Revista de Trabajo Social – FCH – UNCPBA .Estela Grassi Tomando en cuenta que el tema de esta

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    DEBATES TERICOS, CAPACIDAD DE CRTICA Y PROFESIONALIDAD

    Estela Grassi

    Tomando en cuenta que el tema de esta mesa son los debates actuales en

    ciencias sociales, mi primer impulso, al pensar esta presentacin, fue esbozar una

    sntesis de los mismos. El primer (y obvio) problema fue resolver qu debates y acerca

    de qu objetos de los tanto comprendidos por el amplio campo de las ciencias sociales,

    pues deban interesar particularmente a la formacin y al ejercicio profesional de los

    trabajadores sociales. Una vez decidido que aquello que compromete al trabajo social y

    da sentido y fundamentos histricos a su existencia como profesin es la cuestin

    social1, me encontr conque, en realidad, no hay tal actualidad (o novedad) de los

    debates, si por eso entendemos la puesta en discusin de categoras fundamentales de

    la teora, con argumentos fuertes, terica y empricamente fundados. Y esto aunque la

    cuestin social se haya puesto de moda, lo que crea ms problemas que debates.

    Sabemos que las ciencias sociales existen como tales desde el momento en el

    que la humanidad moderna puso toda su confianza en la razn y en su propia voluntad

    para comprender y transformar las instituciones mundanas, con la expectativa de hacer

    un mundo progresivamente ms feliz, tan liberado de creencias atvicas, y de poderes

    arbitrarios impuestos en nombre de algn sujeto absoluto, como las ciencias naturales lo

    liberaban de las solas fuerzas de la naturaleza. Si esta creencia en el poder de la razn y

    la voluntad humana fue una condicin necesaria para la existencia de las ciencias

    sociales, los hechos y procesos histricos posteriores, no hicieron ms que desafiarla,

    ponerla constantemente a prueba, y desmentirla la ms de la veces. El hecho que quiero

    recordar en primer lugar, es que las ciencias sociales son un hecho de cultura producido

    Doctora en Antropologa Social, Licenciada en Trabajo Social y en Ciencias Antropolgicas. Investigadora en el Instituto de Investigaciones Gino Germani y Profesora Titular Regular en la Facultad de Ciencias Sociales (Carrera de Trabajo Social) de la UBA. 1 Se entiende como la problematizacin y puesta en escena de la tensin integracin/ruptura que se origina en la coexistencia de los dos principios estructurantes de las sociedades modernas capitalistas, cuales son los de la igualdad cvica y poltica, y la subordinacin por el trabajo.

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    junto con un andamiaje social-poltico-econmico construido en un tiempo

    relativamente corto (pensado en relacin a la edad de las culturas humanas), pero que

    alcanz una dimensin planetaria o de sistema mundial2. En relacin con ese andamiaje

    las ciencias sociales definieron sus objetos, sus grandes problemticas y ejes tericos:

    trabajo y capital estructuran la obra de los padres fundadores (Durkheim, Weber o

    Marx). As, las ciencias sociales y en particular la ciencia econmica, confirman la

    autonoma que adquieren esas actividades, al ser organizadas por el mercado, y la

    supremaca de sus fines sobre toda la vida social. Cualquiera sea la relacin con tal

    sistema crtica o laudatoria- las teoras sociales y econmica (de A. Smith a Marx) son,

    simultneamente confirmatorias y estructurantes de los procesos histricos que ellas

    objetivan, y que son, a la vez, los que hacen posible su surgimiento. Esto viene a cuento

    de que la crtica es retrica si no se trae a la reflexin esta capacidad de objetivacin y

    estructuracin, simultneamente, de nuestros conceptos, razn por la que comienzo

    aclarando qu entiendo por debates en ciencias sociales. Razn, tambin, de la

    importancia que le atribuyo -en la docencia y en la formacin en investigacin- a la

    necesidad de despertar la inquietud por como acontecen los hechos y una actitud de

    alerta por la implicacin de lo sabido en su acontecer, antes que por cmo son las

    cosas (an cuando las versiones sean diversas, porque cada versin debe poder

    someterse a la explicitacin de sus fundamentos terico-empricos, as como el debate

    slo puede darse a partir de ellos).

    Por cierto, esta introduccin es un tanto provocadora, pues hay crticas, acuerdos

    y desacuerdos sobre infinidad de temas que se recortan a partir de la cuestin social en

    la actualidad. Pero debate no es simple oposicin (esta teora s; aquella no), sino el

    recurso por el que las ciencias sociales proponen hiptesis o desestiman las que estn

    herradas, y esto es lo fundamental- el medio que fuerza a mejorar, y a profundizar los

    argumentos y fundamentos (tericos y empricos) en el proceso de conocimiento. La

    sola oposicin, al desestimar el debate y la confrontacin de argumentos y fundamentos

    (reitero: tericos y empricos), empobrece ese proceso y la calidad de lo que se produce,

    2 Al respecto: Consecuencias de modernidad, de Anthony Giddens, Alianza Universidad, Madrid, 1994; y Anlisis de los sistemas mundiales, de Immanuel Wallerstein, en La teora social, hoy, Alianza Editorial, Mxico DC 1991.

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    al transformar un tipo de discurso que por definicin y por la naturaleza de su objeto, es

    provisorio, en el de la religin y las creencias, que comprenden saberes que nicamente

    se someten a las conciencias de los sujetos que los comparten y, a priori, confan en

    ellos.

    Los acuerdos y desacuerdos acerca de este campo de objetos (las polticas

    sociales, los problemas sociales, las necesidades sociales, etc.) pocas veces llegan a

    confrontar argumentos (unidad compleja de teora y empiria), sea porque: a) rompen esa

    unidad, cuando se ajustan los datos a las hiptesis implcitas; b) se inscriben en un

    universo discursivo homogenizado que coopta y vaca de contenido a los conceptos; o,

    c) porque se contraponen sistemas tericos de los que se hacen derivar resultados

    previsibles o argumentaciones abstractas. En ese sentido, no hay grandes debates, ni

    grandes novedades, pero estas condiciones nos ofrecen motivos para reflexionar: (1) en

    primer lugar, acerca de los numerosos conceptos incorporados a nuestro lenguaje como

    si fueran hechos reales (no conceptos referidos a los hechos en una relacin

    constitutiva con la realidad); (2) acerca de los clsicos dualismos epistemolgicos y

    metodolgicos; y (3) tambin acerca de la relacin del conocimiento y la

    profesionalidad.

    Me voy a referir a estos tres momentos del problema propuesto a esta mesa, en

    ese orden.

    1) Si nos circunscribimos (considerando los intereses profesionales de quienes

    estamos ac participando), a cuestiones tales como la poltica social, los problemas

    sociales, las necesidades sociales, que integran nuestras agendas de investigacin,

    debemos empezar por recordar que las primeras (las polticas sociales) devinieron en

    objeto de estudios que paulatinamente constituyeron una disciplina especializada y

    oficializada (con sus carreras, titulaciones, especialistas, etc.) en coincidencia con la

    crtica virulenta a la poltica social y al Estado social, tanto la libertaria (aquella que

    vea ve- en estas polticas y en el Estado, solamente control de la vida de las personas,

    dominacin de clase, reproduccin unilateral del capital), como la liberal (aquella

    inspirada en el liberalismo clsico, que vea ve- en estas instancias, solamente

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    intromisin en el mercado y una fuente de inequidad y de desestmulo para las personas.

    De las dos interpretaciones unilaterales, en ese momento se impuso esta ltima (la

    liberal), tanto en las polticas de Estado, como en el novedoso campo de estudio de las

    polticas sociales. Entonces, por mucho tiempo, se analiz, evalu y sopes a la poltica

    social, y se ense la teora respectiva, en trminos de gasto, eficiencia, eficacia,

    poblacin objeto, impacto, necesidades bsicas, mnimos, cuya verosimilitud se

    acreditada por la autoridad de los especialistas posgraduados y las instituciones de

    enseanza y/o investigacin, y las oficinas de determinacin de problemas, de

    modelizacin de la investigacin y la intervencin, y de financiamiento. La versin

    cannica y tambin su oposicin se expresaron en el mismo registro; diferan los

    quantum.

    Aunque el estudio de las polticas sociales se puso de moda produciendo

    informacin y argumentos que debilitaban al Estado social -no al Estado, ms all de la

    retrica respectiva- el debate fue monocorde y todo pas como si los argumentos, los

    datos y las palabras con las que se designa el objeto constituyeran (o pudieran constituir,

    en el caso de la crtica) un reflejo exacto de una realidad exterior que simplemente est a

    la espera de ser descubierta. La crtica (aquella audible) tambin fue monocorde,

    entonces, porque se llev en los mismos trminos: para la crtica el gasto era

    insuficiente, la implementacin ineficiente, los programas ineficaces; las medidas, de

    bajo impacto; la focalizacin mal hecha (por cul