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REVISTA GENERAL DE MARINA FUNDADA EN 1877 AÑO 2006 NOVIEMBRE TOMO 251 Nuestra portada: Demostración anfibia durante los ejercicios STEADFAST JAGUAR-06. (Foto: A. Esteban C). CARTA DEL DIRECTOR CARTAS AL DIRECTOR TEMAS GENERALES COLÓN EN PAPEL, PIEDRA Y PASTEL. COLÓN EN PIEDRA (II) Manuel Maestro, presidente de la Fundación Letras del Mar EL FONDO BIBLIOGRÁFICO DEL MUSEO NAVAL DE MADRID: UN TESORO ESCONDIDO Titulada superior de la Administración Carmen Torres López LA MARINA EN GUINEA ECUATORIAL: CARLOS CHACÓN, GOBERNADOR DE LA CONTINUIDAD HISTÓRICA General auditor José Cervera Pery LUIS DE REQUESENS, UNA ESTRATEGIA NAVAL PARA FLANDES Arturo Cajal Valero, Universidad del País Vasco EL TRATADO DE LA FLORIDA Manuel Avezuela Calleja, Real Academia Hispano America- na de Cádiz LA COORDINACIÓN AÉREA CONTRA EL FUEGO EN NUESTROS MONTES Alférez de navío Miguel Ángel Segovia Benítez TEMAS PROFESIONALES SUCESOS EN LA MAR: RESPONSIBILITY + ACCOUNTABI - LITY Capitán de corbeta Luis Nárdiz González TENDENCIAS EN LA NUEVA GUERRA MARÍTIMA, UNA INTERPRETACIÓN NORTEAMERICANA Coronel de Infantería de Marina Gonzalo Parente Rodríguez CUARENTA AÑOS DE HISTORIA DE LA COMPAÑÍA DE CARROS Capitán de Infantería de Marina Fernando Oteyza Ordóñez HISTORIAS DE LA MAR MAHÓN A SU REINA José María Barceló-Fortuny SOÑANDO VICTORIAS, DICIENDO CANTARES Subteniente mecánico José Manuel Solloso García VIVIDO Y CONTADO PRÁCTICAS: HACE 40 AÑOS Doctor en Ciencias Químicas Fernando Carlos López Roma- santa INFORMACIONES DIVERSAS LA «REVISTA» HACE CIEN AÑOS... EFEMÉRIDES MISCELÁNEA CINE CON LA MAR DE FONDO LA MAR EN LA FILATELIA LEXICOGRAFÍA IN MEMORIAM MARINOGRAMA NOTICIARIO - CULTURA NAVAL GACETILLA - LIBROS Y REVISTAS 571 573 575 585 593 601 609 615 623 631 635 643 651 659

REVISTA GENERAL DE MARINA FUNDADAEN 1877 … · Paseo de Cristóbal Colón, s/n. TARRAGONA.—Librería NáuticaCal Matías. Sant Pere, 45 (Serrallo). ... Se puede limitar el número

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  • REVISTAGENERALDEMARINA

    FUNDADA EN 1877AO 2006NOVIEMBRETOMO 251

    Nuestra portada: Demostracinanfibia durante los ejerciciosSTEADFAST JAGUAR-06.

    (Foto: A. Esteban C).

    CARTA DEL DIRECTOR

    CARTAS AL DIRECTOR

    TEMAS GENERALES

    COLN EN PAPEL, PIEDRA Y PASTEL. COLN ENPIEDRA (II)

    Manuel Maestro, presidente de la Fundacin Letras del MarEL FONDO BIBLIOGRFICO DEL MUSEO NAVAL DE

    MADRID: UN TESORO ESCONDIDOTitulada superior de la Administracin Carmen Torres

    LpezLA MARINA EN GUINEA ECUATORIAL: CARLOS

    CHACN, GOBERNADOR DE LA CONTINUIDADHISTRICA

    General auditor Jos Cervera PeryLUIS DE REQUESENS, UNA ESTRATEGIA NAVAL PARA

    FLANDESArturo Cajal Valero, Universidad del Pas VascoEL TRATADO DE LA FLORIDAManuel Avezuela Calleja, Real Academia Hispano America-

    na de CdizLA COORDINACIN AREA CONTRA EL FUEGO EN

    NUESTROS MONTESAlfrez de navo Miguel ngel Segovia Bentez

    TEMAS PROFESIONALES

    SUCESOS EN LA MAR: RESPONSIBILITY + ACCOUNTABI -LITY

    Capitn de corbeta Luis Nrdiz GonzlezTENDENCIAS EN LA NUEVA GUERRA MARTIMA, UNA

    INTERPRETACIN NORTEAMERICANACoronel de Infantera de Marina Gonzalo Parente RodrguezCUARENTA AOS DE HISTORIA DE LA COMPAA DE

    CARROSCapitn de Infantera de Marina Fernando Oteyza Ordez

    HISTORIAS DE LA MAR

    MAHN A SU REINAJos Mara Barcel-FortunySOANDO VICTORIAS, DICIENDO CANTARESSubteniente mecnico Jos Manuel Solloso Garca

    VIVIDO Y CONTADO

    PRCTICAS: HACE 40 AOSDoctor en Ciencias Qumicas Fernando Carlos Lpez Roma-

    santa

    INFORMACIONES DIVERSAS

    LA REVISTA HACE CIEN AOS...EFEMRIDESMISCELNEACINE CON LA MAR DE FONDOLA MAR EN LA FILATELIALEXICOGRAFAIN MEMORIAMMARINOGRAMA

    NOTICIARIO - CULTURA NAVALGACETILLA - LIBROS Y REVISTAS

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  • Las opiniones y afirmaciones contenidas en losartculos publicados en estas pginas correspondenexclusivamente a sus firmantes. La acogida quegustosamente brindamos a nuestros colaboradores nodebe entenderse, pues, como identificacin de estaREVISTA, ni de ningn otro organismo oficial, con loscriterios de aqullos.

    Depsito legal: M. 1.605-1958ISSN 0034-9569NIPO: 076-06-009-6 (edicin en papel)NIPO: 076-06-010-9 (edicin en lnea)

    VENTA EN ESTABLECIMIENTOS

    MADRID.Museo Naval. Paseo del Prado, 5Librera Nutica Robinsn. Brbara de Braganza, 10.Librera Moya. Carretas, 29.Dilogo Libros. Diego de Len, 2.Librera Castellana. Paseo de la Castellana, 45.

    BARCELONA.Librera Collector. Pau Claris, 168.BURGOS.Librera Del Espoln. Espoln, 30.CDIZ.Librera Jaime. Corneta Soto Guerrero, s/n.CARTAGENA.Museo Naval. Menndez Pelayo, 8.FERROL.Central Librera. Dolores, 2. Pgina web: www.centrallibrera.com

    Central Librera. Real, 71.Kiosko Librera. Sol, 65

    SANTANDER.Librera Estudio. Avenida de Calvo Sotelo, 21.SEVILLA.Museo Martimo Torre del Oro. Paseo de Cristbal Coln, s/n.TARRAGONA.Librera Nutica Cal Matas. Sant Pere, 45 (Serrallo).VISO DEL MARQUS (CIUDAD REAL).Archivo Museo don lvaro de Bazn.ZARAGOZA.Publicaciones ALMER. Cesreo Alierta, 8.

    Precio ejemplar (IVA incluido):

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    Suscripciones anuales (IVA y gastos de envo incluidos):

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  • 2006] 571

    CARTA DEL DIRECTOR

    Querido y respetado lector:

    Desde que me hice cargo de la direccin dela RE V I S T A GE N E R A L D E MA R I N A el pasado mesde mayo he recibido varias sugerencias paraincorporar nuevas secciones, suprimir otras,modificar algunas, etc. A veces el lema Reno-varse o morir nos impulsa a cambiar pronto loanterior para imprimir un nuevo y particularsello a todo cuanto haya sido puesto a nuestrocargo; afortunadamente, la prudencia nos acon-seja tener muy en cuenta la experiencia, saber ybuen hacer de nuestros predecesores, y ser portanto cautos y cuidadosos a la hora de abordarcualquier cambio.

    Por otro lado, antes de proceder a modifica-cin alguna es preciso asegurarse previamenteuna mnima probabilidad de buena acogida por parte de los lectores para evitar un innece-sario paso en falso. Y se es precisamente el motivo de esta carta.

    En las Cartas al Director de esta REVISTA (noviembre 2006) aparece una de Agustn E.Gonzlez Morales, en la que propone la insercin de una pgina literaria dedicada a laPoesa relacionada con la mar. Incluye tambin ciertas sugerencias sobre formas de abordarlos temas especficos, manera de puntuar los trabajos recibidos, mtrica, etc. Estos ltimosaspectos, de momento, podemos considerarlos secundarios, mientras que lo importanteahora es comprobar la acogida que dicha propuesta tiene entre los numerosos lectores dela REVISTA y la posible aportacin de cuantos sientan en sus venas algo de sangre de poeta.Ruego por tanto nos hagas llegar tu opinin sobre la propuesta y tu disposicin a cola-borar, aportando en forma ms o menos frecuente alguna composicin potica en el marcoindicado anteriormente.

    Junto a mi agradecimiento, recibe un afectuoso saludo:

    Nota.Las contestaciones pueden ser enviadas a la REVISTA mediante correo ordina-rio, correo electrnico, fax, o incluso por telfono, a las direcciones y nmeros siguientes:

    Correo ordinario: Revista General de Marina Montalbn, 2, 28071 Madrid.Correo electrnico: [email protected]: 91 379 50 28Telfono: 91 379 51 07

    Guillermo VALERO AVEZUELA

  • 572 [Noviembre

    A NUESTROS COLABORADORES

    El acuse de recibo de los artculos enviados por nuestros estimados colabora-dores no supone, por parte de la RE V I S T A, compromiso para su publicacin.Normalmente no se devolvern los originales ni se sostendr correspondenciasobre ellos hasta transcurridos seis meses de la fecha de su recibo, en cuyomomento el colaborador que lo desee podr reclamar la devolucin de su trabajo.

    Los originales, que habrn de ser inditos, se presentarn mecanografiados ados espacios en hojas DIN-A4, con un mximo de 28 lneas por pgina y su exten-sin no deber sobrepasar las 10 pginas, dejando a la derecha un margen suficien-te para las correciones. Cuando la extensin del original sea superior a treshojas DIN-A4, se acompaar ste grabado en CD-ROM, con tratamiento detexto Word. La Redaccin se reserva la introduccin de las correcciones ortogr-ficas o de estilo que considere necesarias.

    El ttulo ir en maysculas; bajo l, a la derecha, el nombre y apellidos delautor y debajo su empleo, categora o profesin y N.I.F. Los ttulos de diferentesapartados irn en lnea aparte, en minsculas y subrayados con lnea ondulada, loque significa su impresin en negrita. Se subrayarn con lnea continua (cursiva)los nombres de buques, que no se entrecomillarn. Se evitar en lo posible elempleo de maysculas para palabras completas, sirvindose del entrecomillado ocursiva cuando se considere necesario. Las siglas y acrnimos debern aclararsecon su significado completo la primera vez que se utilicen, pudiendo prescindir dela aclaracin en lo sucesivo; se exceptan las muy conocidas (ONU, OTAN, etc.)y deben corresponder a su versin en espaol cuando las haya (OTAN en lugar deNATO, Armada de los Estados Unidos en vez de US Navy, etc.).

    Las fotografas, grficos y, en general, ilustraciones debern acompaarse delpie o ttulo. Las fotografas e ilustraciones cuando se remitan en CD-ROMtendrn como mnimo una resolucin de 300 dpi. Deber citarse su proceden-cia, si no son del propio autor, y realizar los trmites precisos para que se autoricesu publicacin: la RE V I S T A no se responsabilizar del incumplimiento de estanorma. Todas las ilustraciones enviadas pasarn a formar parte del archivo de laREVISTA y slo se devolvern en casos excepcionales.

    Las notas de pie de pgina se reservarn para datos o referencias directamenterelacionados con el texto, se redactarn del modo ms sinttico posible y sepresentarn en hoja aparte con numeracin correlativa.

    Es aconsejable un breve prrafo final como conclusiones, sntesis o resumendel trabajo. Tambin es conveniente citar, en folio aparte, la bibliografa consulta-da, cuando la haya.

    Al final del artculo, al que se acompaar la direccin completa, con distritopostal, y nmero de telfono de contacto del autor, deber figurar su firma.

  • Odas y Olas

    Aprovecho este espacio abierto denuestra querida RE V I S TA GE N E R A L D EMA R I N A para sugerir que se dediqueuna pgina nada ms que una ala Poesa relacionada con las Mari -nas (no slo la Armada) y todo loque tenga que ver con la mar, sush o m b res y mujeres. Incluso tengo laosada de proponerle un mtodopara elegir los poemas a publicar:

    En esa misma pgina dePoesa se puede citar el tema de lasiguiente RE V I S TA, con una palabraclave; por ejemplo, PROA. Lospoetas debern enviar colaboracio -nes que tengan relacin con la mar yque contengan este vocablo.

    Todos los poemas recibidos s epueden enviar a varios colaboradore sde la REVISTA, para que los evalen ylos califiquen. Aquellos que mejorpuntuacin reciban sern los que sepubliquen. He calculado que, por eltamao de nuestra REVISTA, una pgi -na puede contener unos cuare n t aversos, incluso ochenta a dos colum -nas. Se puede limitar el nmero deversos de cada poema para que alfinal se publiquen hasta tres.

    De vez en cuando se puedeforzar la mtrica, la rima o ambas.Por ejemplo, sonetos endecaslabosen rima consonante, con acentopredominante en la sexta y la dcimaslaba.

    La RE V I S TA tiene pginas dedica -das a Historia, Lexicografa, Filate-lia, Cine, Libros y Revistas, Ancdo-tas, etc. Por qu no una, slo una,para la Poesa? Incluso me atrevo asugerirle un ttulo o epgrafe paradicha pgina: ODAS Y OLAS, unaaliteracin que parece contener elvaivn de la mar a travs de losversos.

    Para comenzar, en la primerapgina que salga, se podran incluirt res poemas de poetas consagradosque se hayan inspirado en la mar. Ouna seleccin de los poemas quehayan ganado los premios Vi rg e ndel Carmen.

    Por pro b a r... Tal vez la pginaODAS y OLAS se consolide, y sec o n v i e rta en un foro potico en elque prestigiosos vates estn desean -do tener el honor de ver publicadossus versos.Capitn de fragata inge-niero Agustn E. Gonzlez Morales.

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    CARTAS AL DIRECTOR

  • 574 [Noviembre

    POR 14,88 EUROS (2.475 PESETAS) AL AO (DIEZ NMEROS)*(IVA y gastos de envo incluidos)

    Recorte o copie este cupn y envelo a REVISTA GENERAL DEMARINA, Montalbn, 2. 28071 MADRID.

    (Puede tambin suscribirse llamando al telfono 91 379 51 07,remitiendo un fax al n.o 91 379 50 28, o por correo electrnico:[email protected]

    S, deseo suscribirme a la REVISTA GENERAL DE MARINA

    Por el periodo de un ao, a partir del mes de

    Indefinidamente (mnimo un ao), a partir del mes de

    SUSCRBASE AR E V I S TA G E N E R A L D E M A R I N A

    FUNDADA EN 1877

    ENTIDAD OFICINA DC N.O CUENTA

    Nombre

    Domicilio, calle, plaza

    Ciudad Provincia Telfono

    Nmero Piso Cd. Postal

    Primer apellido Segundo apellido

    DATOS BANCARIOS

    FECHA Y FIRMA

    * Precio para los residentes en Espaa 14,88 euros.Unin Europea: 19,56 euros. Otros pases: 20,16 euros.

  • I el principal enigma que se cierne sobre Coln radicaen su origen, otro tambin importante gira alrededor dellugar donde se encuentran sus restos. Dos son los vesti-gios en piedra que disputan ser la ltima morada delAlmirante: uno la tumba existente en la catedral deSevilla; el otro, el gran faro levantado en Santo Domin-go en 1992: en ambas existe un cofre con la inscripcinCristbal Coln. La disputa se inici en 1877, cuando

    en el curso de unas obras realizadas en la catedral dominicana apareci unade estas urnas.

    Tras fallecer el Descubridor en Valladolid, el 20 de mayo de 1506, susrestos fueron depositados en el convento de San Francisco de dicha capital.Tres aos despus su cadver fue trasladado a la sevillana Cartuja de SantaMara de las Cuevas, donde permaneci hasta 1537, ao en que, pordeseo del finado, la familia decidi enviarlo a la isla de La Espaola, encuya catedral fue albergado. Pero en 1795, al ceder Espaa parte de laisla a los franceses, los restos fueron enviados a La Habana, ciudad en

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    COLN EN PAPEL, PIEDRAY PASTEL

    COLN EN PIEDRA (II)

    Manuel MAESTROPresidente de la Fundacin Letras del Mar

    A Castilla y a LenNuevo Mundo dio Coln.

    (Leyenda de su escudo).

    Advertencia preliminar.(Se trata del segundo de tres captu -los a lo largo de los cuales se pretende analizar la huella directa eindirecta que ha quedado del Almirante en escritos, obras de arte,lugares o edificios, tanto que tuvieran relacin directa con l comorealizados en su honor).

  • la que descansaron hasta1889, cuando al tomar carc-ter la independencia de lasltimas colonias realiz supostrer viaje de retorno alViejo Mundo, para descansardefinitivamente en la catedralhispalense, lo que pareceadverado por recientsimosanlisis del ADN, si bien semantiene la incgnita de sison parte o la totalidad de losm i s m o s .

    Navegante que hizo caminoal andar

    La frase Siete ciudadesse disputan el honor de sersu cuna est marcada en el

    TEMAS GENERALES

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    La Torre del Oro junto al Guadalquivir ( Sevilla).

    Catedral de Sevilla.

  • frontispicio de los tpicos, que bien podan multiplicar este nmero porsiete. En Espaa abundan las supuestas patrias que nos le presentan comogallego, extremeo, cataln o mallorqun. Tambin los portugueses arrimanel ascua a su sardina: si bien no se les puede negar la cumplida huella queColn dej en el vecino pas, tanto por la nacionalidad de su consorte Feli-pa Moniz de Perestrelo, madre de su hijo Diego, como por sus largas estan-cias en Madeira y Lisboa, antes y despus del Descubrimiento. Pero esItalia quien se lleva la palma al reivindicar su lugar de nacimiento: Savona,Bugiasco, Finale y hasta una docena de localidades reclaman tal honor; sibien cada vez quedan menos dudas de que fuese Gnova su cuna: aunquetan slo en un documento el Almirante se titula a s mismo genovs. Curio-samente, Coln nunca tuvo nostalgia en la borda de sus carabelas, o ternu-ras filiales para bautizar o, simplemente, referirse a una isla o una baha enrecuerdo de uno de los lugares que le vieran nacer o crecer.

    Donde s quedaron miles de huellas de su paso es en los caminos espa-oles que recorri, primero, durante siete aos tras la Corte, en pos deconseguir una entrevista con los Reyes que le permitiera emprender suanhelado viaje, y ms tarde para dar cuenta de los mismos y preparar elsiguiente. El primer rincn que visit fue la costa onubense, donde llegcon su hijo Diego procedente de Portugal. En La Rbida recibi el calor y

    TEMAS GENERALES

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    Huelva.

  • apoyo de sus frailes, como fray Juan Prez y fray Antonio de Marchena, yen Palos y Moguer hizo amistades duraderas, que contribuiran decisiva-mente en la empresa descubridora, como los hermanos Pinzn, los Nio,los Yez y la de tantos que le acompaaran a rezar a la iglesia de SanJ o rge o a tomar agua a la fontanilla antes de levar anclas por primera vez.

    Sevilla sera su destino siguiente y quiz la ciudad en la que vivi mstiempo. En la Puerta del Carbn de su catedral residan sus factores, JuanCaboto y Amerigo Vespucci. En los Reales Alczares fue recibido por losReyes despus de su segundo viaje, y en los distintos organismos creadosen aquella capital se vio obligado a realizar cientos de gestiones. De aquviaja a Crdoba, en donde espera en vano ser recibido por los monarcas, yen esta capital conoce a Beatriz Enrquez de Arana, con quien tuvo a suhijo Hernando. Y de aqu viaja por tierras andaluzas a Jan y Mlaga.

    Si en la primera expedicin sali de Palos, en la segunda parti delarenal sevillano, en la tercera de Sanlcar de Barrameda y en la cuarta deCdiz. Y siempre arrumbaba a las Canarias; divisando primero Lanzarote ypor ltimo El Hierro, motivo por el que el meridiano de esta isla es tantasveces punto de referencia en sus viajes ultramarinos. En La Gomera tuvoun amoro galante con Beatriz de Bobadilla. En Granada pasa Coln variastemporadas, antes y despus del Descubrimiento, haciendo antesala ofirmando en Santa Fe las Capitulaciones. En Alcal de Henares se entrevis-

    TEMAS GENERALES

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    Muerte de Coln.

  • ta por primera vez con los soberanos. A Barcelona acudi a dar noticia a losReyes Catlicos de su primer viaje. De Toledo, Cantabria, Soria o Burg o stenemos varias noticias de sus visitas; y en la universidad de Salamancahubo de pasar el mal trago de someterse a la junta de sabios que desestimsu proyecto. Como ferviente devoto de la Vi rgen de Guadalupe, visitavarias veces su santuario, y una fonda vallisoletana es la antesala en la queespera a que llegue su viaje, con destino a la Eternidad, el 20 de mayo de1506.

    La huella de Coln en las Indias se confunde con los primeros pasos dela historia americana, y se esparce por todas las tierras que descubri,desde que el 12 de octubre de 1492 llegase a San Salvador. Las cuatro A n t i-llas Mayores, Cuba, Hait, Jamaica y Puerto Rico, formaron parte delCipango que l soara descubrir; y Antigua, Guadalupe, Dominica, Marti-nica, Barbados, Trinidad, San Vicente o Margarita son algunos de losnombres con los que bautiz a otras de menor dimensin, pero no carentesde importancia. Siendo sin duda La Espaola o Hait la que no slo disputaser la tierra que aloja sus restos, sino que tantas alegras como amarguras ledepar a l y a sus sucesores.

    TEMAS GENERALES

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  • Sus casas que no fueron suyas

    Al ser dudoso su origen, es difcil conocer la casa en la que vino al mundoel Almirante, si bien en Gnova existe una conocida como di Colombo. Otrotanto ocurre con el lugar de su fallecimiento. No se sabe con certeza el lugaren el que resida Coln en Valladolid, si bien se ha seguido el rastro de variosindicios. En las inmediaciones de la iglesia de la Magdalena existi una casaque, en el siglo XVIII, perteneca a una familia de apellido Coln, y por estarazn se identific como la que poda haber sido su residencia. Sin embargo,una vez derribada, en 1968 el Ayuntamiento decidi levantar otro edificio, queactualmente es sede del Museo-Casa de Coln. No obstante, se tienen fuertesindicios de que debi expirar en la hospedera del Monasterio de San Francis-co, en cuya iglesia fue enterrado.

    En Las Palmas de Gran Canaria existe la Casa-Museo de Coln, uno delos edificios ms emblemticos de la ciudad, antigua Casa del Gobernador,que el descubridor visit en 1492, durante su primer viaje, con el propsitode solicitar ayuda para el arreglo de la P i n t a. Erigida en el histrico barriode Vegueta, su destino se ha centrado en investigar y difundir la historia deCanarias y sus relaciones con Amrica. Otra ciudad canaria, San Sebastinde la Gomera, alberga tambin una Casa-Museo de Coln en el inmuebleen que el Almirante pernoct en la isla. Entre 1510 y 1514 su hijo Diego

    TEMAS GENERALES

    580 [Noviembre

    Castillo de El Morro (Cuba).

  • erigi en la ciudad de Santo Domingo el A l c z a r, conocido en aquellaciudad como de los Colones, que junto con la tumba son los dos testimo-nios ms relevantes del Descubridor y su familia en tierras americanas.

    Un gran hurto y algunas re c o m p e n s a s

    Coln muri ignorante de lo que haba descubierto, y la Historia lehurt su nombre al nuevo continente, cuyo hallazgo trasmut el camino porel que transitaba la Humanidad. Dos aos despus de la muerte del A l m i-rante, Martn Waldseemller dibuj un mapamundi con los pases recindescubiertos separados de Asia, inscribiendo en el gran continente del Sur,por primera vez, el nombre de Amrica en honor de Amerigo Ve s p u c c i .Hbil propagandista, Vespucci relat los viajes en que haba participadocon espaoles y portugueses, sin mencionar a los jefes de los mismosentre otros el propio Coln, lo que hizo pensar que era l quien loshaba dirigido. Por otra parte, fuera de Espaa no se conocan los viajes delAlmirante al golfo de Paria, lo que indujo a pensar que el gran naveganteslo haba descubierto algunas islas. Simn Bolvar, en alguna medida,quiso hacer justicia y bautiz con el nombre de Colombia a la nueva rep-blica americana, a cuyas costas, figura de proa de un vasto continente, sealleg Cristbal Coln en 1502.

    La geografa americana no ha sido muy prdiga con el patronmico deColn. Tenemos con estenombre una provincia yciudad en Panam, segundaen importancia de aquellarepblica y entrada atlnticadel canal interocenico; yciudades en A rgentina, Cuba,El Salvador, Mxico, Hondu-ras, Uruguay y Ve n e z u e l a .Puede decirse que en muchasciudades del mundo existenplazas, calles y edificios quemantienen viva la memoriadel Almirante, al haber sidobautizadas de una manera uotra con el nombre de Coln.

    Los monumentos msimportantes erigidos enhonor de Cristbal Coln

    TEMAS GENERALES

    2006] 581

  • proceden, en una gran mayora, de la segunda mitad del siglo X I X, siendomuchos de ellos grandes obras artsticas. En 1870 la emperatriz Eugenia deMontijo regal la estatua que hoy se erige en la ciudad panamea de Coln,que primeramente se haba colocado en la estacin del ferrocarril que unalos dos ocanos; el de Valparaso se inaugur en 1877; el monumento erigi-do frente al puerto de Barcelona data de 1887; en Gnova se le record conotro al celebrarse en 1892 el IV Centenario del Descubrimiento; y un aodespus se levantaron los de Venecia, Pava y el existente en la plaza quelleva su nombre en Madrid, erigindose en 1894 el de la capital mexicana,tan polmico como el de Caracas, que se construy dos aos antes. En 1901se coloc en Valladolid el magnfico monumento ubicado en el CampoGrande, que haba sido concebido para erigirse en La Habana, lo que no sellev a cabo como consecuencia de la independencia cubana. En el centrode los sevillanos Jardines de Murillo se instal uno en 1921, coronado porun gran len, apareciendo un simple rosetn casi invisible a los pies con laefigie del Almirante, lo que ha movido a que la poblacin hispalense sepregunte: y dnde est Coln?, a la par que responda con la chunga de

    TEMAS GENERALES

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    Repblica Dominicana.

  • aquella tierra, A Coln se lo comi el len. Dedicado a la Fe Descubri-dora, en 1929 se inaugur una impresionante escultura de 37 metros dealtura en Huelva.

    Y tambin en madera

    Las carabelas formanparte de la figura de Coln.Son como una epidermis demadera que cubre e l todocorpreo que imaginamos delAlmirante . Hablar de laP i n t a , la N i a y la S a n t aM a r a es hacerlo del 12 deoctubre de 1492 y del nave-gante que las condujo hastael Nuevo Continente.

    El 3 de agosto, mediahora antes del alba, Colndio orden de zarpar. Las tresnaves, una nao y dos carabe-las, impulsadas por la brisamatutina, tendieron las velasmientras que en la costa ungento las contemplaba hastaperderse en el horizonte. LaP i n t a y la N i a pertenecan aun grupo de gente de Palos, yla Santa Mara, as rebauti-zada despus de conocersecomo La Gallega o La Mari -g a l a n t e, era propiedad delsantanderino Juan de la Cosa. Hoy existen miles de modelos a escala redu-cida, repartidos en cientos de museos y casas particulares, producto de lamano de expertos modelistas navales o simples aficionados.

    Las principales reconstrucciones que han sido llevadas a cabo a tamaoreal son: la Santa Mara de la Comisin Espaola de 1892, presidida porCesreo Fernndez Duro, en la que trabaj tambin Rafael Monlen, reali-zada con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de Amrica y que,el capitn de fragata Vctor Concas condujo hasta el Nuevo Continente; laSanta Mara de Julio Guilln, construida en 1929 con motivo de la Exposi-cin Iberoamericana; y otra posterior de 1950, conservada durante muchos

    TEMAS GENERALES

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  • aos frente a las Atarazanas barcelonesas; la nao Santa Mara de JosMara Martnez Hidalgo, realizada en 1964 con motivo de la Feria Mundialde Nueva York; la carabela N i a de Etayo, con la que el navegante navarrorepetira en 1962 la derrota del primer viaje de Coln; y las naves del VCentenario, proyecto emprendido en 1983 por la Comisin del V C e n t e n a-rio en colaboracin con la Armada espaola, dirigida nuevamente porMartnez Hidalgo, que repitieron el viaje descubridor en el ao del quinien-tos aniversario. En la actualidad una fragata de la Armada espaola, de laserie F - 8 0, ostenta el nombre de la que fuera nao capitana en la gestad e s c u b r i d o r a .

    No ha tenido el mismo honor quien fuera su Almirante, ya que elnombre de Cristbal Coln no aparece en ningn buque de nuestra Marinade guerra, desde que se perdiese en aguas de Cuba el crucero acorazadoCristbal Coln, y siguiese la misma suerte el vapor C o l n, hundido inten-cionadamente para obstruir la entrada a San Juan de Puerto Rico: ambos enel transcurso de la Guerra Hispanoamericana de 1898. La Compaa Tr a s a-tlntica Espaola, en 1927, bautiz a la perla de su flota mercante con estenombre, teniendo tambin un trgico final al embarrancar el 25 de octubrede 1936 frente a la costa de las Bermudas, cerca de donde don Cristbalpuso por primera vez su huella en tierras americanas.

    TEMAS GENERALES

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  • N el momento actual, ante el proyecto de creacin de unaRed de Bibliotecas de Defensa, parece oportuno dedicarestas lneas a la que, para muchos, es una gran desconoci-da: la Biblioteca del Museo Naval de Madrid.

    Para comenzar he de decir que el Museo Naval, inte-grado en el rgano de Cultura e Historia Naval respon-sable de la proteccin, conservacin, investigacin ydivulgacin del Patrimonio Histrico, Cultural, Docu-

    mental y Bibliogrfico de la Armada, no slo es conocido como entidadveterana en la exposicin de temas martimos, sino tambin como lugar deinvestigacin histrica, ya que su Biblioteca lo convierte en uno de losimportantes depsitos bibliogrficos de Espaa abierto a investigadores detodo el mundo.

    Hay que tener en cuenta que la mayora de las bibliotecas de museos hannacido al mismo tiempo que los museos de los que dependen, pero y laBiblioteca del Museo Naval? Creo que la respuesta a esta pregunta podemosencontrarla haciendo...

    ...un poco de historia

    La idea de creacin del Museo Naval, proyecto ilustrado del siglo XVIII, sedebe a don Antonio Valds, secretario de Estado y del Despacho Universal deMarina e Indias desde 1787 hasta 1795, y est enmarcada en la creacinde una serie de centros educativos y cientficos para la formacin de oficiales,entre los que se encontraban: Real Compaa de Guardias Marinas (1717),Colegio de Ciruga de la Armada (1748), Observatorio Astronmico (1753),Depsito Hidrogrfico (1770) y Museo Naval (1792).

    Aunque Valds, cuyo mandato estuvo cuajado de excelentes iniciativas yactividades, materializase su creacin, sta es consecuencia de la reestructura-

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    EL FONDO BIBLIOGRFICO DELMUSEO NAVAL DE MADRID:

    UN TESORO ESCONDIDO

    Carmen TORRES LPEZTitulada superior de la Administracin

  • cin de la Real Armada y del afn de conocimiento de las primeras promocio-nes de guardias marinas, entre los que destac Jorge Juan que, en 1748, seracomisionado durante ao y medio a Inglaterra con el fin de conseguir infor-macin sobre la enseanza nutica que all se imparta y adquirir los libros einstrumentos nuticos y cientficos que le fuera posible; esa misma misinsera llevada a cabo por Antonio de Ulloa un ao despus.

    Tanto los libros como los manuscritos, mapas y cartas e instrumentosnuticos, una vez cumplida su funcin profesional, seran ordenados y conser-vados en un centro musestico.

    El proyecto cuaj en 1792 en un Real Decreto: El Rey tiene resuelto esta -blecer en la nueva poblacin de San Carlos un Museo de Marina que, a msde la Biblioteca General, rena todas las Ciencias Naturales que son necesa -rias para la completa instruccin del Cuerpo de la Armada y consiguienteutilidad en ellas...

    Para albergar el Museo se pens en uno de los edificios proyectados en lapoblacin de San Carlos, donde se encontraba la Direccin General dela Armada, que se destinara a biblioteca y exposicin de instrumentos nuti-cos, modelos de barcos...

    De esta forma se comision al capitn de navo Mendoza de los Ros avarios pases europeos para adquirir material, libros e instrumentos para elnuevo museo.

    Pero la sustitucin de Valds al frente del Ministerio y los acontecimientospolticos y militares por los que atraves Espaa en el primer tercio del si-glo XIX imposibilitaron el proyecto.

    El material destinado a la Biblioteca pas a formar parte del Depsito Hidro-grfico; y los instrumentos cientficos pasaron al Observatorio de Marina; en esemomento los caminos del Museo Naval y su Biblioteca se bifurcaron, pues stasigui en dicho Depsito, donde fue incrementndose y especializndose.

    La idea de Museo Naval renace casi medio siglo despus, inaugurndose el19 de noviembre de 1843 en la sede del Palacio o Casa de los Consejos, en laactual calle Mayor; trasladndose a la Casa del Platero en 1845 y posterior-mente al Palacio de los Ministerios, antigua casa de Godoy, en 1852, en dondepermaneci hasta 1930.

    Se inicia una nueva etapa de la historia del Museo. Por un Real Decreto de25 de septiembre de 1856 se dispone su organizacin en 3 secciones: Bibliote -ca General, Armas y Modelos, y tiles de Guerra, y en su artculo 2 dice: sereunirn en la Biblioteca del Museo Naval todos los libros, manuscritos,cartas y planos que existen en el Ministerio del ramo, Depsito Hidrogrfico,Observatorio Astronmico de San Fernando y dems establecimientos marti -mos; exceptuando los que sean necesarios para el uso y servicio de losmismos...

    Sin embargo, en 1908, el Depsito Hidrogrfico desaparece y sus cometi-dos son transferidos a la recin creada Direccin General de Navegacin y

    TEMAS GENERALES

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  • Pesca, instalada en el edificio que haba pertenecido a la Direccin de Hidro-grafa en la calle Alcal; cuando este edificio fue cedido en 1932 al Ministeriode Instruccin Pblica y Bellas Artes, los valiosos fondos bibliogrficos delo rganismo que componan su Biblioteca quedaron all sin ser adscritos adepartamento alguno.

    El almirante Julio Guilln, por aquel entonces capitn de corbeta y directordel Museo, basndose en el Real Decreto de 1856 reclam dichos fondos.

    En 1931 el Museo se traslad al nuevo edificio del Ministerio de Marina,hoy Cuartel General de la Armada, incorporndose en 1932 a su Biblioteca lasobras sobre ciencias nuticas y viajes, en un nmero aproximado de 2.500 vo-lmenes, recuperados del extinguido Depsito Hidrogrfico.

    El fondo bibliogrfico

    La Biblioteca del Museo Naval es una biblioteca especializada en HistoriaMartima, y hoy su valioso fondo est constituido por 27.000 volmenes,desde el siglo XV hasta la actualidad.

    TEMAS GENERALES

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    Depsito del fondo bibliogrfico. (Museo Naval, Madrid).

  • Segn Hugo ODonnell (1992), desde los valiosos incunables hasta lasltimas publicaciones, tratadistas de Navegacin, Artillera, ConstruccinNaval, Orgnica, Tctica, Poltica, Cartografa, Arquitectura, Fortificacin,Ingeniera, Numismtica, Meteorologa, Arte, Literatura, Herldica, Genealo-ga... que han analizado temas o personajes histricos del mbito naval omartimo, estn representados en ella formando la ms importante coleccinde esta especialidad que existe en nuestra patria.

    El fondo bibliogrfico est formado, bsicamente, por 18.000 monografasy 6.000 folletos especializados en materias como: historia martima y de lanavegacin, historia de los descubrimientos, astronoma e instrumentos cient-ficos aplicados a la navegacin, cartografa nutica, construccin naval, arti-llera y armas.

    A l b e rga acontecimientos histricos tan importantes como el Descubri-miento de Amrica, batallas tan significativas como la de Lepanto o la deTrafalgar, guerras tan trascendentes como la de la Independencia...

    La coleccin de libros raros, constituida por 550 ejemplares, cuenta conseis incunables sobre Astronoma (siglo XV), todos ellos impresos en Venecia,siendo el ms antiguo la A s t ro n o m a de Alchabitius, interpretada por JuanHispalense e impreso por Ratdolt en 1482, obra de la que en Espaa slo exis-ten cuatro ejemplares.

    TEMAS GENERALES

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    Alfonso X, rey de Castilla: Tabule Astronomice Alfonsi Regis Venetys: opera el arte mirificaviri solertis Iohannis Hamman de Landoia dictus Herzog Curaque sua non mediocri:

    impression e complete existunt felicibus astris, 1492. Existe una primera edicin de 1483.

  • De la misma imprenta veneciana, datado de 1484, es Liber QuadripartitumCentiloquium cum Commentatum Albohazen Haly de Claudio Tolomeo, ascomo Sphera Mundi de Juan de Sacrobosco, y Theoricae Novae planetarumde Georgius Purbachius, ambos impresos en 1485.

    Entre dichos incunables, ediciones realizadas desde la invencin de laimprenta hasta principios del siglo X V I, son de destacar las famosas Ta b l a sastronmicas de Alfonso X el Sabio, impresas en 1492, que han constituido lapieza del mes del Museo Naval en abril de 2005 y que han sido y son objetode solicitud de prstamo temporal para exposiciones nacionales e internacio-nales realizadas por distintas instituciones.

    La Biblioteca del Museo Naval posee, adems de esta segunda edicin delas Tablas, tres ejemplares ms editados en fechas posteriores.

    El Astrolabum planum in tabulis ascendens de Johannes Angelus, impresopor Iohannen Emericun de Spira en 1494, constituye el sexto incunable perte-neciente a la coleccin de raros, y de esta edicin tan slo se conocen esteejemplar y otro que se encuentra en la Biblioteca Nacional.

    No hay que olvidar que los incunables dedicados a la Astronoma yGeografa constituyeron en su momento histrico el bagaje cultural de loscosmgrafos que se preocuparon de la forma de la tierra y su situacin en elcosmos a principios de la Edad Moderna.

    En esta coleccin son de destacar, tambin, las obras de Nutica y Navega -cin relacionadas con la Casa de Contratacin de Sevilla. Los primeros librosde navegacin de la Casa fueron concebidos como libros de texto para enseara los pilotos los rudimentos tcnicos del arte de navegar pero, aunquepretendan ser muy sencillos y asequibles, con el tiempo fue necesario aadir-les una dosis de ciencia.

    Estas obras se conocan como Regimientos de navegacin y solan tener, alfinal, un D e rro t e ro . G u i l l ndeca que eran Tr a t a d i t o smenos farragosos... y ms alalcance de los pilotos y practi-cones a quienes iban dirigi-dos. Sin embargo, la parteterica de la nutica, en la quese abordaban cuestiones denavegacin especulativa, sedenominaba Tratado de laEsfera.

    El primer tratado espaolde navegacin fue la obraSuma de Geographia d eMartn Fernndez de Enciso,publicado en Sevilla en 1519;

    TEMAS GENERALES

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    Angelus, Johannes: Astrolabum planum in tabulisascendens. Impressum Venteis: per Johanne Emeri-

    cum de Spira alemanuz, 1494.

  • segn Navarrete (1851) fue la primera obra que intent traducir a reglas elarte de navegar.

    A Fernndez de Enciso le seguiran autores de la talla de Chaves y Francis-co Faleiro, cuya obra, Tratado de la Esphera y del arte de marear, publicadaen 1535, estaba compuesta de una parte terica: El tratado de la esfera y unasegunda parte que responde a los Regimientos.

    Pero, segn Lpez Pieiro, fue con las obras Arte de navegar de Pedro deMedina (Valladolid, 1545) y Breve Compendio de la sphera y de la arte denavegar de Martn Corts (Cdiz, 1551) con las que se inici una poca radi-calmente distinta en la historia de la literatura nutica, superando el nivel derecetario prctico o de manual escolar propio de los textos anteriores.

    Tambin son de destacar Juan Escalante de Mendoza con su Ytinerario den a v e g a c i n (1575), que constituye un verdadero regimiento de navegacin,junto a Rodrigo Zamorano con su Compendio de la arte de navegar, publica-do en Sevilla en 1581, y Diego Garca de Palacio, con su Instruccin nuticaen 1587.

    En esta coleccin nos encontramos con libros del siglo XVI al XVIII, aunquems de la mitad de la misma fueron impresos en el XVII.

    Entre los autores ms destacados se puede citar: Apiano, Hoste, Njera,Nunes, Ramusio, Seixas y Lovera, Garca de Cspedes, Pedro de Syria,Andrs de Poza...

    TEMAS GENERALES

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    Fernndez de Enciso, Martn: Suma de Geographia que trata de las partidas y provincias delmundo, as mesmo del cuerpo sperico. Sevilla: por Jacobo Croberger, 1519.

  • Los trabajos de todos ellos constituyen en la actualidad una de las joyasms apreciadas de la Biblioteca del Museo Naval de Madrid.

    Asimismo, la Bibliotecacuenta con una coleccin depublicaciones peridicas espe-cializadas, algunas de ellas delos siglos XVIII y XIX; un totalde 540 ttulos de revistas deperiodicidad regular.

    En la actualidad la adquisi-cin de los fondos bibliogrfi-cos se efecta a travs dedonaciones y compras, comoya se haca en 1845 segnconsta en el fondo documentaldel Archivo del Museo, siendola adquisicin por derechos dereproduccin y exposicinmucho ms reciente.

    TEMAS GENERALES

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    Chaves, Jernimo de: Chronographia o Repertorio de los tiempos. Sevilla: en casa de Juan deLen, 1548. Entregado a la Biblioteca del Museo Naval por Martn Fernndez de Navarrete enjulio de 1804. El contenido de la obra versa, bsicamente, sobre Astrologa y contiene el calen-

    dario romano.

    Lavanha, Juan Bautista: Regimento nutico. Lisboa:en casa de Simo Lopez, 1595.

  • El fondo de la Biblioteca se encuentra informatizado y la consulta delmismo puede ser realizada en la sala de consultas, a travs de bases de datos,ficheros manuales y catlogos publicados.

    Finalmente la escasa difusin de los fondos se intenta revitalizar mediantela elaboracin de una serie de productos documentales, como folletos, listasde adquisiciones, bibliografas temticas que informen de la totalidad e infini-ta variedad de documentos que se conservan en la Biblioteca del Museo, ar-tculos publicados en revistas especializadas.

    Por otra parte, el fondo antiguo se da a conocer a una gran cantidad depblico nacional e internacional a travs del prstamo temporal que el Museohace del mismo a exposiciones realizadas tanto por instituciones pblicascomo privadas.

    Pero esto no es suficiente y as lo demuestran el poco conocimiento y laescasa informacin que sobre este fondo bibliogrfico se tiene, as como suubicacin y acceso, que hacen que se le considere un tesoro escondido.

    Sin embargo, es de esperar que, una vez puesto en marcha el proyecto deRed de Bibliotecas de Defensa, este tesoro sea reflotado y conocido portodos.

    BIBLIOGRAFA

    Biblioteca Nacional (1988-1990): Catlogo general de incunables en bibliotecas espaolas. Madrid.Ministerio de Cultura.

    FE R N N D E Z DU R O, C. (1996): Disquisiciones nuticas. MINISDEF/Instituto de Historia y CulturaNaval, Madrid. Vol. IV (reprod. facs. de la de 1878 que se encuentra en el Museo Naval).

    FERNNDEZ DE NAVARRETE, M. (1846): Disertacin sobre la Historia de la Nutica. Madrid: Vda. deCalero.

    FERNNDEZ DE NAVARRETE, M. (1851): Biblioteca martima espaola. Madrid: Vda. de Calero.GUILLN TATO, J. (1943): Europa aprendi a navegar en libros espaoles. Barcelona: Oliva.GUILLN TATO, J. (1958): Los libros de nutica en los aos del Emperador (1517-1558). REVISTA

    GENERAL DE MARINA, octubre, 481-509.L P E Z PI E R O, J. M. (1979): El arte de navegar en la Espaa del Renacimiento. Barcelona: ed.

    Labor.MARTN-MERS VERDEJO, M. L. (1993): Los Regimientos de navegacin de la Casa de la Contrata -

    cin. Obras espaolas de nutica relacionadas con la Casa de Contratacin de Sevilla. Exposicinconmemorativa del bicentenario del Museo Naval (1792-1992). Madrid. Museo Naval.

    ODONNELL Y DUQUE DE ESTRADA, H. (1992): Las joyas del Museo. Madrid. Museo Naval.PULIDO ORTEGA, I. (1992): El Museo Naval. Madrid. Museo Naval.TORRES LPEZ, C. (2003): La labor cientfica de la Casa de Contratacin de Sevilla. Madrid. Conse-

    jera de Educacin de la Comunidad de Madrid/ Museo Naval.TO R R E S L P E Z, C. (2005): El poder naval del siglo X V I I I y Trafalgar en el fondo bibliogrfico del

    Museo Naval de Madrid. Boletn Informativo para Personal Cuartel General de la Armada,nmero extraordinario.

    TORRES LPEZ, C. (2006): Los enigmas del Almirante: navegando por la historiografa colombina.Boletn Informativo para Personal. Cuartel General de la Armada, 111, pp. 31-35.

    YR I B A R R E N MU O Z, M. (2004): Las nuevas Bibliotecas Militares. Boletn de la ANABAD, 1-2,2 5 9 -270.

    TEMAS GENERALES

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  • L l7 de septiembre de l863, y cuando todava poda rendirmuchos servicios a Espaa pues slo contaba con cuarentay siete aos, fallece en Cdiz el capitn de navo donCarlos Chacn y Michelena, primer gobernador generalefectivo de las islas espaolas del golfo de Guinea ycomandante de la Divisin Naval, cuya llegada y asenta-miento marca la continuidad histrica de Espaa en lasque fueron sus ltimas provincias ecuatoriales. No obstan-

    te, Chacn permanece en la nmina de los marinos olvidados, pues su figuraha sido escasamente estudiada y su obra no ha sido valorada justamente en elcorto periodo de tiempo en que realiza la misin encomendada; pero precisa-mente al celo desplegado en el desempeo de la misma y a la eficacia de susresultados se debi la atencin que al fin, despus de aos de casi indiferenciay olvido, puso el Gobierno en los territorios espaoles de Guinea, y que setraduce en el primer estatuto orgnico de ODonnell, en el que se dispone unanueva organizacin gubernativa que va a llevar aparejado el relevo deChacn, al disponerse tenga la categora militar de brigadier o coronel lapersona designada para regir y dirigir aquellas posesiones.

    Estas modificaciones legislativas hacen que el periodo de mandato delgobernador Chacn quede reducido desde la fecha de su toma de posesin27 de mayo de l858 a la de su entrega el l de septiembre de l859, ya quetres das antes ha llegado su sustituto, el brigadier Gndara. Por otra parte,asume el mando de la Estacin Naval, creada para tenientes de navo de prime-ra, el oficial de dicha clase y empleo don Ignacio Garca de Tudela, que tambinaos ms tarde llegar a ser gobernador general y que es uno de los personajesms interesantes y decisivos de la obra espaola en el frica Ecuatorial.

    Revisemos siquiera brevemente, dentro del plan expositivo de este trabajo,el ambiente con que se prepara la expedicin de la que va a ostentar el mando

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    LA MARINA EN GUINEAECUATORIAL: CARLOS CHACN,

    GOBERNADOR DE LACONTINUIDAD HISTRICA

    Jos CERVERA PERYGeneral auditor

  • Chacn, con sus ms inmediatos resultados y esperanzadoras consecuencias yel esquema biogrfico de este primer gobernador efectivo de Guinea, en elque se inicia una ininterrumpida proyeccin histrica de la accin y aporta-cin hispana en la misteriosa y desconocida frica de nuestros abuelos.

    El ambiente para una nueva expedicin al golfo de Guinea

    La Crnica Naval de Espaa es, a mitad del siglo XIX, una publicacin deimportancia no slo en el mbito marinero, sino en el poltico. Dirigida por elbrigadier don Jorge Lasso de la Vega, hombre experto en las vicisitudes colo-niales, que form parte de la comisin nombrada para estudiar los resultados yconsecuencias de la expedicin Lerena, es la publicacin que con mayor aten-cin y entusiasmo patrio trata de nuestras posesiones en Guinea; aboga por suefectiva y justa ocupacin definitiva en el ejercicio de unos derechos irrenun-ciables y trata de sacar de la abulia e indiferencia a una gran parte de laopinin pblica espaola, bastante desengaada y desencantada por aconteci-mientos anteriores. Y es esta revista la que nos da una tnica exacta y puntualdel ambiente que existe para el desarrollo de esta definitiva expedicin que hade autentificar de una vez para siempre la plenitud y afirmacin de los dere-chos espaoles en el golfo de Biafra, a pesar de que todos estos temas sontratados con meditada circunspeccin y exquisito tacto para no herir suscepti-bilidades ni levantar suspicacias, ya que en las publicaciones de esta revista enlos aos de l855 a l857 se seala que al menos por el Ministerio de Marina yen la parte de accin que le compete, se estn adoptando disposiciones, entreellas algunas dirigidas al reconocimiento de la parte hidrogrfica de la isla deFernando Poo, y al estudio de los productos aplicables a la construccinnaval, adelantando que el buque proyectado para el estacionamiento es elVasco Nez de Balboa, que har bsico en aquellas aguas el establecimientode un apostadero para sostener el comercio y fomentar el desarrollo de aque-llos territorios.

    Estas noticias bien dosificadas y quien sea curioso de comprobarlaspodr confirmarlo, emitidas siempre con prudente optimismo, comienzan acrear un agradable clima de expectacin en la opinin pblica espaola,a quien el estado de abandono y casi olvido de aquellas islas parece incom-prensible, pues tras la expedicin de Lerena en l842, de indudables frutos yaconsejables experiencias, la confusin poltica del pas y los egostas intere-ses personales de algunos polticos de relieve han impedido todo asentamientoreal y definitivo que sin duda se hubiese conseguido con la proyectada segun-da expedicin, cuyo mando se haba confiado nuevamente al avezado marinogaditano; y solamente y con mucha menor trascendencia pudo llevarse a cabola expedicin de l845, compuesta por la corbeta Venus y el bergantn Nervin,buques que efectivamente visitaron aquellas aguas de paso y a la ligera, sin

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  • que quedase otra huella de suvenida que unos cuantosmuertos y la memoria queaos ms tarde publicara elseor Guillemard de Aragn.

    Por eso, cuando la inquie-tud nuevamente comienza acrear un estado de alarma, elGobierno decide la nuevaexpedicin, que ya no ser unsimple ensayo exploratorio,sino de asentamiento definiti-vo, mandando se apreste parasalir el vapor Vasco Nez deB a l b o a , y su comandante, elcapitn de fragata don CarlosChacn, asuma a su llegadael mando y gobierno de aque-llas islas, para lo cual estinvestido del nombramientode Gobernador General porReal Orden del Ministerio deUltramar (Primera Secretarade Estado) de fecha 30 demarzo de l858 y en la que ennombre de S. M. la reina Doa Isabel II refrenda la disposicin el ministroIstriz.

    Y a pesar del escepticismo y la indiferencia propia de la poca, la expedi-cin despierta un notable inters informativo, y de ella se ocupan algunosperidicos que no regatearon sus elogios al Ministerio de Marina como princi-pal impulsor de la empresa. As, en un interesante artculo publicado por larevista La Amrica, se reproducan y mencionaban la mayor parte de los suce-sos y circunstancias concernientes a las islas guineanas, tratando de despertarun sano entusiasmo nacional en la obra que a Espaa le tocaba representar.Este toque de atencin trascendi allende las fronteras, pues en la publicacinfrancesa Le moniteur de la Flotte del 11 de abril de l858 puede leerse un largoartculo destinado a dar la noticia de la expedicin; al referirse a las disposi-ciones del Gobierno con respecto a ella, muestra su inquietud y recelo de queel buen resultado de la misin convierta a los espaoles en dueos de unaposesin muy ventajosa en la costa occidental de frica, donde hace algunosaos se dirige con grande actividad el comercio europeo.

    Todo esto de una parte, y de otra la indignada y justa reaccin contra unanueva impertinencia inglesa aireada por la prensa con cierto retraso, de que

    TEMAS GENERALES

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    Capitn de navo don Carlos Chacn y Michelena.(Annimo espaol. Escuela de Guerra Naval, Madrid).

  • el representante ingls en la Corte de Espaa, Lord Howen, haba dirigido unanota al Gobierno vetando el nombramiento de un comerciante espaol para eldesempeo del puesto de gobernador de aquellos territorios apoyaron eimpulsaron la formacin y puesta a punto de esta importante misin navalque, integrada por el vapor Vasco Nez de Balboa, bergantn Gravina, goletaCartagenera y urca Santa Mara, zarpa de Cdiz el l9 de abril de l858 bajo elmando del capitn de fragata y gobernador general don Carlos Chacn yMichelena.

    Noticia biogrfica del gobernador Chacn

    El a su muerte capitn de navo don Carlos Chacn y Michelena, cuya hojade servicios hay que leer detenidamente, es un tpico marino del siglo XIX, quea su competencia y hombra de bien une la bizarra para el combate y la fideli-dad absoluta en el cumplimiento del deber; y sobre todo, virtud estimabilsimaen la confusa poca que le toc vivir, es ajeno a toda bandera o partidismopoltico por el que se malograron tantas magnficas individualidades. Y bienpuede decirse que tuvo muy cercano el buen ejemplo, pues desde tempranaedad, antes de su ingreso en la Armada, es hurfano del teniente de navo donFrancisco Chacn, superviviente del combate de Trafalgar a bordo del navoPrncipe de Asturias, oficial destacado en el sitio de Cdiz cuando la guerracontra Napolen, herido gravemente en las batallas de Ciudad Real y Talavera

    TEMAS GENERALES

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    Vapor Vasco Nez de Balboa.

  • y muerto a la edad de treinta y tres aos en acto de servicio en el naufragio delnavo San Telmo. En el informe que el director de la Armada don Juan Villavi-cencio acompaa a la instancia del futuro guardia marina, solicitando de lamerced real plaza de gracia para su hijo, se hace constar que el malogrado donFrancisco Javier era de muy buena conducta y leal servidor del Rey, porcuyas circunstancias y los servicios prestados estima el general Villavicenciode que tomando S. M. lo expuesto conceda a su hijo la plaza que para l soli-cita, como hijo hurfano de padre muerto en accin de guerra.

    Ya en posesin del nombramiento de guardia marina, y ms tarde con lapatente de oficial, Chacn embarca en los navos Hroe, Restauracin, Martey la fragata P e r l a, afecta a la Divisin Naval del Cantbrico. Son aos deluchas internas y entre hermanos, en que Espaa se desangra sobre s misma.Aos de combates, privaciones y sacrificios, pero tambin de forja y esperan-za para tiempos mejores. Y como el joven Chacn demuestra especialescondiciones para el estudio, solicita y se le concede formar parte de los inci-pientes batallones de artillera de la Armada, donde alcanza el grado deteniente. Ms tarde volver a la Armada, y nuevos buques y navegaciones porlos mares costeros y de ultramar engrosarn los casilleros de su hoja de servi-cios. La Guerra Civil est en todo su apogeo, y ha de participar en diversasacciones en el norte y Catalua sobre las cubiertas y puentes de los navosbatidos por el fuego y por el plomo.

    Pero tambin habr de desempear importantes cometidos en tierra; entreellos, la Ayudanta del Colegio de Aspirantes de Marina, cargo que desempeacon especial tacto y eficacia. Pero su vocacin le lleva nuevamente a bordo de

    TEMAS GENERALES

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    Fragata blindada Victoria.

  • los buques, entre ellos la fragata Isabel II, el mando del falucho G a l g o, elvapor correo de ultramar C a l e d o n i a y el vapor I b e r i a. No le ser tampocoajeno el mando del vapor Ve l a s c o, hasta que es promovido a capitn de fragataen l856. Tras una breve permanencia al frente del Detall del Colegio Naval deCdiz, es nombrado comandante del vapor Don Antonio de Ulloa, de dondepasa al mando del Vasco Nez de Balboa, buque en el que habr de desempe-ar la ms importante y honrosa misin de su vida militar y de la que se cono-cen sobradamente la dedicacin y el celo con que la lleva a cabo.

    Tres acontecimientos importantes se producen en la vida de don CarlosChacn a su regreso de Guinea; su ascenso a capitn de navo a finales del859, su nuevo nombramiento de capitn del puerto cubano de Crdenas y laconcesin de la encomienda de la Real Orden de Carlos III en recompensa alos tiles y excelentes servicios prestados al frente de su mandato en la Esta-cin Naval de Fernando Poo y gobierno general de los territorios de Guinea.Pocos aos ms tarde, minada y quebrantada su salud por el esfuerzo y sacrifi-cio de su agitada vida, y cuando recientemente se le haba concedido un nuevoe importante mando con la comandancia de la fragata Victoria que se cons-trua en Inglaterra, fallece en Cdiz, dejando tras s honda huella de pesar enel Cuerpo del que tanto orgullo sinti en pertenecer y al que honr con el ejer-cicio de las altas y excepcionales cualidades que adornaron su vida militar.

    Una obra eficaz y una continuidad histrica

    De la obra poltica y de colonizacin del gobernador Chacn en los territo-rios espaoles del golfo de Guinea nos han quedado bastantes referencias,tanto en un interesante libro publicado por el entonces teniente de navo JuanJos Navarro como en amplios y documentados estudios de diversos autores einvestigadores. De ellos pueden deducirse importantes conclusiones siempredignas de ser tomadas en cuenta.

    En primer lugar, es evidente que esta expedicin tiene un autnticocontenido de validez y vigencia, ya que apenas fueron tomadas las primerasmedidas por el gobernador Chacn a su llegada a Fernando Poo stas atraenla inquietud y protestas inglesas en su Parlamento. As, ante la orden deexpulsin de los misioneros baptistas como opuestos a la legislacin espa-ola en materia religiosa, el diputado Shafton plante una interpelacin alsecretario de Negocios Extranjeros, Fitzgerald, solicitando aclaracin sobresi Fernando Poo a su imaginativo y fantstico juicio, estacin naval ingle-sa iba a ser reconocido por Inglaterra como parte de los dominios deEspaa, a lo que el propio Fitzgerald honestamente respondi que FernandoPoo no haba pertenecido jams a la corona de Inglaterra, aunque no por esodejaba de ser sometida la alocucin del gobernador espaol a examen delGobierno ingls.

    TEMAS GENERALES

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  • Chacn a su llegada tuvo un detalle alta y significativamente diplomtico,cual fue confirmar como teniente gobernador a quien ejerca el ttulo anombre de Espaa, el holands Juan Lyslangler; y fue un acierto la medida,pues Ly s l a n g l e r, descendiente de un clebre comerciante de Amsterdam, dequien deca el famoso almirante holands Van Tromp que era bravo ciudada-no y buen cristiano, gozaba de un buen ambiente y respeto entre los naturalesde la isla, y al igual que el ingls Beecrof, nombrado por Lerena y muerto enl854 cuando estaba a punto de partir mandando la expedicin que habra deexplorar el ro Nger, haba ejercido el gobierno con prudencia, mesura y,sobre todo, salvaguardando en lo posible los derechos hispanos, que lospropios gobernantes espaoles en esos aos pareca queran desconocer.

    Don Carlos Chacn realiz durante su mandato notables obras, tanto dergimen interno como la instalacin del hospital, hermoso edificio al decirde las crnicas de la poca y la transformacin y urbanizacin del caminode acceso de la playa a la ciudad y el primer censo efectivo de la poblacincomo de proyeccin exterior y asentamiento, poniendo fin a la luchas internasentre los reyezuelos bengas Boncoro II y Munga, nombrando a este ltimogobernador de Corisco y haciendo que los bengas de cabo San Juan recono-cieran como jefe a Boncoro II, renovando el acto de sumisin a Espaa deaquellos territorios comprendidos entre ro Campo y cabo San Juan, y anexio-nando a peticin de los propios indgenas el territorio de Maciqui con expedi-cin de carta de nacionalidad espaola a su jefe tribal. Sobre este importantesuceso existe un informe remitido el 20 de noviembre de l858 por el goberna-dor Chacn al Ministerio de la Guerra y Ultramar, en el que trasmite la infor-macin con la que el comandante del bergantn G r a v i n a le da cuenta haberrealizado la comisin ordenada en cabo San Juan, habiendo expedido carta denacionalidad al jefe Maciqui, que lo solicitaba con el mayor tesn y que subia bordo del Gravina introducido por Boncoro; y con ello, los seis pueblos delcitado rey, situados al interior de cabo San Juan y como a seis leguas distantesde los de Boncoro, se convirtieron en espaoles entre las mayores demostra-ciones de jbilo y entusiasmo. Este informe de Chacn mereci la satisfacciny complacencia de S. M. en escrito de la Direccin General de Ultramar y laaprobacin de todo lo realizado por el marino gobernante.

    Y desde aquella fecha hasta la declaracin de independencia de la nuevaRepblica de Guinea Ecuatorial, la continuidad histrica de la obra espaolaen Guinea, en la que la Armada tuvo tanta parte, y la presencia y permanenciade sus gobernadores, la mayor parte de ellos marinos, fue un hecho ininte-rrumpido. Hombres de diferente talante y naturaleza, de diversos criterios ydiferentes concepciones, pero unidos por el denominador comn del afn deservir a Espaa, continuaron consolidando la obra que un da emprendiera donCarlos Chacn y Michelena.

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  • 600 [Noviembre

    Corbeta Atrevida a vista de pjaro. (Foto: R. Martnez-Caavate).

  • A figura de Luis de Requesens y Ziga (Barcelona 1528-Bruselas 1576) ofrece unas relevantes aportaciones a laestrategia martima del reinado de Felipe II, y por tanto ala historia naval espaola, que sin embargo tal vez no sonsuficientemente conocidas. As, la dedicacin de don Luisa relevantes tareas diplomticas y gubernativas hace queel inters sobre su figura se centre ante todo en sus vicisi-tudes polticas como embajador en Roma y gobernador

    general de los Pases Bajos, mientras que la propia discrecin del personaje enla campaa de Lepanto hace pasar relativamente desapercibida la trascenden-cia de su contribucin a este magno triunfo. Sin embargo, tanto en el escena-rio mediterrneo como en el teatro de Flandes los dos grandes puntos dereferencia espaoles en Europa nos ha dejado Requesens su huella comohombre que aunaba capacidad estratgica y visin martima, doble cualidadque, ciertamente, no ha sido tan comn en la historia de Espaa como hubierasido de desear.

    Lepanto. El papel de Requesens

    Este aristcrata barcelons, fruto de un enlace cataln-castellano, era bienconocido de Felipe II por su comn educacin infantil en la Corte de Carlos V.Su experiencia martima se inicia a los 25 aos cuando, en concepto decomendador mayor de la orden de Santiago en Castilla, organiza la construc-cin en las Atarazanas barcelonesas de la escuadrilla de galeras que estaOrden destinaba a la lucha anticorsaria, y se pone al frente de la misma comosu capitn general, operando a lo largo de las costas catalanas y valencianas(1554-1556). La amistad y la confianza que el rey le profesaba se reflejaronen su etapa como embajador en Roma (1563-1568), donde don Luis demostrexcelentes cualidades diplomticas e influy notablemente en la eleccin del

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    LUIS DE REQUESENS,UNA ESTRATEGIA NAVAL

    PARA FLANDES

    Arturo CAJAL VALEROUniversidad del Pas Vasco

  • nuevo pontfice Po V e lfuturo impulsor de la SantaLiga contra el turco, consi-derada muy positiva para losintereses espaoles. La altaestima del monarca por Re-quesens se vio as ratificadacon vista a futuras empresas, yla ms inmediata de ellas iba aser la Lugartenencia generalde la Mar junto a don Juan deAustria.

    En efecto, habiendo desig-nado a su hermanastro para elcargo de capitn general de laMar (jefe del conjunto delas escuadras hispanas en elMediterrneo), Felipe II vio endon Luis el hombre idneopara ejercer como 2. jefe yprincipal asesor en realidad,y en virtud de instruccionessecretas, autntico tutor delinexperto joven, puesto quereuna cualidades de prudencia

    y buen juicio, virtudes diplomticas, experiencia marinera en este mar y unarespetada condicin nobiliar. El padre March ya puso de relieve, con todoacierto, la trascendencia del papel que el rey encomend a Requesens enmarzo de 1568, y el cual le sera ratificado dato muy sintomtico en juniode 1571 para la campaa de la Santa Liga contra los turcos: todo lo quehubiera que despacharse por escrito deba llevar la firma tanto del capitngeneral como la suya; y ms todava, de acuerdo a una instruccin reservadaadjunta, todo lo que se ordenare e hiciere deba ser con su acuerdo, sin poderdon Juan apartarse de l de ninguna manera y, en caso de que se apartara algu-na vez de su parecer, le facultaba para hacer discretamente las diligencias quecreyera convenientes y para acudir a su regia autoridad todo ello, porsupuesto, sin demostraciones pblicas y guardando la consideracin que a suhermanastro se deba. En junio de 1571 la confianza del monarca en Reque-sens se mantiene intacta y le designa como una de las tres personas, con lva-ro de Bazn y Juan Andrea Doria, que deben prestar su consentimiento a ladecisin de presentar batalla, mantenindose, adems, la orden de que el capi-tn general no poda expedir ni firmar disposicin ninguna sin la previa revi-sin y aquiescencia de Requesens.

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    Luis de Requesens.

  • El comendador mayor ejerci efectivamente esta tutela durante toda lacampaa de Lepanto, con discrecin y tacto (de ah que aquella haya pasadorelativamente desapercibida), que no impidieron sin embargo el disgusto deun don Juan herido en su amor propio. La prevista tutora sobre las decisionesdel capitn general no se qued en papel mojado, sino que fue ejercida efecti-vamente por el cumplidor y recto don Luis, como se comprueba en carta delpropio Juan cuatro das despus de la victoria de Lepanto, afirmando quehonraba al comendador mayor pero que viva muy desgraciado por el exce-so de celo y demasiada severidad con que a su juicio ejerca su papel trata-ban los dos juntos infinitas materias, que no resuelvo sin l, y ya no podahacer ms, deca, para darle gusto, sino dejndole todo el carg o .Requesens, por tanto, no fue slo el 2. jefe de las escuadras de Felipe II enLepanto, y uno de los principales asesores del capitn general, sino alguienque dio su visto bueno a todas y cada una de las decisiones de la campaa. Nose pretende con ello restar mrito a don Juan, que fue sin duda trascendente,porque gracias a su carisma como persona real, su acierto poltico, y su deci-dida voluntad de lucha se pudieron superar las dificultades internas de lacoalicin; el buen tiento de don Juan fue sin duda poltica y moralmente deci-sivo para que esta heterognea flota hispano-papal-veneciana se presentara enLepanto con unidad y disciplina, a diferencia de los precedentes negativos dePreveza (1538) y la fallida campaa de 1570.

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  • Se ha afirmado en ocasiones que el victorioso combate del golfo de Lepan-to tuvo lugar a pesar de la oposicin de Requesens. Se trata de un rumor quefue esparcido en los meses posteriores al triunfo, y que el propio don Luisatribuy a algunas personas deseosas de acaparar los merecimientos de lavictoria. Lo cierto es que en el consejo espaol celebrado la vspera de la bata-lla, lvaro de Bazn propuso la idea de llegar hasta la entrada del golfo yesperar all al enemigo, mientras que Requesens se mostr partidario de hacer-le salir ms afuera y esperarle en la isla de Petela, pues tema all una trampa,y recelaba, adems, que se estuvieran subvalorando los efectivos de la flotaturca (como as pudo comprobarse, en efecto, en el momento del combate).Doria fue de la misma opinin, y Juan de Cardona, en una lnea similar,propuso situarse en la isla de Cefalonia. La idea de Bazn, apoyada porAlejandro Farnesio, recibi la adhesin de don Juan, y Requesens le dio suconformidad. Enterado de los rumores que corrieron despus de la victoria, selimit a responder: ...yo no envi relacin a hombre, sino al Rey, nuestroSeor, a quien tengo obligacin de dar cuenta de la verdad de todo, y en miparticular lo hice con tanta modestia como convena, y que si l efectivamen-te se hubiera opuesto a la batalla, sta no se hubiera dado: ...basta para prue-ba de ello haberse peleado; porque si yo fuera de contrario voto, no se hicie-ra. Los buenos entendedores sabran a qu se refera: a la tutela que sobre lasresoluciones del capitn general tena confiada por encargo del propio mo-narca.

    Flandes. La necesidad de una estrategia martima

    Desde el momento en que hubo de hacerse cargo del gobierno general delos Pases Bajos, sin duda el puesto ms delicado de la Monarqua (noviembrede 1573), Luis de Requesens puso sobre la mesa su visin martima y dibujel giro que deba darse a la estrategia en Flandes a favor de la guerra naval.No dudaba que los Tercios podan vencer a los rebeldes en toda batalla que seplanteara a campo abierto, pero adverta que esta circunstancia se dara pocasveces, por rehuirla el enemigo, y por tanto no caba depositar ah las esperan-zas de victoria, como tampoco en la costossima y agotadora tarea de irrindiendo las magnficamente fortificadas plazas del pas.

    La guerra deba hacerse principalmente no por tierra, sino por mar, con elobjetivo decisivo de arruinar el comercio martimo que alimentaba la riquezay la resistencia del enemigo. Como segundo argumento, subrayaba la necesi-dad de facilitar tambin las propias operaciones terrestres, negando al enemi-go el fcil dominio que hasta entonces tena de la densa red de ros, canales yreas inundables que cruzaban el pas (la capitulacin de la asediada Middel-burg en febrero de 1574 y, a la inversa, el fracaso del sitio de Leiden en octu-bre se debieron precisamente a la carencia espaola de una adecuada flotilla

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  • de naves ligeras). Basten unas pocas reflexiones de Requesens reiterada-mente expuestas en su correspondencia con el rey, con su hermano Juan deZiga o con el cardenal Granvela para comprobar la trascendencia queotorgaba a este nuevo planteamiento de la guerra, basado en la accin naval:la substancia es los puertos y tierras martimas (noviembre de 1573); elganar una batalla [se refiere a la reciente victoria de Mook], ni muchas aqu,no me puede dar entero contentamiento, pues dellas no resulta el ablandarse laobstinacin de los rebelados, ni reducirse ningunas tierras, y son tantas las quelos enemigos poseen, que por haberse de ganar una a una por fuerza, no bastala vida de los hombres que la pudieren tener ms larga, ni toda la hacienda delmundo para sustentarlo, mientras los enemigos fueran seores del mar, comoahora lo son (mayo de 1574); ...A la verdad, si la quietud destos Estadosdependiera de romper la gente de los enemigos en campaa, presto se vera elfin, pues ninguna vez se pelear con ellos que no se pierdan, pero no dependesino de quitalles la fuerza de la mar, donde son superiores (junio de 1574)....el que es dueo del mar puede acudir a muchas partes muy brevemente;pues como dicen, este [el ejrcito rebelde] es un ejrcito con alas, especial-mente desde Fleselinges [Flesinga] (agosto de 1574); ...reducir por fuerza24 villas que hay rebeladas en Holanda, tardndose en cada una dellas lo quehasta aqu se ha tardado en las que por este camino se han reducido, no haytiempo ni hacienda en el mundo que baste, y gastando los rebeldes muy pocoharn consumir toda la que he dicho, (...) que siendo seores de la mar y lacontratacin que por ella les viene, recompensan lo que en tierra pierden(octubre de 1574).

    Requesens requera para ello un ncleo de naos gruesas, destinadas ahostigar al enemigo en el canal de la Mancha, y una nutrida flotilla de embar-caciones ligeras capaces para la navegacin fluvial. Sin embargo, las naosdestinadas a operar en el canal necesitaban un puerto de aguas profundas delque hasta el momento se careca. La conquista de ese puerto iba a convertirseprecisamente en la mxima prioridad estratgica del comendador mayor.

    Las peticiones de Requesens se tradujeron en el nombramiento por el rey(febrero de 1574) del marino asturiano Pedro Menndez de Avils como capi-tn general de una fuerte armada que deba organizarse en Santander. Ta lcomo expone P Corrales en su detallado estudio de esta fallida empresa, losconsiderables preparativos fueron dilatndose en el tiempo, y justo cuando laarmada se dispona finalmente a salir hacia Flandes se produjo una fatalepidemia que provoc la muerte del propio Menndez de Avils y la disolu-cin de la armada (septiembre). No cabe duda de que la conjuncin Reque-sens-Menndez de Avils, sumando la visin martima y las singulares capaci-dades personales de ambos hombres, ofreca grandes posibilidades para eldesarrollo de una estrategia naval eficaz en Flandes; y tambin es palpableque las muertes tanto de uno como de otro (la de Requesens, en marzo de1576) supusieron el abandono de los esfuerzos en este sentido, con unas

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  • consecuencias relevantes parael futuro, que no cabe calificarms que de profundamentenegativas.

    En mayo de 1575, una vezconstatado el inevitable yprximo fracaso de las confe-rencias de paz entabladas enBreda con los rebeldes, elcomendador mayor comenz aprepararse para una ofensivade carcter estratgico, quegolpeara al enemigo dondems dao poda hacrsele: ensus posiciones martimas y,por tanto, en su poderocomercial y econmico. Laoperacin diseada por Re-quesens puede calificarse demagistral, pues as lo conside-raron sus mismos enemigos:despus de una fase preliminardespejando las reas circun-dantes, su objetivo era laconquista de la isla de Walche-ren (Zelanda), ubicada en ladesembocadura del Escalda,que supondra alzar el bloqueoque aqullos mantenan sobre

    este ro y sobre Amberes y no menos importante, con el puerto de Flesinga losespaoles tendran por fin un fondeadero para las naos gruesas destinadas aoperar en el canal.

    Si hay algn remedio, es el de las fuerzas martimas, y hacer un esfuerzo[de dineros] extraordinario, volva a escribir ese mes de mayo don Luis alr e y. Envi para ello de inmediato a la Corte a su secretario de Estado yGuerra, el guipuzcoano Domingo de Zavala (que haba estado presente igual-mente en la victoria de Lepanto como capitn de la galera Granada y hroedestacado en la batalla, siempre al servicio de don Luis), con la comisin degestionar personalmente ante el monarca el envo de dineros y Armada.

    En Santander se preparaba ya una armada mucho ms modesta que la de1574, que sali por fin a fines de septiembre con Pedro de Valds al frente ycon Juan Martnez de Recalde como segundo. Pero los temporales y el regresode parte de la armada incluido el propio Valds disminuyeron y maltrata-

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    Annimo siglo X I X. leo sobre lienzo. Escuela espa-ola. Archivo-Museo Don lvaro de Bazn,

    Viso del Marqus (Ciudad Real).

  • ron a la flotilla de naves lige-ras llegadas con Recalde aDunkerque, la cual le fue aRequesens de muy poco fruto.Mientras tanto, el comendadormayor haba emprendido conxito su ofensiva, aunquesiempre a la espera de la llega-da de una armada con la quecombinar el golpe decisivosobre Walcheren: los Te r c i o s ,merced al heroico procedi-miento del vadeo nocturno apie, haban logrado apoderarsede las islas de Zelanda situa-das al norte de aqulla. Des-graciadamente, este logro notendra desarrollo al faltar elcomponente naval necesario para la operacin de Walcheren. Frustrado por ladecepcin de la armada de Valds, don Luis volva en diciembre a reclamar alrey, tanto directamente como por medio de su comisionado Zavala, el envode una nueva armada sin esperar a la primavera. Sin embargo, Requesenstropez con la impotencia financiera de la Monarqua, empeada simultnea-mente en mltiples frentes y ms all de sus propios recursos. Si las dificulta-des econmicas haban ralentizado los preparativos de Menndez de Avils en1574 y haban limitado considerablemente las dimensiones de la armada deValds, la situacin se haba complicado definitivamente con la bancarrota dela Hacienda decretada en el mes de septiembre.

    La desesperacin del comendador mayor aumentaba a causa de la lentituddel rey y de su burocracia en darle respuestas claras. Requesens convena consu enviado a la Corte, ...entendiendo lo que vos decs de que no hay ministroque ose decir la verdad al Rey, y no ose pedir las naos grandes y pequeas quedecs para la empresa de Walcheren a la primavera, que tengo ya tanta expe-riencia que no se ha de aprestar ah ninguna cosa en tiempo y sazn, y todo esgastar tiempo y dinero y reputacin. Ni siquiera el envo urgente de dinero,va Santander por medio de una armadilla al mando de Sancho de Archiniega,y va Palams con una escuadrilla de galeras, escapaba de las habituales dila-ciones de la Corte ante cualquier dificultad que surgiese (hse consultadoesto al Rey, y no ha tomado an en ello resolucin, y todo va as que pareceencantamiento. Pero los consejeros se descargan con decir que no se sigue suparecer en nada, y los secretarios echan la culpa a su amo [el Rey], diciendoque su remisin y la intencin que en todo lleva destruye sus negocios, Zava-la a Requesens). La acreditada fidelidad de Requesens y de su comisionado no

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    Don lvaro de Bazn.

  • les impedir, sino les empujar a exponer franca y lealmente al monarca sudescontento, haciendo honor a su rectitud y por bien del real servicio, perocomprobando que no salen de su paso.

    Don Luis falleci el 5 de marzo de 1576 sin ver cumplida la tan promete-dora estrategia que se haba trazado.

    Conclusiones

    La discrecin y el tacto de Luis de Requesens al ocultarse detrs de donJuan de Austria en la campaa de Lepanto a pesar de la verdadera tutela queejerci sobre el joven hermanastro del rey y el fracaso de sus iniciativasconciliadoras para un arreglo poltico del conflicto de los Pases Bajos hanvelado el inters de su figura como perspicaz estratega naval y una de laspersonalidades de ms acusada visin martima del reinado de Felipe II y, porextensin, de la historia naval espaola.

    BIBLIOGRAFA

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  • A familia Meade, americanos de origen irlands bien esta-blecidos en Filadelfia, tena una larga tradicin y expe-riencia en el comercio martimo. Al producirse la indepen-dencia de los Estados Unidos, la firma estaba en manos deGeorge Meade, quien al retirarse en 1799 pone el negocioen manos de su hijo Richard.

    Richard Worsam Meade, nacido en 1778 en ChesterC o u n t y, Pensilvania, empieza muy joven su preparacin

    para el negocio. En 1795, cuando tena solamente 17 aos, su padre lo enva aEuropa en un viaje de un ao como sobrecargo de uno de sus barcos, visitan-do durante este viaje Francia, Inglaterra, Espaa e Italia. En 1799 se casa conMargaret Coates Butler, y en 1804 se traslada con su esposa y sus dos hijas ala ciudad de Cdiz, y establece definitivamente sus negocios en la Tacita dePlata.

    A la llegada de Meade, Cdiz, a pesar y quiz como consecuencia de losaos tumultosos de 1778 a 1812, se haba convertido en la ruta obligada y elcentro ms importante del trfico comercial entre Europa y las Amricas, ascomo una de las ciudades ms prsperas, cosmopolitas y refinadas de lapoca.

    Meade se convierte en uno de los mercaderes ms emprendedores de laciudad. Aunque sus negocios son de ndole privada, el Gobierno estadouni-dense nombra a Richard Meade su agente naval en el puerto de Cdiz en1806, lo que debi facilitarle an ms sus negocios de importacin-expor-tacin. As, por ejemplo, Henry Clay, famoso poltico y candidato a lapresidencia, importa sus rebaos de merinos selectos en los barcos deM e a d e .

    Los Meade disfrutan en Cdiz de una posicin econmica y social elevada,movindose con facilidad en una sociedad acostumbrada al lujo y al refina-miento. Su casa alberga una coleccin de arte notable, con obras de Tiziano,Corregio, Verons, Rubens, Van Dick, Velzquez, Murillo, Goya, y pintores

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    EL TRATADO DE LA FLORIDAUNA CONEXIN INTERESANTE: CDIZ Y LA FAMILIA MEADE

    Manuel AVEZUELA CALLEJADe la Real Academia Hispano Americana de Cdiz

  • americanos como T h o m a sSully y Gilbert Stuart, inclu-yendo el famoso retrato deG e o rge Washington, nico enque ste aparece sin dentadurapostiza.

    Pero la vida fcil y prspe-ra de Cdiz va a cambiar radi-calmente. Entre 1808 y 1816Cdiz vivir una poca tras-cendental y ser el foco degrandes trasformaciones.Convertida en el centro de unagran crisis militar y poltica,Cdiz sufrir los estragos de laguerra, el trauma de la revolu-cin, la incertidumbre de lasconspiraciones y la miseria dela decadencia econmica. YRichard Wo r-sam Meade versu vida com-plicada en estetorbellino.

    Uno de los problemas msgraves a que tuvieron quehacer frente los patriotas gadi-

    tanos al estallar la Guerra de la Independencia y enfrentarse a las fuerzas deNapolen Bonaparte fue la falta de dinero y recursos de toda ndole. Es sabidoque la guerra contra los franceses fue financiada en su mayor parte por laayuda en dinero, mano de obra y pertrechos prestada por los ciudadanos, insti-tuciones religiosas y firmas comerciales, no slo de espaoles, sino tambinde extranjeros residentes en la ciudad y afincados en ella.

    Meade, como muchos otros, puso una buena parte de su dinero y barcosa disposicin de las fuerzas entonces leales a Fernando VII. La cuanta de suprstamo se valor en 373.879,75 dlares, que en moneda de hoy deben serun montn de millones. La Junta de Defensa, y ms tarde las mismasCortes, reconocieron la importancia y generosidad de su contribucin a lacausa nacional, y as las Cortes reunidas en San Fernando ofrecieron aMeade la ciudadana espaola, que l no quiso aceptar, aunque agradeci elg e s t o .

    En 1810, en vista de los alborotos populares primero y del asedio de lasfuerzas francesas despus, Meade decide enviar a su esposa e hijos a Filadel-fia, permaneciendo l en Cdiz, muy activo en los asuntos locales y partici-pando en la experiencia del asedio y de la guerra, como atestigua una carta

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    George Gordon Meade (1815-1872), hroede Getysburg.

  • dirigida a su esposa en la que narra con todo detalle una importante batallacontra Napolen, posiblemente la batalla de Chiclana.

    Despus de un ao la seora Meade, dejando en Filadelfia a tres de sushijos, vuelve a reunirse con su marido en Cdiz, donde permanecer hasta suregreso definitivo a los Estados Unidos en 1816.

    El regreso de su esposa levanta los nimos de Richard Meade. Sus nego-cios prosperan, y el matrimonio sigue dando frutos. Adems de Charlotte yHenrietta, las dos hijas que les acompaaron a su llegada a Cdiz, entre 1804y 1816 los Meade tuvieron siete hijos ms: Elizabet, Richard, Margaret, Maradel Carmen, Salvadora, Catherine y George este ltimo famoso, aos mstarde, como el general que derrot a Robert E. Lee en la batalla de Getys-burg, todos ellos bautizados en la Parroquia del Rosario en Cdiz.

    Despejados los peligros inmediatos de la guerra, Meade reclama el pago delas deudas que el Gobierno espaol haba contrado con l. Pero las cosas noresultan tan fciles como caba esperar. Al regreso de Fernando VII despusde la Guerra de la Independencia, Espaa estaba sumida en la confusion msdesastrosa. Entre otras cosas, el Tesoro Espaol estaba vaco.

    A Meade debieron hacerle poca gracia tantas excusas y dilaciones, y talvez apret demasiado al presenter sus reclamaciones. El tesorero general delReino estim que su honor personal haba sido puesto en duda. De modoque, con excusas y razones ms o menos apaadas, meti a Meade en lacrcel, donde permaneci por unos das, saliendo libre despus de pagar unapequea multa.

    Pero habindose ganado la malquerencia de las autoridades, sus problemasno iban a terminar aqu. Una firma comercial inglesa, de la que Meade habasido consignatario y representante, se vio envuelta en ciertas dificultadesfiscales, al parecer relacionadas con el despacho de una testamentara.

    Es de notar que los centros del poder politico y econmico ingleses, apro-vechndose de la situacin catica de la Administracin pblica espaola, ladebilidad de los gobernantes y la ruina del Tesoro, ejercan por aquel entoncesuna influencia constante en la vida espaola, tanto pblica como privada. Noes de extraar que los ingleses presionaran a las autoridades en Cdiz paraarreglar el caso de modo que Meade, un odiado americano cuyos negociosobstaculizaban en gran medida los planes de dominio comercial martimo quelos ingleses empezaban a establecer por aquel entonces, apareciera comoculpable de las ilegalidades cometidas por la firma inglesa de la que Meadefue consignatario, no obstante el hecho de que Meade haba obrado dentro dela ms estricta legalidad, habindose limitado a cumplir las rdenes recibidasde dicha firma.

    Como quiera que fuera, en junio de 1816 Meade es encarcelado de nuevoen el Castillo de Santa Catalina, donde pasar recluido casi dos aos, aunquegozando de cierta facilidad de movimiento y otros privilegios, incluido el deser visitado sin restriccin por su familia.

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  • Durante este largo y penoso periodo, Meade y su familia recurren a amigosinfluyentes en los Estados Unidos, a fin de obtener la libertad cuanto antes. Elembajador americano en Madrid presenta una protesta ante el Gobierno espa-ol, y John Sergeant, importante abogado de Filadelfia y consejero del Bancode los Estados Unidos, presenta el caso de Meade ante la Administracin delpresidente Monroe en Washington. Pero el asunto no parece interesar muchoen las altas esferas de la poltica norteamericana y los meses pasan sin que lasituacin se resuelva.

    Finalmente, la seora Meade presenta una solicitud formal al presidenteMonroe, quien la refiere al secretario de Estado John Quincy Adams, quien asu vez escribe una carta para ser entregada al rey de Espaa por el embajadoramericano en Madrid, exigiendo la puesta en libertad de Meade.

    El Asunto Meade ocurre en una situacin histrica muy interesante. Lasrelaciones diplomticas entre Espaa y los Estados Unidos eran bastantemalas. Por una parte, Espaa estaba desorganizada y empobrecida. Por otra,los Estados Unidos estaban embarcados en una poltica muy agresiva deexpansin territorial que afectaba a las colonias espaolas en aquella zona yen el Lejano Oriente (Filipinas, Guam). Por si fuera poco, los EstadosUnidos estaban otra vez en guerra (la Guerra de 1812) con Inglaterra, de laque Espaa era ahora un aliado de conveniencia, dbil pero apto para serusado como un pen ms en los juegos britnicos de estrategia poltica navaly comercial.

    Nadie mejor que John Quincy Adams para darse cuenta y aprovecharsede una situacin como sta. Uno de los polticos ms oscuros y astutos,pero tambin mejor dotados de sentido prctico y espritu de servicio a sunacin, entendi perfectamente la utilidad de conservar a Meade prisione-ro, en reserva para futuras negociaciones y transacciones diplomticas,como una pieza a jugar, quiz incluso a sacrificar, en un gambito de su granjuego poltico. Meade, por el momento, era ms valioso preso que enl i b e r t a d .

    En 1815 el general Andrew Jackson asalta Pensacola, una plaza espaolaen La Florida occidental, con el pretexto de perseguir a tres mil soldadosingleses refugiados all. La accin es, ms que nada, un t e s t para poner enevidencia la debilidad de Espaa para defender sus colonias. A la dbil protes-ta espaola los americanos responden acusando a Espaa de ayudar a losingleses y de mantener prisionero sin causa a un ciudadano norteamericano,Richard Worsam Meade, en Cdiz.

    En 1818 Jackson vuelve a invadir la Florida, y esta vez coge prisioneros aalgunos espaoles. El asunto vuelve a plantearse, y entonces el caso Meade sehace ya de conocimiento pblico. La incapacidad de respuesta espaola esevidente.

    Los asaltos de Jackson a la Florida fueron una provocacin calculadahbilmente, como lo sera ms tarde la explosin del Maine en Cuba. En abril

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  • de 1818 un comit especial del Senado amenaza con tomar represalias por elencarcelamiento de Meade, con todas las fuerzas de esta nacin si fueranecesario. La Cmara de Representantes se moviliza tambin, bajo la direc-cin de su presidente, Henry Clay, y resuelve apoyar cualquier medida que elpresidente de la nacin decida adoptar, en vista de la cruel e injustificadaopresin que constituye el encarcelamiento de Meade.

    A raz de la famosa cesin de la Luisiana en 1803, Espaa y los EstadosUnidos haban venido negociando un tratado bilateral que concerna a la suer-te de las colonias espaolas. Los asaltos de Jackson a La Florida y el casoMeade fueron usados para reactivar las negociaciones, interrumpidas por lasdiversas guerras en que se vieron envueltos ambos pases. Los americanossaben que ahora la fruta est madura, y aceleran la elaboracin del tratado. Enjunio de 1818, el cnsul general espaol en Washington presenta a JohnQuincy Adams un paquete de despachos reales, entre ellos uno comunicandola puesta en libertad de Meade y otro pidiendo aclaracin a un artculo delNational Intelligence en que se deca que Jackson haba asaltado y tomadoPensacola.

    El Tratado de la Florida se fragua, finalmente, poniendo una vez ms enevidencia la debilidad y desbarajuste poltico, militar y econmico de Espaa,que vende la Florida a los Estados Unidos por la suma de cinco millones dedlares, con una clusula especial estipulando que dicho Gobierno asumir elpago de deudas del Gobierno espaol a ciudadanos norteamericanos, incluidoRichard Worsam Meade.

    Fcil es de imaginar el jbilo de Meade y su familia ante estas noticias.Meade, all sigue siendo un hombre de negocios bien establecido, as que,aunque el declive del puerto de Cdiz empezaba ya a notarse, decide quedarseen Cdiz, movindose entre Cdiz y Madrid, tanto para atender a sus negociosnavieros como para seguir de cerca las negociaciones del tratado entre Espaay los Estados Unidos, que de tal manera tocaban sus intereses.

    La ratificacin del Tratado de la Florida no se produce sino hasta bienentrado el ao 1819. La solucin de sus problemas, incluida en el tratado,pareci a Meade plenamente satisfactoria. Y as, lleno de esperanzas yoptimismo, en 1820 cierra sus negocios en Cdiz y regresa definitivamen-te a Filadelfia para reunirse con su familia despus de tres aos de separa-c i n .

    Pero la letra menuda del Tratado echar por tierra las esperanzas deMeade. La clusula pertinente a la recuperacin de su dinero se refiere, literal-mente, al pago por parte del Gobierno de los Estados Unidos de aquellasdeudas contradas por el Gobierno espaol por capturas ilegales en el mar yencautamientos ocurridos en los puertos de Espaa y sus colonias. A h o r abien, los bienes adeudados a Meade no haban sido capturados, incautados oconfiscados, sino prestados y ofrecidos voluntariamente. As que los373.879,75 dlares de Meade estaban en el aire.

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  • Meade reside en Filadelfia durante un ao y se traslada luego con su fami-lia a Washington, donde espera poder mover su asunto con ms eficacia. Peroa pesar de todos sus esfuerzos, y a los de su mujer despus de su muerte, y alos de su descendencia despus de la muerte de sta, los Meade nunca recupe-rarn su dinero. La deuda sigue impagada hasta hoy da, aunque la Florida hasido, desde 1819, territorio indiscutido de los Estados Unidos.

    Maltratado y desilusionado en la tierra que lo vio nacer, la salud de Meadese quebranta. Los aos gloriosos y prsperos de Cdiz son ahora un sueodorado, un paraso perdido.

    Richard Worsam Meade muere, al fin, en Washington D. C., el 25 de juniode 1828, a los cincuenta aos de edad.

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  • Introduccin

    U R A N T E los das 10 y 11 del pasado mes de mayo secelebr en Madrid el I Curso de Coordinacin Area demedios areos en la extincin de incendios a cargo delC O PAC (Colegio Oficial de Pilotos de