Libertario del sur #3
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Tercera Edición del Fanzine

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  • LOS MRTIRES DE CHICAGO

    Irnicamente, pasado ms de un siglo, en los mismos Estados Unidos y en Europa, cuna del movimiento obrero revolucionario, estas conquistas obre-ras estn siendo revertidas por gobier-nos y multinacionales sin apenas disparar un solo tiro, y sin tener que llevar a nadie a la horca. Ahora todo es ms sutil, los sindicatos subvenciona-dos estn a disposicin del mejor postor, traicionando los mandatos y olvidando las luchas y el sacrificio personal de miles de trabajadores y

    Foto: Los Mrtires de Chicago (De izquierda a derecha) George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebey August Spies.

    trabajadoras y de quienes, desde el aciago 1886, se les conoce como "los mrtires de Chicago".

    Ese hecho de violencia permiti a las autoridades judiciales, instigadas por varios polticos y diarios -principal-mente el Chicago Herald -a detener y procesar a la plana mayor del mov-imiento sindical anarquista..

  • Si el primero de mayo es un da de reivindica-ciones obreras para los hombres, debe serlo mucho ms para las mujeres. La jornada de 8 horas, origen de la lucha emprendida por lxs trabajadorxs de Chicago en 1868, y cuyo aniversario recordamos, sigue siendo una meta aun no conseguida por el mundo femenino. Muchas de las mujeres, adems de su jornada habitual remunerada, desempe-an en sus hogares otra sin horario, sin descanso, sin vacaciones y sin sueldo.Ni el trabajo tiene gnero ni el mundo laboral es propiedad exclusiva de los varones, como tampoco las tareas del hogar tienen genero ni son propiedad exclusiva de las mujeres. La humanidad est compuesta por personas, sin embargo la sociedad patriarcal que padec-emos nos ha colocado en departamentos estancos y nos ha dicho que nuestra capaci-dad o incapacidad para realizar ciertas tareas depende de que la naturaleza nos haya formado como hombres o como mujeres. Tan concienzuda ha sido su labor, que gran parte de la poblacin ha terminado por admitirlo. Solo cuando esta situacin nos afecta directa-mente, somos capaces de comprender la injusticia que encierra.

    La situacin que vive la clase obrera actual-mente en este pas es totalmente violenta y dramtica. Mientras en los medios de comu-nicacin nos bombardean con que la crisis va a terminar, a diario trabajadorxs se ven obligadxs a emigrar a otros pases, se suicidan desesperados, otrxs son desahuciadxs de sus viviendas, o tienen que realizar trabajos muy precarios de muchas horas y con una remu-neracin irrisoria para no hundirse en la desesperacin que conlleva el paro, la falta de acceso a recursos bsicos de subsistencia y la exclusin social. Segn datos o!ciales, la tasa de pobreza infantil aumenta estando ya un cuarto de la poblacin menor de 16 aos con altos ndices de pobreza y exclusin social. Mientras tanto, polticos y empresarios siguen pegndose juergas, mintindonos a travs de los medios de comunicacin de masas, viviendo de nuestro esfuerzo, sudor y desesperacin, y riendose de nosotrxs. Es por esto que hay que dejar de estar alienadxs, dejar de mantenerles, legitimarles; y comen-zar a luchar por nuestros derechos, nuestra dignidad y a construir un mundo mejor para todxs nosotrxs.

    8 HORAS MS EN EL HOGAR

  • George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebey August Spies.

    LOS MRTIRES DE CHICAGO