Click here to load reader

El Nuevo Antisemitismo

  • View
    18

  • Download
    1

Embed Size (px)

Text of El Nuevo Antisemitismo

  • L os indicios que hablaban de una nueva violencia antijuda venanacumulndose en las dos ltimas dcadas: entre otros, el atenta-do de 1986 contra la sinagoga de Estambul, el de 1992 contra la em-bajada israel en Buenos Aires... Y, sobre todo, el terrible atentado,tambin en la capital argentina, en marzo de 1994, contra la sede centralde la Comunidad Juda, la AMIA, que, con cerca de cien vctimas yautora iran, fue sin duda alguna el primer gran precedente del 11-Sy del 11-M. La situacin estall, sin embargo, en otoo de 2000, coin-cidiendo con el inicio de la Segunda Intifada y con la difusin medi-tica de la secuencia, filmada en directo, del nio palestino que muripor un disparo en el curso de los primeros enfrentamientos. Por aque-llos das miles de manifestantes musulmanes invadieron las calles demuchas ciudades europeas, coreando lemas que rara vez se habanescuchado en Europa como Hitler tena razn!, o que haca mu-

    En los ltimos aos el antisemitismo ha dejado de caracterizar slo al neo-nazismo europeo, para convertirse en un fenmeno muy extendido en elmundo arabo-musulmn, donde el rechazo a Israel va casi siempre acom-paado del viejo tpico de la conspiracin juda, cuando no incluso de argu-mentos negacionistas. Ya en el mundo occidental, un antisionismo deizquierdas muy radicalizado se ha extendido tambin de forma espectacu-lar, sobre todo entre la ciudadana europea. Algo se mueve, pues, en rela-cin con Israel y los judos, y todo parece apuntar a que se trata de un nuevoantisemitismo o, si se prefiere, de una nueva judeofobia.

    EL NUEVO ANTISEMITISMO

    SULTANA WAHNN

    Sultana Wahnn es catedrtica de Teora de la Literatura de la Universidad de Granada.

    ABRIL / JUNIO 2005 77

    002Wahnon 12/4/05 14:27 Pgina 77

  • cho que ya no se oan Muerte a los judos!. En Francia, el pas don-de reside la mayor comunidad juda de Europa, no se trat slo demanifestaciones, sino de un incremento espectacular de la violenciaverbal y fsica contra los judos. Los incidentes se multiplicaron: in-cendios de sinagogas y colegios judos, agresiones contra ciudadanosfranceses por el solo hecho de ser judos... Gestos de violencia calle-jera que no se vean en Europa desde el final de la Segunda GuerraMundial sembraban la alarma entre las comunidades judas de las ciu-dades europeas, entre ellas algunas espaolas, donde por primera vezdespus de muchos aos se haba vuelto peligroso ser o parecer judo.Y la gran novedad era, adems, que los responsables de los ataquesantijudos no eran ya grupos de la extrema derecha, cabezas rapadaso nostlgicos del nazismo, sino jvenes de origen rabe-musulmn.

    Apenas un ao despus, en septiembre de 2001, unos das antes delos atentados de Nueva York, tuvo lugar la ya famosa Conferencia delas Naciones Unidas contra el Racismo que se celebr en la ciudadsudafricana de Durban. En aquel momento fue Nadine Gordimerquien dio la voz de alarma: la delegacin israel haba tenido que reti-rarse de la Conferencia debido a lo que la propia escritora calific co-mo el salvaje acoso racista al que se vieron sometidos por una verda-dera muchedumbre de extremistas musulmanes, tanto de Sudfricacomo del extranjero. Los extremistas, segua diciendo Gordimer, ha-ban aprovechado el conflicto entre israeles y palestinos para exterio-rizar un antisemitismo en el que, al mismo tiempo, estaba ausente elms mnimo respeto al debate de otras cuestiones ante la Conferencia(Gordimer, 2001). Y, aunque por entonces la autora no entr en msdetalles, hoy sabemos ya que una de las formas en que el antisemitis-mo musulmn se exterioriz fue el pster en el que bajo una foto deHitler poda leerse: Si Hitler hubiese ganado, no habra existido Israely no se habra derramado sangre palestina. La delegacin que distri-buy el pster, la Unin de los Abogados rabes, era, adems, la mis-ma que utilizaba su puesto para vender a buen precio ejemplares de losProtocolos de los Sabios de Sin. Lo ms curioso fue, no obstante, que,mientras todo esto estaba ocurriendo, la delegacin palestina encabe-zada por Arafat elev la propuesta de que el sionismo fuera declaradootra vez, como en 1975, una forma de racismo, al mismo tiempo queotro alto responsable de la OLP afirmaba que las prcticas israelescontra los palestinos superaban en horror al Holocausto.

    Cuadernos de pensamiento poltico

    78 EL NUEVO ANTISEMITISMO / SULTANA WAHNN

    002Wahnon 12/4/05 14:27 Pgina 78

  • Al denunciar estos hechos, Nadine Gordimer se constituy en unade las escasas excepciones a la regla, que por esas fechas, septiembrede 2001, segua siendo la de disimular y mirar hacia otro lado en todolo relacionado con el antijudasmo de procedencia rabe o islmica.Para los pocos que, como la escritora sudafricana, reaccionaron ense-guida 1, era ya obvio, sin embargo, que todas esas manifestaciones dehostilidad a Israel y los judos distaban mucho de ser slo, comosiempre se haba pensado que eran, un mero epifenmeno del antisio-nismo, un elemento ms del conflicto rabe-israel. Y eso por tres ra-zones. En primer lugar, porque los acusados de racistas, imperialistasy colonialistas ya no eran los sionistas, sino en general los judos; ensegundo lugar, por las muy continuas referencias que se hacan en elmarco de ese renovado antisionismo al poder judo; en tercer lugar,y por si lo anterior no hubiera sido suficiente, porque no era en modoalguno normal que en el contexto del antisionismo se invocase aHitler, al Holocausto, a la necesidad de terminar la obra que el nazis-mo dej inacabada, etc.

    Se consolidaba as la tesis, enunciada desde haca tiempo por algu-nos investigadores y ensayistas, de que un nuevo antisemitismo habahecho acto de presencia, de la mano del antisionismo. Para Pierre-Andr Taguieff, que llevaba defendiendo esta idea desde los ochenta,se trataba, ms bien, de una nueva judeofobia. Con esta frmula, que diottulo a un libro reciente del mismo autor, Taguieff ha querido estable-cer una clara distincin, terica y conceptual, entre lo que se llam an-tisemitismo en el siglo XIX y la nueva variante de hostilidad a los judoselaborada con posterioridad a la creacin del Estado de Israel. Pero,adems, ha querido tambin protegerse de dos de las objeciones quesuelen hacerse al uso del trmino antisemitismo para referirse a loque estara ocurriendo en el presente: la de que tambin los rabes sonsemitas lo que supuestamente impedira hablar de un antisemitismorabe y la de que este trmino naci estrechamente ligado a la cues-tin de la diferencia entre las razas semita y aria, en tanto que ahora,por contraste con lo que ocurri en la Europa del siglo XIX, no se tra-tara de una cuestin racial, sino poltica e ideolgica, i.e., antisionista.

    ABRIL / JUNIO 2005 79

    Cuadernos de pensamiento poltico

    1 Sera el caso, entre otros, de Caroline Fourest (2001), representante de una ONG francesa que asisti a laConferencia y dej tambin constancia por escrito del espanto que le produjo todo lo que pudo ver y or all.

    002Wahnon 12/4/05 14:27 Pgina 79

  • En cualquier caso, y con independencia de la frmula que se elijapara caracterizar el fenmeno, la de judeofobia o la de nuevo antise-mitismo, lo importante es advertir que se tratara de una aversin yhostilidad a los judos que ya no se revestira de la forma del prejuicioracial. Muy al contrario. Este tipo de prejuicio caractersticamentenazi estara hoy batindose en retirada en Occidente, donde las re-acciones de solidaridad con los judos amenazados por el antisemi-tismo de extrema derecha son casi siempre inmediatas, y esto ya in-cluso en Espaa 2. Sin embargo, al mismo tiempo que se rechaza deplano el antisemitismo neonazi, se toleran, y a veces hasta se alien-tan, otra clase de prejuicios que, aun siendo de otra naturaleza yprocediendo de otra parte, seran igualmente antijudos. Tal comoadvirti hace ya tiempo Finkielkraut (1982, 177-181), todo ocurrecomo si las expresiones de odio a los judos slo fueran censurablescuando sus portavoces son cabezas rapadas, y se convirtieran, encambio, en aceptables y comprensibles cuando quien las pronunciaes cualquier individuo inscribible en la categora genrica de losoprimidos.

    Y eso incluso cuando el oprimido en cuestin dista mucho de ser,en verdad, un desheredado. Pinsese, por ejemplo, en el caso recientedel ex primer ministro de Malasia, Mahatir bin Mohamad. Cuandohace algunos meses el por entonces todava primer ministro realizen un foro pblico sus ya famosas declaraciones sobre el poder delos judos y sobre su responsabilidad en la invencin del Comunis-mo, el Socialismo y la Democracia, stas fueron tachadas enseguidade antisemitas por algunos de los asistentes al acto y sobre todo porlas organizaciones judas que conocieron luego los hechos. Sin em-bargo, no parece que esto le haya ocasionado grandes perjuicios ensus relaciones con el mundo occidental. Muy al contrario: ha sidoprecisamente por esas declaraciones por lo que el pasado verano se leinvit a participar en el Frum de las Culturas, en el marco de unDilogo Oriente-Occidente. A su paso por Espaa, y en entrevista con-cedida a El Pas, tuvimos ocasin de enterarnos de que, adems de

    Cuadernos de pensamiento poltico

    80 EL NUEVO ANTISEMITISMO / SULTANA WAHNN

    2 Recurdese en este sentido la protesta de los libreros de Valladolid ante la presencia, en la Feria delLibro de mayo pasado, de una librera que venda obras pronazis, entre ellas los Protocolos de los Sabiosde Sin . Al respecto se puede consultar el diario ABC del domingo 2 de mayo de 2004.

    002Wahnon 12/4/05 14:27 Pgina 80

  • poderosos, los judos eran culpables, culpables de todo, y, en especial,del actual conflicto de civilizaciones 3.

    El ex primer ministro se adscriba as a la moda islamista, cada vezms extendida incluso entre los meramente islmicos (caso de binMohamad), de atribuir a Israel y a los judos la responsabilidad de to-do cuanto ocurre y ha ocurrido no ya en Palestina, ni slo en OrientePrximo,

Search related