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Malleus Maleficarum Español

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Malleus Maleficarum Español

Text of Malleus Maleficarum Español

  • HEINRICH KRAMER - JACOBUS SPRENGER

    MalleusMaleficarum

    (El martillo de los brujos)

    Traduccin: FLOREAL MAZA

  • 2

  • 3PROLOGO

    El ms famoso de todas los libros sobre brujera, Malleus Maleficarum (El martillo de los brujos)fue escrito en 1486 por dos monjes dominicos. En el acto, y a lo largo de los tres siglos siguientes, seconvirti en el manual indispensable y la autoridad final para la. Inquisicin, para todos 'los jueces,magistrados y sacerdotes, catlicos y protestantes, 'en la lucha contra la brujera en Europa.

    Abarcaba los poderes y prcticas de los brujos, sus relaciones con el demonio, su descubrimiento.La Inquisicin, la hoguera, la tortura, mental y fsica, de la cruzada contra 'la brujera: todo esto esconocido. Y detrs de cada uno de los actos sanguinarios se encontraba este libro, a la vezjustificacin y manual de 'instruccin.

    Para cualquier comprensin de la historia y naturaleza de la brujera y el satanismo, MalleusMaleficarum es la fuente importante. La primera fuente.

    Los AUTORES:

    Heinrich Kramer naci en Schlettstadt, ciudad de la baja Alsacia, al sudeste de Estraburgo. A edadtemprana ingres en la Orden de Santo Domingo y luego fue nombrado Prior de la Casa Dominicade su ciudad natal. Fue predicador general y maestro de teologa sagrada. Antes de 1474 se lodesign Inquisidor para el Tirol, Salzburgo, Bohemia y Moravia.

    ]acobus Sprenger naci en Basilea. Ingres como novicio en la Casa Dominica de esa ciudad en1452. 'Se gradu de maestro de teologa y fue elegido Prior 'y Regente de Estudios del convento deColonia. En 1480 se lo eligi decano de la facultad de Teologa de la Universidad. En 1488,Provincial de toda la Provincia Alemana.Ambos fueron nombrados Inquisidores con poderes especiales, por bula papal de Inocencio VIII,para que investigasen los delitos de brujera de las provincias del norte de Alemania. MalleusMaleficarum es el resultado final y autorizado de esas investigaciones y estudios.

    Los EDITORES

  • 4BULA DE INOCENCIO VIII

    Inocencio, Obispo, Siervo de los siervos de Dios,para eterna memoria

    Nos anhelamos con la ms profunda ansiedad, tal como lo requiere Nuestroapostolado, que la Fe Catlica crezca y florezca por doquier, en especial en esteNuestro da, y que toda depravacin hertica sea alejada de los lmites y lasfronteras de los fieles, y con gran dicha proclamamos y aun restablecemos losmedios y mtodos particulares por cuyo intermedio Nuestro piadoso deseo puedaobtener su efecto esperado, puesto que cuando todos los errores hayan sidodesarraigados por Muestra diligente obra, ayudada por la azada de un providenteagricultor, el celo por nuestra Santa Fe y su regular observancia que darnimpresos con ms fuerza en los corazones de los fieles. Por cierto que en losltimos tiempos lleg a Nuestros odos, no sin afligirnos con la ms amarga pena,la noticia de que en algunas partes de Alemania septentrional, as como en lasprovincias, municipios, territorios, distritos y dicesis de Magancia, Colonia,Trveris, Salzburgo y Bremen, muchas personas de uno y otro sexo,despreocupadas de su salvacin y apartadas de la Fe Catlica, se abandonaron ademonios, ncubos y scubos, y con sus encantamientos, hechizos, conjuracionesy otros execrables embrujos y artificios, enormidades y horrendas ofensas, hanmatado nios que estaban an en el tero materno, lo cual tambin hicieron conlas cras de los ganados; que arruinaron los productos de la tierra, las uvas de lavid, los frutos de los rboles; ms aun, a hombres Y mujeres, animales de carga,rebaos y animales de otras clases, viedos, huertos, praderas, campos depastoreo, trigo, cebada Y todo otro cereal; estos desdichados, adems, acosan yatormentan a hombres Y mujeres, animales de carga, rebaos y animales de otrasclases, con terribles dolores Y penosas enfermedades, tanto internas comoexteriores; impiden a los hombres realizar el acto sexual y a las mujeres concebir,por lo cual los esposos no pueden conocer a sus mujeres, ni stas recibir aaqullos; por aadidura, en forma blasfema, renuncian a la Fe que les pertenecepor el sacramento del Bautismo, y a instigacin del Enemigo de la Humanidad nose resguardan de cometer y perpetrar las ms espantosas abominaciones y losms asquerosos excesos, con peligro moral para su alma, con lo cual ultrajan a laDivina Majestad y son causa de escndalo y de peligro para muchos. Y aunqueNuestros amados hijos Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, profesores deteologa de la orden de los Frailes Predicadores, han sido nombrados, por medio deCartas Apostlicas, Inquisidores de estas depravaciones herticas, y lo son an, elprimero en las ya mencionadas regiones de Alemania septentrional en las que seincluyen los ya citados municipios, distritos, dicesis y otras localidadesespecficas, y el segundo en ciertos territorios que se extienden a lo largo de lasmrgenes del Rn, no obstante ello, no pocos clrigos y laicos de dichos pasestratan, con excesiva curiosidad, de enterarse de ms cosas de las que lesconciernen, y como en las ya aludidas cartas delegatorias no hay mencin expresay especfica del nombre de estas provincias, municipios, dicesis y distritos, ydado que los dos delegados y las abominaciones que debern enfrentar no sedesignan en forma detallada y especial, esas personas no se avergenzan deaseverar, con la ms absoluta desfachatez, que dichas enormidades no sepractican en aquellas provincias, y que en consecuencia los mencionados

  • 5Inquisidores no tienen el derecho legal de ejercer sus poderes inquisitoriales en lasprovincias, municipios, dicesis, distritos y territorios antes referidos, y que nopueden continuar castigando, condenando a prisin y corrigiendo a criminalesconvictos de las atroces ofensas y de las muchas maldades que se han expuesto.Por consiguiente, en las referidas provincias, municipios, dicesis y distritos, lasabominaciones y enormidades de que se trata permaneces apunes, no sinmanifiesto peligro para las almas de muchos y amenaza d8 eterna condenacin.

    Por cuanto Nos, como es Nuestro deber, Nos sentimos profundamente deseosos deeliminar todos los impedimentos y obstculos que pudieren retardar y dificultar labuena obra de los Inquisidores, as como de aplicar potentes remedios paraimpedir que la enfermedad de la hereja y otras infamia dan su ponzoa pacedestruccin de muchas almas inocentes, y como Nuestro celo por la Fe nos incitaa ello en especial, y para que estas provincias, municipios, dicesis, distritos y deAlemania, que ya hemos especificado, no se vean privados de los beneficios delSanto Oficio a ellos asignado, por el tenor de estos presentes, y en virtud deNuestra. autoridad Apostlica, decretamos y mandamos que los mencionadosInquisidores tengan poderes para proceder a la correccin, encarcelamiento ycastigo justos de cualesquiera personas, sin impedimento ni obstculo algunos, entodas las maneras, como si las provincias, municipios, dicesis, distritos,territorios, e inclusive las personas y sus delitos, hubiesen sido especficamentenombrados y particularmente designados en Nuestras cartas. Ms aun, decimos, ypara mayor seguridad extendemos estas cartas, de delegacin de esta autoridad,de modo que alcancen a las aludidas provincias, municipios, dicesis, distritos yterritorios, personas y delitos ahora referidos, y otorgamos permiso a losantedichos Inquisidores, a cada uno de ellos por separado o a ambos, as comotambin a Nuestro amado hijo Juan Gremper, cura de la dicesis de Constanza,Maestro en Artes, como su notario, o a cualquier otro notario pblico queestuviere junto a ellos, o junto a uno de ellas, temporariamente delegado en lasprovincias, municipios, dicesis, distritos y aludidos territorios, para proceder, enconsonancia con las reglas de la Inquisicin, contra cualesquiera personas, sindistincin de rango ni estado patrimonial, y para corregir, multar, encarcelar ycastigar segn lo merezcan sus delitos, a quienes hubieren sido halladosculpables, adaptndose la pena al grado del delito. Ms aun, decimos quedisfrutarn de la plena y total facultad de exponer y predicar la palabra de Dios alos fieles, tan a menudo como la oportunidad se presentare y a ellos les pareciereadecuada, en todas y cada una de las iglesias parroquiales de dichas provincias, ypodrn celebrar libre y legalmente cualesquiera ritos o realizar cualesquiera actosque parecieren aconsejables en los casos mencionados. Por Nuestra supremaAutoridad, les garantizamos nuevamente facultades plenas y totales.

    Al mismo tiempo, y por Cartas Apostlicas, solicitamos a Nuestro venerableHermano el Obispo de Estrasburgo* que por si mismo anuncie o por medio deotros haga anunciar el contenido de Nuestra Bula, que publicar con solemnidadcuando y siempre lo considere necesario, o cuando ambos Inquisidores o uno deellos le pidan que lo haga. Tambin procurar que en obediencia a Nuestromandato no se los moleste ni obstaculice por autoridad ninguna, sino queamenazar a todos los que intenten molestar o atemorizar a los Inquisidores, atodos los que se les opongan, a esos los rebeldes, cualesquiera fuere su rango,fortuna, posicin, preeminencia, dignidad o condicin, o. ,cualesquiera sean losprivilegios de exencin que puedan reclamar, con la excomunin, la suspensin, la

  • 6interdiccin y penalidades, censuras y castigos aun ms terribles, como a l le1pluguiere, y sin derecho alguno a apelacin, y que segn su deseo puede porNuestra autoridad acentuar y renovar estas penalidades , tan a menudo como loencontrare conveniente, y llamar en su ayuda, si as lo deseare, al brazo Secular

    Non obstantibus . . . Que ningn hombre, por lo tanto. Pero si alguno se atrevierea hacen tal cosa, Dios no lo quiera,. hacedle saber que sobre l caer la ira de Diostodopoderoso, y de los Santos Apstoles Pedro y Pablo.

    Dado en Roma, en San Pedro, el 9 de diciembre del Ao de la Encarnacin deNuestro Seor un mil y cuatrocientos y cuarenta y ocho, en el primer Ao deNuestro pon