LECTIO DIVINA BUEN PASTOR

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LECTIO DIVINA BUEN PASTOR

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  • DOMINGO 4 DE PASCUA Un Pastor que ama y que sirve

    Yo doy la vida eterna a mis ovejas

    PADRES EUDISTAS

    Parroquia Santa Mnica Cali

    Ambientacin

    En este Domingo cuarto de Pascua se centra nuestra atencin y nuestra fe agradecida

    en la presencia misteriosa del mismo Cristo Jess, Pastor nico y universal de nuestras almas.

    Cristo ha prolongado esta cualidad suya en los Pastores de su Iglesia, por quienes oramos muy especialmente en este Ao de la Fe, a cuyo servicio est su ministerio.

    Jess se identifica como el Buen Pastor que cuida (=apacienta) y orienta (=pastorea) a quienes creen en l, ya que conoce a quienes escuchan su voz y leas da la vida eterna.

    Por este motivo, celebramos tambin hoy el da mundial de las vocaciones consagradas: sacerdotales y religiosas, para servir a la misin.

    1. Preparmonos: INVOQUEMOS AL ESPRITU SANTO

    Ven, Espritu Santo, y abre nuestro entendimiento para acoger y asimilar la Palabra de Vida

    que nos comunica el Buen Pastor. Danos fuerza para luchar por la verdad, la justicia y el amor,

    luz para comprender a todos, ayuda para servir como lo hizo el Buen Pastor,

    profundidad para amar y paciencia para esperar. Asstenos para que sepamos acercarnos y escuchar,

    como discpulos, la Palabra del Pastor desde las Sagradas Escrituras

    que T mismo inspiraste. Amn.

    2. Leamos: QU DICE el texto?

  • Hch. 13,14. 43-52: Nos dedicamos a los gentiles Con el comienzo de la predicacin de Pablo y Bernab a los gentiles (a los no judos),

    la primera lectura realza la oferta universal de la salvacin de Cristo, hasta el momento restringida al pueblo judo. La narracin que se lee hoy es precisamente la que incluye la decisin de los misioneros Pablo y Bernab de pasar de una sinagoga que rehsa escuchar la Palabra de Dios a la predicacin para los que no son judos, y que se

    muestran particularmente receptivos. El universalismo de la predicacin del Evangelio tiene aqu un momento significativo.

    Todos invitan a Pablo a que hable sobre el mismo tema el sbado siguiente. Pablo

    toma en ese momento una importante decisin: en vez de encerrarse entre los judos, durante la semana, va con preferencia a los temerosos de Dios, a los que conquista por su total ausencia de racismo. Ellos, a su vez, atraen a mucha gente a la reunin del sbado siguiente; ah se juntan paganos que nunca se haban comprometido con los judos.

    Quin no se da cuenta que junto a la Iglesia actual todava hay proslitos, o sea,

    hombres de buena voluntad, que esperan que se les predique un evangelio realmente abierto a todos, y para los cuales no hay cabida en nuestras asambleas?

    Sal. 100(99): Sepan que el Seor es Dios; que l nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebao

    Este salmo de alabanza es una perfecta continuacin de la ltima frase de la lectura

    anterior: Los discpulos quedaron llenos de alegra y de Espritu Santo. Nosotros, como ellos, somos el Pueblo de Dios, el rebao del Buen Pastor, a quien aclamamos por toda la tierray rendimos culto con gritos de alegra.

    Cuando san Pablo defina su apostolado lo presentaba precisamente como un acto

    sacerdotal en el cual ofreca a Dios los pueblos que obedecan a la fe, como un sacrificio agradable, por el Espritu Santo (cfr. Ro. 15,16).

    En el contexto del Ao de la Fe, mediante esta expresin -l nos hizo y somos suyos- al recordar nuestra consagracin bautismal, nos sentimos alentados a acoger con gozo y agradecimiento renovados la gracia de tan sublime don, con la

    certeza de que as toda la Iglesia podra adquirir una "exacta conciencia de su fe,

    para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla" (BENEDICTO XVI, Carta Apostlica Porta Fidei, 5; cfr. Pablo VI, Exhortacin apostloca Petrum et Paulum Apostolos, en el XIX centenario del martirio de los santos apstoles Pedro y Pablo (22 febrero 1967): AAS 59 (1967), 198).

    Adems, el salmo nos lleva a reflexionar sobre la alegra de servir al Seor en el desempeo del ministerio, en la caridad para con nuestros hermanos los hombres y mujeres del mundo, entrar por las puertas del Seor con accin de gracias, por sus atrios

  • con himnos, dndole gracias y bendiciendo su nombre, rebosar de consuelo y sobreabundar de alegra en medio de todas las tribulaciones Esta alegra lleva consigo el ministerio en la Iglesia: ste es el indicador que seala la presencia de Dios en nuestra vida y la fidelidad como respuesta generosa a su llamada.

    Ap. 7, 9.14b-17: El Cordero ser su Pastor y los conducir hacia fuentes de aguas vivas.

    El fragmento del Apocalipsis est escogido con estrecha relacin con el tema mayor

    de este Domingo: el Buen Pastor. La imagen es magnfica: el Pastor es el Cordero, y el rebao son todos los pueblos (cfr. la 1 lectura y el salmo). As queda subrayado el carcter pascual de esta imagen del Pastor. En efecto: Jess es el Gran Pastor de las ovejas porque ha dado su vida por ellas, como un Cordero sin tacha.

    Subrayamos dos puntos en esta lectura:

    - Primero, la obra de Cristo como Pastor: al fin de los tiempos, reunir seguidores de todas las naciones, razas y culturas. El Evangelio es universal; la Iglesia es universal (Catlica).

    - Segundo, Cristo, el Buen Pastor, habita entre sus ovejas; va por delante de ellas. Su fin es guiarlas a la fuente de aguas vivas: un destino de liberacin y plenitud.

    Jn. 10, 27-30: Yo les doy la vida eterna a mis ovejas

    EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGN SAN JUAN

    27

    Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. 28

    Yo les doy vida eterna y no perecern jams, y nadie las arrebatar de mi mano. 29El Padre, que me las ha dado, es ms grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del

    Padre. 30Yo y el Padre somos uno.

    Palabra del Seor

    R/. Gloria a Ti, Seor.

    RE-LEAMOS el texto para asimilarlo ms y mejor

  • El evangelio propone la ltima parte del discurso de Jess sobre la imagen del pastor.

    La relacin entre las ovejas y el pastor-Jess est arraigada ms profundamente que en unos contactos espordicos y funcionales; su origen procede del Padre, con el cual Jess se proclama uno. Es un modo de expresar lo que con otros trminos dice la primera carta de Juan: nuestra comunin es con el Padre y con su hijo Jesucristo (1Jn. 1, 5).

    Para entender este texto hay que recordar que en el fondo es una respuesta a la

    pregunta que los judos dirigan a Jess: Si t eres el Cristo dnoslo abiertamente (Jn. 10, 24b).

    En el Evangelio, la autopresentacin de Jess como pastor es la caracterstica de este

    cuarto Domingo de Pascua, en todos los ciclos. La imagen del pastor es una imagen de Dios, Pastor del pueblo.

    El Antiguo Testamento se complace en esta imagen, evocando los orgenes nmadas

    de Israel y los grandes conductores del pueblo, pastores todos ellos: Abraham, Moiss, David... Pero Jess no solamente conduce el rebao, sino que le da vida eterna. El nomadismo del pueblo cristiano solamente termina ms all del tiempo presente, en la Patria definitiva: all dejar de ser peregrino.

    Contexto del pasaje El pasaje de la liturgia de este domingo pertenece al captulo 10 del cuarto evangelio.

    Se trata de un discurso de Jess durante la fiesta juda de la Dedicacin del Templo de Jerusaln que acaeca a finales de diciembre: el Templo que haban profanado los

    Helenistas, de Antoco IV Epfanes, fue rescatado y re-consagrado por obra de Judas Macabeo en el 164 a.C). Los Judos conmemoraban cada ao esta nueva Dedicacin (= consagracin) del Templo.

    Las palabras de Jess sobre la relacin entre el Pastor (Cristo) y las ovejas (la Iglesia) pertenecen a un verdadero y propio debate entre Jess y los judos. En varias ocasiones Juan presenta a los judos con la pretensin de arrancar a Jess una afirmacin clara sobre su identidad (Jn. 2,18; 5,16; 8,25). Una peticin de este tipo, los Sinpticos la presentan durante el proceso ante el Sanedrn (Mt. 26,63; Mc. 14,61; Lc. 22,67).

    La respuesta de Jess se presenta en dos momentos (Jn. 10,. 25-31 y 32-39). El texto que estamos leyendo pertenece al primer momento de la respuesta que da Jess sobre su identidad. Jess le haba dicho a los judos la parbola del Buen Pastor (Jn. 10, 11-18), pero los judos no la comprendieron (vv. 19-21) y le hacen a Jess una pregunta

    clara y piden una respuesta tambin clara y pblica: Si t eres el Cristo, dnoslo abiertamente (Jn. 10,24b).

    Siguiendo el texto

  • Pastor - ovejas

    Varios elementos de interpretacin hay que subrayar:

    a) Las ovejas de Jess escuchan su voz: pero no se trata slo de una escucha externa (Jn. 3,5; 5,37) sino de una escucha atenta (Jn. 5,28; 10,3), hasta la escucha obediente (Jn. 10,16.27; 18,37; 5,25), lo cual significa que se trata de una escucha que acoge, que reconoce, que acepta, que se compromete

    En el discurso del Buen Pastor esta escucha expresa la confianza y la unin de las ovejas al pastor (Jn. 10,4). El adjetivo mas no indica solamente la simple posesin de las ovejas, sino que pone en evidencia que las ovejas le pertenecen, y le pertenecen en cuanto que l es el propietario, son parte de su vida, no se puede concebir l sin ellas (Jn. 10,12).

    b) Esta pertenencia crea vnculos vitales recprocos, que establecen una relacin ntima entre Jess y las ovejas: y yo las conozco: cuando la Sagrada Escritura habla de conocer se est refiriendo a tener una relacin personal con la persona a quien se conoce, vivir en cierto sentido en comunin con esa persona. Es un conocimiento que incluye los lazos humanos de la simpata, amor, comunin de naturaleza.

    c) Las ovejas siguen al Pastor. Ese conocimiento de amor que tiene el Pastor es el que invita a las ovejas