LUGAR COMUN

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revista de estudiantes de geografia del uruguay

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  • 1

  • 2El mar nos espera ..................................................................................................................................................................... 2 Gonzalo Giraldez

    Geografa Regional de las Mujeres. Una humilde opinin ... ................................................................................. 4 Juancito, Mauri y Alito

    Corresponsal desde La Paz ................................................................................................................................................... 8 Juan Carbajal Varsi

    Llegar al EnEGU Florida 2008: Un desafo para valientes .................................................................................. 11 Nicols Trivi (La Plata)

    Una encrucijada: entre la tica y la praxis de Jos Luis Rebellato ................................................................ 14 Hctor Altamirano

    Geografa en la Unidad de Extensin de Cerro Largo ........................................................................................... 17 Nicols Frank

    El transporte colectivo de Montevideo: Un caso de inequidad territorial? ............................................... 19 Alejandro Robayna

    Cartografa social del entorno geogrfi co de Facultad de Ciencias ............................................................... 25 Grupo Cartografa Social

    Prof. Ing. Agrmono Ricardo Cayssials (1946-2008) ............................................................................................ 28 Carolina, Luca y Mauricio

    Escribir un editorial... tarea extraa si las hay, porque: qu decir?... Uno puede diva-garse, corriendo el riesgo de quedar como poco inteligente o inoportuno, o an peor, aburrir al lector, antes de que empiece a leer la revista pro-piamente dicha! S, sin duda desafi ante tarea la de escribir un editorial.

    Yendo al grano, creemos que una de las cosas a destacar de este segundo nmero de LUGAR COMN es la variedad de artculos publicados, des-de humor a crnicas de viaje, pasando por los infaltables artculos de impronta acad-

    mica. Sin duda que estamos ante un crecimiento cuanti y cualitativo en el contenido de la revista, tal vez porque mu-chos de los que escriben se han molestado en concurrir a diversos talleres de literatura, embelleciendo su prosa ms all de lo esperable para una mano geogrfi ca.

    Pero, de cualquier manera -amn de la admiracin est-tica que puedan o no provocar en el lector los contenidos de la revista- sigue siendo una excusa para comunicarnos, para ver en qu andamos, para escuchar opiniones diversas y compartir expe-

    ndice

    editorialriencias de trabajo, acadmi-cas, msticas y de la vida en general.Es por eso, amigo lector, que lo invitamos a leerla y tambin a ser partcipe de los prxi-mos nmeros, que -como ste- no son posibles sin su aporte.Dems est decir que los editores se deslindan de toda responsabilidad moral, legal o penal que lo publicado pueda llegar a implicar, siendo los fi rmantes de cada artculo los nicos responsables por lo escrito.Srvase proceder tranquila-mente con la lectura...

  • 3Cuntas veces a lo largo de nuestra vida, quienes hacemos ciencia, anhe-lamos que existan instancias en donde comunicar, junto a colegas de nuestra disciplina o no, aquello a lo que le de-dicamos mucho ms que horas de es-tudio e investigacin, aquello a lo que dedicamos nuestros sueos?...

    Encuentros, Talleres, Congresos. Momentos muy especiales como para dejarlos ir, una maravillosa oportunidad y no menos res-ponsable de incluirse en ese enorme puzle al cual da a da quienes hacemos ciencia intentamos mejorar; un puzle que, no slo es nuestro medio de accin y hbitat, es nuestro andar de cada da y que, en nuestro caso, cada da lleva implcito la produccin cient$ ca y la que, en de$ nitiva, mostrara nuestro andar, donde otros tal vez caminen alguna vez.

    Caminando en una Amrica Latina en transformacin, un conjunto de palabras que fueron no slo el eslogan del Encuen-tro de Geografa de Amrica Latina (EGAL) llevado a cabo en Uruguay el pasado mes de abril de 2009, un conjunto de palabras que expresan y re& ejan de manera casi per-fecta nuestro latente presente, palabras que dibujan en la mente las diferentes escenas y paisajes que nuestra Amrica Latina ha diseado a lo largo de su historia; escenas naturales, en donde, nuestras hermosas y vrgenes tierras cobijaban a sus silvestres ocupantes; escenas impuestas, que no slo han ocasionado dolor y ausencias sino con-fusin e incertidumbre, y que en cada 12 de octubre, se sonren con la anuencia de muchos pero, con la resistencia de aquellos que no; escenas modernas y posmodernas, que han construido sobre estas tierras pila-res tan profundos como errneos, tan inade-cuados como extensos, hipotecando lo que debi ser.

    El mar nos esperaPor Gonzalo Giraldez

    Este vasto mar de escenas que es nues-tra hermosa Amrica Latina, es fuente y origen tambin para que surjan escenas de transformacin y que intentan librar una in-tensa y leal batalla en pos de la construc-cin de un mejor lugar y hogar, justo y con justicia y, donde la Geografa es un primer actor. Podramos abordar este artculo desde diferentes pticas, ms an hoy, luego de haber experimentado un EGAL con casi 3500 investigadores de toda Amrica. Y so-bre el mismo nos expresaremos. Digamos pues que, hemos elegido, como punto de partida, aferrarnos en aspectos constructi-vos acerca del mismo. En primer lugar, reconocer el gran es-fuerzo realizado para que un EGAL se diera en nuestra tierra. En segundo lugar, (nobleza obliga) felici-tar a quienes llevaron adelante tal actividad acadmica, docentes y estudiantes. Queda absolutamente demostrado que la unin de seres, la unin de voluntades y de capacida-des en busca de un objetivo son una buena receta para lograrlo, para superar obstcu-los, obstculos an de tipo estructural y que nos pareciere por momentos insalvables. En tercer lugar, agradecer por la ma-ravillosa oportunidad a la que accedimos muchos estudiantes de Geografa del Uru-guay, no solo por haber compartido cuatro hermosos das de pura Geografa continen-tal, teniendo la oportunidad de presenciar cientos de trabajos de investigacin de las ms diversas ramas de la geografa, sino tambin, por haber podido transmitir nues-tros conocimientos geogr$ cos con el con-tinente, por haberlos puesto a prueba con colegas internacionales, fuere en la lnea de investigacin que fuere. En cuarto lugar expresar la profunda sa-tisfaccin que me causo el nivel presentado por los trabajos de mis compaeros, estu-

  • 4diantes y o egresados, dejando muy en alto los valores y mtodos que aqu vivimos a diario. Una vez alguien escribi: los barcos en el puerto estn seguros pero, no fueron creados para ello,; de la misma forma no-sotros debemos considerar a la geografa, podemos llevarla a lugares tan lejanos como inimaginables, no debemos contenerla, slo debemos desamarrarla y dejar que se haga a la mar, siendo nosotros sus timones pero tambin, aceptando sus naturalezas. Podemos y debemos construir una Geo-grafa que interprete a la sociedad, que la represente y que pretenda su mejora y, para ello, cada eslabn de la cadena geogr$ ca cuenta y es fundamental. Muchos dicen que la geografa es la ciencia de la integracin, de$ nicin que comparto plenamente y la cul me impregna de esperanza y desafos. No es fcil integrar, pero, todos sabemos que es mucho ms f-cil desintegrar. En mi caso, apuesto decidi-damente a colaborar en la construccin de una Geografa acadmicamente reconocida y de sensible actitud ante la sociedad. Hoy da, todos, absolutamente todos quienes estamos insertos en la Geografa de Facultad de Ciencias o del IPA estamos plenamente conscientes que el Momento geogr% co de nuestra disciplina es clave, y tambin todos sabemos qu es lo que de-bemos de agregar a esa cuenta geogr$ ca. Siempre hay tiempo de sumar cuentas a la cadena, an cuando no lo parezca, siempre es tiempo, no existe nada que no podamos recomponer. La geografa necesita de todos quienes la han trado hasta el hoy, necesita de quienes comienzan a llevarla y necesita de aquellos que lo harn. En el ao 2003 particip en el Encuen-tro entre Patrimonio y Ambiente, la diversi-dad cultural del Uruguay y experiment a nivel nacional la emocin de compartir un trabajo de investigacin; en 2009 particip del EGAL y experiment a nivel continental la emocin de compartir tambin un trabajo de Investigacin. Ambos trabajos me llenan de orgullo. Ambos trabajos se desarrollaron

    en orientaciones de la geografa diferentes y de hecho su realizacin se dio con equi-pos de trabajo diferentes. Ambos trabajos han contribuido en mi formacin de manera decisiva y slo tengo palabras de agradeci-miento para con todos ellos. Ms all del lugar que hoy ocupemos en esa cadena geogr$ ca, ms all de lo que nos haya trado hasta el hoy, existe un pre-sente y un maana que nos abre sus puer-tas y nos invita a que podamos serle til. Hoy, la Geografa recibe cada ao ms estudiantes en sus inicios; hoy da -y luego de un espacio de tiempo sin egresados en la Licenciatura- son tres los compaeros que han egresado en el ltimo ao y no menos de seis lo harn prximamente. Todo esto nos acerca a una nueva era de nuestra que-rida Geografa, es nuestro deber y obliga-cin protegerla, expandirla, al $ n y al cabo ella nos permiti ingresar en su seno sin condicionamientos, por ello mismo debe-mos devolverle a ella lo que nos ha permiti-do ser. Sigamos navegando

    Caminando al 2do EnEGU, 2008

  • 5Introduccin

    Para comenzar queremos advertir al lector que el presente artculo no re-sulta de un trabajo cient$ co-acadmico, muy por el contrario consiste en la colec-tivizacin de experiencias personales, que aunque vividas aisladamente, convergen en patrones muy similares. En de$ nitiva, lo que se intenta es compartir vivencias, fracasos, alegras e interrogantes que en-tendemos existen en l