SIN REMORDIMIENTO -LEIGH X SU-.pdf

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  • SIN REMORDIMIENTO

    Honey Sucrette no saba exactamente qu hacer esa tarde. Afortunadamente su casa se encontraba en uno de los lugares ms

    cntricos de la ciudad y todo le quedaba bastante cerca; poda ir caminando al parque, al instituto donde sus padres le dijeron

    que la haban inscrito, y a la zona de tiendas y almacenes. Tambin haba una cafetera a poca distancia.

    Por lo menos estamos en una buena zona, pensaba la chica.

    A Honey no le haca mucha gracia el tener que cambiar de instituto, casa y ciudad, todo al mismo tiempo, y mucho menos ser la

    chica nueva en un instituto donde todos se conocan y las clases ya tenan tiempo de haber iniciado.

    Como no quera pensar en que a la maana siguiente sera su primer da de clases en el Instituto Sweet Amoris, eligi pasar la

    tarde dando un paseo por los alrededores. El da era lindo, ni caluroso ni fro, con una alegre brisa que haca bailar su larga

    cabellera negra.

    Honey era linda, pero algo torpe; as que cuando tropez con alguien al cruzar la puerta de la cafetera y escuchar el golpe de

    cosas al chocar contra el suelo, inmediatamente se disculp una y otra vez. Tanta era su pena que no pudo levantar la mirada

    hacia la persona que haba empujado sin querer, slo se limit a recoger los paquetes que se encontraban esparcidos por la

    loseta.

    Por favor que no sea un alumno del instituto al que asistir

    La chica se incorpor y vio a un muchacho de cabellos oscuros, vestido como para una representacin teatral, ya que su ropa

    evocaba pocas pasadas, muy pasadas; sin embargo su corte de cabello era realmente moderno. El atractivo caballerito se

    encontraba limpiando su rostro de un espeso y cremoso lquido rosceo intenso. Honey se dio cuenta de que la mayor parte de la

    malteada haba cado en los ojos del pelinegro, y que este no poda verla.

    Por favor, que sea alumno de mi nuevo instituto

    Honey coloc los paquetes en las manos del chico y sali velozmente del lugar, quedndose en una esquina para echar un vistazo.

    Ese joven haba impresionado a la chica, su porte y gallarda no eran algo que se viera todos los das. Y eso que tena una

    malteada en el rostro!

  • Sucrette pens que tal vez se tratara de un artista conceptual local, de esos que montan su propio espectculo. Despus de unos

    minutos la lluvia comenz caer y todas las personas, que al parecer estaban acostumbradas a esos bruscos cambios de clima,

    abrieron las sombrillas/paraguas que llevaban con ellos.

    Honey maldijo su mala suerte, ya que no podra ver ni seguir al chico de ropas extraas. Ella slo quera saber dnde presentaba

    su espectculo, para poder ir a verlo en alguna ocasin. Despus de meditarlo por un momento, se dio cuenta de que su suerte

    no era tan mala despus de todo, ya que al caer la malteada en los ojos del muchacho y nublarle con ello la visin, el chico no

    pudo darse cuenta de que la culpa fue de ella; poda presentarse ante l, sin pena alguna.

    Una enorme y llamativa, aunque de buen gusto, sombrilla, se dej ver acercndose a la cafetera, Honey no pudo distinguir a la

    persona que era su portadora, pero s que pudo ver cuando el chico que tanto haba llamado su atencin se acerc a esa persona.

    -PERO QU FUE LO QUE TE PAS?!- se dej escuchar una distorsionada voz por la lluvia, una voz de mujer.

    El chico de extraa vestimenta se situ bajo la sombrilla, no sin antes girar un poco la cabeza hacia donde se encontraba Honey.

    La chica casi juraba que sus ojos se engancharon por un instante, momento en el que se le cort la respiracin. Esos hermosos

    ojos oscuros siguieron en su mente por mucho, mucho tiempo.

    La pelinegra regres a su casa, se meti a la baera y dej que su imaginacin se divirtiera creando escenarios en donde ella se

    encontraba con el extrao chico y entonces l caa rendido de amor, jurando lealtad, devocin y fidelidad por siempre.

    Al otro da, Sucrette se despert muy temprano pero, como siempre y para no faltar a su costumbre, se le hizo tarde Pensaba

    que tendra que ir a comprar ropa muy pronto; y as, entre carreras y despistes, lleg a al Instituto Sweet Amoris.

    Muchas cosas pasaron desde que Honey asista al instituto, unas graciosas, otras no tanto. Se sorprendi cuando se encontr con

    Ken, un chico de su antiguo instituto, que la haba seguido hasta el nuevo por creer estar enamorado de ella. O como la del

    fantasma, que result ser Lysandro. Cuando Castiel, el chico pelirrojo a fuerza y rebelde del instituto, haba presentado a Sucrette

    con Lysandro, ella se emocion demasiado, pues lo primero que vio fueron sus ropas, bastante parecidas a las del chico que haba

    baado con una malteada en la puerta de la cafetera. Sin embargo, al observar los albos cabellos y ojos claros bicolores, no pudo

    impedir sentir una leve decepcin.

    Honey haba estado posponiendo la adquisicin de ropa que tanto necesitaba, por la simple y sencilla razn de que no le gustaba

    ir sola de compras. Siempre pensaba que era mucho ms divertido ir con alguna amiga. Pero todava no era tan cercana a una

    chica del instituto como para obligarla a ir con ella.

    Por fin un da se decidi a ir sola a una tienda de ropa que se encontraba muy cerca del almacn donde siempre encontraba todo.

    La tienda en s era ms bien como una pequea y elegante boutique. Entr y se llev una grata sorpresa con la decoracin. Era

    sobria y elegante, un tanto victoriana pero sin caer en lo gtico, ya que muchas personas confundan esas dos tendencias.

    Entr y escuch una profunda y agradable voz, venida de la trastienda, que le comunicaba que en un momento la atendera.

    Tom varias prendas y fue directo a los cambiadores, para probarse un poco de todo y elegir lo que mejor le pareciera, tanto en

    diseo como en precio.

    -Madame, necesita usted algo?- escucho decir a la voz de antes.

    S, tener algo ms para rellenar mi sostn -No gracias, todo bien por aqu, tengo lo que quiero- contest Honey.

    Sucrette, termin de probarse cada una de las prendas, volvi a vestirse y sali para buscar dnde pagar la ropa que haba

    elegido. No fue difcil encontrar el sitio, ya que una gran caja registradora se encontraba ah, junto a cajas decoradas y bolsas con

    el logo de la tienda, de diferentes tamaos. Un hombre se encontraba medio cubierto y muy enredado por telas de estampados

    preciosos. Cuando por fin el chico se liber de las telas y volte hacia Honey, la chica observ con asombro que se trataba del

    mismo de la cafetera, ese de cabellos y ojos oscuros y mirar melanclico.

    Es l, en verdad es l!

  • Honey crey percibir un ligero sonrojo en las mejillas del chico, sin embargo el mvil de ste se dej escuchar. El pelinegro se

    dirigi a la trastienda para atender su llamada, regres con el mvil aun pegado a su oreja, cobr la ropa, la meti en algunas

    bolsas junto con unos delicados, y deliciosos a la vista, chocolates; era algo as como tradicin de la boutique regalar chocolates a

    las personas que compraran sus diseos; y entreg todo a Honey, sin volver a dirigirle la mirada.

    La confundida chica sali de la tienda con una tirita en el corazn, pues el hecho de que el chico que le encantaba la hubiese

    ignorado, era demasiado para ella. Adems estaba el hecho de que el chico, al parecer, tena novia. Ya que las frases, S mi

    amor y Lo que t digas, princesa, estuvieron presentes muy a menudo en su conversacin por mvil.

    Decidi sobreponerse, era obvio que al chico le era indiferente y adems estaba la diferencia de edades, aunque l no se miraba

    muy mayor, deba serlo, ya que tena su negocio propio y todo. Honey regres un poco triste a su hogar pero al llegar y estar a

    solas en su habitacin, se propuso firmemente no pensar ms en aquel chico.

    Castiel no est tan mal, aunque me haya traumado con eso de que parezco tabla

    Honey se llevaba cada vez mejor con los chicos del instituto, sin sentir especial predileccin por ninguno; con las chicas tambin,

    pero ah s que haba diferencias, porque por ms que trataba de encontrar el lado bueno de algunas, como Amber, Li y Charlotte,

    pues nada ms no poda.

    Una chica en especial haba sido bastante divertida con ella; para variar, se conocieron por un choque con empujn. La escultural

    chica dijo llamarse Rosalya y le haba gastado algunas bromillas cuando el asunto del fantasma.

    Rosalya era una belleza real y natural, ella lo saba y no haca alarde de ello, lo que la haca ms atractiva an. Alta, de cuerpo

    curvilneo, grandes ojos dorados, larga cabellera blanca con algunos reflejos violceos, y un gusto por la moda extremadamente

    atinado. Para Sucrette, esa chica era por mucho, la ms bella del instituto. Sin embargo nunca la vea con algn chico en especial.

    Los das pasaron y Sucrette trataba por todos los medios de olvidar al vendedor de ropa. Hasta que un da, al llegar al instituto,

    recibi una sorpresa.

    *****

    Leigh era un chico sumamente sensible, tmido, y no muy sociable. Su mundo estaba entre la tienda de ropa que con tanto

    trabajo haba logrado colocar como una de las favoritas de la ciudad, su hermano, y su novia. Tambin estaba Castiel, amigo de su

    hermano, que en ocasiones no sala de su casa y que al paso del tiempo haba llegado a considerar como de la familia.

    Amaba a su novia, admiraba la elocuencia que tena ella al hablar, su forma tan extrovertida de ser y comparta con ella el amor

    por la moda; con algunas diferencias, por supuesto, ya que a l, le gustaba la ropa que destacara lo mejor de cada persona; y a su

    novia le encantaba destacar por sobre todos, esa era su forma de ser, no tena poses ni nada