de Mongrony se cambia por el activo alboroto de la

    ciudad, capital de la comarca del Osona. En Vic se encuentra con una antiqusima tradicin cultural y docente, con un Seminario tridentino diocesano en el que haba buenos profesores, hombres de fuerte personalidad humana que podan influir con su presencia y sus consejos en la formacin del espritu de los seminaristas.3

    La vida cristiana y eclesistica de la ciudad levtica haba sufrido una fuerte

    sacudida debido a la guerra realista y la resistencia liberal: dicesis vacante, almas turbadas, peligros en la calle, los conventos de frailes de la ciudad cerrados violentamente despus de haber sufrido asaltos y saqueos.4 Esta situacin influira en su Seminario y en sus seminaristas.

    El momento era difcil, pero la ilusin sin lmites del adolescente Francisco le

    ayud a superar dificultades de toda ndole: solo en una ciudad polticamente agitada, esfuerzo en sus estudios, escasez econmica. Todo esto contribuy a su desarrollo y formacin integral como persona, dndole con los aos, la firmeza de carcter que fue una de sus principales caractersticas.

    Poco a poco, con la esperanza puesta en la ayuda del Seor, iba resolviendo los

    pequeos y grandes problemas que la vida le pona al paso. Quienes le trataban descubran en l un muchacho bien dotado de temperamento sanguneo, carcter emprendedor y animoso, dado al trabajo, con gran fortaleza de espritu, pero al mismo tiempo humilde, modesto, concentrado, con tendencia a acentuar una vida de piedad muy ntima, caritativo con los pobres, celoso de las almas, con una tendencia al apostolado catequtico.5

    Su inclinacin a la vida de piedad continu en l desde el inicio de su vida de

    seminarista rural. Se le vea frecuentar la capella fonda de las Iglesias, participar todos los das en la Eucarista, buscar la quietud de las capillas conventuales de las monjas de clausura para darse a la oracin con particular amor.6 Qu no sabrn de sus inquietudes las paredes del oratorio de Puigseslloses?

    Los cinco aos que vivi con esta su segunda familia fueron aos de dificultades,

    del paso de la adolescencia a la juventud. Su carcter acabara de templarse en la soledad al quedar hurfano de madre. El gran amor que los una le hizo intuir tan fatal desenlace. Su profundo dolor fue aceptado ante el Seor y a los pies de la Virgen.

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    Su vida giraba en torno a su nico anhelo: seguir su vocacin, cumplir la voluntad de Dios sobre l.

    Pasado el Trienio liberal se fue restaurando poco a poco la vida normal en los

    conventos de los frailes. En Santo Domingo de Vic volvieron los dominicos a ocuparse de la predicacin del mensaje evanglico, atendan el culto en su Iglesia y actuaron como profesores de Teologa, Moral y Sagrada Escritura en el Seminario.7