Luis de Oteyza Entrevista a Abdelkrim y Su Hermano _ FronteraD

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    Luis de Oteyza con Abdelkrim, vigilados por Amogar Ben Addu, jefe de su guardia personal. Foto: Alfonso

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    maestros del periodismo

    Luis de Oteyza entrevista a Abdelkrim y su hermano

    Eduardo del Campo - 26-01-2012

    Tamao de texto: A | A | A

    En el verano de 1921 Espaa sufri una de las mayores carniceras de su historia,el Desastre de Annual. Tras quedarse sin agua ni comida en sus fuertes de la costa

    norteafricana por la falta de previsin del general Manuel Fernndez Silvestre, que

    haba avanzado sin asegurar los suministros, oficiales y soldados se retiran

    despavoridos en estampida hacia Melilla ante la ofensiva de los rebeldes

    independentistas de las cabilas rifeas. Miles de militares espaoles mueren (4.000

    slo en Annual y las posiciones vecinas el 22 de julio, a los que hay que sumar los

    cados en otros puntos en los das siguientes), muchos de ellos degollados sin piedad

    como corderos por sus captores pese a que se haban rendido y entregado las armas.

    Otro millar de jefes y reclutas, esa carne de can espaola que tan bien retrat

    Ramn J. Sender en la novela Imn (1930), tuvieron la suerte de no ser pasados a

    cuchillo y convertirse as en prisioneros de guerra del gobierno independiente del Rif,

    con capital en Ajdir, cerca de Alhucemas, en el norte mediterrneo de Marruecos. El

    caudillo de la sublevacin y presidente de la efmera repblica berber era Mohamed

    Abdelkrim el Jatabi, antiguo periodista de El Telegrama del Rif de Melilla y

    funcionario de la administracin espaola en esta ciudad, a quien secundaba un

    gobierno en el que su hermano menor ejerca de ministro de Exteriores.

    El desastre militar contribuira al golpe de Estado de 1923 y la consiguiente dictadura

    del general Miguel Primo de Rivera, quien en 1925 comand el desembarco de

    Alhucemas y aplast la rebelin con el apoyo de Francia y de otro futuro dictador, el

    coronel de la Legin Francisco Franco.

    Antes de todo eso, un ao despus de Annual, en el verano de 1922, un periodista

    espaol cruza el Mediterrneo hacia la Guerra de frica. Pero no para entrevistar a los

    lderes del propio bando, sino al del enemigo. Se trata de Luis de Oteyza, director del

    peridico La Libertad. ste viaja con el fotgrafo Alfonso Snchez Portela, Alfonso

    a secas en su firma profesional, y un Pepe Daz que deducimos que sera el periodista

    y escritor Jos Daz-Fernndez, que haba sido soldado hasta poco antes en la zona y

    recreara su experiencia blica en la novela El blocao (1928).

    De Oteyza se propone cumplir una de las grandes misiones del periodismo: contar qu

    dice, cmo es, qu hace, quin es ese hombre a quien nuestro gobierno y la mayor

    parte de nuestra sociedad consideran el enemigo nmero uno y la encarnacin del mal.

    Explicar, en su caso, por qu Abdelkrim y los hombres a los que representa nos

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    Luis de Oteyza entrevista a Abdelkrim y su hermano | FronteraD http://www.fronterad.com/?q=luis-oteyza-entrevista-a-abdelkrim-y-su-...

    1 de 13 15/07/2013 11:44

  • atacan. O, dicho de otra manera, la misin de responder a esta pregunta: Los otros

    son tan malignos como los pintamos, o tan humanos como nosotros, pero con

    distintos intereses? El periodista tiene que hacerlo adems contra la corriente

    dominante de los que denuncian que escuchar al enemigo y darle la palabra supone

    ser cmplice de su propaganda terrorista (el delito, por poner un ejemplo actual,

    por el que procesaron en 2010 en Turqua a los periodistas turcos que haban ido a

    entrevistar al jefe de la guerrilla kurda) y por tanto reo de traicin al nosotros de la

    patria (al periodista marroqu y rifeo Ali Mrabet, cuyo abuelo paterno luch

    precisamente al lado de Abdelkrim, lo denostaron en Marruecos cuando rompi el

    tab y fue a hablar con el Frente Polisario en el Shara hace unos aos, por aadir

    otro ejemplo cercano).

    Ojo. Luis de Oteyza no se limita a ver al enemigo indmito, extico, musulmn y con

    turbante que puebla las pesadillas de la metrpoli y recoger sus declaraciones sin ms,

    contentndose con la exclusiva, como alguno har dcadas despus con, pongamos

    por caso, Osama Bin Laden en su refugio de la frontera afgano-paquistan (personaje

    del que Abdelkrim est en los antpodas, dicho sea de paso): su encuentro con

    Abdelkrim no es una sumisa rueda de prensa sin preguntas sino una verdadera

    conversacin entre dos personas respetuosas e inteligentes que se hablan de t a t.

    De Oteyza lo cuestiona de forma crtica y le plantea a los asuntos ms sensibles, como

    su humillante estancia en la crcel espaola, pero sin caer por ello en el interrogatorio

    grosero, atosigante o agresivo con el entrevistado. Demuestra que la cortesa y el trato

    humano son herramientas mejores que la pose de insobornable inquisidor periodstico

    a la hora de crear un clima cordial en la entrevista y ganarse la confianza del

    interlocutor, que ser as mucho ms proclive a abrirse al extranjero. La cordialidad

    del periodista hacia el enemigo est aqu, claro est, condicionada tambin por el

    hecho de encontrarse en su territorio y tener que guardarse de sus posibles represalias

    ante una salida de tono, pero va ms all: es una actitud que se adopta por principio de

    imparcialidad con todas las voces de la informacin.

    El periodista viaja a Ajdir con el permiso del enemigo para visitar a los prisioneros

    espaoles del Rif y entrevistar a sus captores. Primero se rene con el hermano menor

    de Abdelkrim, al que nombra indistintamente como Mahomed o Mhammad, quien le

    explica que su hermano y su tribu no aprobaron las matanzas de los soldados

    espaoles que se rindieron y que incluso evitaron otra carnicera al impedir que sus

    combatientes entraran a sangre y fuego en una sitiada y desprotegida Melilla. De

    Oteyza pregunta y su interlocutor responde sin eludir ninguna cuestin, esforzndose

    siempre, en tono conciliador, por explicar que la lucha del Rif es por su liberacin del

    yugo y el maltrato colonial, y que no slo no tienen nada contra el pueblo espaol

    sino que invita a venir a todo el que lo haga en son de paz. Poco despus, el 2 de

    agosto de 1922, lo recibe el lder, Mohamed Abdelkrim. Es el primer periodista

    espaol que lo logra.

    Luis de Oteyza, a medida que pregunta y repregunta a Abdelkrim y a veces lo rebate o

    corrige, permite tambin, dando voz al lder rifeo, cuestionar la imagen que la

    sociedad y el gobierno espaol se han hecho de l. Porque Abdelkrim se revela en este

    cara a cara con un entrevistador independiente como un hombre sensato, racional,

    dialogante. Alguien que defiende una causa justa y con quien se puede llegar a un

    acuerdo.

    El periodista, en apartes al lector, cuenta que est de acuerdo con lo que afirma

    Abdelkrim pero se lo oculta a ste, para mantener la distancia y poder seguir

    preguntndole sobre la cuestin sin entregarse a l. El clmax de la entrevista se

    produce cuando Luis de Oteyza llega a la conclusin, aunque sin manifestrsela a su

    entrevistado, de que 20.000 vctimas espaolas se podran haber salvado si unos jefes

    militares caciques no hubieran abusado del padre de Abdelkrim. Que no habra habido

    sublevacin, ni guerra ni muerte si el protectorado espaol del Rif, en suma, no

    hubiera degenerado en un rgimen de explotacin y abuso del indgena.

    Luis de Oteyza maniobra con maestra para seducir al interlocutor. Luego tensa la

    conversacin con cuidado de no romper la cuerda, frenando, rectificando y cambiando

    de tema cuando percibe que el clima de confianza puede saltar por los aires, cortando

    la comunicacin y acabando el encuentro. Conciliando empata, tacto y arrojo, logra

    por ejemplo que Abdelkrim, a pesar de palidecer cuando le pregunta por su doloroso

    paso por una crcel espaola, exprese y desarrolle esos recuerdos, ante la sorpresa de

    sus guardaespaldas y hombres de confianza que asisten a la entrevista y le hacen

    gestos al periodista para que no siga por ah cuando saca el tema y persevera en l.

    La entrevista concluye con la memorable descripcin de Abdelkrim que cede a la

    insistencia de su entrevistador para retratarse con l ante la cmara de Alfonso, en

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