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¡La Señora de la Encarnación! · encarnándose en Ella, –«El Verbo se hizo carne ... naturalezas en la persona del Verbo, obrándo-se esto en el Sancta Sanctórumde la Señora,

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Text of ¡La Señora de la Encarnación! · encarnándose en Ella, –«El Verbo se hizo carne ......

  • La Seorade la

    Encarnacin!

    Misteriode indita ternura

    Nostalgia y melancola...En el sagrario est el Ser

    MADRE TRINIDAD DE LA SANTA MADRE IGLESIASNCHEZ MORENO

    Fundadora de La Obra de la Iglesia

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 25-1-1970

    LA SEORA DE LA ENCARNACIN

    Oh realidad pletrica de la grandeza deNuestra Seora toda Blanca de la Encarnacin!

    Yo necesito hoy, impulsada por la luz y lafuerza del Espritu Santo, e inundada por elamor que hacia la Seora invade mi alma, de-letrear en la medida de mi pequeez y la po-breza de mi nada, llena de veneracin, admira-cin y respeto, algo de cuanto, en un romancede amor de profunda sabidura y bajo la luz sa-piental del pensamiento divino, he penetrado,llevada por el mpetu de Dios que con su dies-tra me abraza y su siniestra me sostiene1, so-bre el trascendente y sublime misterio de laEncarnacin; realizado por la voluntad del Pa-dre, que nos da en deletreo amoroso a su uni-gnito Hijo en las entraas pursimas de laVirgen; la cual, por el arrullo amoroso del besoinfinito de sublime y trascendente virginidad delEspritu Santo, en paso de inmenso y bajo labrisa de su vuelo, rompe en Maternidad divina.

    Toda la grandeza de Mara le viene por suMaternidad divina; grandeza incomprensible

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    Nihil obstat: Julio Sagredo Via, CensorImprimatur: Joaqun Iniesta Calvo-Zatarin

    Vicario GeneralMadrid, 21-11-2000

    5 EDICIN

    Separata de libros inditos de la Madre Trinidad de la SantaMadre Iglesia Snchez Moreno y del libro publicado:

    VIVENCIAS DEL ALMA

    1 Edicin: Noviembre 2000 2000 EDITORIAL ECO DE LA IGLESIA

    LA OBRA DE LA IGLESIAMADRID - 28006 ROMA - 00149C/. Velzquez, 88 Via Vigna due Torri, 90Tel. 91.435.41.45 Tel. 06.551.46.44

    E-mail: [email protected]

    www.clerus.org Santa Sede: Congregacin para el Clero(Librera-Espiritualidad)

    ISBN: 978-84-86724-12-2Depsito legal: M. 15.995-2007

    1 Ct 2, 6.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • en la tierra, por su grandeza, por la inmensarealidad que encierra

    Cmo te hizo Dios, Mara, al hacerte capazde contener lo incontenible en tu seno, de sos-tener lo insostenible!

    Ay Mara! Si veo que ests contemplando elmisterio que en tu seno se obra! Ay Mara!Si nadie puede conocerlo ni vislumbrarlo si Tno se lo enseas! Ay Mara!, manifestacinesplendorosa de la voluntad de Dios, que tehizo contensora del misterio incontenible porcriatura alguna en la tierra: del misterio tras-cendente de la donacin de Dios al hombre,mediante la unin hiposttica de la naturalezadivina y la naturaleza humana en la personadel Verbo, realizada en tus entraas virginales,por el arrullo del Espritu Santo, bajo la som-bra y amparo del mismo Omnipotente, que tehizo romper en Maternidad divina; de tal for-ma que, en Ti y por Ti, Dios se hizo Hombresin dejar de ser Dios, y al Hombre lo hizo Diossin dejar de ser hombre.

    Oh sublimidad excelsa del Sancta Sanctrumde la Virgen Madre de la Encarnacin! donde,en sabidura amorosa, Dios, penetrando mialma con su infinito pensamiento, me est in-troduciendo y haciendo vislumbrar del modoque l slo sabe, segn el designio de su infi-nita voluntad, sus divinas y coeternas donacio-

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    para nuestra mente humana ofuscada y ente-nebrecida por el pecado.

    Sublime misterio el de la Maternidad de laVirgen!, porque encierra el incontenible miste-rio de la Encarnacin en el ocultamiento vela-do y sacrosanto del portento que en Ella se obrapor el podero del Infinito Ser, que la cre ensus planes eternos para que fuera el medio porel que el mismo Dios, en un romance de amor,encarnndose en Ella, El Verbo se hizo carney habit entre nosotros2 se dio al hombre endeletreo amoroso de infinitos y coeternos can-tares, en el modo ms sublime e inefable quela mente humana pueda sospechar, a travs dela Maternidad virginal de Nuestra Seora de laEncarnacin, toda Blanca!, toda Virgen!, todaMadre!, toda Reina! y toda Seora!

    No hay criatura capaz de contener en suseno el misterio de Dios, si el mismo Dios conla soberana de su infinito poder, al penetrarlacon su sabidura, no la sostiene con su fortale-za. Y Dios cre a Mara para que tomara par-te activa en el misterio de la Encarnacin!

    Ay qu terrible es Mara, por ser capaz decontener en su seno de Madre el momento delgran misterio de la Encarnacin! Momentosublime de infinita trascendencia que no cabe

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    2 Jn 1, 14.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • [] Qu sorprendente en su realidad pro-funda y amorosa! Misterio de la Encarnacin,que casi sin poder ser ni aun dentro de las po-sibilidades infinitas por la infinitud de la per-feccin de Dios, la misma Sabidura eterna sacade su potencia la posibilidad de hacer lo im-posible para que Dios sea Hombre y el Hombrepueda ser Dios!

    Y por si era poco, este sublime misterio, in-comprensible para la mente humana, es conte-nido, mantenido y realizado en el seno de unacriatura tan maravillosa, que tampoco cabe en lamente humana conocer su grandeza y su rique-za por la excelsitud de su creacin que la hahecho capaz de ser Madre del mismo Dios En-carnado, al no tener Cristo ms Persona que ladivina; para que por Ella, en Ella y a travs desu virginal Maternidad, mediante la contencindel misterio que encierra, nos fuera comunica-do, en el poema de amor ms apetecido para elhombre la maternidad, el romance divino deDios encarnado, y hecho hombre por amor.

    Oh!, quin podr acercarse al misterio in-sondable de la Encarnacin, sin ser introducidopor Mara? Quin ser capaz de acercarse alinstante-instante de romper el Padre en Palabrade fuego en el seno de la Seora, en el mpe-tu sagrado del amor del Espritu Santo? Yquin podr penetrar en aquel misterio infini-to, sin que Mara lo introduzca dentro de s?

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    nes al hombre; pues, en un requiebro de amorinefable, en Mara y a travs de Ella, el mismoDios se nos dio con corazn de Padre, cancinde Verbo y amor de Espritu Santo.

    Ante lo cual, mi pobrecita alma, anonadada,temblorosa, adorante, asustada y ahondada enel misterio, exclama como en un himno de ala-banza:

    Gracias, Madre, por haberme introducido entu seno para contemplar contigo lo que no esdado vislumbrar a criatura alguna en la tierra,si no es llevada por Ti a la hondura profunday sacrosanta del misterio que T encierras.

    []3 Oh sacratsimo y secretsimo miste-rio el de la Encarnacin! Inmenso, excelso einsondable misterio de Dios con el hombre!

    Oh! Pero si Dios, por su excelencia infi-nita, no puede ser ms que Dios! Y el hom-bre, por su creacin finita, por muy sublimeque sea sta, no puede ser ms que hombre!

    Terrible misterio de la Encarnacin! Hon-do, profundo, secreto, insondable e incom-prensible para la mente humana!

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    3 Con este signo se indica la supresin de trozos ms omenos amplios que no se juzga oportuno publicar envida de la autora.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Y quin podr comprender de alguna ma-nera la sabidura divina en la tierra, sino Aquellaa la cual le ha sido deletreada tan sorprenden-temente que el Verbo Infinito, la Palabra delPadre, rompiendo en inditas melodas de eter-nos cantares, en Ella y dentro de Ella se en-carn?

    Mara es consciente del misterio de la En-carnacin por designio amoroso de Dios quese encarn en sus entraas virginales, hacin-dola romper, por la brisa de su vuelo y la fuer-za de su infinito podero, en Maternidad divi-na! [] Qu grande es Mara por conteneren s el grandioso, sublime y subyugante mis-terio de la Encarnacin!

    [] Hoy he comprendido sorprendentemen-te, una vez ms, desde la pobreza, pequeezy ruindad de mi nada, penetrada por el pen-samiento divino e iluminada por su sabiduraamorosa, que no hay misterio que no se noscomunique en Ti, por Ti y a travs tuya

    Gracias, Seor, por haberme dado una Ma-dre, mediante la cual, yo sea capaz de entraren el gran momento de la Encarnacin!, y, porl, en todos los dems misterios que, donadospor Ti, se encierran en el seno de la Santa Ma-dre Iglesia repleta y saturada de Divinidad!

    Gracias, Madre!, por haberme introducidoen tu seno, nico camino y nico medio porel cual yo puedo vislumbrar y penetrar, segn

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    Ay Mara! Inefable portento el de tu Ma-ternidad, que te hace depositaria de las pro-mesas cumplidas de Dios al hombre a travsde Cristo, el Unignito del Padre, Emmanuel,Dios con nosotros! Har con vosotros unpacto sempiterno, el de las firmes misericordiasde David4. Ay Mara, tan desconocida y tanprofanada tantas veces por la mente humana,al no conocerse segn el pensamiento divinoel portento de los portentos que encierras, paraque T, como nica depositaria de l, lo co-municaras a todos los hombres!

    [] Qu sublime, qu profundo y qu ex-celso es el misterio de la Encarnacin y, porello, qu grandiosa la Maternidad de Mara!

    [] Slo el que a Ti se acerca es capaz deser introducido por Ti en la cmara nupcial delsecreto de Dios Encarnado, y, acurrucado en tuseno maternal, sorprender el misterio infinito,oculto, trascendente, velado desde todos lostiempos y manifestado en Ti, por Ti y a travstuya a todos los hombres

    [] Dnde est la palabra humana para can-tar las grandezas de Mara? No hay palabracreada que pueda expresarlas, porque, cuandoDios la cre, la hizo a imagen de su sabiduray como manifestacin de esta misma sabiduradndose en maternidad

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    4 Is 55, 3b.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • cierra en la Encarnacin Veo a Mara con-templando, en colaboracin con las divinasPersonas, la realizacin de ese misterio!

    [] Oh el momento de la unin de las dosnaturalezas en la persona del Verbo, obrndo-se esto en el Sancta Sanctrum de la Seora,mediante la donacin del Padre, que nos da asu Hijo por el amor del Espritu Santo!

    [] El Espritu Santo, en un coloquio deamor, de intimidad, en su mpetu infinito, pre-para a la Virgen para que, en su seno y de sucarne, Dios forme una humanidad que se unacon la Divinidad en la persona del Verbo y obrela Encarnacin

    [] La Encarnacin es la unin de Dios conel Hombre El Padre nos da a su Hijo y Marada a Dios la humanidad que Dios necesitabapara que su Hijo fuera Hombre

    Inefable misterio el de la Encarnacin, enel cual acta el Padre dndonos a su Hijo, elHijo encarnndose en Mara, el Espritu Santoobrando el misterio en la Seora, y la Virgendndole su carne al Verbo de la Vida para quese haga Hombre! Y as, la Encarnacin, comotodos los misterios de la donacin de Dios alhombre desde ese momento, ha sido realizadaentre el Padre, el Hijo, el Espritu Santo y conla colaboracin de Mara. Y la parte que Maratoma en el misterio de la Encarnacin es tan

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    la medida de la impotencia y nulidad de minada tener, nada poder y nada saber, algo delmisterio de Dios hecho Hombre; y en l en-tender, saborear y vivir, en tu seno y desde tuseno, el misterio de la Iglesia que es perpe-tuacin del misterio de la Encarnacin realiza-do en tu seno. Y por eso, T, Mara, as comoeres Madre de Dios, eres la Madre de la Iglesiama, la contensora tambin de toda su realidaden la prolongacin de los siglos Mujer, ahtienes a tu hijo5.

    Gracias, Seor, por haberte hecho Hombre!Gracias por habrmelo enseado hoy en elseno de Mara, y por haberme manifestado queslo en Ella se puede comprender el arcano in-sondable de Dios en s, bajo el misterio de laEncarnacin, que hoy, por ser Iglesia, he des-cubierto contenido y mantenido en el seno dela Seora y comunicado a mi alma con cora-zn de Madre y amor de Espritu Santo!

    Gracias, Seor, por haberme dado a Marapor Madre y as tener en la tierra quien me in-trodujera en tu misterio!

    Ay Sancta Sanctrum de la Encarnacin! Yo,adorante, dentro, contemplo al Padre, al Hijo yal Espritu Santo obrando el misterio que se en-

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    5 Jn 19, 26.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • de tan subida excelencia, que la hizo romperen maternidad, y Maternidad divina?

    Por lo que, segn mi pobre y limitada capta-cin, ahondada en el pensamiento divino en pe-netrante sabidura amorosa, todas las gracias, fru-tos, dones y carismas que a cualquier Santo encualquier momento de su vida le hayan sido con-cedidos, a la Virgen, Inmaculada por los mritosprevistos de Cristo, llena de gracia y Seora dela Encarnacin, le fueron otorgados, durante todosu peregrinar, en la plenitud que peda la graciade su Maternidad divina. Ya que, por Mara y atravs suya, Dios nos don a su Hijo Encarnado,por el cual nos han venido todas la gracias.

    Siendo la Virgen Madre de la divina Gracia;cosa que en un canto de alabanza en manifes-tacin de sus grandezas, los hijos de la Iglesialo vamos proclamando, llenos de gozo en elEspritu Santo, en las letanas del Santo Rosario.

    Cunto ha aumentado ante mi mirada espi-ritual la grandeza pletrica y exuberante deMara, y cunto ha disminuido la pequeez delos pensamientos de los hombres cuando, alponerse frente a la Seora, le regatean algunagracia que le haya podido ser regalada comosobreabundancia de su Maternidad divina!

    Qu contenta estoy de haber penetrado hoyen la Virgen as, y de que, en Ella y por Ella,pueda pasar a vivir y participar en el misteriode la Encarnacin!

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    importante, que pasa a ser la Madre de Dios yMadre universal de la humanidad.

    La Encarnacin es el romance de amor en-tre Dios y el hombre en las entraas de Mara.

    Qu grandeza apercibe mi alma hoy en laVirgen! La he visto siempre muy hermosa,muy sublime, pero nunca he penetrado comohoy en su grandeza frente a la Encarnacin.

    Por este misterio he comprendido que nohay gracia en la tierra que no le haya sido con-cedida en plenitud; porque cualquier gracia,por grande que sea, ser siempre casi infinita-mente ms pequea que su Maternidad divina,la cual le hace intervenir activamente en el granmisterio de la Encarnacin.

    Qu gracia habr por muy grande que sea,siempre a distancia inimaginable del don de laMaternidad divina que se pueda conceder auna pura criatura en cualquier momento de suexistencia, que no le haya sido concedida enplenitud durante toda su vida a la Seora Blancade la Encarnacin, creada y predestinada paraser la Madre de Dios, por la voluntad del Padreque nos dio a su Unignito Hijo en el seno deuna Virgen y la Virgen se llamaba Mara6;realizndose esto en la llena de gracia7 porobra del Espritu Santo, en un romance de amor

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    6 Lc 1, 27. 7 Lc 1, 28.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • infinito de la santidad, de la plenitud, de la lle-nura y de la grandeza de la Madre de Dios!

    Oh hombre, que tenas, como el profetaIsaas, que quemar tus labios con un carbn en-cendido para pronunciar el nombre de Mara, yque te atreves a meterte en el Sancta Sanctrumde la Encarnacin, e intentas descubrir el se-creto que encierra, acercndote a l tal vez contu alma entenebrecida y sucia por el fango detantos pecados!

    Qu grandes son las realidades de la reve-lacin! Y mientras ms luz infunde la sabi-dura en el alma, ms aumenta ante sta la in-mensidad e infinitud del misterio de Dios y desus planes eternos La luz divina hace apare-cer al mismo Dios, ante la mente de quien leconoce, infinitamente trascendente, terriblemen-te maravilloso, apasionadamente apetecible Yesa misma luz abre en el espritu insondablescavernas en hambres insaciables de ms saber,en un saboreo que es vida, al Ser en su reali-dad infinita. Y cada nueva llenura hace surgiren lo ms profundo del espritu una nueva ca-pacidad que hace vislumbrar una mayor gran-deza del Infinito, con un nuevo aumento denueva sabidura para nuevamente apetecerlems y saberle ms de nuevo.

    En esa misma luz el alma descubre el granmisterio de la Encarnacin, incomprensible para

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    Cmo podr el hombre pecador entrar enel descubrimiento de las realidades divinas sinuna previa limpieza de su espritu? Cmo seatreven las mentes ofuscadas por la soberbia, ytal vez por la lujuria, a ponerse frente a Dios,frente a Cristo, frente a Mara, frente a la Iglesia,para intentar descubrir, en un estudio fro yofuscado, el pensamiento de la Sabidura divi-na, en el misterio de su vida hacia dentro y enla comunicacin de este mismo misterio haciafuera por medio de la Encarnacin, donde apa-rece Mara con la gran plenitud de su Materni-dad y donde se contiene el misterio de Diosdndose al hombre y el misterio de la Iglesia,continuacin y perpetuacin de la Encarnacindurante todos los tiempos?

    Cmo se atreve el hombre, que no est pe-netrado de la luz del Espritu Santo e ilumina-do por su infinito pensamiento, y sin la sabi-dura amorosa del Infinito Ser, a meterse en losmisterios divinos bajo la luz entenebrecida desu pequeito entender, lleno tal vez de crite-rios humanos?

    Oh grandeza de la Maternidad de Mara, tandesconocida, y a veces despreciada y ultrajadapor el pensamiento y la ofuscacin de los que,sin sabidura divina, se atreven a meterse en elSancta Sanctrum donde Dios mora en la tie-rra, para vislumbrar, con la cerillita tenebrosa desu entendimiento oscurecido, el esplendor casi

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • templado en el misterio de la Encarnacin queen Ella se encierra y su participacin en l. Contemor de acercarme a su blancura y poder en-turbiar su grandeza con mi ofuscacin; y conamor y confianza, porque Dios me la dio porMadre, para que, metindome en su seno, mefueran descubiertos los secretos del Padre queen Ella se nos comunican

    Hoy he aprendido que todo cuanto se me daen el seno de la Iglesia, que todo cuanto se meha dado, que todo cuanto se me dar, ha sidopor medio de Mara, lo cual yo, tal vez incons-cientemente, no le he sabido agradecer ni co-rresponder. Pero hoy, en la luz y amor de sucercana, he visto que no hay nada ni en el Cieloni en la tierra que se nos trasmita fuera de laMaternidad divina de la Virgen, Madre, Reina ySeora toda Blanca de la Encarnacin. La mis-ma Iglesia es el regalo que Cristo nos dio porMara y en su seno; y as como la Iglesia es laprolongacin y perpetuacin del misterio deCristo en su Encarnacin, vida, muerte y resu-rreccin, es tambin la perpetuacin y prolon-gacin del misterio de la Maternidad de Mara.

    [] Y ante esta verdad mi alma gozosa des-cansa en el saboreo y cercana de la presenciade la Seora de la Encarnacin, en este da degracia, de luz y de amor, que Dios me ha con-cedido, como un nuevo preludio en mi cami-nar hacia l.

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    la mente humana e incontenible por ningunacriatura, y por l y desde la Maternidad divinade la Seora, los dems misterios. En l sorpren-de que Dios se hace Hombre y el Hombre pasaa ser Dios. Misterio que parece que contradicela misma realidad infinita, por la excelsitud ysublimidad trascendente que en s encierra!

    Y, oh sorpresa!, cuando el alma se encuen-tra a Mara metida en el gran misterio de laEncarnacin, como parte integrante del mis-mo Oh sorpresa!, cuando en ese misteriodescubre que toda la sabidura que el hombrepueda recibir, la plenitud de vida, la posesinde Dios, la grandeza del sacerdocio, la terribi-lidad del misterio de la Iglesia, todo eso serealiz y se nos dio en Mara y con su cola-boracin a travs de su Maternidad divina

    La mente parece que se rompe ante la ple-nitud del misterio que contempla, ante la gran-deza de la Seora en la Encarnacin, ante sucolaboracin en los planes eternos, ante la par-ticipacin activa de su Maternidad en toda ladonacin de Dios al hombre por y en el mis-terio de la Encarnacin!

    Con temblor y temor, pero llena de con-fianza y amor filial bajo el cobijo amparador desu Maternidad divina, desde hoy [], mirarsiempre a Mara, por la grandeza que he con-

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Roma, 30-4-1993

    VIRGEN, MADRE,REINA Y SEORA

    Era blanca mi Seora!, aquella que vi aquel da, cual centelleos de gloria, de majestad tan divina, que reflejaba al Inmenso en su infinita armona!

    Era Blanca!, era Seora!; y mi alma la vea Virgen de tal seoro, que Dios mismo la envolva.

    Era Madre del Dios vivo que se encarn, en esta vida, en su seno inmaculado de sublime poesa!

    Era tan bella!, tan bella!; tan buena su compaa, que, cuando vino a abrazarme, en su pecho me senta estremecida en la hondura de mi alma dolorida

    A m vino y se acerc! En blancura reluca!

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    Seor, esclarece mi entendimiento, para quemi alma pueda entrar, sin profanarlo, en el se-creto de tu vida ntima y de tu Encarnacin,metida en el regazo de Mara, desde donde seaperciben, se vislumbran y se descubren, comodesde una atalaya, los misterios infinitos de tuvida en tu comunicacin familiar y en tu do-nacin a los hombres.

    Gracias, Seor, por haberme dado hoy la po-sibilidad de conocer tus misterios introducida enel regazo de la Seora de la Encarnacin, todaVirgen, toda Madre, toda Reina y toda Seora!

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Y cmo la amaba el Padre! En Ella l se tena recreos de gran contento en el modo que l saba.

    Y el Espritu Infinito con su fuego la encenda en refrigerantes llamas, como a su esposa querida!

    Qu romance es el de Dios en infinita armona, para mi Madre del alma, para mi Virgen, la ma!, que, un veinticinco de Marzo, baj del Cielo impelida, para acariciar mi alma que ya de pena mora en un penar dolorido, que decirlo no poda. Ella vino y me impuls con su dulce compaa, para que ya a Dios cantara sus eternas melodas.

    Vino a m y me acarici! qu blanca era Mara! e inclinndose hacia m, entre sus manos coga, para llevarla a su pecho, mi cabeza desvalida; en caricia que no acierto a decir, por ms que diga.

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    Era tan blanca!, tan blanca!, que su blancura deca, del modo que puede hacerlo criatura tan sencilla, la infinita excelsitud de trascendencia divina en resplandores de gloria, donde Dios vive su vida.

    Era Madre!, era Seora!, Virgen!, Reina enaltecida!, que, en la bveda del cielo, en santidad la envolva el Santo que all se oculta en santidad infinita.

    Y sa era mi Seora!, mi Madre!, mi Virgen ma!; en realeza tan grande que, cual Reina, posea por donacin de su Hijo y participando en vida aquello que Dios se es en su excelsitud divina.

    Y en su virginal blancura, oh qu posesin tena mi Seora, Virgen, Madre, del Verbo que la envolva con sus eternos cantares de inditas melodas!

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • y est por siempre en los Cielos junto a l enaltecida.

    Y yo la he visto en la tierra!, mas no con estas pupilas con que se ven aqu abajo las cositas de esta vida; siendo los ojos del alma los que en mis honduras miran, y con los cuales Dios quiere que me introduzca en su vida. Pues son lucientes luceros de honda sabidura los que Dios mismo le ha dado a mi alma en esta vida, para poderme adentrar en su dulce compaa.

    Ahora tras densos velos, despus con su luz divina, le veremos tal cual es, en adhesin que culmina vindole en sus mismos Ojos, dentro, en su sabidura.

    Era blanca la Seora!, aquella que, en aquel da, un veinticinco de Marzo, cuando mi alma mora en recndito silencio porque decir no poda cuanto en mi pecho encerraba

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    Qu blanca era mi Madre!, qu ternura en Ella haba! Nunca me vi tan pequea, nunca me sent tan nia en su regazo amoroso, y nunca tan protegida de la dulce Madre amada que Dios me diera aquel da cuando en la cruz me entregaba su Maternidad divina.

    Qu blanca es mi Madre Blanca!, qu bella la vi este da!, sindose, en virginidad, la Madre de Dios y ma, y un portento de los Cielos que, en cercana compaa, quiso decir a mi alma tanto cuanto me quera.

    Qu seoro encerraba su blancura cristalina, reflejo del Sol Eterno en sustancial compaa!

    Era Virgen la Seora!, Virgen, Madre, Reina ma! Era Reina, porque Dios le dio su soberana, al encarnarse en su seno; siendo por l tan querida, que la hizo Madre suya durante toda su vida,

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • An despus de tantos aos, no se ha nublado aquel da; y en el transcurso feroz de mi desolada vida, la tengo siempre grabada, de mi alma, en sus pupilas.

    Tan claro y hondo la encierro en luz de sabidura, como el da que la vi, quedndome conmovida para siempre en el destierro Y en mi luchar, todava siento su dulce presencia y su amparo que me anima a seguir siempre adelante con renovada alegra, aunque parezca que faltan fuerzas a mi alma herida; porque ya se hace de noche y se atardece mi vida, entonando los cantares que Dios con fuerza peda a mi espritu cansado por la lucha de esta vida.

    Era blanca la Seora Yo la vi! Con su venida, me siento firme y segura en el resto de mis das, para poder repetir, en mi cario de hija,

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    del modo que Dios quera, vino a m y me acarici!

    Mi penar desvaneca, porque, llegando a mi lado, a mi cabeza coga, y llevndola a su seno, en su pecho me pona con acariciar tan dulce que, en Maternidad divina, me dijo mi Virgen Blanca el modo en que me quera; y me dio su proteccin que, en consolacin, deca, con impulso de los Cielos, que me lanzara a cantar como Dios de m peda.

    Nada dijo con palabras, con su presencia, Mara; pero todo qued dicho a mi alma dolorida con la dulce proteccin que la Virgen me ofreca.

    Era Virgen!, era Madre!, era Reina en su armona! Todo esto en m imprimi en honda sabidura, porque la vi con los ojos que, en mi alma, yo tena.

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • cuando a Jess me acercaba presente en la Eucarista!

    Dios me quiso acariciar de nuevo, como l quera cuando al sagrario llegaba para hacerle compaa! Y por eso me envi a su Madre, que es la ma, para que me acurrucara, como l siempre lo haca.

    Un veinticinco de Marzo, yo he visto, en sabidura, a la Madre de mi Dios, que a consolarme vena!

    Y me reclin en su pecho; y yo en l me estremeca, porque me dijo ternuras en manera tan divina, que comprend que Dios mismo, con tierna sabidura, acariciaba mi alma en el pecho de Mara.

    Era blanca!, era Madre!; qu fulgores envolvan su excelsa Maternidad en virginidad sumida!

    Por eso qued en mi alma la figura de Mara

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    que yo he visto a la Seora en luciente cercana un veinticinco de Marzo, cuando menos lo crea; porque la prueba era recia, y sola me sumerga en un silencio silente, que ms tiempo no poda soportar dentro del pecho con la prueba que viva.

    Un veinticinco de Marzo! Cmo olvidar aquel da!, cuando llegu a comprender que Dios mismo me deca, en el corazn sencillo de su Madre y de la ma, con dulce maternidad, el modo en que l quera a esta pobre Trinidadque l en la tierra tena

    Era Dios, o era la Virgen? Era l que me deca en el pecho de su Madre todo cuanto me quera!; y me quiso acariciar, como mi Jess lo haca da a da en el sagrario, cuando en su pecho pona mi cabecita pequea, porque nia me senta

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • de la Encarnacin del Verbo en el seno de Mara: de una Virgen toda blanca que, en Maternidad divina, al mismo Verbo de Dios en su entraa conceba por el seoro excelso que, en realeza, l pona en el seno de su Madre, para encarnarse en la vida!

    Un veinticinco de Marzo!, sublime y terrible da! que dej por siempre impresa en mi alma dolorida la figura de la Virgen, tan Reina y enaltecida, tan reluciente y tan pura como el sol del medioda.

    Un veinticinco de Marzo vino a abrazarme Mara!, la misma Madre de Dios!, Madre de la Iglesia ma!

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    impresa con tanta luz, que, sin palabras, deca la eterna virginidad que el Excelso en s tena, sindosela en sus adentros por s y en s poseda en rompientes cataratas de paternidad divina;

    y tan envuelta por Dios en las llamas infinitas de sus lucientes luceros,que, del suelo trascendida, vive con Dios adentrada por siempre en su compaa, de un modo tan trascendente, que l tan slo saba la manera que, en su seno, tena dentro a Mara!

    Era blanca la Seora! La misma que vi otro da que, en su Asuncin a los Cielos, en cuerpo y alma suba en el arrullo infinito de Dios que la posea.

    Era blanca la Seora!, tan Virgen, Madre, y tan ma!, que ya siempre he de vivir, en mi paso por la vida, envuelta por el recuerdo de cuanto yo vi en el da

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 19-12-1974

    MISTERIO DE INDITA TERNURA!

    Navidad! Misterio de indita ternura; sor-prendente donacin del Amor Infinito para conel hombre; explicacin poderosa del EternoPoder, que se nos da en deletreo divino y huma-no de un modo tan sencillo como correspondeal seoro simplicsimo de la realeza del Ser.

    Navidad! Dios que nos dice en un dele-treo amoroso y en el romance infinito ms ini-maginable e incomprensible, toda su vida enCancin, en manifestacin gloriosa y en gozode sapiental sabidura

    Oh pensamiento de Dios que, rompiendo envoluntad redentora, se entrega por su InfinitaPalabra a los que ama, en el arrullo cariosodel beso de su Boca!

    Navidad! Sapientalmente sabida entre loshombres, en adorante penetracin, por NuestraSeora de Beln que, en contemplacin ex-pectante, trascendida hasta el pecho del mismoDios, da a luz al mundo a la Luz infinita de laEterna Sabidura, en un Nio que, llorando en-tre sus brazos, es el Hijo de Dios y su Hijo

    El Verbo Infinito, por el trascendental mis-terio de la Encarnacin, cumpliendo la volun-

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • midad sabrossima con el Hijo de Dios que, en-traado en su seno, le haca sentir el palpitarde su corazn en cario de filiacin! La vo-luntad infinita del Padre la estremeca, por elamor del Espritu Santo, en necesidad nostlgi-ca y vehemente de dar a luz al Hijo de Dios atravs del parto virginal y luminoso de su Ma-ternidad divina

    Misterio de silencio sagrado entre la criatu-ra y el Creador entre Dios y la Virgen Blanca,que, en la contencin de su Adviento, encierraen su seno al Unignito del Padre, con el cari-o y la maternidad que la madre ms tierna pu-diera sentir, por la delicadeza infinita del toquedel Espritu Santo en sus entraas virginales!

    Nueve meses de ternura, de donacin,de entrega, de respuesta y de esperanzado-ra expectacin, en la espera cariosa de su ma-ternidad que ansa escuchar de la boca delVerbo Infinito, como en infinitud de eternas me-lodas, la palabra: Madre!, en la realidad pal-pable y palpitante, sonora y deleitosa del Hijode Dios hecho Nio entre sus brazos!

    La vida de Mara, durante su Adviento, es unmisterio de inimaginable ternura, siempre enespera de que la Palabra Infinita del Padre,vuelta hacia Ella, le exprese la voluntad del mis-mo Padre por el impulso del Espritu Santo enrequiebros de manifestaciones de amor

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    tad del Padre, rompe en Palabra desde el senode ste al seno de Mara por el arrullo acari-ciador y amoroso del Espritu Santo. Y en-cuentra que el seno de la Seora le sabe aHogar infinito, porque es todo l participacinacogedora del corazn del Padre con ternura ycario de Virgen-Madre

    Y en el seno de Mara, saturado de virgini-dad, es realizado el misterio trascendente y sub-yugante de la Encarnacin en el poema amo-roso del beso infinito del Espritu Santo, quehace romper a la Seora, con la brisa sacro-santa de la suavidad del paso de su vuelo, enMaternidad divina

    Mara, Virgen-Madre!: Madre en fruto desu excelente virginidad, y Virgen porque sumisma Maternidad divina, por el fruto de su fe-cundidad, la hizo an ms virgen, al ser esteFruto la Virginidad infinita Encarnada en Pala-bra explicativa a los hombres, de infinita san-tidad virginal. Por lo que Mara, mientras msVirgen, ms Madre, y mientras ms Madre, msVirgen; ya que Ella es un grito en todo su serde: Slo Dios!, envuelta, saturada, penetrada yposeda slo, exclusivamente slo! por el SerInfinito, en posesin total y absoluta.

    Secreto trascendente el que vivi Mara du-rante los nueve meses de su Adviento en inti-

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

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    bierta y envuelta por la Santidad del Omni-potente.

    Navidad! Misterio de donacin del Infinitoa los hombres a travs de la Maternidad deMara

    La Virgen-Madre de Beln besa con ternuraindecible, en un beso de profunda adoracinsaturado de misterio, al Hijo de Dios; que, sur-giendo de su seno virginal en fruto de su Ma-ternidad divina, es su Hijo que se hace visibleante el mundo en la oscuridad sorprendente deuna noche cerrada bajo el silencio misterioso,velado y sorprendente de la incomprensin,slo conocido y penetrado en la profundidadprofunda de su realidad por la Santidad infini-ta del que se Es.

    Hijo de la Santa Madre Iglesia, slo la vidade fe, repleta de esperanza, iluminada con losdones del Espritu Santo e impulsada por elamor, es capaz de adentrarse en este misteriode la Navidad: En el silencio de la noche y dela ingratitud, se dijo el Amor ante la expecta-cin secretsima de la Virgen Blanca.

    Qu seran para Mara todos y cada uno deestos esplendorosos misterios que Dios obrabaentre los hombres, por la donacin de su mis-mo Hijo en deletreo amoroso de amor eterno,rompiendo en infinitos cantares por el gemirdel llanto de un Nio! Cmo los vivira!

    Adviento de Mara, vivido en el secreto dela contencin de su seno, y slo conocido porDios y por Ella en el abrazo sacratsimo delEspritu Santo; que, en estrechsima unin, te-na envuelto al Hijo de Dios, siendo el Hijo deMara, en el ocultamiento velado de la inma-culada virginidad de la Seora!

    Los nueve meses que la Virgen vivi conJess en su seno, fueron contemplados por losngeles de Dios, en la intimidad sagrada de ri-cos coloquios de amores, en ternuras subli-mes e inefables, silenciosas y secretas, misterio-sas y sagradas, divinas y divinizantes de adorantesilencio

    Adviento de Mara! Secreto insospechadoy slo intuido por el alma-Iglesia que, siendointroducida por la Seora en el Sancta Sanct-rum de su virginidad maternal, es capaz de sa-borear en sorpresa candente lo que entre Diosy la criatura es obrado por el Espritu Santo,cuando la voluntad del Padre quiso darle Ma-dre a su Hijo Encarnado y, por l y en l, atoda la humanidad; y, quiso darle Hijo a Nues-tra Seora toda Blanca de la Encarnacin, paraque sta, diera a luz a Dios entre los hombresbajo las apariencias sencillas y cariosas de unNio pequen en brazos de Madre, fruto, enmanifestacin esplendorosa, divina y divini-zante, de la Virgen Madre de Beln, cobijadabajo el arrullo divino del Espritu Santo, cu-

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

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    Qu momento el del Nacimiento de Jess...!Momento de sorpresa y expectacin de reve-rente y adorante veneracin! Qu instante-ins-tante de sublime y celestial trascendencia devirginidad en rompiente Maternidad divina porel aleteo infinito de la brisa candente del Esp-ritu Santo, cuando la Virgen se encontr con larealidad palpable y palpitante de su Dios he-cho Hijo suyo, en abrazo de misteriosa mater-nidad y en respuesta del mismo Dios en Niopequen que la mira con sus ojitos divinos,cual lucientes luceros, en secreto de filiacin,llamndola: Madre!

    Qu hara el Espritu Santo en este instan-te en que la Palabra infinita Encarnada, sur-giendo del seno de Mara, brill ante el mun-do en la oscuridad de la noche, rompiendo enLuz de infinita sabidura expresiva ante el ocul-tamiento misterioso del silencio de la incom-prensin en la noche sagrada de Beln?!

    La Luz vino a las tinieblas y las tinieblas nola recibieron3.

    Qu dira Mara a Jess, toda Ella posedapor el Amor Infinito, envuelta y penetrada porsu caricia, besada por su Beso, saturada desu amor, impregnada de su eterna sabidurapara penetrar, en el saboreo del mismo EsprituSanto, lo que, a travs de su Maternidad divina,

    De qu modo los adorara! Qu recepcinla de la ternura de su Maternidad! Qu res-puesta la de su entrega! Qu cario, en su ca-ricia de Madre, llena de sapiental y deleitableternura para el Verbo Infinito del Padre, Encar-nado, que, siendo al mismo tiempo Hijo suyo,era un Nio pequen, alimentado por el nc-tar sabrossimo de sus pechos virginales, naci-do en Beln en los brazos de una Virgen quele pondra por nombre Emmanuel, Dios connosotros, y la Virgen se llamaba Mara,descendiente de David, Primognito entremuchos hermanos1, y Promesa de Dios hechaa nuestro Padre Abraham, anunciada por lossantos Profetas en el Antiguo Testamento y cum-plida por Cristo:

    Un Nio nos ha nacido, un hijo se nos hadado: lleva al hombro el principado, y es sunombre: Maravilla de Consejero, Dios Fuerte,Padre Perpetuo, Prncipe de la Paz2!

    Qu recreos de amor y ternuras entre la Ma-dre y el pequeo Emmanuel! Qu secretosde entrega y respuesta! Qu abrazos de ca-rio de la Virginidad Infinita a su Virgen-Madre,y qu ternura la de la Virgen-Madre para la vir-ginidad infinita del Verbo Encarnado entre susbrazos!

    1 Cfr. Mt 1, 23; Lc 1, 27; Cfr. Rm 1, 3; 8, 29.2 Is 9, 5. 3 Jn 1, 5.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

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    brar los misterios velados de sublime trascen-dencia que el Infinito Ser obr en Mara, cuan-do la cre para la realizacin de sus planes eter-nos de donacin hacia el hombre; unindola al tan maravillosamente, que hizo de Ella unportento de la gracia slo conocido en la pe-netracin de los dones del Espritu Santo y sa-boreado por los frutos de su posesin!

    Que no intente la lengua manchada expresarlos misterios de Dios en s mismo y en su do-nacin de amor misericordioso hacia el hombreen y a travs de la Virgen toda Blanca de la En-carnacin, rompiendo en Maternidad divina porel beso candente de infinita virginidad del Es-pritu Santo, con comparaciones profanas que nohacen ms que empaar la blancura inmaculadade su incomprensible e intocable santidad!

    Mara es un grito de slo Dios!, en su ser,en su vida y en su obrar!

    La Virgen, saturada de Divinidad y rebosan-te de Maternidad divina, consciente de que Diosse encarn en Ella para darse a los hombres enla Cancin infinita del romance de un Nio, porla voluntad del Padre y en el amor del EsprituSanto; ansiosa de realizar el querer divino quetiene impreso en su ser, interrumpe los recreosde amor con el Hijo de Dios, salido de su seno,y su Hijo en sus brazos de Madre, para dar al

    se daba a los hombres en el misterio simplicsi-mo de un Nio que, reclinado en un pesebre,entre pajas, rompa en un llanto melodioso decanciones infinitas de amores eternos?!

    Cul sera el impulso del Esposo divino enel corazn candente de Nuestra Seora, paraque amara y recibiera a Jess con la ternura desu Maternidad divina?!

    Qu requiebros de amor entre la Madre yel Hijo, por la fuerza, la brisa, el silencio,la paz, la dulzura y el gozo dichossimo delEspritu Santo!

    Oh misterio! Misterio de sorprendente ter-nura!: Dios ya es Hombre en brazos de Ma-dre! Y la Madre es Virgen con la VirginidadInfinita Encarnada en sus brazos, que llama Ma-dre a su Virgen, porque la Virgen es su Madre!

    Misterio de Navidad, contemplado por losngeles que, ante su imposibilidad de llorar deamor y anonadacin, rompen en un cntico alDios hecho Nio por amor en manifestacin es-plendorosa de la misericordia infinita en derra-mamiento de ternura y compasin hacia el hom-bre cado!: Gloria a Dios en las alturas y pazen la tierra a los hombres que Dios ama4.

    Que no intente la criatura, con ojos carna-les, penetrar, comprender y ni siquiera vislum-

    4 Lc 2, 14.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Realizado todo esto slo bajo la expectacinadorante y reverente del Patriarca San Jos, ane-gado de gozo indecible en el Espritu Santo ysollozando al mismo tiempo, con su alma des-garrada ante la contemplacin del sorprendentemisterio que, a travs de la Virgen Blanca de laEncarnacin, era manifestado en Beln, bajo lasombra y la brisa amparadora del Omnipotente.

    Misterio de Navidad! Secreto de infinitaternura!: En el silencio de la noche y de laincomprensin, bajo las notas vibrantes del Es-pritu Santo, y en el desgarro de la maternidadde Mara, en un pesebre se nos dijo el Amor!!

    Silencio, alma querida! Respeto y vene-racin! Adora! Con los ngeles de Dios, res-ponde en amor! Porque Dios, hecho Nio,de un momento a otro va a romper en llantopor primera vez en la tierra en un desgarro desoledad e incomprensin...

    Silencio, alma querida...! Responde...!, ado-ra...!, ama...!, que Dios llora!!

    ngeles del Cielo, dnde estis? Buscad alos sencillos de la tierra y comunicadles la grannoticia de que en un pesebre, acurrucado porla ternura de una Virgen-Madre Dios llora!!Buscad a los sencillos, a los pequeos, por-que ellos descubrirn los misterios de Dios;

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    mundo, como fruto de su Maternidad divina yen funcin de esta misma Maternidad, al Em-manuel, el Sumo Sacerdote que es en s y pors la unin de Dios con el hombre en el ejer-cicio de la plenitud de su Sacerdocio.

    Y cuando, como Madre universal, en mani-festacin de su amor, va a dar a Dios a todoslos hombres, que tambin son fruto del besodel Espritu Santo en su alma de Virgen-Madre,recibe, en la delicadeza incomprensible de suamor maternal, la espada de un dolor tan agu-do, que su corazn queda herido, sin podersecicatrizar, ante el desamor del no de todossus hijos a la donacin infinita del Amor Eternoque, por medio de la Maternidad de la Seora,se nos entrega hecho Nio en la noche miste-riosa y sacrosanta de la Navidad Y cmocomprendi Mara, en una comprensin de do-lorosa penetracin, que la Luz vino a las ti-nieblas y stas no la recibieron!

    Y por eso, traspasada de dolor, cumpliendola voluntad del Padre y bajo el impulso delEspritu Santo, cogi la Palabra Infinita del Padrehecha Nio y, en un desgarro de su maternidad,desprendindoselo de sus brazos, lo coloc enlas pajas de un pesebre5, como manifestacinpatente, palpable y desgarradora de que no ha-ba quien lo recibiera

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    5 Lc 2, 7.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 43

    porque a ellos les son comunicados los secre-tos del Padre; porque de ellos es el Reinode los Cielos6 y porque con ellos el Amor Infi-nito, reclinado entre pajas y temblando de fro,descansa!

    Y por eso los ngeles, en la escalofriantenoche de Navidad, corrieron a los pastores encumplimiento del deseo de Dios, para comu-nicarles la Buena Nueva del Emmanuel.

    Entre los grandes, entre los que buscaban lariqueza de la tierra, no hubo lugar para que laVirgen-Madre diera a luz a la Luz Infinita delEterno Sol, reventando en centelleantes res-plandores

    No hubo lugar para el Hijo de Dios en nin-guna posada7!

    Y as, en una gruta, en el silencio de lanoche, ante la expectacin de la Virgen, laadoracin de un justo varn, el calor de unosrudos animales y la contemplacin de los n-geles del Cielo, rompi entre los hombres laCancin Infinita del Padre, en Cntico nostlgi-co de profunda y trgica incomprensin.

    Hijo de la Santa Madre Iglesia, t que vivesde fe, que conoces, en la penetracin de losdones del Espritu Santo, por tu vida de gracia,

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    los misterios de la vida de Cristo, vente hoyconmigo, alma querida, hijo de mi alma-Igle-sia, vente, en esta noche de Navidad, al por-talito de Beln! Ponte junto a la Virgen Blan-ca Y all, en expectacin adorante, espera eseinstante-instante pletrico de luz y de divinidaden el cual, arropado por el silencio de la no-che y en el misterio acariciador del arrullo delEspritu Santo, va a romper en llanto de Can-cin Infinita la Palabra Eterna del Padre en losbrazos de Mara

    Espera postrada, alma querida, y contemplalos recreos de la Madre y el Hijo en virginidadde ternura comunicativa

    Escucha el arrullo infinito del Espritu Santo,que envuelve el misterio de la Virgen-Madreque besa a Dios en un Nio recin nacido,como Hijo suyo hecho Hombre.

    Apercibe, si puedes, el beso de Dios que,Encarnado, besa a la Virgen con ternura deHijo

    Y espera para que, despus de ese colo-quio de inefable complacencia por parte deDios, cuando Nuestra Seora toda Blanca deBeln vaya a dar a su Hijo y al Hijo de Dios alos hombres nuevamente en esta noche de Be-ln que por medio de la Liturgia se nos hacepresente en nuestro tiempo, te encuentre a ti6 Mt 5. 3. 7 Cfr. Lc 2, 7.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Deposita en sus manos un beso que le sepaa recepcin de su donacin eterna Abre tusbrazos y tu corazn, y extindelos para coger-lo; y pdele a Mara que te lo d, que no dejea Jess en el pesebre, que t le quieres reci-bir, porque para ti se hizo Hombre, y por ti Ellafue Madre de Dios y Madre tuya!

    Pdele a Nuestra Seora del Espritu Santo elFruto de su Maternidad, que es tuyo, pues parati Dios se hizo Nio

    No dejes, alma querida, que Nuestra Seorade Beln, en esta noche de Navidad, cargadade misterio, ponga nuevamente a Jess en elpesebre porque no haba quien lo recibiera!

    [] Y unidos en el Espritu Santo, cumplien-do la voluntad del Padre, vamos a abrir nuestrocorazn y nuestra alma para coger en nuestrosbrazos a Jess, pequen de Beln, y besarlo conun beso de recepcin, con un abrazo de res-puesta, con una entrega de donacin paraque ya nunca se pueda decir que la Luz vinoa las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron!

    [] Ya sabes, Seora de Beln, que mis nos-talgias y las apetencias de mi corazn son in-contenibles, que las urgencias de mi pecho ylos volcanes de mi amor, como inabarcablesPor lo que yo expreso hoy mis sentimientos de

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    esperando llena de amor e indita ternura, yno tenga que volver a colocarlo en el pesebre,en unas fras pajas!, porque tampoco encuen-tre en esta nueva noche de Navidad a quindrselo para que lo reciba.

    Coge presuroso de los brazos de Mara alNiito de Beln; al Emmanuel, Dios con noso-tros, que nace en un pesebre, morir en unacruz y se quedar en la blanca Hostia durantetodos los tiempos mediante el Sacrificio del Al-tar, para drsete como Pan de vida, y en espe-ra amorosa en el Sacramento de la Eucarista,manifestacin esplendorosa de su amor infini-to que necesita estar con los que ama mientrasduren los siglos.

    Alma querida, hijo de mi alma-Iglesia!Acgelo, que Dios se hizo Hombre para ti, paraque t le recibieras, le amaras y le abrazaras!Acarciale con la mxima ternura que pue-das! Besa su pechito divino palpitando deamor por ti; sus pies que se convertirn en ca-mino de vida y, para llevarte a la Casa delPadre, sern taladrados; su cabecita penetradade infinita sabidura, que ser coronada de es-pinas por tus propios pecados!

    Mira sus divinas mejillas, baadas por las l-grimas y sus ojitos brillantes que te buscan es-perando la respuesta de tu amor a su donacinde amor infinito.

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 28-12-1972

    NIO DE BELN

    Fijaba mis ojos en la lejana, y, con los luceros de tu resplandor, Nio de Beln, dulce Meloda, sent encenderse mi alma en amor.

    Y, en los requemores de un tierno alborozo,dentro de mi pecho escuch tu voz que, en llanto de Nio, cortado en sollozos,me pide en gemidos mi entrega y mi don

    Miraba a lo lejos, buscando en la noche mi Sol

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    la manera espontnea y sencilla con que los pe-queos comunican sus deseos, apoyados en elpecho del Padre.

    En las ansias incontenibles de mi maternidaduniversal, yo quiero, en la noche sacrosanta deBeln, con mi misin de Iglesia cumplida, deun modo misterioso pero experimentalmente vi-vido, postrarme a tus plantas [] y decirte ennombre de los hombres de todos los tiempos,por la dimensin de mi alma-Iglesia en la ple-nitud de mi sacerdocio mstico: Madre, danosa Jess!; y que nunca jams se tenga que oren la tierra: Vino a los suyos y stos no le re-cibieron8!

    Porque, en la magnitud esplendorosa de nues-tra realidad de Iglesia, mi alma pequeita perodesbordadamente ansiosa de responder a Dios,dice al mismo Dios, por mi maternidad espiritualy universal en las llamas candentes del EsprituSanto y en el modo misterioso de nuestra injer-cin en Cristo, con l, por l y en l, un stan glorioso que sea respuesta de amor y de re-cepcin por todos los hombres en la noche fra,silenciosa, misteriosa y sacrosanta de la Navidad.

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    8 Jn 1, 11.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 49

    29-5-1973

    MI LUMBRE TEMPRANA

    Se oculta entre sombras el Sol de los soles por qu?

    Si slo en tus Lumbres encuentra sentido mi ser!;

    si slo al mirarte, Nio de Beln, en tus resplandores descubro adorante tu serte en tu ser!

    Por qu no te muestras sin sombras de muerte, sin esperas largas? Dmelo; por qu?

    Ya s que tus fuegos deslumbran mis sombras y me cegaras al lograrte ver, Jess del sagrario, Dios del Sacramento, mi Infinito Ser.

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    Pero, aunque muriera por tus resplandores, muerte busco ansiosa que apague mi sed.

    Ya s que cegada qued al contemplarte, y, envuelta en tu sombra, camina mi fe;

    pero los destellos que vi en tus fulgores abrieron las ansias de mi apetecer, Jess del sagrario, Dios de Eucarista, divino Emmanuel.

    Y hoy clamo en mis sombras: Por qu te escondiste, mi Lumbre temprana? Dmelo; por qu?

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 21-10-1974

    YO QUIERO AL SER!

    Yo quiero al Ser! Slo quiero a Dios, sinms, porque todo lo que no es l, honda-mente me tortura!

    Yo necesito meterme en la hondura profun-da del Eterno Afluente, donde, en borbotonesde ser, irrumpe la Catarata inagotable de la in-finita Sabidura

    Hambreo saciar mi entendimiento en aque-lla ciencia saboreable del Eterno Seyente en susTres. Y le anhelo slo a l, sin ms cosas quetorturen la herida punzante de mi corazn

    Yo quiero beber en el Torrente de sus Cas-cadas, y saturarme en la embriaguez del sabo-reo sapiental que rompe del pecho de Dios

    Quiero beber beber para calmar mi sed...,para saturar mis hambres en el Eterno Seerse...,all..., donde Dios!

    Estoy cansada de la tierra con sus criaturas,con sus conceptos, con su vaco de Dios, conla incomprensin que encierra en s como con-secuencia del pecado, por lo que el entendi-miento mutuo entre los hombres y yo se hacetan dificultoso

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Espritu Santo, pero no entre sombras, sino en laluz luminosa de sus infinitas pupilas Busco ja-deantemente la llenura de mi capacidad en elManantial infinito de las eternas perfecciones

    Estoy fatigada, torturantemente fatigadade la pequeez de la mente humana! Me tor-tura el no saber expresar mis sentimientos,el tenerme que valer de frases y conceptos queno descifran cuanto necesito decir

    Yo quiero al Ser! al Ser! Y le quieroya! Y por eso, al no poderle poseer como esy donde es, en la luz infinita de su coeternaclaridad, le busco insaciablemente junto a lasPuertas de la Eternidad1, en mi sagrario, en es-pera jadeante de que se me abran sus Porto-nes suntuosos para siempre, para siempre!

    Cada instante de mi vida es un clamor mstorturante de Eternidad, una anchurosidad msprofunda, y una peticin ms honda en nece-sidad de slo Dios en lo que es, sin ms co-sas que l!

    Yo quiero al que se Es de por s cuanto sees en el seoro infinito de su eterna subsis-tencia, en la conversacin eterna de su Ex-plicacin cantora, en el abrazo consustancialpaterno-filial en rompiente de Amor personal yespiritualmente amoroso

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    Me siento oprimida por los gemidos del co-razn, las lgrimas ahogadas del espritu y lossuspiros contenidos del alma

    Voy por la vida cansada de luchar en la fa-tiga de mi camino tan lleno de dificultades. Mesiento taladrada por el secreto del silencio, porla incomprensin de los que junto a m cami-nan vertiginosamente, muchos tal vez sin sa-berlo, hacia el trmino de esta vida; la cual, porel encajamiento en la voluntad de Dios, nosconduce al gozo dichossimo de la Eternidad,o, en nuestra descabellada carrera, puede lle-varnos a perderlo para siempre tras el Abismopor nuestro desencajamiento en los planes delque Es, que nos cre con capacidades inmen-sas de felicidad para saciarlas en la posesinde su gozo infinito, en la intimidad hogareade su Familia Divina

    Yo deseo vivir en el Pas de la vida y de lalibertad, en la verdad de la infinita Justicia,en el descanso de la verdadera caridad, enla comprensin de la perfecta unin

    Busco al Ser, al Ser infinito en su ser, talcual es!, y le encuentro entre los que no sonl y en sombras de muerte.

    Mi espritu sediento gime por la vida del Eter-no Viviente, en la comprensin libre de su en-tendimiento, sin conceptos de ac, sin palabrascreadas para expresarle. Yo quiero amarle con el

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    1 Sal 23, 7.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • necesidad de vivir que la vista de Dios abrien mi espritu, me hace clamar irresistiblemen-te en llamadas torturantes por la Eternidad

    [] Cuando yo llamo a la Eternidad, no bus-co huir de los que amo; reclamo, solamen-te reclamo!, la nica razn de ser de mi exis-tir; busco el fin para el que fui creada, yhambreo las llenuras de mi corazn

    Yo no deseo ir al Cielo para apartarme delos hombres, sino para encontrar a Dios, puesslo para l fui creada y para nada ms!Todo lo que no sea eso, es consecuencia. Y yonecesito la posesin total del Ser en su seersecuanto se es para l

    Yo busco mi saturacin en el descanso queme dar la adoracin ante la excelencia infini-ta del que se Es.

    Todas las cosas aumentan mis congojas, por-que todas desmesuradamente me gritan queellas no son Dios, y me impulsan irresistible-mente al Infinito.

    S lo que es el Eterno Seyente en sus TresS cmo es El que se Es! Y por eso, el queno sabe al Ser no podr comprender mis ur-gencias penando, mis clamores callando, misnostalgias muriendo, mis llamadas penantes, enmi bsqueda insaciable de silencio y soledadjunto al sagrario

    No es que yo quiera estar con Dios, es que,o lo encuentro, o me muero! Me muero en

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    Suspiro por besar a Dios con el Espritu San-to Y lo necesito ya! Pero mi apetencia noresiste las sombras del destierro para poseer aDios. Clamo por la luz de sus infinitas pupilas,por el resplandor de su Sol eterno, por el ma-nantial de sus fuentes, la rompiente de su con-versacin y las llamas de sus volcanes

    Yo necesito a Dios ya, sin ms esperas!Pues fui creada para la Vida y slo en ella svivir No encuentro la manera de vivir sin laVida en la muerte del destierro!; pues mi pe-regrinar en la tierra no es ms que un ir mu-riendo cada da a todo lo de ac, remontandoel vuelo hacia el Inmenso Ser

    Me hieren los ruidos de este suelo, suscarcajadas burlonas, el tropel de su vertigi-nosa carrera sin saber dnde van Me victimaprofundamente la hipocresa de los corazonesinsinceros, la mofa del triunfo de los sober-bios y el aparente fracaso de Dios entre loshombres

    Yo busco al Ser! Y en el nico lugar quems le encuentro es en el ocultamiento senci-llo del sagrario. Pero, ante su contacto, aunqueme encuentre con el Eterno, siempre es entrevelos, por lo que se aumentan mis congojas yse agrandan mis ansias de slo Dios!; pues micorazn oprimido, al contacto de su cercana,abre su capacidad y, dando rienda suelta a la

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • cin, y necesito escuchar el Dicho de su Bocapara poner por obra cuanto me manda

    Pero, ante su voz que me enva, y el no!de los que no son l, yo quiero slo a Dios!Y todo lo dems es falta de entendimiento porinadaptacin de conversacin. Por eso buscoincansablemente el Habla infinita del eternoSer.

    Mi vida es una carrera vertiginosa hacia elEterno, y, en su caminar penoso, va cayendodesplomada en su siempre levantarse con unanueva y ms profunda tortura en clamores ja-deantes del que se Es.

    El Ser me llama a l, y yo corro a su en-cuentro en la bsqueda insaciable de mi satura-cin...

    Yo quiero al Ser en lo que es, sin ms quea l!

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    ansias de poseerlo, en urgencias torturantespor no poderme morir para tenerlo ya!

    El agonizar de mi vida, la enfermedad de midestierro, el cncer que va corroyendo mi vivirlastimero en el camino de esta pobre peregri-nacin, es el grito torturante que oprime mi es-pritu en necesidad urgente de: slo Dios!

    Estoy cansada de esperar sin encontrar cuan-to anso en el lugar del desamor Cmo ex-presar los volcanes de mi pecho en amor a Diosy a cuantos amo?!

    El silencio, por la incomprensin, es el mar-tirio cauterizante de mi espritu que oprime ensu recndito el secreto apremiante de la peti-cin de Dios en paso de Inmenso.

    Mi lenguaje es cada vez ms extrao, misvivencias ms incomprensibles; por lo que misurgencias son ms irresistibles en necesidadtorturante de la verdad del Ser. l sabe misporqus y los martirios que oculto en los silen-cios sagrados de mi corazn l conoce laspeticiones que infunde en mi alma, dejndolapenando en el misterio silenciado de mi po-bre expresar

    Yo quiero al Ser en su seerse El que se Es,en la posesin completa de cuanto l se tie-ne! Y le quiero tambin en el cumplimientoperfecto de cuanto su peticin imprime en mipecho Y deseo hacer cuanto Dios quiere quehaga en el impulso de su candente conversa-

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 10-7-1970

    NOSTALGIA Y MELANCOLA

    Nostalgia, melancola y silencio! Torturascon apetencias en urgencias del Seyente, en tor-mento!

    Busco a Dios en mis martirios, en quebran-tos, en lamentos Le espero da tras da enjadeante silencio

    Le apercibo tan lejano, tan extrao, tan ex-celso de todo lo que me envuelve, tan eter-no, tan profundo y tan secreto, tan distinto,tan distante!, tan sublime, tan infinito, tanbueno!, que a quin le podr contar el se-creto de mi ensueo?

    Si se oculta, si se esconde, qu romance,qu silencio se apercibe en mi interior, tan sa-broso, tan cercano y tan secreto!

    El ocultarse el Amor, es nostalgia por su en-cuentro, es dulce melancola, es abrasarseen sus fuegos!, es buscarle donde est, es en-contrarle muy dentro, en espera que es llenu-ra y en llenura que es encuentro.

    Tengo a Dios de un modo extrao Tanextrao, que no s cmo le tengo! que todo

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • sado y satisfecho la tierra del desamor, cuandorepose en mi pecho!

    Nada busco! Slo quiero que el Amor en-cuentre en m cuando reclame consuelo, en ale-gra o dolor, un descanso a su tormento.

    Oh dulce melancola! Oh sorprendentesecreto! Mis das pasan veloces, se deslizancomo un vuelo Jadeante est mi ser en cla-mores del Eterno, en urgencias de llenuras yen novedad del que espero.

    Busco a Dios vehementemente, cada da conms fuegos; en mi espritu oprimido le ansosiempre de nuevo, esperndole en nostalgiaspor el soar de su encuentro

    Tengo un romance en mi hondura! Ten-go un secreto en mi pecho! Tengo una vidaen el alma, una extraez, un silencio! Algoque quiero decir, algo que quiero y no pue-do; algo que es Dios que me cerca, que esmorir porque no muero; que es nostalgia delDios vivo, cercana del Eterno, amargura por laausencia y esperanza por su encuentro...

    Tengo una cosa en mi hondura, un mis-terioso contento, una pena, una amargura,una alegra, un ensueo!: Alegra, por tenera Dios contento; tristeza, porque no alcanzo,en recrujiente lamento, la posesin del Amordel modo que le apetezco

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    lo que no es l, por muy ntimo y muy bue-no, por cercano que me sea, me es tormento!

    Aoro su cercana, le anso como el sedien-to; le busco en mis horas largas, en mis ratosde silencio a los pies de mi sagrario junto alDios del Sacramento, en mi trabajo constante,en mi terrible destierro Todo mi duro que-rer, todo mi continuo esfuerzo, todo mi lucharpenante, es por tenerle contento

    Ni la muerte, ni la vida, ni el sufrir, ni el si-quiera estar contento, quitan de mi ser la ur-gencia que en m el Infinito ha puesto de es-perarle sin cansarme en mi nostalgia de Cielo

    Oh dulce melancola que me llena en el des-tierro, que me penetra en la hondura del pal-pitar de mi pecho, que me tiene suspirando enla noche del destierro por el da luminoso ysorprendente del encuentro!

    Yo le espero sin dudar, porque s que l essincero y me llevar a su Hogar cuando salgade este suelo, como me lo ha prometido enaquel da certero. Yo le espero, no lo dudo!,lo tengo impreso en mi centro, que el Amorvendr por m para llevarme a su seno.

    Por eso vivo en la espera y en un jadeanteesfuerzo por hacer cuanto pudiera por tener aDios contento.

    Fuera de esto nada busco en mi terrible des-tierro. Slo llena mi existencia este dulce pen-samiento: que Dios mire complacido, descan-

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 63

    Qu extraez vivo en mi vida! Qu so-ledad! Qu silencio! Qu cercana de Diosy qu lejano le siento!: Le tengo dentro dem en distancias del Eterno!

    Mientras ms tengo, ms quiero Mientrasms cerca, ms lejos Le llevo dentro del alma,le siento dentro del pecho, y al mismo tiempo,en su vida, en sus Tres, en su misterio, en suvisin cara a cara, en sus lucientes luceros!, porms que intento buscarle, no le encuentro!

    Tengo a Dios de un modo extrao pero nocomo le quiero Qu lejana est la muerte!qu lejana est la vida del encuentro!

    Tengo a Dios de un modo extrao en mi pe-nante destierro, en honda melancola, en ur-gencias por tenerle del modo que no le tengo

    Tengo a Dios en la esperanza de tenerle yasin velos, para siempre, para siempre! en la luzde su misterio, en resplandores de gloria y encentelleos de Cielo!

    Tengo a Dios porque le busco en mis cons-tantes anhelos, y es tenerle, bien lo s, porquelo siento, en un tener que es nostalgia, que esapetencia, que es fuego, que es cauterizanteluz, que es agona de Cielo

    Tengo a Dios del modo extrao que se letiene en el suelo, de ese modo que es nostal-gia, que es misterio, en honda melancola porsu encuentro

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    Tengo a Dios secretamente de ese modo queno entiendo, pero no como le busco!, pero nocomo le espero en el da que me adentre enel Manantial eterno y en el Pilago infinito dela hondura de su fuego!

    Qu dulce melancola la que yo abrigo enmi pecho! Qu triste profanacin la que enmi espritu siento, cuando intento descubrir loque barrunto en mi seno, al describir con pa-labras ese decir su besar sin beso, este expre-sar su quemar sin fuego; este intentar descifrarel modo del Infinito, sin conceptos!

    Pues sentir la cercana del Amor, es sentir lalejana de su Fuego Mientras ms cerca, mslejos; al tenerle, ms le pierdo Qu extra-as son mis palabras y mis duelos, para poderentender la cercana de Dios, sin conceptos!

    Cuando se acerca el Amor, todo se quedaen silencio: las criaturas, las flores, la inmensi-dad que contemplo Todo se queda lejano y,ante la Vida infinita, aparece como muerto. Yqu choque cuando el alma tiene que seguirviviendo entre la vida y la muerte, entre la tie-rra y el Cielo, entre el Concierto de all en-vuelta en este silencio!

    Mas qu digo? Cmo expresar lo quequiero? Todo es profanacin de lo que vivoen mi pecho!

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Pero mientras llegue el da de mirarle en susluceros, por ms que quiero decir, slo podrconseguir profanar ms mi secreto.

    Qu honda melancola! Qu nostalgia!Qu silencio! Qu urgencias por poseerle!Qu apetencias del Eterno!

    Mas, est cerca el Amor muy cerquita!, yolo siento!

    Nostalgia y melancola en mi pecho!

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    Quisiera gritar muy alto, descifrar lo que enm tengo, pero, por ms que me esfuerzo, sloconsigo decir lo contrario a lo que siento

    Porque lo que digo es vida, es la vida delInmenso, y, si ste se aproxima, hay que que-darse en silencio

    La pobre mente no sabe expresar con sus con-ceptos algo de lo que Dios obra en secreto; y alexplicar lo que vivo, sufro un terrible tormento,porque me es profanacin lo que expreso...

    Y as transcurren mis das vagando por eldestierro, esperando jadeante, en mi noche trasmis velos, tras mi angustia y mi trabajo, tras lalucha de este suelo, en un caminar penoso lle-no de terrible anhelo, en mi nostalgia callada,slo el da del encuentro!

    Vivo silente en mi vida, disimulando mi anhe-lo; y cuando quiero explicar algo de lo que enm tengo, me queda tal amargura y un dolortan lastimero en la hondura de mi ser por nodecir lo que encierro, por no poderlo expresar,que vuelvo con mi nostalgia a sumergirme ensilencio, en espera jadeante de aquel da delencuentro; pues bien s que Dios vendr parallevarme a su seno

    Y entonces, y slo entonces, con su Boca,con su Luz y con su Fuego, yo le expresar enromance lo que en mi espritu tengo

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 67

    12-12-1974

    EN EL SAGRARIO EST EL SER!

    Yo clamo por el Ser, por la posesin de laconquista del Infinito, por la cercana de la bri-sa callada del Espritu Santo

    Suspiro jadeantemente por el Amor; le lla-mo en una nostalgia profunda que, impulsn-dome hacia la Luz Luminosa del Sol Eterno, melanza vertiginosamente tras l, sin poder con-tener el mpetu candente de mi corazn.

    Yo clamo por el Ser en torturas agonizantesde su posesin, en mpetus continuados denuevos impulsos que me hacen suspirar cons-tantemente, sin pronunciar palabra, en tenden-cia incontenible hacia l, con la velocidad delrayo y el mpetu del huracn, atrada por lafuerza misteriosa del que se Es

    Mi vivir es la continuacin de un acto deamor que Dios infundi en mi pecho el da queme llam a l, y que durante toda mi vida estsiendo pronunciado, para perpetuarse en amorpuro en el da eterno del Reino de la Luz. Porlo que espero que, en cualquier momento queel Eterno Seyente venga a recogerme, me en-contrar vuelta hacia l en la pronunciacin delacto de amor puro de mi vida.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • 68 69

    netrante que, cual flecha aguda, me taladra elalma en requiebros de Esposo.

    El Amor me llama a l, y mi amor corre alAmado, porque la luz de su hermosura me sub-yug tan maravillosamente, que slo en el dade sus Soles mi alma descansar tranquila, re-clinada en su pecho.

    Por eso, cuando mi sed de Eternidad me abra-sa, cuando mis mpetus por poseer al Ser pare-cen arrancarme de la muerte de esta vida, cuan-do todas las cosas de ac amenazan con separarmi alma del cuerpo en el vuelo de su lanza-miento hacia Dios; impelida en las brasas delamor, corro al sagrario, donde, en entrega deamor, tras los portones misteriosos que le ocul-tan, encuentro al Ser!, al Ser Infinito!

    Y all, en un acto supremo de amor, de en-trega, de donacin, de respuesta y de victima-cin, le recuerdo que soy madre; y descanso,hecha una con los mos, junto a mi Amor Infi-nito en la tierra, postrada en vehemente y re-verente adoracin ante los Portones suntuososde la Eternidad2: Detn tu paso, Seor, por-que entre tu amor y mi amor se obr un mis-terio de fecundidad que, tenindome en vuelohacia Ti, me pone en prensa por estar aqu con-tigo y sin Ti, para tu gloria y la gloria de cuan-

    2 Cfr. Sal 23, 7.

    El Amor Infinito bes mi alma, imprimin-dose en ella tan divinamente, que sta es unarepeticin de respuesta al don divino en lan-zamiento amoroso hacia l.

    Mi vida es amar al Amor que, envolviendomi alma con la brisa de su paso y en el aleteode su caricia acogedora, me dice quedamenteen un pronunciar sagrado de infinita peticin:Esposa, ven a m1.

    Y este ven a m que el Ser Infinito graba fuego en mi pecho el da de mi consagracincomo peticin de Esposo enamorado, me lan-z hacia l tras la brisa de su vuelo en un m-petu que, respondiendo en don como puede,le dice: Espera, Amor, que voy presto.

    El misterio de mi vida, el de mi consagra-cin, y toda la nostalgia apretada de mi cons-tante ascensin hacia Dios, no es ms que unapeticin del Amor, contestada en respuesta deentrega incondicional y correspondencia.

    La voz del Infinito es impronta en mi almaenamorada que, invitndome a seguirle, me cla-ma con gemidos inenarrables dentro de mi pe-cho: Amada, ven a m. Y mi espritu, im-pregnado del hlito del Eterno, enloquecido deamor, se lanza tras las huellas de su paso encarrera veloz de donacin total a la peticin pe-

    1 Cfr. Ct 4, 8.

    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • en silencio de donacin, deca a mi alma: Vena m!.

    Cmo comprendo, ante la experiencia ur-gente que me impulsa hacia la posesin delEterno y mi llenura junto a los pies del sagrario,que en el sagrario est el Ser!! Misterio inex-plicable que el espritu sabe comprender al in-tuir su secreto. Dios llama a l, y, cuando el almale encuentra en el sagrario, descansa.

    Cuando mi vida fatigada experimenta que nopuede ms, en clamores insaciables del Ser porlas apetencias de su posesin, corre al sagrario.Y all encuentra, en el modo misterioso que leda la fe, la esperanza de la llenura de cuantonecesita. Por lo que he llegado a comprender,a travs de mis mpetus saciados en la Eucarista,en un saboreo de misteriosa comprensin, quelas puertas del sagrario son los Portones sun-tuosos y anchurosos de la Eternidad!

    En el sagrario est el Ser!, el Ser Infinitoque me llama con voz poderosa invitndome aseguirle. Por eso, cuando despus de tantos aosde consagracin, mi espritu parece que ya nopuede contener sus ansias de Dios en luz, ne-cesita y yo s que en ello me va la vida por-que as Dios lo imprimiera en mi alma grandesy descansados ratos de oracin ante Jess Euca-rista, para contener el mpetu que, en carrera ve-loz, me impulsa a marchar a la Eternidad

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    tos me diste que me abrasa en sed de almas,en ardorosos deseos de llevarlas a Ti!

    A veces, cuando parece que no puedo ms,al llegar junto al sagrario, me paro en mi ascen-sin, y, cayendo en adoracin ante mi Jess pe-nante, le amo en descanso amoroso con necesi-dad de estar junto a l cuanto duren los siglos.

    Cmo he comprendido en esta ltima tem-porada la necesidad de que Jess est en laEucarista! Si l no se hubiera quedado connosotros por amor, cmo podra nuestro amorvivir sin l?!

    Mis ratos de sagrario, vividos da tras da jun-to a las Puertas de la Eternidad, tienen paci-ficado a mi espritu y sostienen la carrera ver-tiginosa que, ante la voz del Ser que me invitaa seguirle, mi espritu emprendi hacia l.

    Dios es el Todo de mi vida, y el Todo Infi-nito est en el sagrario para m.

    Cuntas veces he experimentado como algointerior que me haca lanzarme hacia Dios, nopudiendo estar ms en el destierro. Y, al llegaral sagrario, apoyada y reposando en el pechode Cristo, poco a poco irse aquietando mi almaen el mpetu de su veloz carrera; hasta que, alfin, descansando tranquila y sosegada en amorde respuesta al Amor Infinito, iba viendo que,en el misterio de la Eucarista, el mismo Dios,

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • nieblas para m? Por lo que mientras mi almapueda estar grandes ratos postrada ante el te-rrible misterio de un sagrario en silencio, yo es-perar incansablemente el da del Seor.

    En mi sagrario lo tengo todo, porque el TodoInfinito es el misterio trascendente que ocultami sagrario. Si el hombre supiera el secreto dela Eucarista cmo no vendra a refrigerar sused y a saciar sus hambres, reverente y ado-rante, a los pies del sagrario ante el Dios delSacramento?!

    Yo busco al Ser y, o lo encuentro, o memuero! Porque l me llama a s con fuerzairresistible que, en lanzamiento de respuesta, mehace vivir en torturante clamor de Eternidad

    Pero, ya encontr al Ser del modo amorosoque su voluntad infinita hoy quiere drseme enel camino penante del peregrinar de este des-tierro en mi bsqueda insaciable de slo Dios!

    Por eso mis ratos de sagrario me son tan ne-cesarios, tanto, tanto!, que en ello me va lavida; pues mi alma, sostenida por los silenciosde su misterio, saborea, en donacin amorosa,los secretos de la Eternidad.

    Qu grande es la Eucarista para el almaenamorada! Tanto, que en ella encuentra surazn de ser en la llenura de sus insaciablesapetencias.

    Yo quiero al Ser, y en el sagrario lo encuentro!

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    Cuntas veces, sintindome morir en ansiasde Dios, ajena y como separada de todo lo crea-do, sin fuerzas fsicas para seguir viviendo, hecorrido al sagrario, al silencio silencioso delVerbo Infinito Encarnado; y poco a poco se haido apoderando de m como una dulzura depaz, que, en saboreo sagrado, siendo repleturade mis apetencias, fortaleca mi vida agonizan-te, para continuar entre los hombres sin volaral Ser definitivamente!

    La fortaleza de mi vida, la continuacin demi peregrinar, la fecundidad de mi maternidadespiritual, la llenura de mi espritu tantas ve-ces acongojado, lo encuentro a los pies delSagrario An ms, el consuelo de mis aflic-ciones, el beso del Amor Infinito a mi alma llo-rosa, la caricia de su mano compasiva, el mi-rar de sus ojos serenos en promesas de amory la participacin tranquila de mis terribles nos-talgias por l, e incluso por los mos en la so-ledad de mi duro destierro, todo, absoluta-mente todo!, encuentra pleno sentido en misratos de sagrario junto a las Puertas majes-tuosas de la Eternidad.

    Yo s, porque me lo dice la fe y porque aslo vivo tambin en una sabidura de experienciasabrosa, que el Ser Infinito del maana de la Eter-nidad es el Jess carioso de mi sagrario

    Cmo entonces podr egostamente querervolar a su luz, cuando l se qued en mis ti-

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • al saber que el Dios bendito de la Altura ha bajado en veloz descendimiento, para ser por m comido, siendo, como en un divino exceso, mi Alimento

    Retemblores yo he sentido esta maana, porque s que Dios descansa en mi cauterio, en el punto silenciado de mi alma, donde l tiene, disfrutando, su aposento

    Retemblores se apoderan de mi ser, por la paz que me penetra en su silencio; pues Dios mismo me susurra con su brisa, al posarse, en su pasar, dentro, en mi seno.

    Retemblores que recrujen las compuertas de mi mdula, en su centro, para dar entrada al Ser, que me quiere poseer, siendo l, dentro de m, mi nico Dueo.

    Retemblores de alegra, en dulce paz de misterio, porque s que entre mis penas, por el duro caminar de este destierro, Dios camina junto a m, sin dejarme abandonada ni un momento

    Retemblores que me ponen subyugada, sin dejar cabida en m para penar,

    aunque me muera, en la triste soledad en que me encuentro

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    3-1-1982

    RETEMBLORES!

    Retemblores yo siento en mis honduras cuando me acerco al sublime Sacramento, donde se oculta el Dios vivo

    en blanca Hostia, para darse a mi alma en alimento

    Retemblores de indita ternura, por saber que me espera, como anhelo, el Amor Infinito con nostalgias por entrar en la mdula escondida de mi pecho

    Retemblores de silentes melodas, que me dejan en clamores trascendiendo, al saber que me aora en su locura, el Dios mismo en Pan vivo de misterio, abrasndome en las brasas trascendentes

    de su Beso

    Retemblores que me ponen cada da, cuando llega el gran momento del encuentro, encendida en los fuegos del que amo, con urgencias que me oprimen dulcemente en ardores por su abrazo en mis adentros.

    Retemblores hoy envuelven los poemas de mi alma enamorada del Eterno,

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • despus que te he recibido como sublime Alimento.

    Retemblores de nostalgias, son retemblores de encuentro, que dejan al alma amante saturada del Eterno

    Retemblores si te hallo!! Retemblores si te encuentro!! Retemblores por pensar que he de perderte de nuevo!!

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    Retemblores de alegra, en la mdula profunda de mi pecho, porque s que es el Juglar de mis amores el que ha hecho este portento de que quede solitaria entre los hombres, para ser l solamente mi Divino Compaero, el Maestro de mi alma pequeita y subyugada sin que nadie se atribuya este trofeo!

    Retemblores de amor puro en conquistas del Dios bueno, en amores silenciados con silencios del Eterno

    Retemblores que le ponen a mi espritu sediento, abrasado en las nostalgias de encontrarme ya en los Cielos

    Retemblores que me obligan a querer seguir viviendo, para ayudar como pueda, de este modo en que me encuentro, a cuantos Dios me ha donado como fruto de su Beso

    Retemblores si te miro oculto en el Sacramento, tras las puertas del sagrario, y en mi espritu sediento

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • y mi alma sabe, de un modo certero, el hablar sencillo del Verbo en destierro.

    Comunicaciones tras de tenues velos, que van descubriendo, en horas cargadas de densos encuentros, la faz del Dios vivo, con centelleantes luceros de Cielo

    Es tanta la hondura de la paz que encierro, que en conversaciones rompen mis cauterios; pues me siento herida cual volcn en fuego, porque es, cual espada que taladra el pecho, el habla infinita del Ser en mi centro.

    Mientras menos dice fuera de conceptos, ms densa es su voz, ms fuerte el encuentro, ms translimitada de todo me siento; y, sin decir nada, en silencio quedo.

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    12-5-1974

    HORAS PROLONGADAS

    Maanas cargadas de hondos secretos, cuando, al despertar de mi largo sueo, abro ventanales que dan al sagrario y dejan luciente al Sol de los Cielos

    Horas silenciadas de recogimientos, donde, en los coloquios del Ser con mi alma, percibo misterios, palpito con Cristo, intuyo su acento

    Nada dice nada para el que no sabe, cerca del sagrario, descubrir al Verbo. Todo dice el Todo, cuando el pecho abierto consejo reclama de Dios en silencio.

    Horas prolongadas, indito ensueo Dios calla y espera en su ocultamiento;

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

  • Entre Dios y yo se abren manantiales de comprendimiento.

    Dios besa y espera, yo adoro y contemplo, sin que se pronuncie nada en nuestro encuentro; y, sin or nada, todo lo comprendo; y escucho palabras, y entiendo misterios, y s que Dios habla sin sentir su acento.

    Horas prolongadas yo vivo en el suelo, mirando al sagrario para ver el Cielo. Horas que confortan mis recrujimientos, llenando nostalgias, calmando tormentos, porque en el Sagrario yo seguro siento, sin nada que impida mi presentimiento, que estoy de hito en hito frente a los umbrales del Cielo en destierro.

    Das de sagrario, llenuras de Inmenso

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    La Seora de la Encarnacin! Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia