Promoviendo Comunidades Sostenibles

  • View
    217

  • Download
    4

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Investigacin acerca de la sostenibildad en barrios caraqueos

Transcript

  • PROMOVIENDO COMUNIDADES SOSTENIBLES...

    PROMOVIENDO COMUNIDADES SOSTENIBLES:TEORA, INVESTIGACIN Y CAPACITACIN

    FERNANDO GIULIANIESTHER WIESENFELD1

    I. INTRODUCCIN

    Lleg, finalmente, el ao 2000. Nos habamos acostumbrado a concebirlo comoun punto fijo, esttico en el tiempo. Era casi un lugar comn hacer todo tipo deproyecciones tomando como referencia esa fecha. As, se sola afirmar que parael ao 2000, habr salud para todos o los recursos naturales habrn llegado allmite o el problema de la superpoblacin mundial llegar a niveles inmanejables.Pues bien, el ao 2000 ya ha transcurrido y si se cumplieron o no las estimaciones,es tema de otra discusin. Lo que s podemos decir es que, nuevos y viejos dile-mas conviven en un planeta cada vez ms contaminado, con serios problemas deviolencia y una pobreza, que lejos de desaparecer, parece acentuarse cada vezms. Un mundo que ostenta un altsimo y sofisticado despliegue de tecnologa,donde el fenmeno de la globalizacin se abre paso progresivamente y donde casitodos los paradigmas parecen haber sido cuestionados. El progreso y el desarrollose presentan ahora como una realidad palpable para unos y una posibilidad muyremota para otros. En efecto, los avances alcanzados por los (mal) denominadospases del Primer Mundo o desarrollados en materia de salud, vivienda, edu-cacin e incluso en materia econmica, contrastan con el estancamiento y dete-rioro de los (peor) llamados pases del Tercer Mundo, subdesarrollados o(peor an) en vas de desarrollo, donde la pobreza y los problemas sociales yambientales se hacen cada vez ms graves. Comenzando el nuevo siglo, la brechaparece ensancharse haciendo muy difcil la convivencia y el propio desarrollo dela vida humana en condiciones dignas.

    Hemos visto cmo el ambiente planetario se ha ido deteriorando severamente,agotando recursos, extinguiendo especies, erosionando en forma acelerada diver-

    1 Investigadores. Escuela de Psicologa.Universidad Central de VenezuelaDireccin electrnica: ewiesen@reacciun.ve

  • FERNANDO GIULIANI Y ESTHER WIESENFELD

    sas regiones del globo, generando cambios climticos dramticos y alterando undelicado equilibrio que tom millones de aos alcanzar. Por otra parte, la exclusinsocial emerge como un mecanismo implacable, sobre todo en Latinoamrica, don-de buena parte de la poblacin es segregada de los diferentes espacios sociales,mecanismo que genera desintegracin, violencia y resentimiento. Todo ello vuelvea poner en tela de juicio los modelos y criterios que han orientado el desarrollo denuestras sociedades.

    II. LA SOSTENIBILIDAD

    Es dentro de este panorama que surge, a partir de la dcada de los setenta elconcepto de sostenibilidad, o lo que habra de denominarse ms adelante el desa-rrollo sustentable o sostenible. Este concepto ha ido emergiendo progresivamentecomo una alternativa frente a los modelos tradicionales de desarrollo, hasta con-vertirse en la actualidad en una diversidad de criterios y dimensiones, cuyo deno-minador comn es conformar modelos de gestin para el desarrollo que integrenla perspectiva econmica, ambiental y social. Ello con el fin de mantener en eltiempo los sistemas humanos de produccin, convivencia e interaccin con elambiente (Fadda, 1997; Gabaldn, 1993).

    La evolucin de este modelo no ha estado exenta de crticas y cuestionamientosprovenientes de diversos sectores. Desde su propio origen, result fuertementecuestionado por su nfasis economicista, el cual acentuaba la crtica sobre lasconsecuencias del desarrollo pero no abra crtica alguna sobre los modos deproduccin determinados, en general, por los pases desarrollados, atribuyendoen cambio la causa de los problemas a los pases no desarrollados.

    Se critic tambin la tendencia ecolgica-conservacionista del modelo, que con-ceba el ambiente como un conjunto de recursos a los que se deba dar un usoracional, dejando de lado que parte de esos recursos se hallan en los pases delTercer Mundo y han sido y son tradicionalmente explotados por los centros deproduccin de los pases ms avanzados (Bhajin,1993; Crdenas, 1998).

    En el fondo, estas crticas denunciaban una suerte de neutralidad ideolgica delmodelo, puesto que todas las consecuencias sobre las que alerta, tanto en lo querespecta a los modos de produccin, como a las variables econmicas y al propiocriterio de desarrollo obvian la dimensin poltica y social, sin las cuales los gran-des problemas que estn en la base del desarrollo, resultarn intactos. No esposible, por ejemplo, pensar en sostenibilidad mientras la mayora de la poblacin

  • PROMOVIENDO COMUNIDADES SOSTENIBLES...

    no pueda alimentarse en forma adecuada, ni tenga acceso a la educacin, nicuente con un sitio digno dnde vivir. Es evidente que en una regin como lanuestra, resultara casi grotesco adoptar los criterios de sostenibilidad sin conside-rar la pobreza como uno de los factores fundamentales a resolver para alcanzarcondiciones mnimas de desarrollo. Pero al mismo tiempo, la solucin de la pobre-za pasa por enfocarla desde una perspectiva de desarrollo integral, donde se ata-quen las causas estructurales y se abran posibilidades de superacin para todala poblacin y todo ello implica, inevitablemente, incorporar la dimensin poltica ysocial.

    En este orden de ideas, podramos decir que a partir de la Conferencia de Ro en1992, donde se acord la Agenda XXI, el modelo de la sostenibilidad ha ido pro-gresivamente aclarndose, adaptndose y, al mismo tiempo, enriquecindose (Mo-reno y Pol, 1999). En efecto, tanto desde el mbito de las Agencias Internaciona-les, como de las Organizaciones No Gubernamentales, (ONG) el propio Estado yla Academia, se han venido llevando a cabo diferentes reflexiones y proyectosque intentan adecuar los criterios de sostenibilidad a los respectivos contextos. Deesta manera, es comn encontrar en los programas sociales y, en particular, en elmbito comunitario donde se pretenden aplicar propuestas que incorporan estoscriterios. Desde nuestro punto de vista, esta vinculacin del modelo y los marcosde actuacin representa una saludable oportunidad, puesto que permite orientarlas intervenciones hacia metas que van ms all de problemas concretos y pun-tuales (Wiesenfeld y Giuliani, 1999).

    El ejemplo quizs ms palpable lo hallamos en el rea del hbitat, donde abundanexperiencias en torno a la vivienda y el espacio urbano, las cuales incorporan loscriterios de sostenibilidad, con especial nfasis en el sentido de comunidad, laorganizacin y la participacin comunitaria como factores fundamentales para lasolucin de estos problemas y tambin para lograr condiciones de desarrollo(Calzadilla, 1999; Cilento,1999).

    En efecto, el problema del hbitat y la vivienda resultan de inters para la incorpo-racin de la sostenibilidad en su solucin, debido a su complejidad y a los mltiplesfactores polticos, econmicos, ambientales y sociales que intervienen en l.

    En Venezuela, donde la crisis residencial lejos de resolverse se ha ido agudizandoen los ltimos aos, junto con el incremento de la pobreza, esta problemticaresulta particularmente relevante.

    A los efectos de contextualizar estas consideraciones, expondremos brevementelos aspectos ms sobresalientes de la situacin del hbitat urbano en Venezuela.

  • FERNANDO GIULIANI Y ESTHER WIESENFELD

    El contexto venezolano

    En nuestro pas, el fenmeno de los barrios comenz a gestarse a partir del primercuarto del siglo XX, cuando se inici una migracin del mbito rural al urbano, queha continuado ininterrumpidamente hasta el presente. En la actualidad, un 80 %de la poblacin vive en ciudades y puesto que la ciudad sigue siendo concebidacomo un centro de produccin e intercambio, una fuente de actividades y posibi-lidades de desarrollo, no es posible pensar que el crecimiento del contexto urbanopueda ser detenido. Por el contrario, la presin por vivir en las ciudades continua-r en aumento (Cilento, 1999).

    Nuestras ciudades no han estado preparadas para dotar de viviendas a una pro-porcin importante de su poblacin que no cuenta con los recursos econmicosnecesarios para acceder a la oferta del mercado inmobiliario, incluyendo las solu-ciones habitacionales ofrecidas por el Estado. Esta poblacin se ha visto obligadaa resolver su problema de vivienda por sus propios medios, recurriendo para ello ala invasin u ocupacin de terrenos baldos, privados, o del Estado, usualmen-te ubicados en zonas de riesgo de derrumbe o cercanos a instalaciones de depsi-tos de combustibles o en zonas inundables, donde autoconstruyen sus viviendasutilizando materiales de desecho para ir transformndolas progresivamente enviviendas de bloque. A lo largo de los aos, estos asentamientos, llamados ba-rrios han ido creciendo en forma no controlada y con una ausencia casi total deplanificacin. Esta modalidad, de acuerdo al Informe Mundial sobre AsentamientosHumanos (CAHNU, 1989), es la forma ms importante y rpida de ocupacin delespacio en el mundo (Bald y Villanueva, 1995).

    En Venezuela, los habitantes de los barrios han emprendido un largo camino paraquedarse definitivamente en la ciudad. Han invertido su tiempo, su esfuerzo eincluso buena parte de sus recursos econmicos en la construccin de sus vivien-das. Adicionalmente, han ido obteniendo los servicios bsicos que les han permi-tido dotar de condiciones mnimas de habitabilidad al espacio residencial.

    Por su parte, el Estado nunca ha intervenido en forma adecuada en estosasentamientos. En un principio, porque se neg a reconocerlos, decretando msbien prohibiciones sobre este tipo de construcciones y sosteniendo la posibilidadde erradicarlos en el futuro. Sin embargo, a medida que la presencia de los barriosse hace ms contundente, comienza a reconocer su presencia. Pero en lugar dedesarrollar polticas que permitieran corregir los problemas y articular definitiva-mente estos asentamientos a la ciudad formal, desarrollan estrategias superfi-