Utopía profetismo desdeAmérica Latina Un ensayo concreto ... ?· Utopía y profetismo desdeAmérica…

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  • Utopa y profetismodesde Amrica LatinaUn ensayo concreto de soteriologa histrica.

    Ignacio Ellacura,Centro de Reflexin Tholgica,San Salvador, El Salvador.

    Utopa y profetismo, si se presentan por separado, tienden a perder suefectividad histrica y propenden a convertirse en escapismo idealista, con loque, en vez de constituirse como fuerzas renovadoras y liberadoras, quedan re-ducidas, en el mejor de los casos, a funcionar como consuelo subjetivo de losindividuos o de los pueblos.

    No es ese el caso en las manifestaciones clsicas dcl profetismo y de lasgrandes preocupaciones utpicas. Desde luego, no es as en la Biblia, perotampoco en otros aconleCimienlOs significativos de la historia de la salvacin.Con lOdo ha de reconocerse un peligro real, en el que se cae repetidamenle, desepararlas, de desencarnar tanto la utopa como la profeca, sea por reduccionis-mo subjetivista o por reduccionismo uanscendentalista, leyndolas en clave in-temporal de eternidad, cuando la eternidad cristiana est vinculada inexorable-menle a la lemporalidad, una vez que el Verbo se hizo historia.

    Pero para lograr la conjuncin adecuada de utopa y profeca es meneslersituarse en el lugar histrico adecuado. Toda conjuncin de esas dos dimensioneshumanas e histricas, para ser realista y fecunda, necesita "situarse" en precisascoordenadas geo-socio-lemporales. De lo cOnlrario desaparece el impulso in-soslayable del principio de realidad, sin el que ambas son juego mental, msformal que real. Pero hay unos lugares histricos ms propicios al surgimienlo deutopistas profticos, de profe,!,s utpicos. Se dice que en las culturas envejecidasya no hay lugar para el profetismo y la utopa, sino para el pragmatismo y elegosmo, para la verificacin contable de los resultados, para el clculo cienlificode insumos y resultados; en el mejor de los casos para la institucionalizacin,legalizacin y rilualizacin del espritu que renueva todas las cosas. Sea o noinevitable esta silllaCin, quedan, sin embargo, lugares donde la esperanza no es,

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    sin ms, la sumatoria cnica de clculos infinilesimales, sino el de esperar y"esperanzar" conlla todo juicio dogmtico, que cierra el futuro del proyeclO y dela lucha.

    Uno de esos lugares es Amrica Latina -para sospecharlo previamenle, yase volver sobre ello, baste con citar hechos como los movimienlOs revoluciona-rios o la teologra de la liberacin-, desde donde pueden historizarse mejor noslo las relaciones Iericas enlre utopla y profecla, sino tambin para lr.Izar losrasgos generales de un futuro utpico de alcance universal medianle el ejercicioconcreto de un profetismo histrico.

    Pensar que la utopa en su propia formalidad intrnseca es algo fuera de IOdolugar y tiempo histrico, supone subrayar una de las caractersticas de la utoplacon descuido de lo que es su naluraleza real, tal como se ha dado en quienes deuna u otra forma han sido utopistas. No hay posibilidad de salirse de la his-toricidad de lugar y tiempo, aunque tampoco es inevitable quedarse encerrado enlos lmileS de este lugar y de este tiempo. Tampoco es cieM que la mejor formade universalizar la profeca y el utopismo sea el inlentar salirse O prescindir delodo condicionamienlO limitanlC. Profecra y utopa son en sr mismas dialcticas.La profeca es pasado, presente y futuro, aunque es sobre todo presenle de cara alfuturo, es futuro de cara al presenlC. La ulOpa es hislOria y metahistoria, aunquees sobre todo melahislOria, nacida sin embargo de la historia y remitente inexora-blemenlC a ella, sea a modo de huda o a modo de realizacin. De ah lanecesidad de poner bien los pies en una tierra determinada para no perder fuerza,como le pasaba a Anteo cuando lo manlCnan en el aire.

    Es lo que se pretende hacer en este lIabajo, medianlC la puesta en marcha,desde el conlCxlO histrico de Amrica Latina, del profetismo como mtodo y dela ulOpa como horizonlC. Todo ello desde una perspectiva explcitamenlCcristiana tanto en lo que se refiere a la profeca como en lo que se refiere a laulOpa.

    1. La utopa cristiana slo puede ser construida desde el pro-fetismo y el profetismo cristiano debe tomar en cuenta lanecesidad y las caractersticas de la utopa cristiana.

    No se conoce de antemano y menos a priori cul puede ser la concrecinhistrica de la ulOpa cristiana, y slo una ulOpa cristiana concreta es operativapara la hislOrizacin del reino de Dios. Esta afirmacin global incluye un con-junto de alirmaciones, cuya discusin no la vamos a hacer previamente, puesser el desarrollo del lIabajo, el que explicar su sentido y justilicacin. Talesafirmaciones son: (a) hay una ulOpa cristiana general e indefinida, (b) esa utopageneral debe concretizarse en trminos histrico-sociales, (c) esa ulOpa est enrelacin con el reino de Dios, (d) el reino de Dios debe hislorizarse y (e) el reinode Dios se operativiza mediante la puesta en marcha de una utopla concreta.

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    Cierlamente la utopa cristiana, nacida de la revelacin, de la lradicin y aundel magisterio, tiene cierlas nOl3S, sin las cuales no puede cualificaISe comocristiana. Una utopa, que pretenda ser cristiana no puede dejar a un lado el pro-fetismo del Antiguo Teslamento (profetas y no profetas), el sennn de lamontaila, el discurso de la ltima cena, el Apocalipsis, la comunidad primitiva,los padres de la Iglesia, los grandes santos, algunos documentos conciliares ypontificios, por citar algunas fuentes a modo de ejemplo. Pero la imponancia deunas u ol:'as nOIaS, la conjuncin de ellas para fonnar un IOdo, su realizacinhislrica en cada tiempo y lugar, no es slo una cuestin cambiante, sino abierla,de modo que el cierre de la misma debe hacerse por medio de una opcin, endefinitiva de una opcin del pueblo de Dios con su carcter orgnico antes quejerrquico (Rom 12, 4-8: ICor 12, 4-31), en el que caben muchos carismas,funciones y actividades, unos ms pertinentes que OIlos a la hora de definir loscaracteres hislricos conslatables de la utopa cristiana.

    Esta utopa, que puede llamarse general y universal, porque contiene unosmnimos que no pueden faltar, al menos en la intencin yen el proyecto y porqueapunta a un futuro universal, cuya culminacin es escalOlgica, debe concretarseprecisamente para lograr que se vaya aproximando el reino de Dios. Hasta ciertoPUnlO pueden equipararse utopa cristiana y reino de Dios, aunque cuando.sehabla de aqulla se acenta el carcter utpico de ste y no olras notas suyas.Pero la concrecin de la utopa es 10 que va hislOrizando el reino de Dios tanto enel corazn del hombre como en las eslruCwras, sin las que ese corazn no puedevivir. No es hora de desarrollar aqu la idea muy lrabajada por la teologa de laliberacin de que debe procurarse una hislOrizacin del reino tanto en lo personalcomo en lo societal y en lo poltico. Aunque la teologa de la liberacin lo hahecho a su modo, toda la tradicin de la Iglesia lo ha procurado siempre. Si selee, por ejemplo, la Gaudiwn el spes O las distintas encclicas papales de laensenanza social de la Iglesia, se ver la necesidad de historizar, si 110 el reino, almenos la fe y el mensaje cristiano. Que esto se haga con mayor o menor vigorproftico y utpico, no obsta para que deje de verse la necesidad de hacerlo.

    La pregunta, entonces, es cmo lograr mejor esa concrecin, aceptando elsupuesto fundamental de que la utopa general y universal ya est anunciada yprometida, de modo que su concrecin no slo no puede negarla Osobrepasarla,sino que debe vivir de ella, aunque creativamente, porque el mismo Espritu, quela fue animando en sus anteriores y fundantes dinamismos, sigue posibilitanlOnuevos dinamismos. La respuesta apunta al profetismo cristiano. El profetismo,recta y complejamente entendido, est en el origen de la utopa universal ygeneral; ese mismo profetismo es el que se necesita para la concrecin de lautopa. Un profetismo que necesitar ayuda de olras instancias -por ejemplo, ladel magisterio--, pero que no puede ser sustitnido por ellas. Sin profetismo nohay posibilidad de hacer una concrecin cristiana de la utopa y, consiguiente-mente, una realizacin histrica de reino de Dios. Sin un ejercicio inlellso y

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    autntico del profetismo cristiano no se puede llegar Ie6ricamente y, muchomenos, prcticamente, a la concrecin de la utopa cristiana. Aqu tampoco la leypuede sustituir a la gracia, la instiwcin a la vida, lo ya establecido Iradi-cionalmente a la novedad radical del Espriw.

    Aqu se entiende por profetismo la cOlltrastacill critica del anuncio de laplenitud del reino de Dios con una siwacin hislrica determinada. Es posibleesta contrastaeill? No son dos cosas radicalmente distinlas y que se mueven enplanos diferentes, el reino de Dios y las realidades hislricas con sus proyectosmundanos? La respuesla a esla objecin o pregunla, no por ser compleja, deja deser clara: la plenitud del reino, sin identificarse con ningn proyecto personal oestructural ni con ningn proceso determinado, est en relacin necesaria conellos. No hay ms que verlo en los planteamientos del Antiguo y del Nuevo Tes-tamento. PodnI darse, segn los casos, mayor importancia a lo transcendente quea lo acaeciente, a lo inlerior que a lo exterior, a lo inlencional que a las realizaciones. Pero nunca puede fallar uno de los dos aspectos. El reino de Dios es, endefinitiva, una historia transcendente o una Iranscendencia hislrica en paraleloestricto con lo que es la vida y la persona de Jess, pero de tal forma que es lahistoria la que lleva a la transcendencia, ciertamente porque