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METEOROLOGIA AGRICOLA Meteorología agricola es la parte de la Meteo- rología general que estudia las relaciones y actua- ciones de los fenómenos atmosféricos sobre los vegetales. Tiene muchísima importancia, desde un punto de vista general, conocer la atmósfera y sus va- riaciones, pero interesa especialmente a los agri- cultores. Es el primer dato que tenemos que to- mar en cuenta al tratar de establecer una explo- tacidn agrícola. Del conocimiento del tiempo que probablemente va a hacer depende la clase de trabajos que el labrador ha de ord^enar en el cultivo, tanto en labores como en siembras, abonado, riegos, etc. Y de dicho conocimiento llega a depender hasta la salvación de las cosechas, pues podremos de- fenderlas de heladas o prevenirlas contra plagas como el Mildiu de las vídes o el Repilo, Vivildo u Ojo de pavo real de los olivos, etc. Además, poco importa que dispongamos de bue- nos terrenos si la influencia de la atmósfcra sobre

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  • METEOROLOGIA AGRICOLA

    Meteorología agricola es la parte de la Meteo-rología general que estudia las relaciones y actua-ciones de los fenómenos atmosféricos sobre losvegetales.

    Tiene muchísima importancia, desde un puntode vista general, conocer la atmósfera y sus va-riaciones, pero interesa especialmente a los agri-cultores. Es el primer dato que tenemos que to-mar en cuenta al tratar de establecer una explo-tacidn agrícola.

    Del conocimiento del tiempo que probablementeva a hacer depende la clase de trabajos que ellabrador ha de ord^enar en el cultivo, tanto enlabores como en siembras, abonado, riegos, etc.Y de dicho conocimiento llega a depender hastala salvación de las cosechas, pues podremos de-fenderlas de heladas o prevenirlas contra plagascomo el Mildiu de las vídes o el Repilo, Vivildo uOjo de pavo real de los olivos, etc.

    Además, poco importa que dispongamos de bue-nos terrenos si la influencia de la atmósfcra sobre

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    los ve^;etales que queramos cultivar, hace imposi-ble o muy clitícil que los ohtengamos.

    En I^apaña, p„r las muy distintas alturas, porla dirección dc sus montañas, por la prosimidado alejamientu cl^ los mares son muy varias lascircunstancias m^teorológ^icas de sus distintas re-giones.

    * * *

    Todos los fenómenos que se verifican en la at-mósfera reciben el nombre de meteoros, llamán-dose por esta razón a la ciencia que se ocupa deellos Meteorología.

    Vamos a exponer primero, aisladamente, susdiversas actuaciones y más adelante las relacionesde éstas entre sí.

    * * *

    Calor.-Es una de las formas de la cnergíauniversal que se manífiesta en Ios cuerpos pormodificaciones de éstos, variables según las cir-cunstancias.

    Su principal, aunque no único orígen, es eI Sol.E1 calor propio de la tierra debido a su incan-

    descencia central (aunque sobre esto se hayanexpuesto diversas teorías) apenas se hace sentirsobre su superficie y menos aún en las capas at-mosféricas.

    Favorece, indudablemente en aquélla y éstas, laconservación del que reciben del Sol, así como le

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    contraría la gran frialdad yue parece existír enlos espacios interplanetarios.

    Como fuente de calor hay que considerar ex-clusivacnente al ^ul, pues ni el de los demás as-tros, ni el interno de la tierra tienen importanciaen 1Vleteorología, ni mcnos en Agricultura.

    Temperatura máxirna.-Ls la más alta que seobserva en un tiempo determinado. Así la tempe-ratura máxima de un día estará representada porla mayor lectura del termómetro en ese plazo.La de un mes, por las más alta que se haya ob-servado en todos los días del mes.

    Tewri.peratura mvnima.-Es la más baja que seobserva también en un ptazo determinado. Asíla de un día, la lectura de menor número de gra-dos, en todo ese dia. La de un mes, la menor detodos los días de ese mes.

    Sumando la máxima y la mínima de un día ytomando la mitad de la suma se obtiene un nú-mero muy aproximado a la temperatura mediadel día y este medio es el que generalmente seemplea; pero para hallar la verdadera ternperatu-ra media hay que observar el termómetro de horaen hora, sumar todas las lecturas y'dividir la sumapor veinticuatro, o sean las horas que tiene eldía.

    Como este procedimienta e^ muy snolesto no sepractica, y lo común es determinar la media porlas indicaciones de los termómetros esĉritores, re-gistradores o termógrafos, que varias veces, du-

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    rante el día, se comparan con los termómetrosnormales.

    Así, pues, ]a mejor manera de clarse cuenta de]as oscilaciones de ]a temperatura en cl curso dcldía es con una representación gráfica, en cuyopapel, las líneas verticales de la cuadrícula, indi-can las horas ; y las horizontales los grados ter-mométricos.

    Así se ha podido obscrvar quc mientras la os-cilaeión durante el día en el Ucéano ecuatorial,en el mes de julio, no llega a dos grados, enHatnburgo es de seis y en Madrid pasa de i4,con tos consiguientes perjuicios para ]a vegeta-ción en este último punto.

    En el mar las oscilaciones son poco importan-tes. En las costas se acenttían las diferencias, quecrecen en el interior y llegan a su máximo en losdesiertos y mesetas elevadas.

    Por eso sc observa en España, que en las zonaspróximas al mar, estas variaciones de tempera-tura del día, son menores que tierra adentro ydonde ]legart a ser más grandes las variacioneses en la meseta central o tierras de Castilla.

    La amplitud de la oscilación depende en granparte del estado del cielo, siendo tanto menorcuanto mayor es la nubosidad,

    Para fijar la temperatura media mensual, sesuman las temperaturas medias de los días y sedivide la surna por el número de días que con-tenga el mes.

    La mediá del año resulta de la división de lasuma de las mensuales por doce.

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    I_a meclia normal cle un punto detenliinado dela tierra se obti;ne sumando las medias de ungran número dc años y dividiendo la suma porel número de éstos. Cuanto más número de añossr tome, mejor, pues así se diluyen las variacio-nes accidentales quc pudieran presentarse.

    Ahora bien ; las temperaturas que más interesaconoccr al agricultor son las mínimas, por ser lasque con más frecuencia ocasionan daños a loscultivos.

    Causas 4ue modificcrre el calor en la superfieiede la tierra.-Son las siguientes. I.a variable dis-tancia del Sol a la Tierra en las diversas épocasdel año ; el mayor o menor tiempo que aquél per-manece en el horizonte ; la distinta oblicuidad conque a éste ]legan sus rayos ; la elevación del terre-no sobre el nivel del mar ; su exposición, segúnque sea al Norte o al Sur, etc., y por último la ma-yor o menor constancia e intensidad de los vientosv de otros meteoros atmosféricos.

    Líneas de igucrles temperaturas tsrcdias; de iqua-les máximas y de iguales mínimas.-Para deter-minar el reparto de la temperatura de las capasinferiores del aire en todo el Globo, ideó Hum-boldt unir, con líneas sobre un mapa, todos lospuntos que tuvieran una misma temperatura me-dia al año, a las que dió el nombre de líneas iso-termas, o sea de igual calor.

    Uniendo asimismo todos los puritos de la tierraen que las temperaturas máximas o mínimas ha-

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    yan sido iguales, se tienen respectivameute las ]í-neas isóteras o las isoquímeuas.

    El calor seyí^^n !a alti^ra.-r^ medida yue noselevamos sobre el nivel del mar, sea cual fuerela latitud (t) en que rn^s encontremos, se r^otaque es más fría la temperatura.

    A considerables alturas, es e] frío tan constantee intenso que las cimas de las montañas perma-necen cubiertas de nieve aún en las regiones máscálidas, como sucede, por ejemplo, en España,con Sierra Nevada en Andalucia.

    Las causas que producen este enfriamiento sonmúltiples, pero la principal de todas es la irradia-ción terrestre, que en las grandes alturas, debid.^al menor espesor de la atmósfera y a su enrare-cimiento, obra con mayor energía, enviando al es-pacío ínterplanetarío el calor recibido del Sol,pues debemos recordar que el aire es muy malconductor del calor. ^

    En el aire seco se estíma que el termómetro

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    _un grado por cada cien metros a que noss; pero como el airc atmosférico siempre

    contie'fte^, vapor de agua en cantidad variable, el

    nos baja un grado el termómetro.sitiij

    e^^ más lento, admitiéndose, por lo generalci^;ento de la temperatura al ascender en

    uest as regiones, que por cada i8o metros^plo de las diferencias de calor según las

    (i) Latitud de un punto es la distancia de éste alEcuador, contada sobre el meridiano de dicho punto.

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    ^^ ^"^ ,1^ '. ^....y

    rdistintas alturas, clemostrándose ^ri •^^"clisti^É`^cultivos, lo tcnemos en l,anjarú^ (pru^r_^^ deGranadaj. Ucsde el cultivo dcl n^ranjo ^T^ ^ ar- ^te más baja del térinino municipal, vt ^' pre en^•^^ ^tándose cultívus prcipius de reg^^nes iin^r.^ rías {a medida que se asciendc y así vetn^ ►s, sucesi, ►̂ ,,°~`mente, la vid, luego cl trig^u, después eh^e^t^ñ^q^yel castaño, a cuntiuuación los pra^los permanentesy por fin las nieves perpetuas.

    El cador segú^n las Estacion^^s.-1'ara compren-der cómo la presencia del Sol produce todos losgrados de calor que forman la variedad de lasLstaciones, es preciso atender a que el Sol ca-lienta la Tierra, no sólo en razón de su Mayoro menor proximidad; sino también del mayor omenor tiempo que actúa sobre la parte del Globoque habitamos y de la direcci^ín más o menos per-pendicular de sus rayos.

    Aunque en verano esté el Sol más lejos denosotros que en invierno, sus rayos caen porximarse a la dirección vertical con más e

    El calor y las plantas cultiz^adas.-Llfluye sobre las plantas según su intensidágún su duración y como estas condicionesconforme a las I?staciones, se comprendefluencia distinta de éstas sobre las plantas.

    Excesos de calor.-Rarísimas veces se regis-tran perniciosos efectos por excesos de calor. F.nalgunos casos solamente, puede ocurrir yue un

  • viento muy cálido y seco arrebate los granos detrigo ocasionando una mala maduración o unamala 8oración en los frutales.

    En las viñas una elevación brusca de la tempe-ratura da lugar al llamado Golpe de svl, que semanitiesta en forma de quemaduras en las hojasy nartes tiernas de su brotación, y también alenrojecimiento y escaldado del fruto.

    Contra estos accidentes se debe abo}^ar biencon abonos potásicos, podar corto las cepas y darrepetidas y oportunas labores superficiales, estan-do la viña en vegetación.

    En los árboles se presentan, por exceso de ca-lor, las grietas o rajaduras de insolación. Apare-cen al*terminar el invierno o en primavera, en losarces, robles, hayas y carpes.

    Se presentan en forma de hendiduras alarga-das de la corteza dejando descubierta la madera,pues sus bordes se separan bastante.

    Estas grietas suelen cicatrizarse después de al-gunos años, pues se forman tejidos de recubri-miento, distinguiéndose en esto de las quemadurasde la corteza que no se curan nunca.

    El aire, cuando a su calor une la sequedad,puede producir importantes daños a los árbolesde monte. Cuando los tiernos brotes se encuen-tran bajo su acción durante algún tiempo, lasplantas se ahornagan. El doctor Hartig cita el si-guiente caso :

    "En los alrededores de una ferrería situadadentro de un monte de abetos, sufrían los árbolesen una extensión considerable, lo que se hacía

  • bien visible en que las acículas pardeaban y caíande los brotcs antes de tiempo. Mas esto solamenteocurría en aquellos años en los que el tiempo eraseco en la primavera, pues si ésta era Iluviosala acción perjudicial de la ferrería se notaba muypoco, y los daños eran insignificantes. Si la accióndel aire seco y caliente tenía lugar cuando losbrotes y hojas estaban ya desarrollados, apenassuf rían daño alguno.

    Heladas.-Las bajas temperaturas, las mínimasdando lugar a lo que llamamos heladas ocasionanen nuestra patria pérdidas frecuentes y de granconsideración, sobre todo en primavera.

    A1 presentarse las muy bajas temperaturas, losprimeros órganos que perecen son las yemas ybrotes tiernos ; le siguen las ramillas, ramas, tron-co y, por último, la raíz.

    Más que por descender mucho la temperatura,mueren las plantas por cc^nibiar rápidame^nte detemperatura. Esto último es más frecuente en pri-mavera, y como, además, la planta tiene más ju-gos que en invierno las consecuencias son másdesastrosas.

    Opinan muchos que cua^ido se presenta la tem-peratura de cero grados, esto es, cl laielo, el aguade la savia al helarse y aumentar de volumen, di-lata, extiende las membranas que la contienen,haciendo que los poros ^de las mismas se abran.A la salida del Sol las plantas cambian de tem-peratura a otra más elevada, pero como el aguaes mejor conductora del calor, se liquida antes de

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    yue se cierren los poros y se efectúa por éstos laextravasaci^ín de la savia.

    tlluchos son los procedimientos que el labracíorpuede utilizar para cíefenderse de ]as heladas.

    Son éstos 1; s filas de árholes y si es posil^le

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    que también son objeto de cxporyendo una cnorme riqueza, tieryelas heladas estos productos.

    Esto afecta especialmente a La Ric^j^, A^agóii ,y todo Levante. '

    Las heladas han venido ocurriénde durar^r^ ,tres años consecutivos de i933^ 1934 Y^r^^ J' ori-ginando cuantiosísimas pérdidas a la producciónnaranjera, cuyo valor sólo en la región valencianaes de unos doscientos millones de pesetas.

    Así se explica que la Comisión Naranjera deLevante, organismo oficial encargado de velarpor el prestigio comercial del fruto destinado-^ala exportación, haya convocado, en 23 de febrerode este año, dos concursos igualmente interesan-tes.

    Por uno de ellos se busca encontrar un mediopara prevenir los efectos de las heladas, y por elotro, descubrir un aparato para seleccionar lasnaranjas y limones, de modo que se puedan se-parar las frutas con todo su jugo, de aquéllasotras que hayan sufrido pérdida del mismo.

    Dichos concursos se abren para inventores na-cionales y extranjeros y entidades comerciales,explotadores de dichos métodos. Los concursanteshabrán de expresar claramente el detalle del pro-cedimiento empleado con indicación de número deaparatos precisados por unidad de superficie pararealizar las pruebas. Deberán acompañar a lasolicitud : estudio económico del método propues-to con detalle de gastos, especificando el coste

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    de combustible con y sin inclusión de los derechosde Aduanas.

    Habrán de tener presente los concursantes, co-mo dato primero, que el método no se consideraráde aplicación económica si excede el gasto de com-bustibie dé Záo pesetas por hectárea y noche, con-siderado el combustible exento de derechos deAduanas.

    Los gastos de los ensayos correrán a cargo dela Comisión Naranjera de I.evante. Los premioscreados para este concurso serán los tres siguien-tes :

    Primero, g.ooo pesetas ; segundo, 3.00o pesetas ;tercero, 2.00o pesetas.

    En cuanto a1 concurso de aparatos selecciona-dores de agrios por peso específico o cualquierotro método quc permita la separación de ]os fru-tos con todo su jugo, de las que hayan sufridopérdida del mismo, los premihs son los siguientes :

    Primero, 2.75o pesetas ; seg+t2ndo, i.75o pesetas ;^^a, tercero, 75o pesetas. '

    `'̂ ,^ En este concurso las máquinas presentadas de-án ser de fácil regulación y clasificar comoimum en dos aparatos distintos los frutos desidades comprendidas entre o,65o y o,940, res-tivamente. I)entro de sus cualidades, la senci-

    ez y fácil reparación.El aparato no deberá emplear én ningún caso

    líquidos que, en contacto con la corteza, puedenperjudicar o alterar el fruto, comunicándole colo-res o propiedades que requieran un nuevo lavadoo limpieza ulterior.

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    T)eberá cl aparato ser capaz para >^ rento útil de naranjas seleccionadas d^° io.durantc la jurnada cle trabajo de ^-4io ho

    El gast^, ocasionado por la s c^ n,^^Ĉ̂ h,; ^ ,.

    prendiendo arnortización re aracion `^, P ^L ^^!^}^ ...`";conductores del mismo, mano de obra t^bOrz^.r^^^

    tri-r., productos que el aparato pueda neces^tar,seguros, etc., no pocírá exceder en ningún casode io pesetas por cada i.ooo kilos de naranjasseleccionadas, tomando por base un aparato capazpara seleccionar i.ooo l:ilos de fruta durante lajornada de ocho horas de trabajo.

    Se concederán beneficios que no detallamos, porla patentc, al inventor o inventores de dicho apa-rato.

    En cuanto a la producción vitícola ya sabemoslas enormes pérdidas que una helada primaveraldetermina en mtry pocas horas.

    En noches de marzn, abril y aún mayo, acechaal labrador un enem^go muy peligroso, porc^tt-\ataca súbitamente. Es el caml^io brusco de ^xé_m- si ►̂ ^peratura ; es et hielo seguido de un deshiel *rap^,̂ i,-,, r;do, cuya circunstancia es tan propia de es^es^ ;^

    ^^ción del año.Especialmente en la meseta central de

    donde las oscilaciones de temperatura sondes y rápidas, los daños suelen ser más sensili

    Hay unos procedimientos que tienden a evitarla acción de las heladas y otros a aminorar losdaños que ya hayan producido.

    Entre los medios de evitar ]a acción de las he-ladas existen los siguientes : En F.rancia, en sitios

    ^

  • muy expuestos a heladas, pero en pequeños viñdos y en donde el precio del vino puede aguant;estos gastos, se han empleado tubos de drenaen los que se introducen las ramas largas dejad,a ta cepa. En frn de mayo, si se presentó yahelada, se quita el tubo y se salva así esta parde la cosecha. Si la vid no se heló y no se quiercconservar las ramas largas, se las corta a ras cla cepa.

    Otros viticultores emplean simplemente tej;de barro cocido. Dejan en cada cepa, como cua^do las quieren enterrar, uno o dos sarmientos e!teros, 1as echan en el suelo y ponen encima 1;tejas mencionadas.

    Uno de los medios clue ha dado mejor resutado ha sido el enterrar los sarmientos largos cuna pequeña 2anja de veinte a veinticinco cenlmetros de profundidad, siete u ocho de anchu^y un largo como el del sarmiento. Este se fien esa posición con ayuda de unas horquillas.

    Sí se díspusiese de agua para el riego, 1o q^no suele ser frecuente, es este un buen medioues en la Rioia to comprobé personalmentRegando una viña de pies madres americancque estaba a nuestro cargo, ocurrió una heladaprimeros de mayo. Todas ]as líneas (renques) cvides regadas se salvaron y desde la primeradonde no 11egó el riego aparecieron heladas. F,sse puede hacer también en los viveros, que p^hallarse en sitios bajos y poco ventilados est^más expuestos a tas heladas.

    Perv lq más nrevisór Qn com^rcas expuestas c ĉ

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    frecuencia a la acción de los hielos, es no plantarviñedos en los fondos u hondonadas con pocaventilación o junto a bosques. Prueba práctica querecuerdo, es que en Galicia, algunas Juntas dedefensa contra plagas del campo, como la delAyuntamiento de Las Nieves y otras, me comu-nicaron un año que no siendo en algunos altosdesapareció la cosecha de la^tiid por la helada.

    Además, en esas situaciones bajas los vinos noson de "tan buena calidad y las vides están másexpuestas al m^Ctiu y otras enfermedades cripto-gámicas, que las viñas situadas en sitios ventila-dos y altos, como las laderas. Muchos de estosfondos húmedos darían más dinero al agricultordedicándolos a prados o forrajes.

    Otra precaución contra las heladas es podartarde las viñas, pues sabido es que así se retrasala brotación y se salva en parte el tiempo en quese presentan esas heladas. Lo mismo podemos de-cir de algunos f rutales.

    Hay variedades, tanto de vides como de fruta-les, que brotando tarde escapan a la acción de he-ladas primaverales. Pero si no reúnen ]os frutoscondiciones tan buenas como las de brotacióntemprana, recurriremos a la poda tardía de estasúltimas para compaginarlo todo. ^

    La labor temprana es un auxiliar, pero sólo enaminorar los daños, pues 1^ tierra ^esponjada ensu superficie abriga más la planta.

    La pulverización de las yemas con lechada decaí se puede considerar también como un proce-dimiento preventivo.

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    En cuanto a las heladas que se presenten en elinvierno no ha}' procedin^iento que se pueda con-siderar práctico. Solamente se preservarán lasvides algo, de sus efectos, haciendo en el otoñoaporcados grandes, dejando durante todo el in-vierno cubierta la cepa en el tronco y brazos.

    Es conveniente podar después de la helada, cor-tando sobre los ojos que queden por bajo de laparte helada. Cuanto más pronto se haga la podamenos tiempo permanecerá la vegetación en sus-penso; el advenimiento de las contrayemas seráentonces más rápido y más esperanza se tendráde obtener algunas uvas.

    No hay que tener en cuenta el derrame de lasavia que seguirá a la poda, porque el agua quese escapa del corte es una savia viciada, irnpo-tente para criar nuevas yemas. A1 contrario, esvenir en avuda de la Naturaleza v de la vid, el

    l óŭl d^^^' rganos cone, puesto que osesag^i^ vocar el^^ue estaba en relación, no existen ya.

    niendo en práctica, según los casos, los me-^xpuestos, se conseguirá aminorar los daños,no se puede obtener por los agricultores una

    ĉha normal.s conveniente, por tanto, se solicite de los

    Poderes públicos que por el personal agronómicose evaiuen enseguida las pérdidas sufridas paraque al acudir el Estado en socorro de los dam-nificados, se haga en la forma equitativa que atodos interesa.

    En la región de los prados también ocasionadaños en la hierba la acción de las heladas. Y ob-

  • servando que después de una noche muy fría lahierba está amarilla precisamente por donde nofué el ricgo, el procedimiento para defenderse delas heladas consiste en echar el agua al prado, enlas tardes que se supone va a helar o sea en esastardes de pritnavera, en que el aire está en com-pleta calma y el cielo despejado, sin una solanube, brillando las estrellas al anochecer con mu-cha intensidad. ^

    Se consigue este resultacio, porque el agua enmovímiento sobre el césped dada la mayor tem-peratura de aquélla, abriga al césped, habiendocomprobado nosotros muchas veces después denoches muy frias que la hierba estaba helada,queimada, como dicen los agricultores gallegos,por allá donde no fué el agua.

    El calor y el clesarrollo de la vegetació^n.-Lasfases de la vegetación se presentan entre límitesdeterminados. Se inician cuando un grado mí^ti-mo de temperatura actúa sobre ellas, activán econ la intensidad del calor y Ilegando a decr ^erhasta la suspensipn de las funciones cuando 1= a'...«.a cierto rado máximo su accióg n. é

    Una temperatura media dentro de estos límit ^oi^,(grado óptimo o temperatura óptima) es la másconveniente para que la Yunción se realice, nece-sitando cada planta absorber determinado númerode grados de calor para cíesempeñar el conjuntode sus funciones.

    Este número de grados es lo que se llama inte-gral térmica y es distinta según los vegetales.

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    ^^ La germinación de las semillas, propías clenuestro país, se veritica entre las temperaturaslímites de ^ y ze^ l;racl^^s centigrados ; la Horescen-cia entre los to y_^^ ^,rrados; la iructificación ymadurez entre lus i5 y 3^ rrados, siendo ]ímitesmínimos^, entre los cuales se realizan las funcionesvegetativas las de o a r5 gracíos, y máximos, 42 a5o grados.

    * * *

    Luz.-Los meteoros luminosos dependientes dela reflexión, de la refraccíón o de la descomposi-ción de la luz no ejercen inftuencia de importanciaen el cultivo.

    Lo que nos conviene, es conocer la accíón ciela mayor o menor intensidad de la luz en la vidade los vegetales.

    Accian de la lu^ sobre la veqetación.-Esta in-fluencia es muy importante. La luz blanca es unavibración constituída por otras siete elementalesde distinto color y llamadas rayos del espectro.

    Actúa cada una de diferente modo en la vida,en la dinámica interior del vegetal. Así, el rayoamarillo contribuye a la formación de la materiaverde del vegetal; el azul y el violeta regulan elcrecimiento; los ultravioleta favorecen la forma-ción de flores, y el rojo activa la asimilación delcarbono.

    La materia verde, absorbiendo tas radiacionesluminosas, forma centros asimiladores de impor-

  • - 23u, ^. ,,a.

    tancia en el vegetal. Cuandv la luz es,^ŭsy.,,i^da a cste rnucho verdor, da consrsterkrZ►̂ la]cñasa y activa la absorción radiydiar, ^t;permite a los tallos su crecimiento rá^dinar^: Amás desarrolla sus olores y sabores. Así cit^sra-vifi-réis quc cn la regiórx Noroeste y Gq.ntábriLa^`de g,España, donde escasea la luz por la, ffe^u,^}4ig^ '.de nubes }' uieblas, los frutos no son tan aRUCa-rados ni 1

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    Los efectos de la falta de luz los utiliza elagricultvr, muchas veces en beneficio de detern^i-nadas producciones.

    Así, pues, siembra ei lino y el cáñamo espesospara producir, por la falta de luz lateral, el des-arrollo en altura, o sea el ahilamiento, y de estemodo ubtienc fibras largas y delgadas, más adc-cuadas para la iabricación de tejidos.

    La privación de la luz la emplea el agricultoren la lechuga, en la escarola y en el cardo, conobjeto de que sin clorufila, pierdan el sabor acreque tienen cuando están verdes y sean, además,más jugosas por la mayor cantidad de agua queen etias se acu ►nula. Lo mismo se hace en laimpurtante producción de espárragos. Comparadel que se cultiva, con el espárrago trignero que,abandonado a sí mismo y sin esa privación de laluz, surge y se desarrolla al aire libre, delgado,verde y poco jugoso; en cambio es más sabroso,por lo que ya hemos dícho de la influencia de laluz en desarrollar el sabor.

    Otra aplicación da la privación de la luz, tieneespecial importancia en las provincias de Valenciay Alicante. A las típicas palmeras de esta región,se les atan y cubren las grandes hojas, mediantearriesgada. ascensión del agricultor, dada la granaltura de estos árboles. Así se blanquean, utilí-zándose, como es sabido, en las fiestas del Do-mingo de Ramos.

    Se podrá objetar que entre las plantas que es-+án al Norte o bajo la oscuridad de los bosques

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    hay algunas más verdes que las que están ex-puestas al ^ol o sin abrigo.

    Iato se etiplica porquc: en el prirner caso tienen,por lo general, las plantas más írescura, mientrasque en el segundo están rnás expuestas a las eva-poraciones y al ardor del Sol, que las deseca yno pueden conservár su color verde, que exige

    ^ además de la luz, cierta humedad, sin la cual nose sostiene el color.

    5e ha observado que ]as plantas sometidas ala acción de la luz eléctrica durante la noche,como sucede con la de habitaciones o paseos pú-blicos y que encuentran así un suplemento o adi-ción a la luz del día, adquieren más desarrollo quelas que no tienen rnás luz que la de la noche.Por tanto, se ha pensado yue en determinadoscasos se puede utilizar la luz eléctrica con el hnde conseguir rm creeimiento rápido.

    * * *

    El agua.-El agua atmosférica procede del aguade los mares, lagos y ríos ; de la del suelo ; delas plantas y animales, que se evapora subiendoa la atmósfera y condensándose en forma de go-titas esféricas de muy pequeño tamaño.

    Es muy variable su cantidad según la alturay la latitud de la comarca que se considere ysegún la estación del año. I_a cantidad relativase halla por medio de los psicrómetros,

    Nubes.-Las nubes est^ín formadas por gotitas

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    líquidas, nsultantes de la condensación del vapurde agua y las cuales hacen opaca la porción dela atmósfera, en que la condensación ha tenidcJugar.

    Si la condensación se hace cerea clel suelo, en-tonces se llaman nieblas. l^^n realidad no hay di-ferencia de constitución entre nubes y níeblas,sino de situación.

    Nubes y nieblas están constituíuas por gotaslíquidas esféricas y]lenas, en contra de la antiguacreencía de que eran huecas, y por eso parecíanflotar en el aire.

    Como todo cuerpo pesado, caen, pero lenta-mente a causa de la resistencia del aire. Esta re-sistencia es más fuerte para gotas pequeñas quepara las grandes, pues la suma de superficies deaquéllas es mayor que la de una grande que tu-viera el mismo peso.

    La pequeñez de las gotitas es, por tanto, lacausa que las mantiene casi inmóviles en la at-mósfera, simulando que fíotan las nubes. Perohay otra causa de esta aparente inmovilidad. He-mos dicho que por finas que sean las gotitas caenaunque con lentitud y acaban por llegar a lascapas atmosféricas más bajas, más catientes y,por tanto, se evaporan de nuevo. 1 3s decir, que lanube se deshace en la zona baja.

    Pero a medída que asciende el vapor,., proce-dentes de esas gotitas, llega a capas más frías dela atmósfera y se vuelve a condensar, condensa-ción facilitada aún más por la presencia de go-

  • titas ya pasadas al cstado líquido. l^.s dccir, quela nube sc rehace en la zona alta.

    i^vrnias disti^itas de ni^bes.-í:xisten en apa-riencia infinitas formas de nubes, pero a pesar dccsa gran varieciad se pueden referir a cuatro tiposprincipales, o sean Cirrus, Cúmulus, Nimbus ^^Stratus.

    Lstas denominaciones universalmente admiti-das, no sólo corresponden a las formas diferentesde las nubes, sino también a las alturas caracte-rísticas de cada clase de dichas nubes.

    Nuhes Cirrus.-Tienen el aspecto vaporoso defilamentos ligeros, como algodón deshilachado.Son nubes blancas, cíe contornos indecisos, sincontrastes de sombra.

    Son los Cirrus las nubes más elevadas de laatmósfera y siendo de ocho mil a diez mil metrosla altura a que se hallan, no es de extrañar esténconstituídas por agujas de hielo.

    Nubes Cúmulus.-Tienen el aspecto de cadenasde montañas cubíertas de nieve. Son blancas, decontornos redondeados, de formas vigorosas. Lomarinos les dan el nombre de balas de algodó^npor la semejanza con éstas. Están a menor alturaque los Cirrus.

    N^abes Ninibus.-Nubes oscuras, muy sombrías,llegando, en ocasiones, a ser casi negras. Son decontornos indecisos, borrosos. Se presentan a me-

  • n,̂,^

  • L^únuilus.

    »u5 riltura yue la^ r^iit^•riurc;. tiun nuhcs ^]r Iltt^^ia.nicve o granizo.

    Niih^^s S^trati^s.-:1^^^irrcrn ^sut,rc rl h^^riz^mt^;^^̂cn fajas alar;;^das ^^ han^l

  • 5tratus.

    la mañana sobre cl cauce de los ríos, en el íon^lude valles húmedos, sohre lag^os, etc.

    12ocáo.--l^;stá determinado por la con

  • .f

    7:J

  • -33-

    Escarclea.-I_a escarcha resulta de la condensa-ción del vapor acuoso del aire en la superficie delos cuerpos, como ocurre con el rocío, pero cuan-do su temperatura es por bajo de cero grados.

    Se produce en noches de invierno despejadas,en que la pérdida de calor de la Tierra o irra-diación, es, por tanto, lo bastante intensa paraque la temperatura del suelo llegue a bajo cerogrados.

    Nieve.-El estado sólido a que puede pasar di-rectamente por una muy baja temperatura el va-por acuoso de la atmósfera se llama nieve.

    Esta cae en forma más o menos esponjosa ysiempre con una gran blancura. Cuando la con-densación del vapor acuoso se hizo poco a poco,la nieve está formada por pequeños cristales quetienen forma exagonal, o sea de seis lados. Loscristalitos se unen unos a otros siguiendo las leyesde la cristalización, formando estrellas de muy ca-prichosos dibujos. A1 caer estas pequeñísimas es-trellas, si la temperatura está próxima a cero gra-dos, se funden en parte y se unen unas a otrasformando los que llamamos copos de nieve .

    Acción de nubes, níeblas, rocíos y nieves.-Lasnubes y las nieblas actúan como una pantalla ysus efectos son distintos según actúen durante eldía o la noche. En el primer caso, situadas entrela Tierra y el Sol, interceptan los rayos calorífi-cos y luminosos, siendo perjudiciales sus efectos.

    En cambio presentáiidd ŝé dtirarife la noche, ses

  • -34-

    ^

    ^

    (^C^^CCu

  • -35-

    interponen entre la Tierra y los espacios interpla-nctarios, los cuales estí^n a temperatura muy bajav difictiltando la irradiación o enfríamicnto delterreno, la acción es beneficiosa para los cultivos.

    Por esa razón, en invierno, son convenientes1as noches nubladas evitando las heladas, y porello dicen los labradores cuando se presenta asíe1 tiempo, que está criador.

    Los efectos del rocío sobre las plantas son muyvariados. En las épocas de sequía contribuye asostener ]a vegetación por el agtta que prapor-ciona.

    Conduce hasta las hojas los compuestos amoniá-cales del aire y en cambio es perjudicia] en ]asépocas de fecundación, fructificación, madure2 yconservación de los frutos, así como por los gér-menes que de enfermedades parasitarias puededepositar sobre las plantas.

    Si después de una noche de rocío se presentaun día mu_y despejado, las gotas depositadas sobrelas plantas, haciendo el efecto de lentes, puedenquemar las hojas y partes tiernas del vegetal .,

    I,a acción de las nieves, generalmente es bene-ficiosa. El agua que resulta de su ]enta fusión vapenetrando y humedeciendo profundamente el te-rreno. Entranda en éste, poco a poco, es aprove-chada toda su agua, lo -que no ocurre en ]luviasfuertes o torrenciales.

    Actúa la nieve como una pantalla que se opone ^a los efectos de la irradiación. Esponja y prepara.'el mullido del terreno. Facilita a los vegetales,

  • -39-

    elementos químicos que arrastra de la atmós-fera.

    Y, finalmente, destruye, en algunos casos, plan-tas e insectos perjudiciales.

    Las nieves otoñales y las de hnes de invierno,perjudican, ya cayendo sobre semilleros o sobreplantas delicadas.

    Mecánicamente, ocasionan perjuicios en ]as ra-mas de los árboles por el rompimiento de éstas acausa del peso de la nieve y también cubriendocaminos o partes bajas del terreno, dificultandoácarreos de productos y hasta constituyendo pe-ligro de accidentes para hombres y animales.

    Lluvias.-A1 hablar de las nubes ya expusimosque están formadas por pequeñas gotitas de agua.Si éstas se reúnen para formar otras más gruesas,la resistencia del aire es menor que para las pe-queñas ; por tanto, la caída es más rápida que lade las finas y si es bastante rápida para Ilegar has-ta el suelo antes de haberse evaporado en la at-mósfera, se producirá la lluvia.

    AcciBn de las lluviar.-La importancia de laslluvias es sabida, puesto que proporcionan aguaa los terrenos en sustitución del riego.

    Su acción se nota hasta en la densidad de go-blación. Así se ve que en España, el campo máspoblado es el de Galicia y la región Cantábrica,donde sus frecuentes y abundantes lluvias hacenposible el cultivo en todas partes y, además, conlos muchos manantiales que originan, facilitan la

  • vida en todas lus sitios. La densidad de poblaciánsur^e también por el riego como ocurre, por ejem-plo, en ta huerta valenciana, pero en este caso elagua se obtienc; por cl trabajo del hombre.

    Cuando es debida sólo a la ]luvia, comparad,además de la densidad de población, la distribu-cíón de la riqueza agrícola de C^alicia, Asturias,Santander y Vasconia, con la de las dos Castillas,Extremadura y Andalucía, y os explicaréis queen las primeras sean tan escasos los conHictosagrícola-socíales, como frecuentes en las segun-das.

    Ue la escasez de lluvias, en la mayor parte deEspaña, surge la necesidad del mayor aprovecha-miento de éstas, que realizará el Plan Nacional deObras Hidráulicas.

    Las lluvias son también beneficiosas, porquecontra la creencia general, que compara el aguade ]luvia con el agua destilada por la condensa-ción de que procede, el agua de lluvia no es quí-micamente pura. Lleva ácido sulfuroso, amoníacoy, sobre todo, arrastra nitrógeno amoniacal, cir-cunstancia esta última importante para la agri-cultura, pues por término medio, en regiones algoIluviosas, lleva al suelo la 1luvia, ao kilos de ni-trógeno por año y hectárea lo que equivale a unabonado de i4o kilos de nitrato.

    Además, la lluvia, limpiando las materias ex-trañas que cubren las hojas, hace que éstas des-empeñen mejor sus funciones y devuelve a losórganos aéreos la permeabilidad y tonicidad per-didas por la sequía.

  • -- 39 -

    En cambio, son perjudiciales lás iiu^^a^andocaen en terrenos que ya están .^atur s E^ ]ni^

    l úmedad, entorpeciendo la aireaci^5n de ^ ^elorp as^-.fixiando las semillas recién sembradas. h.t- x^

    Si son torrenciales lás lluvias,#pr^iucen ^{a^^`^tres, descarnando terrenos }' disminuyéi^dti'^^ ^^á-pa ]aborable. " ' "

    Causas que pro^ducen las Iluvias.-Pueden serel enfríamiento de las nubes; las presiones quesufran; las nuevas porciones de vapor que lle-guen a ellas y, finalmente, la descarga eléctrica.Por esta última causa, las gotitas cargadas deelectricidad del mismo nombre se repelen, perosi se neutralizan por una causa cualquiera, lasgotitas se reúnen para formar gotas grandes. Asíse ve que la lluvia se produce con violencia des-pués de una descarga eléctrica entre dos nubes, oseá después de un relámpago.

    Dtistribución a?e las lluvias.-Las ]luvias se dis-tribuyen según la situación de los países en elglobo terráqueo, decreciendo del ecuador hacialos polos.

    En los trópicos l^ueve mucho más que en las zo-nas templadas. Esto es consecuencia de ]o fuertesque son en los trópicos las corrientes atmosféri-cas ascendentes, que tanto más vapor ocuoso con-densan cuanto mayor es la humedad en el sueloy mayor la altura a que ascienden. Así sucede,que grandes lluvias y gran calor, dan lugar a rá-

  • pido y enorme desarrollo de plantas, pudiendopresentar, como ejemplo, que la caña de azúcar,en la república de Santo 1)omingo, llegue a al-canzar cinco y más metros dc altura.

    En las inmediaciones de los trópicos hay dosfajas o zonas de escasas ]luvias. La de nuestrohemisferio desde el mar Atlántico se dirige alEste, cruza el Africa y penetra en Asia.

    La faja del hemisferio austral, corre con todaregularidad y pasa por Africa y Australia.

    A1 Norte de esta zona, en el hemisferio borealy al Sur en el austral, se encuentran las llamadaszonas de lluvias subtropícales. Comprende la par-te Norte de Africa, Sur de España, Italia del Sury central, Grecia, Turquía, Palestina y Persia. Entoda esta zona llueve muy poco en el verano.

    Más al Norte todavía aparecen las regiones sinépoca determinada de Iluvia, o sean aquéllas enque ]lueve durante todos los meses del año por lafrecuencia de los vientos húmedos del mar Atlán-tico, como, por ejemplo, las Islas Británicas yNoruega.

    La altitud o altura influye también en la distri-bución de tas lluvias. Supongamos que una masade aire, en que la condensación no se ha produ-cido todavía, empujada por el viento, se ve for-zada a subir por Ias vertientes de una montaña.A1 elevarse esta masa de aire se enfría y el vaporse condensará tanto más cuanto más alta sea lamontaña, pues las capas de aire son más frías.

    También influyen en la distribución de ias 11u-

  • - 4t --

    vias circunstancias locales, como proximidad delmar, dirección de vientos dominantes, situaciónde cordilleras, etc.

    Siendo distinto el calor recibido en un mismopunto de la tierra, debido esto a las Estaciones ysiendo aquél el que ha de influir en la produccióncíe vapor acuoso y en su condensación, claro estáque las lluvias varían por esta razón, según lasEstaciones.

    Cantídad de agua caída por día.-Nos interesamucho este dato, porque así sabemos, de cuántadisponemos al año y además su distribución segúnlas Estaciones.

    Esta cantidad de lluvia estará representada porel espesor de la capa de agua que habría sobre elsuelo, si éste fuese impermeable y estuviese ce-rrado en toda la región considerada. Como estono hay posibilidad çie hacerlo, se recurre a unosaparatos llamados pluviómetros.

    Cantidad de agua consiemida por las diferentesplantas cultivadas.-Es muy distinta, tanto quemientras la Esparceta o Pipirigallo se producebien en terrenos tan secos como las abrasadas ca-lizas de Extremadura, las gramíneas de prado co-mo el Holco, el Fleo, el Ray-grass inglés, etc., ne-cesitan, por lo menos, 3.00o metros cúbicos deagua al año, siendo lo general que en el Noroestede España reciban más de q.ooo metros cúbicos.

    En líneas generales, diremos que mientras quela cebada no suele regarse en las vegas de Gra-

  • eacia m^is due una vez en el mes de abril, el trigc^se riega tres veces en la huerta de Valencia,

    Pero como el nún^ero }' volwnen de riegos ne-cesarios depende tanto dcl clima, expondremossólo, que mientras el n^aíz ncresita ocho riegosen la huerta valenciana, en Galicia se obtiene sinriego ninguno, bastándole el agua de ]luvia. Mien-tras que en la región valenciana exige la alfalfa32 riegos al año, se pcrjudica en Galicia muchasveces la alfalfa por exceso de agua en el subsuelo.

    ***

    Electricidad.-Las tempestades que se manifies-tan por relámpagos y truenos, nos demuestranque en la atmósfera se producen fenómenos eléc-

    tricidad del aire es casi siempre positivaseco. La superfi^ie de la Tierra semo si estuviese cargada de electrici-

    eléctrica del aire aumenta con laa y la nieve y especialmente con las

    tor^^!^' granizadas, cambiando de signo enmuchos de estos casos, o sea haciéndose negativa.

    Granizo.-El granizo está constituído por tro-zos de hielo opaco, redondeados, de volumen va-riahle, con el centro esponjoso a consecuencia delas burbujas de aire aprisionadas al formarse rá-pidamente el glóbulo de hielo.

    Las nubes donde casi siempre se produce e]

  • granizo son las Ilamadas cúmulus-niní^u^y.espesur o altura consiclerable y, por,;xa^to^titas puedcn estar en superiusión, e^to es, qa pesar de estar bastante bajo cero^rado^.

    Yero si una aguja de hielo, un p^equeñ^;^^,procedente de una nube cirrus viert^ a,.tocarlas,r ?se solidifican rápidamente. Y este movimieRrtatjúé ^determina la mezcla rápida de gotas sólidás^y 11-quidas se produce, especialmente, en los casos detormenta, pues desde mayo a agosto es cuan^ío,caldeado el suelo, se producen corrientes aéreasascendentes y por tanto remolinos.

    E f ectos del grcunizo sobre la veyetcuióm.-pstan rápido como desastroso, pues en pocos segun-dos puede causar muchos millones de pesetas depérdida.

    Los daños varían según el tamaño del gry sobre todo según la época, pues de caer,̂^ ur^o,p;viñedo en invierno a ser en primavera pue*fle noocasionar daños de importancia o anular la cAsecha.

    llesgraciadamente, es en la época de más activavegetación, o sea la primavera, cuando se presentaeste meteoro, por las razones que hemos expuesto.

    Medios j^ro%uestos pcora evita^r el gra^eizo.-Losmedios que se han propuesto para evitar el gra-nizo, son los siguientes :

    Los llamados cañones granífugos, o sean mor-teretes especiales provistos de un gran embudo,colocados verticalmente y que se disparan con

  • pólvora sola, al aproximarse las nubes caracte-rísticas de el granizo.

    Estos cañones se colocan a 500 ó 60o metrosunos de otros en los campos y lanzan a gran al-tura los gases precedentes de la inflamación deuna fuerte carga de pólvora, o sea de ioo a 200gramos.

    También se emplea en vcz de la pólvora unamezcla de aire y acetileno, aplicando así las pro-piedades explosivas de este último, para lo quehoy se construyen cañones adecuados. Estos for-man torbellinos gaseosos, que son lanzados hasta400 ó 50o metros de altura.

    En otros casos se emplean cohetes, que van aestallar en la misma masa de la nube de granizo.Los gases de las explosiones determinan una agi-tación de las capas inferiores, que pueden hacerque éstas se resuelvan en Iluvia ántes de ser alcan-zadas por las bolas de hielo ya formadas, y asíéstas son menos gruesas. A pesar de estar muyextendido en algunas regiones de Italia y haber-se empleado en Cataluña y La Rioja, no está de-mostrada prácticamente su eficacia.

    De modo que no es fácil evitar la acción degranizadas o pedriscos.

    Lo único práctico, donde son de temer, es recu-rrir a los seguros de las cosechas. Es el procedi-miento para aliviar al agricultor de este grandaño.

    Aunque el pedrisco es una calamidad casi nor-mal en algurias comarcas, es un riesgo asegurable,porque tiene las dos condiciones esenciales para

  • 45 -

    ello : determinacicín clara del siniestro y posiblcmedida de sus daños.

    En mayo de 1935^ decía el señor Aragón 1^1on-tejo, director gerente de la Caja de Seguros Mu-tuos contra el pedrisco de la Asociación de Agri-cultores de España, lo que sigue :

    "Algunas Sociedades aseg^iradoras han comen-^zado a trabajar la rama del pedrisco y merced atodo esto, el volumen total de las cosechas ase-guradas, alcanza ya una cifra muy respetable,aunque siempre resulta pequeña comparada conel valor total de las cosechas que están sujetas alriesgo. La Caja Mutual de Agricultores, por sísola, aseguró el año pasado más de 36 millones.

    El seguro de cosechas contra el pedrisco ofrecedificultades y peligros en su realización, que sólopueden hoy salvarse mediante una cuidadosa se-lección de riesgos, que rechace aquellos mayores olos someta a fuertes primas y a la formación decupos bien repartidos, cuando se trate de Com-pañías aseguradoras. Y merced a ciertas aporta-ciones o ayudas del Estado, que robustezcan losfondos y los pongan en condiciones de pagar lossiniestros en años aciagos, cuando se trate deMutualidades que no pueden elegir riesgos y quehan de cubrir hasta los más indeseables. lle todosmodos el Estado encontrará economía siempre, yaque el seguro le permite prescindir de aquellaspartidas de Calamidades públ-i^cas que se dedica-ban, preferentemente, a remediar las ruinas pro-ducidas por el pedrisco en cosechas de electoresadictos al partidó político que gobernaba.

  • -^-

    I_as estadísticas de orden general constituyenuna orientación para los segur^^s, orientación rnuyapreciable para algunos de ellos v de muy escasovalor tícnico para otros, rual ocurre c^n el pe-drisco. La estadística quc verdaderamente vale esla que destila el propio seguro, ]a que se despren-de de ^1 porque es la que aprecia los riesgos en.sus consecuencias económicas y dentro de su zonaasegurada.

    Una estadística meteomlcígica podrá decirnoscuál es la frecuencia e intensidad del pedrisco, enun ]ugar determinado. Si relacionamos con esaestadística otra de orden agronómico (y ya escomplicar ]as cosas) podremos, por el estado decrecimiento que corresponda a las cosechas en ]osdías qtte se produjeron los pedriscos, deducír sila gravedad de l^s daños pud^ ser mayor o me-nor.

    Pero todo esto es muy pocn, muy indetermina-do, sobre todo, teniendo en cuenta que las nubesde piedra cogen zonas de escasa anchura, con locual fincas muy cercanas resultan con daños tan'diferente como la destruccíón total de la cosechay la no ^ cepción de perjuicios. La solución noes oCxé^q ^ nÍantear e] segum de un modo rnuyempí^o le perfeccionando v acoplando a me-

    'd,^ que nos ofrece alguna base estadística deap certeza."

    Terminaremos lo que se refiere al pedrisco di-ciendo que, si éste fué muy fuerte habrá que mo-dificar la poda. Debe quitarse, en general, de lacepa que ĥaya sufrido el pedrisco, todo lo des-

  • - ^z -r,a^

    h aído por éste, favoreciendo el desarroll^^ ^e lasvaras o ramos por debajo tle lo destrt44da

    * * *

    Vientos.-Los vientos son producidós,"movimiento de traslación del aire a causadiferentes temperaturas a que ^están sometidos losdistintos puntos del globo terrestre.

    El aire se traslada de las zonas de más presiónbarométrica a las de presión más baja, en direc-ción, aproximadamente, paralela a la superficieterrestre y aunque se producen en la atmósferacorrientes ascendentes y descendentes, por ser^`éstas débiles en general y de difícil observacióyi;.sólo se considera como viento el que se muevedirección aproximadamente horizontal. r'^

    Norrabres de los vie^ntos.-Los vientos se desig-nan con el nombre que tiene el punto del hori-zoñte; de donde parece que vienen. En tierra seúsan i6 nombres, según otras tantas direcciones.

    Así, viento Sur es el que sopla del poío Surhacia el polo Norte. Viento Este el que marchade Oriente hacia Occidente. Los cuatro vientosprincipales son, pues, Norte, Sur, Este y Oeste.Los laterales son Nordeste, Sudeste, Sudoe ŝte yNoroesté, o seán los intermedios entre los cuatroprincipales. Los colaterales són Nornordeste, Es-nórd^ste, Esudeste, Sursudestt, Sursudoeste,. (?es-sui3oésfe; Óesriorotsté^ y Nt^raoroeste: ^ ; ..

    ^^

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    Vasiación de la dirección de los vientos.-Segúnlas Estaciones varía la dirección predominante de1©s vientos. Estos se producen por el desigualcaldeamiento cle la tierra y el mar, según seaverano o invierno.

    Durante el primero, la tierra se calienta másque el mar y las capas de aire más densas encontacto del mar se dirigen hacia tierra. Asívemos, por ejemplo, en I,a Coruña, que en ve-rano predominan los vientos Norte, Noroeste oNordeste.

    En invierno conserva el mar una temperaturarelativamente elevada, mientras que la tierra seenfría notablemente y se produce el fenómenocontrario, dirigiéndose el aire denso de la tierrahacia el mar. Así observamos en el citado puntode La Coruña la frecuencia en invierno de losvientos Suroeste, Sur y Sudeste.

    5egún las horas del día también varía la direc-ción de los vientos. En las costas, en ]as primerashoras de la mañana, hay calma en tierra. Peroa medída que ascendiendo el SoI se va catentandola tierra, se forman corrientes ascendentes que alllegar a gran altura se extienden y pasando sobrelas capas inferiores, o sea en contacto con el mar,hacen que éstas se dirijan hacia tierra.

    Así observamos, en las costas, la brisa que vie-ne del mar a las dos o las tres de la tarde en elverano. Este viento penetra muchos kilómetrostierra adentro. Se le llama generalmente marea.- Durante la noche la tierra, por írradiación, haperdido mucha parte del calor que absorbió du-

  • - 49 -

    rante el día. E1 aire, en contacto eila^,:^ís^^ â tier '^^idcnso que el del mar y^ se dirige de

    el mar, constituyendo el viento l^amadc^féir^l,que no llega a separarse mucho de la costá:: -^

    En el interíor, en las montañas, ^ ttrne. clue dux'rante el día, el aire, en tiempo normaT; ŝe tít^-^gedesde el valle o]lanura hacia las montañas, su-cediendo que durante la noche va de éstas a losvalles.

    Medios de observar la direcc'wn de los vie^ntos.La dirección de los vientos se puede conocer pormedio de las veletas o anemoscopios. Puede ser-vir de veleta para un momento determinado cual-quier objeto ligero, suspendido libremente en elaire, por ejemplo, una cinta. La dirección de uriacolumna de humo también nos puede guiar.

    Para Ias altas zonas de la atmósfera puede ser-virnos la marcha de las nubes. Actualmente Seemplean con ese objetb los.cometas y Ios gTobossondas.

    Con frecuencia es distinta la dirección del vien-to en las capas inferiores de la atmósfet^a- y enlas superiares. F_so denende de la distribu ĉión endirección vertical de la temperatura, la presiánbarométriCa y el vapor de agua.

    Medios de determinar la velnci,dad del vie^nto.Se conoce la velocidad por medio de los aparatos]lamados anembmetros.

    Efectos del vŝento sobre la uegetacián.-Estos4

  • efectos son muy variablcs. Los vientos moderadoso débiles son útiles, poryue renuevan el aire querodea a las plantas, fortifican sus fibras y favore-cen el desarrollo de las raíces. Tacnbién estos vien-tos ayudan a la fecundación, sobre todo en losvegetales que tienen sus sexos separados.

    A las plantas textiles 1as perjudica por hacerásperas sus fibras.

    Los vientos fuertes, muy fuertes o huracana-dos, son siempre perjudiciales, por. acelerar ladesecación cie los suelos, por depositar sobre lasplantas detritus minerales que perjudican su fun-cionamiento, por arrancar hojas y flores, romperramas o descuajar árboles.

    Por su humedad, aun siendo suaves, puedendeterminar la aparición de enfermedades produ-cidas por hongos pequeñísimos.

    Por su alta temperatura pueden originar ladesecación de hojas y brotes.

    Uno de los efectos del viento que más dañorepresentan en atgunas regiones como Galicia esel vuelco, o encamado de 1os trigos.

    En el otoño de r9o8 hemos sembrado diez va-riedades aconsejadas por Vilmorin contra este ac-cidente y contigua a ellas el trigo del país, pro-penso al encamado. El resultado fué el siguiente :

  • VARIEDADES

    Trigo rolo de otoño barbado......

    Idem roJo involcable de Burdeos..Id¢m ro)o de Eacocia ..............Idem rolo de Brfe .............'....Idem rolo de St. Laud ........ .....ldem gria de St. Laud ..............Idem azul o Noé.......'...........Idem hibrldo del buen colono......fdem hfbrido de1 Teeoro...........Idem hfbrldo de Champlan ........Idem del pafe ......................

    ESTADO DE LA PLANTAEN JUNlO

    Se volcd ligeramente y vol-vló e levantarse.

    No ae volcó nada.Idem fdem.Idem idem.Idem fdem.Idem fdem.Id¢m fdem.Idem fdem.idem (dem.td¢m [d¢m.Se volcd y contlnud a

    Las fuertes lluvias de la primera quincena dejunio de aquel año sometieron a buena pruebadícha cualidad contra el encamado.

    Vemos que la única variedad que se volcó y semantuvo caída en gran parte es la del país.

    Ahora bien : z cuáles son las causas que puedendeterminar el encamado ?

    La falta de sílice en el suelo, como exponenalgunos, no puede ser, pues precisamente en estaparte de la región gallega abundan los terrenossilíceos como el que nos sirve de base a la expe-riencia.

    Quedan, por tanto, como causas :i° La condición peculiar de la variedad del

    trigo.z.° E1 exceso de nitrógeno en los abonos.3.° La mucha humedad del suelo.4.° Lo espeso de las siembras.5.° La acción de plantas extrañas que cAmo

  • la arveja vellosa (arvellaca en Galicia) retienenvolcadas las mieses.

    6.° La acción de lluvias v vientos.Veamos como podemos defenderrios de estas

    causas de accídente.La primcra, o sea la cualidad peculiar de ]a

    variedad del país, pronto podía eliminarse adop-tando una de las resistentes.

    Pero teniendo presente ]a gran producción deltrigo del país, debemos estudiar si las restantescausas del vuelco las podemos anular manteníen-do el trigo del país, dada su buena producción.

    La segunda causa la podemos combatir con elempleo de los abonos químicos fosfatados y res-tringiendo el uso de estiércoles.

    I.a tercera empleando la labor asurcada propiadel país, o sea con mesetas separadas por hondossurcos llamados regos que sanean el terreno.

    La cuarta echando menor cantidad de semillasen la siembra.

    La quínta con la práctica de mayor número deescardas.

    Y con todos estos medios preventivos, la sextaeausa, la acciSn de lluvias y víentos, que ya noestá en nuestras manos hacer desaparecer, tendrámucha menos influencia.

    Pero si aun con todas estas medidas preventivasno obtenemos resultado favorable, sustituir en. to-do o en parte (mezclándola) con la variedad quemás producto nos dé entre las similares al delpaís y resistentes al encamado que hemos men-^ionado.