MISCELNEA - .En su libro Can­bales y reyes, Marvin Harris, siguiendo la pauta de autores precedentes,

  • View
    216

  • Download
    0

Embed Size (px)

Text of MISCELNEA - .En su libro Can­bales y reyes, Marvin Harris, siguiendo la pauta de autores...

  • MISCELNEA

    R E L A C I O N E S 8 0 , O T O O 1 9 9 9 , V O L . X X

  • L BANQUETE DE MOCTEZUMA: CONJETURAS DE

    . | UN ANTROPLOGO DE CAMPO SOBRE SISTEMAS

    | ^ DE CLASIFICACIN Y ESTRUCTURA SOCIAL

    | EN EL MXICO DEL SIGLO XVI

    -* . I*Enzo Segre

    U A M - I zta p a la p a

    Un destacado historiador mexicano que en los ltimos aos siempre hace incursiones en las pocas prehispnicas de estas regiones de Norteamrica, me sugiri este tema durkheimiano. El historiador era consciente de mis perifricos conocimientos del problema. Yo creo que por esto me lo propuso, una verdadera astu tia de la vatio histrica, e "mi ri- trovai in una selva oscura".

    En el comer le tenan sus cocineros sobre treinta maneras de guisados, hechos a su manera y usanza, y tenanlos puestos en braseros de barro chicos debajo, porque no se enfriasen, y de aquello que el gran Montezuma haba de comer guisaban ms de trescientos platos, sin ms de mil para la gente de guarda; y cuando haban de comer salase Montezuma algunas veces con sus principales y mayordomos y le sealaban cul guisado era mejor, y de qu aves y cosas estaba guisado, y de lo que le decan de aquello haba de comer, y cuando sala a verlo eran pocas veces y como pasatiempo. O decir que le solan guisar carnes de muchachos de poca edad, y, como tena tantas diversidades de guisados y de tantas cosas, no lo echbamos de ver si era carne humana o de otras cosas, porque cotidianamente le guisaban gallinas, gallos de papada, faisanes, perdices de la tierra, codornices, patos mansos y bravos, venado, puerco de la tierra, pajaritos de caa, y palomas y liebres y conejos, y muchas maneras de aves y cosas que se cran en esta tierra, que son tantas que no las acabar de nombrar tan presto.

    Bernal Daz del Castillo1

    1B. Daz del Castillo, H is tor ia de la conquis ta de N u e v a Espaa, introduccin y notas de Joaqun Ramrez Cabaas, Mxico, Porra, 1983, pp. 166-167.

  • En su libro Canbales y reyes, Marvin Harris, siguiendo la pauta de autores precedentes, supone la existencia del Estado o, por lo menos, de formas polticas complejas en Mesoamrica, a partir de las primeras pirmides encontradas en estas regiones: segn su opinin, obras de tal magnitud demuestran que su construccin fue posible slo gracias al desarrollo de una economa capaz de producir ms all de la simple subsistencia y, en consecuencia, de una estratificacin social muy articulada, adems de importantes conocimientos tcnicos y de profundas elaboraciones religiosas.

    Por analoga, el men del banquete cotidiano de Moctezuma y de su corte sugiere argumentos que remiten a las condiciones polticas, sociales y econmicas necesarias para su preparacin.

    A las cautelas naturales que se imponen cuando se leen los cronistas de la Conquista, cautelas determinadas por la consideracin de sus propios intereses particulares, se suman las que surgen de la siguiente pregunta: habr visto realmente y habr entendido correctamente lo que relata? Se sabe que las cosas nuevas se ven con ojos viejos, que es difcil trascender la ptica que delimita la propia cultura y la propia experiencia.

    De tal modo que, leyendo el captulo xci "De la manera y persona del gran Moctezuma y de cuan grande seor era",2 nace la sospecha de que lo que escribe Bernal es verdadero y falso al mismo tiempo: que siendo Bernal un hombre honrado, debe admitirse que de este modo vio los hechos, que no se trata de mentiras, pero tambin que lo que vio pas inevitablemente a travs de distorsiones en la interpretacin y en la narracin, ambas culturalmente condicionadas. Dice L. Morgan que los conquistadores miraban las instituciones aztecas como si stas hubieran sido semejantes a las europeas, en especial las polticas. Sin embargo, por lo que se refiere al banquete de Moctezuma, Morgan se equivoca: Bernal no piensa en las cortes europeas, piensa en las cortes orientales, asiticas, segn los estereotipos culturales elaborados en el Viejo Mundo, principalmente en Espaa.

    2 Daz del Castillo, op. d i . , pp. 166-167.

  • El banquete de Moctezuma es tan variado que incluye la carne de hombres jvenes: el estereotipo de las civilizaciones asiticas extremadamente refinadas, pero brbaras y crueles al mismo tiempo (quiz justamente por demasiado refinadas y sin los lmites de la tica cristiana), se impone a Bernal. Esta opulenta gastronoma imperial se torna inmediatamente repugnante, en especial si se le compara con los ideales de la evangelizacin de Mxico que guiaban la poltica de la Corona espaola. No se puede condenar a Bernal si el banquete de Moctezuma le recuerda a los dspotas orientales. Hasta la fecha, muchos estudiosos de Mesoamrica siguen utilizando para el estudio de la historia y de la arqueologa prehispnicas las categoras elaboradas por Marx y Wittfogel acerca del modo de produccin asitico. Desde el momento de la Conquista, en el siglo xvi, se establecen algunos de los principales estereotipos acerca de los indios de Mxico que perduran hasta la fecha: entre ellos, el del indio mitad ngel y mitad bestia.

    El presente trabajo est dedicado aun tema clsico durkheimiano, la relacin entre sistemas de clasificacin y estructura social, en nuestro caso, en el Mxico del siglo xvi. Por diferentes razones que sin embargo convergen hacia un mismo punto, este artculo trata del tema en la sociedad azteca, puesto que acerca de esta sociedad disponemos de mayor informacin que para otras sociedades de la misma rea mesoameri- cana, y tambin porque los aztecas son representativos, aun en su especificidad, de las culturas de esta parte de Amrica, siendo sus herederos e innovadores. Octavio Paz ha observado que muchas veces la historia de Mxico procede en zigzag, no slo post co nqu istam , sino tambin en la poca prehispnica: las grandes ciudades florecieron y decayeron, pero su modelo se transmiti de una poca a la otra, de un grupo a otro. Teotihuacn est detrs de Tula y sta detrs de Mxico-Tenochtitlan.

    Empiezo con esta reflexin: entre fines del siglo xix y principios del xx se difundi en el debate antropolgico la problemtica acerca del totemismo. Considero que el totemismo, en sus muy variadas formas, es una institucin cultural que puede ayudar a esclarecer el difcil problema de la relacin entre sistemas clasificatorios y estructura social. Al centro del debate acerca de los sistemas totmicos se encuentra justamente el nexo entre el modo de clasificar astros, minerales, flora y fauna y el modo de clasificar y estructurar a los grupos humanos.

  • Naturalmente, en este debate existen muchas posiciones intermedias y matizadas, elaboradas en pocas diferentes y por diferentes autores. Sin embargo, en sus extremos se encuentran dos interpretaciones polarizadas y contrapuestas entre s. La primera considera que es precisamente lo que un grupo humano piensa de s mismo lo que se proyecta sobre la naturaleza para interpretarla y clasificarla, eso es, una antro- pomorfizacin idealista del cosmos; la segunda considera que, a travs de la observacin pragmtica de los astros, los minerales, los animales y las plantas, un grupo humano aprende a clasificar la naturaleza, clasificacin que sucesivamente aplica a s mismo, con consecuencias en la organizacin de su estructura social. Para M. Harris los animales son buenos para comer, mientras que para C. Levi-Strauus, los animales son buenos para pensar.

    Cuando ya pareca que el debate acerca del totemismo no era ms que una pgina pasada en la historia de la antropologa, precisamente en 1962, apareci el breve libro de C. Levi-Strauss El to tem ism o en la actualidad, una contribucin fundamental a la antropologa estructuralista y un puente hacia El pen sam ien to salvaje.

    No es este el lugar para trazar la historia de las teoras sobre el totemismo. La teora originaria de Frazer3 acerca del vnculo fundamental entre totemismo y exogamia ya haba sido refutada irremediablemente por Goldenweiser4 en 1910. Posteriormente Elkin,5 intentando reformularla, la disolvi en un gran nmero de modelos totmicos, empricamente verificables en la etnografa australiana, pero imposibles de reducir a un ncleo unitario que permitiese una definicin del propio totemismo. La revisin de este tema, hecha por Levi-Strauss, coincidi con la etapa de su elaboracin terica dedicada a la mentalidad primitiva y al pensamiento salvaje. Si Goldenweiser haba desmantelado los fundamentos del totemismo separndolo de la exogamia y Elkin lo haba atomizado en decenas de totemismos diferentes entre s, Levi- Strauss de hecho transformaba el totemismo, de institucin cultural

    3 J. Frazer, Totemism a n d E xoga m y, 4 vols., Londres, 1910.4 A.A. Goldenweiser, "Totemism. An Analytical Study", en Journal o f A m erican folklo

    re, vol. xxni, 1910.5 A. P. Elkin, The A us tra l ia n A borignes , 3 - ed., Sidney-Londres, 1954.

  • propia de grupos tribales, en un instrumento de reflexin alrededor de la naturaleza del pensamiento salvaje, un instrumento capaz de hacer pensar a los mismos antroplogos. Levi-Strauss cree que si estudiosos del nivel de Frazer y Van Gennep haban tomado en tanta consideracin el totemismo, era necesario que algo muy importante hubiera detrs de l.

    Cmo explicar que los grupos sociales o segmentos de la sociedad se puedan diferenciar los unos de los otros gracias a la asociacin de cada uno de ellos con una especie natural particular? Este problema, que es precisamente el del totemismo, encierra otros dos: cmo concibe cada sociedad la relacin entre los seres humanos y las otras especies naturales...? Y cmo, por otro lado, los grupos sociales llegan a ser identificados a travs de emblemas, de smbolos o de objetos emblemticos y simblicos?6

    De esta manera, la problemtica inherente al totemismo termina por quedar a la mitad entre antropologa y filosofa:

    Los animales del totemismo dejan de ser, slo y exclusivamente, unas criaturas tem