El lenguaje libertario

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  1. 1. Mientras exista una clase inferior, pertenecer a ella. Mientras haya un elemento criminal, estar hecho de l. Mientras permanezca un alma en prisin, no ser libre.
  2. 2. EL LENGUAJE LIBERTARIO
  3. 3. CHRISTIAN FERRER (Compilador) EL LENGUAJE LIBERTARIO Antologa del pensamiento anarquista contemporneo
  4. 4. Terramar Ediciones Libros de Anarres Plaza Italia 187 Corrientes 4790 1900 La Plata Bs. As. /Argentina Tel: (54-221) 482-0429 Tel: 4857-1248 ISBN: 987-1187-53-X La reproduccin de este libro, a travs de medios pti- cos, electrnicos, qumicos, fotogrficos o de fotoco- pias est permitida y alentada por los editores. Queda hecho el depsito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina / Printed in Argentina Ferrer, Christian El lenguaje libertario: antologa del pensamiento anarquista contemporneo - 1a. ed. - La Plata: Terramar, 2005. 336 p.; 20x12,5 cm. (Utopa Libertaria) ISBN 987-1187-53-X 1. Anarquismo-Ideologa Poltica. I. Ttulo CDD 320.57
  5. 5. EL LENGUAJE LIBERTARIO / 7 SOBRE LOS LIBERTARIOS CHRISTIAN FERRER No hay muchas ideas que hayan merecido su nombre. El anarquismo pudo reclamar ese derecho, y a ello contribuyeron las impugnaciones gubernamentales y las connotaciones pnicas que fue acumulando su historia. Los anarquistas afrontaron por un siglo entero el repudio y la persecucin por parte de todos los Estados por igual, irritados por los rasgos excntri- cos y extremos de ste pensamiento del afuera y tan refrac- tario a los smbolos de su tiempo. Originados en una horma anmala, los anarquistas aprestaron y difundieron propuestas que no estaban contempladas en el pacto fundador del ideario republicano moderno y que daran contorno a la imaginacin antagonista del dominio del hombre por el hombre. No sor- prende que una leyenda negra haya acompaado la historia del movimiento libertario: utopa, nihilismo, asociales, quime- ra poltica, fogoneros de asonadas violentas, maximalistas in- tratables. Las recusaciones no han sido escasas pero, aunque diversas y proferidas con buena o mala fe, no dejan de ser tri- viales, pues la cualidad absoluta o purista de las deman- das anarquistas no las transform necesariamente en el cerrojo de una peticin imposible sino en el tnico de un pensamiento exigente que nunca ha favorecido fciles transacciones polti- cas o ticas. De all tambin que el anarquismo jams se bene- ficiara de la indiferencia pblica. La democracia es considerada por muchos el rgimen que ha logrado conceder al habitante el mayor grado de hospitali- dad poltica posible. Pero la hegemona de que disfrutan en la actualidad las instituciones asociadas a la representacin quiz sea consecuencia de una abdicacin, efecto de decepciones his- tricas. Y an, no es difcil reconocer en los regmenes representacionales realmente existentes la yerra del aprendiza- je de la sumisin humana, que en el siglo XX se impuso, bien con maneras despiadadas, bien sofisticadas. Con ms razn causar asombro al lector de la historia de las ideas que en un tiempo casi olvidado haya podido promoverse una sociedad
  6. 6. 8 / CHRISTIAN FERRER sin jerarquas e instaurado instituciones y modos de vida regi- das por costumbres y valores libertarios, cuyo rango abarc el anarcosindicalismo y el individualismo anrquico, el grupo de afinidad y la prctica del amor libre, la enseanza del antiautoritarismo en las escuelas racionalistas y la difusin de una mstica de la libertad hasta los confines geogrficos ms inhspitos del planeta. Los anarquistas conformaron una co- rriente migratoria hormiga, en cuyo corazn y tripa se al- bergaba la proyeccin de un atlas indito en cuestiones econ- micas, polticas y culturales. Quien releve los actos histricos del anarquismo, en los que se grabaron a fuego una moral exi- gente y tenaz, actitudes disidentes e imaginativas, humor pardico de ndole anticlerical e innovaciones en el mbito pe- daggico, se encontrar con una reserva de saber refractario, fruto de un maceramiento que hoy est olvidado o es descono- cido por la cultura de izquierda. De hecho, la supervivencia del anarquismo es, por un lado, casi milagrosa, dada la magnitud de hostilidad que debi sobrellevar y las derrotas que hubo de encajar; por otro lado su perseverancia es comprensible, pues no ha surgido hasta el momento antdoto terico y existencial contra la sociedad de la dominacin de mejor calidad. Aun cuando el alarmista se apresure en tacharla por fantasiosa, o incluso por peligrosa. El anarquismo se propag al modo de las antiguas herejas, como una urgencia espiritual que impuls al ideal de emanci- pacin madurado durante la Revolucin Francesa a correrse ms all de los lmites simblicos y materiales permitidos por las instituciones a las que se haba otorgado el monopolio de la regulacin de la libertad. Quiz porque los anarquistas fueron los albaceas ms fieles de los afanes jacobinos, tanto como co- rreas de transmisin de la antigua llamada milenarista, pudie- ron transformar el lema de la libertad, la igualdad y la fraterni- dad en el trpode de una mstica poderosa. El anarquismo trans- mita un linaje de resistencia: fue en el siglo XIX la reencarna- cin de las rebeliones campesinas europeas, de las sectas radi- cales inglesas y de los sans-culottes. En los acontecimientos animados por los libertarios se encarnaron energas polticas que esparcieron el reclamo de una sociedad antpoda, aun cuan- do los padres fundadores de la Idea no hayan ofrecido con-
  7. 7. EL LENGUAJE LIBERTARIO / 9 tornos excesivamente planificados del futuro. Sirva esto para tranquilizar a quienes gustan de hacer enroques entre las pala- bras socialismo y totalitarismo. Tres doctrinas, liberalismo, marxismo y anarquismo, cons- tituyeron los vrtices del tenso tringulo de las filosofas pol- ticas emancipatorias modernas. El siglo XX se nutri de sus consignas, esperanzas y sistemas tericos tanto como los puso a prueba y los extenu. De acuerdo con troqueles distintos, tanto Stuart Mill como Marx y Bakunin estaban atravesados por la pasin por excelencia del siglo XIX: la libertad. Hay, entre las tres ideas, canales subterrneos que las vinculan con el mismo lecho ilustrado del ro moderno. Pero tambin abis- mos separan a las ideas libertarias de las marxistas, comen- zando por el nfasis puesto por los anarquistas en la correla- cin moral entre medios y fines, siguiendo por su escepticismo en cuanto a los privilegios que se arrogaron para s el partido de vanguardia y el Estado en los procesos revolucionarios, y culminando en la firme confianza depositada por los anarquistas en la autonoma individual y en los criterios per- sonales. Del liberalismo, los anarquistas nunca pudieron acep- tar su asuncin de que libertad poltica y justicia econmica fueran, eventualmente, polos difcilmente conciliables. Los anarquistas prefirieron no elegir uno u otro desidertum mo- ral y dejaron que el impulso informante y fundante de sus ideas, la libertad absoluta, resolviera esa tensin al interior de un horizonte mental ms amplio. Para Mijail Bakunin, quiz la figura emblemtica de la his- toria del anarquismo, la libertad era un mito, una acua- cin simblica capaz de contrapesar las creencias estatalistas y religiosas; pero tambin un medio ambiente pregnante, el oxgeno espiritual de espacios inditos para la accin huma- na. Bakunin insisti en que era abyecto aceptar que un supe- rior jerrquico nos diera forma. En el rechazo de las palabras autorizadas y de las liturgias institucionales los anarquistas cifraban la posibilidad de implantar avanzadillas de un nuevo mundo, forjando una red de contrasociedades a la vez aden- tro y afuera de la condicin oprimida de la humanidad. De all que el anarquismo no consistiera solamente en un modo de pensar al dominio sino fundamentalmente en un medio de
  8. 8. 10 / CHRISTIAN FERRER vivir contra el mismo. En su voluntad de dar vuelta el ima- ginario jerrquico el anarquismo postul los fundamentos de una ciencia y de una experiencia de la libertad: la ciencia de la desobediencia como camino de autoconcientizacin y la expe- riencia de vivir cotidianamente como espritus libres, pues la historia es, para el anarquista, el campo de pruebas de la libertad. Por haber demandado libertades irrestrictas el anarquismo pudo realizar una autopsia poltica de la modernidad que cal sus instituciones hasta el hueso, exponiendo impotencias y de- fectos de nacimiento. Esa autopsia le estuvo vedada al marxis- mo, obsesionado con la toma del poder, y al reformismo, que una y otra vez trastabill con paradojas a las que no pudo destrabar y sobre las que se arroja incombustiblemente hasta nuestros das. Si suele decirse que Marx devel el secreto de la explotacin econmica, fue Bakunin quien descubri el se- creto de la dominacin: el poder jerrquico como constante histrica y garanta de toda forma de iniquidad. La intuicin terica de los padres fundadores del anarquismo coloc la cues- tin del poder separado en su mira: insistieron en que las des- igualdades de poder son determinantes, e histricamente pre- vias, de las diferenciaciones econmicas. Es entonces en el do- minio poltico (y no slo en las actividades cumplidas en los procesos industriales) donde se debe hallar la clave de com- prensin de la sociedad de la dominacin. Sus colofones mo- dernos, el Estado liberal o el autocrtico, se constituan en pe- rros guardianes de la jerarquizacin del mundo. Hoy quizs habra que identificar esos cancerberos, adems, en otras insti- tuciones. Pero a los anarquistas siempre les ha sido indiferente si un territorio es gobernado con puo de hierro o con pala- bras suaves, pues la zona opaca que combatieron es la volun- tad de sometimiento a la potencia estatal (un principio de so- berana antes que un aparato), centro unificador de una geo- metra concntrica y vertical. Todas las invenciones culturales y polticas de ndole libertaria confluyeron en una estrategia horizontal de la contrapotencia, negacin de la representacin parlamentaria que reduce las artes ling