Midnight Sun - Stephenie Meyer

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Text of Midnight Sun - Stephenie Meyer

  • Sol de Medianoche

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    Captulo 1: Primer encuentro

    ste era el momento del da en el que ms deseaba ser capaz de dormir.

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    El instituto.

    O sera ms apropiado emplear el trmino purgatorio? Si exista algn modo de purgar mis pecados, esto tena que contar de alguna manera. El tedio era a lo que menos me haba conseguido acostumbrar y, aunque parezca imposible, cada da me resultaba ms montono que el anterior. Supongo que sta era mi manera de dormir, si el sueo se define como un estado inerte entre periodos activos.

    Me qued mirando fijamente las grietas del enlucido de la esquina ms lejana de la cafetera, imaginando dibujos en ellas. Era una manera de sofocar las voces que parloteaban dentro de mi mente como el gorgoteo de un ro. Ignor el centenar de voces por puro aburrimiento. Cuando a alguien se le ocurre algo, seguro que ya lo he odo con anterioridad ms de una vez. Hoy, todos los pensamientos se concentraban en el trivial acontecimiento de una nueva incorporacin al pequeo grupo de alumnos. No se necesitaba mucho para provocar su entusiasmo. Haba visto pasar repetido el nuevo rostro de un pensamiento a otro, desde todos los ngulos posibles. Slo era otra chica humana. La excitacin que haba causado su aparicin resultaba predecible hasta el aburrimiento, era como mostrar un objeto brillante a un nio.

    La mitad del rebao de ovejunos varones se imaginaba ya enamorndose de ella, slo porque era algo nuevo que mirar. Puse ms empeo en no prestar atencin.

    Slo hay cuatro voces que bloqueo por una cuestin de cortesa: las de mi familia, mis dos hermanos y mis dos hermanas, quienes estn tan acostumbrados a la ausencia de intimidad en mi presencia que rara vez se dan cuenta. A pesar de ello, les concedo toda la privacidad posible. Procuro no escucharlos si puedo evitarlo.

    Lo intento con todas mis fuerzas, claro, pero an as... me entero de cosas.

    Rosalie pensaba en ella misma, como de costumbre. Haba captado su reflejo en las gafas de sol de alguien y se regodeaba en su propia perfeccin. La mente de Rosalie era un charco poco profundo de escasas sorpresas.

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    Emmett estaba que echaba chispas despus de haber perdido un combate de lucha libre con Jasper la noche anterior.

    Necesitara de toda su escasa paciencia para llegar al final de las clases y organizar la revancha. Nunca he sentido que me entrometa en sus pensamientos porque nunca ha pensado nada que no pudiera decir en voz alta o poner en prctica. Slo me siento culpable al leer la mente de los dems cuando me consta que les gustara que ignorase ciertas cosas. Pero si la mente de Rosalie es un charco poco profundo, la de Emmett es un lago sin sombras, tan transparente como el cristal.

    Y Jasper estaba... sufriendo. Reprim un suspiro. Edward. Alice me llam por mi nombre, pero slo son en mi cabeza y le dediqu de inmediato toda la atencin.

    Era lo mismo que si la hubiera odo hablarme en voz alta.Me alegraba que en los ltimos tiempos hubiese pasado de moda el nombre que me haban puesto. Menos mal, ya que hubiera resultado un fastidio volver la cabeza automticamente cada vez que alguien pensara en algn Edward

    En ese momento no me volv. A Alice y a m se nos daban muy bien esas conversaciones privadas, y era raro que nos pillaran durante las mismas. Mantuve la mirada fija en las lneas que se formaban en el enlucido.

    Cmo lo lleva?, me pregunt.

    Torc el gesto, pero slo pareci que haba cambiado ligeramente la posicin de la boca, nada que pudiera alertar a los otros. Era fcil que pensaran que lo haca por aburrimiento.

    El tono de la mente de Alice ahora pareca alarmado y le que vigilaba a Jasper con su visin perifrica. Hay algn peligro? Lade la cabeza hacia la izquierda muy despacio, como si contemplara los ladrillos de la pared, suspir, y luego me volv hacia la derecha, de nuevo hacia las grietas del techo. Slo Alice se dio cuenta de que estaba negando con la cabeza.

    Ella se relaj. Avsame si la cosa se pone fea.

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    Mov slo los ojos, primero arriba, hacia el techo, y luego abajo.

    Gracias por ayudarme con esto.

    Me alegr de no tener que contestarle en voz alta. Qu le podra haber dicho? Encantado? En realidad no era as. No disfrutaba asistiendo al debate interior de Jasper Era necesario pasar por todo esto? No era un camino ms seguro admitir simplemente que l nunca sera capaz de controlar su problema con la sed como los dems, en lugar de tentar continuamente sus lmites? Por qu coquetear con el desastre? Haban pasado ya dos semanas desde nuestra ltima expedicin de caza. No era un periodo de tiempo excesivamente insoportable para el resto de nosotros. Algo incmodo a veces, si un humano caminaba muy cerca de nosotros o si el viento soplaba del lado equivocado. Pero los humanos rara vez se aproximan a nosotros. El instinto les dice lo que sus mentes conscientes difcilmente comprenderan: que somos peligrosos.

    Y en ese preciso momento Jasper lo era en grado sumo. Una chica bajita se detuvo en un extremo de la mesa ms prxima a la nuestra para hablar con un amigo. Se pas los dedos entre el pelo corto, color arena, y sacudi la cabeza. Justo en ese momento la rejilla del aire acondicionado empuj su aroma en nuestra direccin. Yo estaba acostumbrado a la forma en que me haca sentir el olor: sequedad y dolor en la garganta, un agujero anhelante en el estmago, un agarrotamiento instantneo de los msculos, el flujo excesivo de ponzoa en la boca

    Todo eso era bastante normal y, por lo general, fcil de ignorar; pero hoy resultaba ms duro al tener los sentidos agudizados y notarlo todo por duplicado: la sed se multiplicaba al monitorizar las reacciones de Jasper. Era la sed de dos, no slo la ma.

    Jasper intentaba mantener la mente lejos de all. Estaba fantaseandoImaginaba que se levantaba del lado de Alice y se paraba al lado de la chica. Pensaba en inclinarse como si le fuera a susurrar algo al odo y dejar que sus labios rozaran el arco de su garganta. Imaginaba tambin cmo flua el clido flujo de su pulso

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    debajo de la fina piel que sentira bajo su bocaPropin una patada a la silla de Jasper.

    Nuestras miradas se encontraron durante un minuto, y luego l baj la suya. Pude escuchar cmo se enfrentaban en su interior la culpa y la rebelda.

    Lo siento musit.

    Me encog de hombros.

    No ibas a hacer nada murmur Alice en un intento de mitigar el disgusto de Jasper. Lo vi.

    Reprim la mueca que hubiera echado por tierra la mentira de Alice; ella y yo debamos apoyarnos el uno al otro. No resultaba fcil para ninguno de los dos or voces y tener visiones del futuro. ramos bichos raros, incluso entre los que ya lo eran de por s. Nos protegamos los secretos entre nosotros.

    Pensar en ellos como personas ayuda un poco sugiri Alice con voz aguda y musical, demasiado baja y rpida para que la escucharan los odos humanos. Se llama Whitney y tiene una hermanita muy pequea a la que adora. Su madre invit a Esme a aquella fiesta en el jardn, te acuerdas?

    S quin es contest Jasper secamente.

    Se volvi para mirar por una de las pequeas ventanas situadas bajo el alero a lo largo del muro que rodeaba la gran habitacin. El tono de su voz puso fin a la conversacin.

    Deberamos haber ido de caza el da anterior por la noche. Era ridculo enfrentar esa clase de riesgos, intentar demostrar entereza y mejorar la resistencia. Jasper tendra que asumir sus limitaciones y vivir con ellas. Sus antiguos hbitos no eran los ms apropiados para el estilo de vida que habamos elegido; no podra adaptarse a l.

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    Alice suspir silenciosamente y se puso de pie, llevndose la bandeja de comida un atrezo, en realidady dejndole solo.

    Saba hasta dnde llegar con su apoyo y cundo dejar de hacerlo. Aunque era ms evidente que Rosalie y Emmett mantenan una relacin, Alice y Jasper se conocan tan bien que sentan los estados de nimo del otro como si fueran propios.

    Pareca que tambin pudiesen leer las mentes, aunque slo fuera entre ellos.

    Edward Cullen.

    Acto reflejo. Me volv al or mi nombre, aunque no es que nadie lo hubiera pronunciado en voz alta, slo lo haba pensado. Mi mirada se encontr durante una breve fraccin de segundo con la de un par de enormes ojos marrones, de color chocolate, unos ojos humanos en medio de un rostro plido, con forma de corazn. Conoca ese rostro a pesar de no haberlo visto nunca con mis propios ojos. Era el tema ms destacado del da en todas las mentes: la nueva alumna, Isabella Swan, la hija del jefe de polica de la ciudad, que haba venido a vivir aqu por algn cambio en su situacin familiar. Bella. Hasta ahora haba corregido a todo el mundo que se diriga a ella por su nombre completo

    Mir a lo lejos, aburrido. Me llev un segundo darme cuenta de que ella no haba sido la persona que haba pensado en mi nombre.

    Por supuesto, Bella ya se ha quedado alucinada con los Cullen, o cmo continuaba el primer pensamiento que haba odo.

    Identifiqu la voz como la de Jessica Stanley. Haba pasadoya un tiempo desde que me incordi por ltima vez con su charloteo interno. Qu alivio sent cuando ella super ese desdichado encaprichamiento. Haba sido casi imposible escapar de sus constantes y ridculas ensoaciones. Me dieron ganas en aquel momento de explicarle con toda exactitud lo que podra haber ocurrido si mis labios, y los dientes detrs de ellos, se hubieran encontrado cerca de ella. Esto habra

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    silenciado cualquier tipo de molestas fantasas con bastante rapidez. Pensar en su reaccin casi consigui arrancarme una sonrisa.

    Le ira bien engordar un poco, cont