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La Centralidad de Dios en La Reforma

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La Centralidad de Dios en La Reforma

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    LA CENTRALIDAD DE DIOS

    EN LA TEOLOGIA DE LOS REFORMADORES

    Por Sugel Micheln

    La Reforma es, sin duda alguna, un evento crucial en la Historia; y no me

    refiero de manera particular a la Historia de la Iglesia, sino a la Historia sin apellido

    alguno, sin ninguna especificacin particular. El impacto que este movimiento

    produjo en la Europa del siglo XVI traspas ampliamente las fronteras de la Iglesia,

    y vino a ser una fuerza religiosa e intelectual que afect sensiblemente el

    pensamiento de la poca. La Reforma marc un hito en la historia, y esto es algo

    que estn dispuestos a reconocer amigos y enemigos del movimiento reformador.

    Ahora bien, debemos interpretar este evento como una reforma religiosa o

    como una revolucin social, poltica y econmica? Qu fue en realidad la Reforma

    Protestante? Para la Iglesia Catlico Romana, fue una divisin dentro del seno de la

    verdadera Iglesia; ms que una reformacin, una deformacin (aunque esa

    perspectiva ha sido modificada en aos recientes debido, entre otras cosas, al

    surgimiento del movimiento ecumnico). Para los historiadores seculares, sobre

    todo en el campo marxista, los factores que dieron origen a la Reforma no fueron

    religiosos en absoluto, sino el producto de otros factores econmicos, polticos y

    sociales. La religin en la Reforma fue un elemento incidental, dicen ellos, no su

    fuerza motora.

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    Para los protestantes, en cambio, la Reforma fue un extraordinario avivamiento

    religioso producido por la accin soberana de Dios en el siglo XVI; un retorno a

    doctrinas cruciales del Nuevo Testamento que haban quedado sepultadas bajo los

    escombros de la tradicin, la teologa escolstica y la religin sacramentalista de

    los aos oscuros de la Edad Media.

    Es indudable que varios factores intervinieron en el surgimiento y expansin de

    la Reforma; factores morales, intelectuales, e incluso polticos y econmicos. Dios

    en Su soberana hizo uso de varios elementos que se conjugaron para que el

    movimiento reformador del siglo XVI tomara el impulso que tom en ese punto

    preciso de la historia: El Renacimiento, la invencin de la imprenta, el clamor

    generalizado por una reforma moral en el seno de la Iglesia, los grandes cambios

    polticos y econmicos que se suscitaron en Europa debido a la unificacin de

    algunas potencias europeas, lo que hizo ms difcil el control del papado.

    Todos estos factores, por citar los ms importantes, estuvieron envueltos sin

    duda alguna en el surgimiento y expansin de la Reforma. Pero ninguno de ellos

    puede ser tomado como el factor dominante. Eso sera ir en contra de toda la

    evidencia histrica. No fue casual el hecho de que uno de los instrumentos

    cruciales que Dios usara para dar inicio a la Reforma no fue un monarca ni un

    estadista, sino un monje agustino que, a travs de un panfleto clavado en la puerta

    de una Iglesia, invitaba al pueblo a reflexionar en un asunto teolgico: las ventas de

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    indulgencias. El problema esencial con el que se estaba lidiando aqu, el terreno en

    el que se estaba librando esta batalla, no era poltico, ni filosfico, ni econmico, ni

    social; ms aun, ni siquiera se trataba ya de un asunto de ndole moral.

    Lutero no clamaba simplemente por la moralizacin de la Iglesia. Se trataba de

    un problema esencialmente teolgico. Lo que se necesitaba con urgencia no solo

    era limpiar la casa, sino revisar sus cimientos, un retorno a la definicin nuevo

    testamentaria de la Iglesia, basada en un fresco entendimiento del evangelio de

    Jesucristo. Y eso fue lo que se produjo en la Reforma.

    Y cul fue la punta de lanza? La doctrina bblica de la justificacin por la fe

    sola. El pecador es declarado justo delante de Dios, no por sus obras personales de

    justicia, sino por la justicia perfecta de Cristo, la cual nos es imputada, puesta en

    nuestra cuenta, por medio de la fe. Y es importante resaltar algo que es a menudo

    pasado por alto y es el hecho de que esta doctrina haba comenzado a ser entendida

    casi simultneamente por diversos hombres, en diversos lugares, sin contacto entre

    s: Le Fevre en Francia, Zwinglio en Suiza y Lutero en Alemania.

    En ese sentido se puede decir que la Reforma no tuvo un solo centro, sino

    varios independientes. Dios estaba haciendo algo en Su soberana a travs de

    instrumentos humanos, trayendo luz por medio del estudio de Su Palabra. La

    Reforma Protestante fue, bsicamente, un avivamiento religioso, el ms

    significativo que ha tenido la Iglesia de Cristo a travs de su historia.

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    Ahora bien, mi propsito en este estudio no es considerar la Reforma en s

    misma, ni el conjunto de doctrinas que fueron puestas sobre el tapete en ese

    momento crucial de la Historia. Lo que me propongo hacer es contemplar de cerca

    uno de los aspectos primordiales de esa teologa, aquello que constituye el sistema

    nervioso de ese cuerpo doctrinal que tanto impacto produjo en la historia: me

    refiero a la centralidad de la Persona de Dios. La Reforma Protestante fue un

    movimiento eminentemente teocntrico, a diferencia del Renacimiento que fue

    eminentemente humanista. Estos hombres vieron en las Escrituras lo que Dios

    quiso que quedara claramente evidenciado en Su Palabra: que l es el centro de

    todas las cosas, no el hombre. Y fue esta verdad la que revolucion el pensamiento

    de los reformadores.

    Y lo que vamos a hacer ahora es ir a la misma fuente a la que ellos acudieron,

    las Sagradas Escrituras, para ver all, en un texto clave del NT, esa verdad esencial

    que estos hombres vieron. Me refiero a Romanos 11:36: Porque de l, por l, y

    para El, son todas las cosas. A l sea la gloria por los siglos. Amn.

    Para comprender adecuadamente el contenido de esta breve, pero profunda,

    declaracin de las Escrituras es necesario que nos detengamos por un momento a

    considerar su contexto. La epstola de Pablo a los Romanos es una especie de carta

    de presentacin del apstol a una iglesia que no le conoca personalmente, pero a la

    que Pablo deseaba visitar desde haca tiempo. Es un tratado monumental acerca de

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    las verdades centrales que componen el evangelio de Jesucristo. Todos los grandes

    temas del evangelio son tratados en esta epstola sobre todo a partir del versculo 18

    del captulo 1 hasta el 11:32: La realidad del pecado del hombre; el juicio divino

    sobre el pecado; las tinieblas de las naciones gentiles por rechazar la luz de la

    naturaleza que le revelaba el poder y deidad de Dios; la dureza de corazn del judo

    por rechazar la luz de las Escrituras; la venida del Hijo de Dios desde el cielo para

    buscar y salvar lo que se haba perdido ; la justificacin del pecador nicamente por

    medio de la fe; el gran misterio de nuestra unin con Cristo; el pequeo Israel

    escogido por gracia dentro del gran Israel; el rechazo final de los judios a la

    Persona y la obra de Cristo, y entonces la inclusin de los gentiles en el pueblo de

    Dios. Todo esto est comprendido en este tratado monumental acerca del

    evangelio. Y es en ese contexto que Pablo prorrumpe en adoracin a Dios al

    contemplar ese despliegue de la sabidura divina en la salvacin de los pecadores:

    33Oh profundidad de las riquezas de la sabidura y de la ciencia de Dios!

    Cun insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34

    Porque

    quin entendi la mente del Seor? O quin fue su consejero? 35

    O quin

    le dio a l primero, para que le fuese recompensado? 36

    Porque de l, y por

    l, y para l, son todas las cosas. A l sea la gloria por los siglos. Amn.

    Ese todas las cosas aqu, incluye todos esos elementos antes mencionados

    que se conjugan extraordinariamente en la historia de la redencin; todas son de

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    l, por l, y para l. Y es la comprensin de la verdad encerrada en este texto la

    que nos permite ver lo que aquellos hombres del siglo XVI vieron en su momento:

    que existe un hilo conector que da sentido y propsito a todas las cosas. Todos los

    eventos pasados, presentes y futuros poseen un elemento unificador que nos

    permite contemplar la vida desde una perspectiva adecuada. Veamos brevemente el

    contenido de esta declaracin.

    I. EL CONTENIDO DE LA DECLARACION:

    A. Todas las cosas son de l:

    Lo primero que Pablo seala en el texto es que Dios es la fuente u origen de

    todas las cosas. Esa es la idea que comunica la preposicin griega ek en nuestro

    texto, y que es traducida de. Todas las cosas proceden de Dios, encuentran Su

    origen en l, fueron concebidas por l e incluidas en Su consejo eterno (vers. 33-

    34). Todas las cosas fueron concebidas por la mente infinita de Dios antes de que

    viniesen a ser. l traz el plan y lo llev a cabo. Dice en Ap. 4:11: Seor, digno

    eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tu creaste todas las cosas, y

    por tu voluntad existen y fueron creadas. Y lo mismo seala David en el Sal.

    115:3: Nuestro Dios est en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. l hace todas

    las cosas, dice Pablo en Ef. 1:11, segn el designio de su voluntad.

    Pero Pablo nos dice tambin, en segundo lugar, que

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    B. Todas las cosas son por medio de l:

    La palabra clave aqu es la preposicin griega da, que puede ser traducida por

    medio de:Porque de l, y por medio de l... son todas las cosas. Es por Su poder

    que Dios ejecuta todo aquello que fue concebido en Su sabidura y en Su propsito

    soberano. Dios planifica, traza el diseo, pero no tiene que contratar una compaa

    constructora para llegarlo a cabo. Su poder y sabidura son suficientes para ejecutar

    todo aquello que ha planificado y mantenerlo funcionando apropiadamente.

    Nuestro Dios no es ese Ser concebido por los Destas, una especie de relojero

    csmico que ha diseado un gran reloj, y luego lo ha dejado funcionando solo de

    acuerdo con ciertas reglas predeterminadas. No. Todas las cosas encuentran en

    Dios Su origen, no slo en el sentido de que l las planific, sino tambin en el

    sentido de que fue por Su poder que vinieron a ser, y es por Su poder que se

    mantienen.

    Pero no solo vemos en nuestro texto que todas las cosas son de l, y por medio

    de l; Pablo continua diciendo que...

    C. Todas las cosas son para l:

    El propsito ulterior de todo cuanto ha sido hecho es la gloria de Dios. Noten

    una vez ms nuestro texto: Porque de l, por l, y para l, son todas las cosas. A

    l sea la gloria por los siglos. Amn (vers. 36). En algunas versiones de las

    Escrituras la palabra sea aparece en bastardilla. Esto as porque la palabra no se

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    encuentra en el texto original, sino que ha sido suplida por los traductores para dar

    sentido a la frase. Lo que el texto dice literalmente es: Porque de l, por l, y para

    l, son todas las cosas. A l la gloria por lo siglos. Amn. Podramos suplir el

    verbo restante de varias maneras. A l sea la gloria; a l pertenece la gloria; a l

    debe ser dada la gloria. El punto es que el centro del Universo y de la Historia no

    es el hombre, sino Dios. l es el Personaje principal de este drama. No a nosotros

    dice el salmista en el Sal. 115:1 , no a nosotros, sino a tu nombre da gloria.

    Esta verdad de las Escrituras produce en nosotros lo que alguien ha llamado

    una revolucin coprnica espiritual. Nicols Coprnico fue un intelectual polaco

    que naci en 1473 y a quien el Papa solicit su ayuda para reformar el calendario.

    Hasta ese momento el mundo aceptaba como conclusiva y absoluta la idea que

    haba heredado de los griegos de que la tierra era el centro del universo y todo

    giraba en torno a ella. Nadie cuestionaba eso.

    Pero entonces Coprnico se enfrent con una pregunta: Por qu eran tan

    complicadas las rbitas de los planetas? Se supona que todos los planetas y el sol

    giraban en crculo alrededor de la tierra, pero al observar los movimientos

    planetarios todo se complicaba. Coprnico llega entonces a la conclusin de que la

    idea que se tena hasta entonces era errnea; el sol era el centro del sistema

    planetario, no la tierra. Para nosotros hoy esto es algo muy sabido. Pero en aquel

    tiempo decir una cosa como esta era arriesgarse a ser visto como un loco o como un

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    hereje. Por lo que Coprnico se contuvo de dar a conocer sus ideas. Pero

    finalmente, y estando a punto de morir, decide publicar su descripcin matemtica

    del firmamento en una obra titulada La Revolucin de las Orbitas Celestes.

    Aos ms tarde, en 1633, Galileo Galilei fue enjuiciado como hereje por la

    Inquisicin por haber defendido el sistema de Coprnico; y aunque luego se

    retract por temor, fue confinado de por vida, bajo estricto arresto domiciliario. En

    el futuro se demostrara que Coprnico tena razn. Eso es lo que ha sido llamado

    la revolucin coprnica. La astronoma nunca volvi a ser la misma. Y lo que

    estamos diciendo ahora es que cuando comprendemos este texto, Rom. 11:36, y lo

    aplicamos decididamente a nuestras vidas y a nuestro proceso de pensamiento, se

    produce entonces una revolucin coprnica espiritual e intelectual, la misma que se

    produjo en la Europa del siglo XVI.

    Ya no se trata simplemente de la centralidad de Dios en la salvacin (que el

    pecador es justificado por medio de la fe sola, y no por sus esfuerzos propios), sino

    que el asunto traspasa las fronteras de la soteriologa. La salvacin del pecador no

    es lo nico que est en las manos de Dios: De l, por l, y para l, son todas las

    cosas. l es el centro de todo.

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    II. ALGUNAS ENSEANZAS QUE SE DERIVAN DEL CONTENIDO DE

    ESTE TEXTO:

    Este fue el sistema nervioso central de la teologa del siglo XVI, aquella verdad

    de las Escrituras que transform poderosa y profundamente el proceso de

    pensamiento de estos hombres. Cmo nos afecta la enseanza de Rom. 11:36 en

    nuestra forma de pensar y analizar la vida? Sabemos que Pablo est hablando aqu

    del evangelio, pero sus palabras, contempladas en su contexto, poseen

    implicaciones ms amplias que debemos considerar.

    Por un lado, la perspectiva que Pablo nos provee en este texto es clave para

    interpretar la historia del hombre. Lo que Pablo nos ensea en Rom. 11:36 es

    que Dios ha estado llevando a cumplimiento su plan de redencin a travs de la

    Historia. Eso es lo que encontramos en los primeros 11 captulos de la epstola a los

    Romanos. Comienza con la ira de Dios revelada desde el cielo contra el pecado del

    hombre, y luego presenta ante nuestros ojos todo lo que Dios hizo en el contexto de

    la historia de una nacin, Israel, para traer salvacin a los pecadores por medio de

    la encarnacin, muerte y resurreccin de Su Hijo.

    La interpretacin que Pablo da de la historia no es filosfica ni sociolgica, sino

    esencialmente teolgica. El mundo no se ha estado moviendo a tontas y a locas,

    Porque de l, por l, y para l, son todas las cosas. Todas sirven a un propsito:

    la gloria de Dios revelada en ese plan de redencin. Es en ese contexto que Pablo

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    dice en Rom. 11:33: Oh profundidad de las riquezas de la sabidura y de la ciencia

    de Dios! Cun insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Esas

    cosas no fueron escritas en un momento en que Pablo se encontraba meditando

    debajo de un rbol en la grandeza de Dios; o en medio de una inspiracin repentina

    que vino a su mente cuando estaba observando a los pjaros volar y las nubes

    suspendidas en el cielo. No. Pablo est escribiendo un tratado sobre el evangelio.

    Pero no como un telogo fro que se contenta con poner su intelecto a funcionar en

    el estudio de cosas profundas. Pablo est muy envuelto en esto porque se trata de

    algo que lo toca muy de cerca.

    Por eso, al ver todo lo que Dios hizo en el pasado para llevar a cumplimiento su

    plan de redencin, el llamamiento de Israel, la eleccin de Jacob, la esclavitud en

    Egipto, la dureza de Faran, la liberacin de la esclavitud, el xodo, la llegada a

    Canan, el nacimiento de Cristo, el rechazo del pueblo, Su muerte en la cruz, al ver

    todo eso repito, Pablo no puede hacer otra cosa que exaltar la sabidura divina.

    Todos esos eventos hacen sentido, porque todo era parte de un plan, todos esos

    elementos conforman la historia de la redencin. Es en ese contexto que Pablo dice

    en Rom. 11:36: Porque de l, y por l, y para l, son todas las cosas.

    Pensemos por un momento en todos los imperios que intervinieron directa o

    indirectamente en la historia de Israel: Egipto, Asiria, Babilonia, los Medos y los

    Persas, Grecia, Roma. Pensemos tambin en todos esos pueblos y naciones como

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    los cananeos, los amonitas, los edomitas, los moabitas, etc. Qu hubiese sucedido

    si el control de Dios no los hubiese abarcado a ellos? Que hubiese sido imposible

    llevar a cumplimiento su plan redentor. Lo que Pablo nos dice en la epstola a los

    Romanos es que Dios llev a cabo Su plan a travs de la historia, no slo del

    pueblo de Israel, sino de toda la humanidad en sentido general.

    Ninguna nacin se desarrolla independientemente de lo que sucede a su

    alrededor. El gran historiador britnico Arnold Toynbee dijo una vez: Ninguna

    nacin o Estado nacional de Europa puede presentar aisladamente, una historia que

    se explique por s misma,1 es decir, sin tener que recurrir a la historia de otras

    naciones. Y ms adelante aade: Para comprender las partes (cada pueblo y nacin

    por separado) debemos primero dirigir nuestra atencin al todo.2

    Y lo que estamos diciendo ahora, a la luz de Rom. 11:36, es que el devenir de

    todas esas naciones se encuentra bajo el control soberano de Dios. Es imposible,

    entonces, interpretar adecuadamente la historia si no ponemos a Dios en el centro

    de todas las cosas. Nos sentiremos tan perplejos y confusos como los hombres de la

    Edad Media cuando vean el movimiento de los astros.

    Pero este texto no solo es clave para interpretar la historia, sino que

    tambin provee un marco adecuado para el diseo de un sistema educativo

    coherente. Romanos 11:36 tiene mucho que decir acerca de nuestro sistema

    1 Toynbee, Arnold J. ; Estudio de la Historia ; Vol. 1 ; Alianza Editorial, Madrid , 1981 ; pg. 19.

    2 Op. Cit. ; pg. 25.

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    educativo. Si todas las cosas son de l, por l y para l, como nos dice Pablo en

    este texto, es imposible dar una explicacin adecuada de las cosas sin hacer

    referencia a Aquel que las cre para Su gloria y les da sentido y coherencia.

    Qu est sucediendo hoy en el sistema educativo moderno? Que se pretende

    proveer entrenamiento acadmico en un marco completamente secularizado,

    divorciado de Dios y de Su Palabra. Nos dicen que es posible explicar el mundo de

    Dios, nuestro lugar en l, y nuestras funciones como seres humanos, sin ninguna

    referencia a Dios. Pero cmo podramos hacer tal cosa a la luz de Rom. 11:36? La

    Biblia dice que el principio de la sabidura, el ABC del conocimiento, es el temor

    del Seor. Cuando algunos dicen que no debemos mezclar la religin con la

    educacin, lo que nos estn diciendo es que Dios no tiene nada que decir de Su

    creacin, o de la historia, o del comportamiento del hombre y su lugar y

    funcionamiento en el mundo.

    Eso no es una educacin neutral; se trata ms bien de una conspiracin que

    produce una terrible confusin. Es imposible explicar al hombre aparte del Dios

    que lo cre. La Biblia dice que en l vivimos, nos movemos y somos; que l es

    quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Quitar a Dios del panorama no es

    algo neutral; es quitar de en medio el Eje que da sentido y coherencia a todas las

    cosas. Esa es la razn por la que el hombre moderno est tan confuso. El mundo de

    hoy es en muchos sentidos un mundo bizarro. Las cosas estn de cabeza. Por qu?

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    Rom. 1:21-22 nos da la respuesta: Pues habiendo conocido a Dios, no le

    glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus

    razonamientos, y su necio corazn fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se

    hicieron necios.

    La Biblia dice que los cielos cuentan la gloria de Dios (Salmos 19:1-6); Dios

    puso los cielos all como una revelacin de S mismo. Por lo tanto, no podemos

    observar los cielos sin ver a Dios all. Pero qu sucede hoy en muchos salones de

    clases? Que se pretende estudiar el universo y su funcionamiento pasando por alto

    completamente su origen divino. Eso, por supuesto, ejerce una profunda influencia

    en el hombre que no termina en el saln de clases, sino que genera un estilo de

    vida.

    Y eso nos lleva a nuestra tercer y ltima aplicacin: La enseanza de Rom.

    11:36 afectar profundamente nuestra cosmovisin, nuestra perspectiva e

    interpretacin del mundo y nuestro lugar en l. Fue esta perspectiva teolgica la

    fuerza motora que impuls el desarrollo de la sociedad occidental en aquellos

    pases que estuvieron bajo el influjo de la Reforma. Esta perspectiva vino a ser una

    fuerza intelectual y religiosa que finalmente libert a muchos pases de Europa del

    oscurantismo medieval; y a travs de los peregrinos ingleses, provey el impulso

    para el desarrollo de la libertad y prosperidad de lo que vino a ser andando el

    tiempo los EUA.

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    Como deca al principio, la influencia de la Reforma traspas las paredes de la

    Iglesia, y as tena que ser, porque nuestra forma de pensar determina nuestra forma

    de vivir. Esta cosmovisin sent las bases de las libertades polticas, cuando los

    hombres comenzaron a entender que la autoridad de los reyes no era absoluta, sino

    que era una autoridad delegada por otra infinitamente superior. El comercio se vio

    profundamente afectado, y consecuentemente la economa se desarroll cuando los

    hombres comprendieron la doctrina bblica de la vocacin. Dios ha dado a cada

    hombre una vocacin, no solo a los pastores y sacerdotes; y cada uno es llamado a

    hacer sus mejores esfuerzos en su oficio particular para la gloria de Dios. Fue esta

    forma de pensar la que llev a pases como Holanda a ser una gran nacin luego de

    la Reforma, porque muchos de sus ciudadanos entendieron que ellos tambin eran

    siervos de Dios en sus respectivas profesiones. Que no existe tal divisin entre lo

    secular y lo sagrado (compare 1Cor. 10:31; Col. 3:22).

    Esta cosmovisin se convirti tambin en un impulso para las ciencias. Es la

    perspectiva cristiana de la creacin la que provee la base del quehacer cientfico.

    En un universo creado por un Dios racional, con un propsito determinado y con un

    orden predecible el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, puede hacer uso

    de su capacidad de pensar y razonar para una mejor comprensin de la grandeza y

    sabidura de Dios desplegada en la creacin. Eso fue lo que entendieron aquellos

    hombres que estuvieron bajo el influjo de esta perspectiva teolgica. Como bien

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    seala Francis Schaeffer estos cientficos crean en la existencia de un Dios

    razonable el cual ha creado un universo razonable y, por lo tanto, el hombre, con

    la ayuda de su razn, puede investigar y descubrir las formas de este universo.3 La

    verdadera religin nunca ha estado en contra de la verdadera ciencia. An un

    hombre como J. Robert Oppenheimer, que no era cristiano, reconoce que fue

    necesario el cristianismo para dar nacimiento a la ciencia moderna.4 Es en la

    Holanda del siglo XVI y XVII donde se inventa el telescopio, el microscopio, el

    barmetro, el termmetro. Haba un amor por la ciencia producto de esta

    cosmovisin que descansaba en la revelacin de Dios a travs de las Sagradas

    Escrituras.

    Y si nosotros vamos a impactar la generacin en que nos ha tocado vivir y

    ministrar, necesitamos urgentemente recobrar esa perspectiva y esa cosmovisin

    que los reformadores tuvieron. El humanismo ha tomado mucho terreno, y se ha

    incorporado incluso, en algunos casos de forma muy sutil y en otros abiertamente,

    en el cristianismo contemporneo. Y mucha de la confusin reinante en la sociedad

    en que vivimos es un producto de esta triste realidad. Han puesto la tierra en el

    medio, y al sol y a los planetas girando en torno a ella. Pero los cristianos tenemos

    la luz infalible y suficiente de las Escrituras para ver la realidad como realmente es:

    Dios es el centro y todo debe girar en torno a l y para Su gloria. Que nuestro Dios

    3 Schaeffer, Francis; Huyendo de la Razn; Ediciones Evanglicas Europeas, Barcelona; pg. 34.

    4 Op. Cit.; pg. 33.

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    nos ayude a desarrollar ms decididamente ministerios que promuevan una forma

    de pensar enraizada en las Escrituras, y que la centralidad de la gloria de Dios

    vuelva a ser una fuerza religiosa e intelectual que energice la iglesia de Cristo para

    sus retos presentes y futuros, como sucedi en los das de la Reforma.

    BIBLIOGRAFIA

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