LA REBELIÓN - Agencia de Publicidad abajo/J. J. Benitez... · descubran bajo los sueños algunas de…

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  • LLAA RREEBBEELLIINNDDEE LLUUCCIIFFEERR

    J.J. Bentez

    A Nietihw, que existe, por supuesto.

    Aprendamos a soar, caballeros, y luego puede queencontremos la Verdad.Esta lapidaria recomendacin del insigne qumico alemnKekul, que lleg al descubrimiento de la frmula del bencenogracias a una ensoacin, revolucionando as la qumicaorgnica, termin de convencerme de que, en la vida, la Verdadpasa muchas veces ante los seres humanos... disfrazada.Y quiz porque los enemigos de la Verdad son todava tannumerosos como para nublar la faz de la Tierra, he elegido paraLa rebelin de Lucifer el intangible y arcano ropaje de lafantasa. Slo aquellos que no hayan perdido la capacidad deensoacin podrn comprenderme. En ese caso, como yo, quizdescubran bajo los sueos algunas de las mltiples caras de esasorprendente y siempre esperanzadora Verdad.

    J. J. BENITEZ

    De pronto, sin saber cmo, Nietihw y Sinuh descubrieron quese hallaban en la plaza de la Lastra, en la recndita aldea

  • soriana de Sotillo del Rincn, caminando sin prisas hacia laCasa Azul. Un sol radiante haca brillar dulce y discretamente elbronce de la Diana Cazadora, mientras el cao segua manandoen silencio, como si nada hubiese ocurrido...El joven, con la bolsa de las cmaras al hombro, se detuvo uninstante junto a la fuente. Volvi el rostro hacia el bosquecillo y,al instante, interrog a su compaera con la mirada. Y larespuesta brot de sus corazones.Haban regresado! Jos Mara, el alcalde, cmodamentesentado en el jardn de la Casa Azul, segua apurando suhumeante taza de caf. Y Sinuh, maravillado, comprob que sureloj sealaba las 13.56 horas. Slo haban transcurrido cincominutos desde el inicio de la luna nueva y de aquella fantsticaaventura!Y antes de que Sinuh acertara a pronunciar palabra alguna, laseora de la Casa Azul tom su mano derecha y, en silencio,con una sonrisa de complicidad, le seal la sortija dorada -con

    el signo de los hombres Pi- que continuaba luciendo en su dedoanular...Algn tiempo despus, el investigador iniciaba el relato de tandesconcertante misin con las siguientes frases:...En cuanto a vosotros, hijos de IURANCHA, regresad y contadal mundo cuanto habis vivido y conocido... Slo entonces,cuando esta parte de la Verdad haya sido propagada... sloentonces -insisti la voz- podris iniciar la segunda fase de lamisin: el juicio de Lucifer.

    CAPITULO IRRAA--66 666666

    Los cinco diminutos y multicolores veleros que colgaban deltecho oscilaron suavemente, mecidos por una sbita corrientede aire. Harold D. Craft Jr., director de operaciones del mayor yms potente radiotelescopio del mundo, levant la vista. Frentea l, con el rostro demudado y una temblorosa hoja de papel ensu mano izquierda, permaneca Rolf B. Dyce, director adjuntode Arecibo.

  • Harold comprendi que algo grave suceda. Su colega y amigopareca atornillado al pomo de la puerta. Y una segundabocanada de aire agit los veleros, arrancando reflejos rojos,verdes y azules de sus lustrosos cascos.-Por Dios! -exclam Craft desde detrs del parapeto dedocumentos y carpetas que se levantaba sobre su mesa-. No tequedes ah. Qu pasa ahora?El astrofsico reaccion y, tras cerrar la puerta, avanz agrandes zancadas. Pero, incapaz de articular palabra alguna, selimit a extender el tlex a una cuarta del poblado bigote deHarold.El director de operaciones del radiotelescopio de Arecibo,dependiente de la universidad norteamericana de Cornell, leyaquel galimatas matemtico en poco ms de treinta segundos.A continuacin interrog a Rolf con la mirada. Y ste asinti conla cabeza.-Entonces estbamos en lo cierto -repuso Craft, levantndose ydibujndose en su rostro un rictus de alarma.-S -balbuce al fin el director adjunto-, nuestras sospechas hansido confirmadas por el observatorio Einstein, por MontePalomar, por el centro de astrofsica del Harvard College y por elobservatorio Smithsomiano de Cambridge... Estoy asustado,Harold. Qu podemos hacer?-De momento -replic el director de operaciones-, seguirvigilando a Ra...Y ambos se precipitaron hacia la puerta.

    Cuando los cientficos irrumpieron en la sala de tratamiento dedatos, la noticia haba trascendido ya a los 144 astrnomos ytcnicos especializados del radiotelescopio. Y una treintena,adivinando los movimientos del director de operaciones deArecibo, se haba congregado en torno a los dos poderososordenadores CDC-3300 y Datacraft 6024/4.Harold, al verlos, sonri maliciosamente, pidiendo calma alinquieto personal a sus rdenes. Y sin ms comentarios tomasiento frente a la consola del CDC, tecleando nerviosamente.La gigantesca antena del radiotelescopio -de treinta metros-busc la constelacin de Orin. Una vez fijada la posicin,Harold Craft activ el radar, forzando al mximo su potencia de

  • salida. En ese instante, todas las miradas se centraron en losdgitos verdes que acababan de aparecer en la pantalla delordenador.

    15.a transmisin radar-planetario.2 380 MHz. Distancia estimada: 29,760 580 unidadesastronmicas. Hora y fecha de emisin: 15 h (27 de enero de1984). Tiempo estimado para choque de seal-radar: cuatrohoras y nueve minutos. Retorno estimado: 23 horas y 18minutos. Coordenadas: 3 horas y 44 minutos. InclinacinPositiva.

    -0. K. -suspir el director una vez concluido el lanzamiento de laseal radioelctrica-, ahora slo nos resta esperar.Pero algunos de los astrofsicos, sin poder contener sucuriosidad, empezaron a interrogar a Craft. Sin embargo, eltorrente de preguntas se vio interrumpido por el repiqueteo deuno de los telfonos de la sala de ordenadores.-Es para ti -aclar Rolf, sealando al director de operaciones-.Frank parece muy enfadado...Harold se hizo con el auricular, adivinando el motivo de lallamada y del disgusto de Frank Drake, director y responsablesupremo del radiotelescopio de Arecibo.-S, dime... -Harold -estall Drake-, cmo es posible que sea elltimo en enterarme? Acaban de llamar de Ithaca pidiendo uninforme completo sobre..., cmo diablos se llama?-Ra -intervino Craft sin perder la calma.-Eso. Pues bien, de qu se trata? Alguien se ha ido de la lenguaen el Centro Nacional de Astronoma de Cornell y tengo a unperiodista del Washington Post que no me deja respirar... Porfavor, ven a mi despacho.Cinco minutos despus, Harold Craft mostraba a Drake larecin llegada confirmacin de los observatorios de MontePalomar, Harvard y Cambridge. Frank, alisndosenerviosamente su blanca cabellera, exclam:-Est bien, est bien, pero empieza por el principio... Qu estoda esa historia sobre Ra? Qu est ocurriendo?-A finales de 1975 -comenz el director de operaciones-, eltelescopio orbital de rayos X del satlite holands ANS descubri

  • un misterioso cuerpo celeste. Se encontraba ms all de nuestrosistema solar y en direccin a la constelacin de Orin. Pocodespus, en enero de 1976, el octavo Observatorio Solar Orbitaly los satlites SAS-3, Vela y Uhuru confirmaron el hallazgo. Yese mismo mes, a peticin de Jonathan Grindlay, delobservatorio del Harvard College, dirigimos nuestra antenahacia las coordenadas de situacin de Ra.-Y bien? Harold extrajo un pequeo bloc del bolsillo izquierdode su camisa y busc entre las hojas.-S, aqu est -coment, observando de soslayo la cada vez msimpaciente mirada de Drake-. Justamente el 27 de enero de1976 (hace ahora ocho aos), nuestro radar detect el astro a 1261 440 000 kilmetros de la rbita de Plutn. En los aossiguientes, tanto los satlites HEAO-1 como el HEAO-2 y lostelescopios de Palomar, Harvard y Cambridge y nuestro propioradiotelescopio han venido siguiendo la trayectoria de Ra,estimando que su velocidad es de cinco kilmetros porsegundo...-Sigo sin comprender -le interrumpi el responsable de Arecibo.-Un momento, Frank. Durante estos aos, los clculos deGrindlay y del resto de los astrnomos han coincidido en doshechos que han provocado una cierta preocupacin. En primerlugar, Ra viaja directamente hacia nuestro sistema solar.Segundo: se trata de un cuerpo celeste Singular, con una rbitacuyo perodo de revolucin ha sido calculado en 6 666aos.-Un astro peridico! -exclam Drake palideciendo-. Pero estisseguros?El director de operaciones respondi con un denso ysignificativo silencio.-Un momento, un momento -intervino nuevamente Drake-. Sino he comprendido mal, ese astro viaja a razn de cincokilmetros por segundo.Harold asinti.-Y para cundo se estima que cruce la rbita de Plutn?Craft seal el tlex recibido esa misma maana en Arecibo yrog a Drake que lo leyera con detenimiento.-Vamos a ver...

  • El dedo ndice de Drake empez a recorrer afanosamente eltexto.-S..., aqu est: ...Y de acuerdo con estos clculos -ley eldirector-, estimamos que Ra alcanzar la rbita de Plutn hoy,27 de enero, situndose a una distancia del Sol de 29,760580unidades astronmicas. Rogamos nueva comprobacin radar.Drake abandon la lectura del tlex e interrog de nuevo aHarold:-Habis emitido la seal?-A las 15 horas. Justamente cuando t has telefoneado.-Y qu opinas?-No s... Craft pareca resistirse.-Por Dios, Harold! Habla con claridad...-Est bien. Pero no debemos alarmarnos... An faltan muchascomprobaciones...-Habla, maldita sea! Qu ocurre con Ra?-Como te he dicho, su actual trayectoria apunta casidirectamente a la Tierra. Pero puede ocurrir que el paso entreSaturno y Jpiter vare sensiblemente su curso...Drake cort la contemporizadora explicacin del astrnomo:-Qu estructura tiene?-Gerry Neugebatier, de Palomar, obtuvo hace meses unosprimeros informes, gracias a uno de sus satlites de infrarrojo.Ra tiene un ncleo fro algo superior al de nuestro planeta. Perolo ms desconcertante es que ese ncleo aparece rodeado poruna especie de envoltura (no sabemos an si lquida o gaseosa)cuyo dimetro total resulta muy similar al de Jpiter.-Eso significa un volumen mil veces mayor que el de la Tierra -mascull Drake, visiblemente confundido.Harold movi la cabeza afirmativamente.-Y qu dicen Harvard y Cambridge sobre el tiempo previstopara su aproximacin a la Tierra?-Si no hay variaciones, necesitar unos 8 400 das. Es decir,p