La Profesionalización de La Antropología

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  • Boletn AntropolgicoUniversidad de los [email protected] ISSN (Versin impresa): 1325-2610VENEZUELA

    2007 Nelly Garca Gavidia

    LA PROFESIONALIZACIN EN ANTROPOLOGA: UNA PROBLEMTICA POCO DISCUTIDA EN LA ANTROPOLOGA VENEZOLANA

    Boletn Antropolgico, Enero-Abril, ao/vol. 25, nmero 069 Universidad de los Andes

    Mrida, Venezuela pp. 7-28

    Red de Revistas Cientficas de Amrica Latina y el Caribe, Espaa y Portugal

    Universidad Autnoma del Estado de Mxico

    http://redalyc.uaemex.mx

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    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

    La profesionalizacin en antropologa:una problemtica poco discutidaen la antropologa venezolana*

    RESUMENEl presente trabajo aborda la problemtica de la profesionalizacin de la

    antropologa; se parte desde una reflexin sobre la constitucin y comportamiento de ladisciplina en general, se revisa la particularidad de su campo terico, sus lmitesdisciplinarios, as como tambin, la formalizacin de sus especialidades y laprofesionalizacin y campo de trabajo; de igual manera se toma como referente laexperiencia de la antropologa venezolana. Este trabajo es el resultado de un ejercicioinvestigativo documental que tiene como objetivo describir esta situacin con la finalidadde abrir el debate. Esta problemtica no ha sido suficientemente debatida en el pas, y enconsecuencia la disciplina no ha logrado adquirir el puesto institucional, traducido encrditos y puestos de trabajo que confiera a todos y cada uno, en nuestro contexto, lacerteza de su absoluta legitimidad.

    Palabras clave: antropologa, disciplina, especializacin, profesionalizacin,Venezuela.

    Anthropology as profession: problems little discussedin Venezuelan anthropology

    ABSTRACTThe constitution and manner of the discipline are reviewed in general.

    Particular emphasis is on technique and areas of specialization including the formationof professions in the various theoretical fields. The article is the result of an investigationdesigned to stimulate debate. As a result of inadequate discussion and debate,anthropology in Venezuela has not been properly institutionalized in terms of academiccredit and the stipulation of designated posts which would confer the needed legitimacyto all concerned.

    Key words: anthropology, discipline, specialization, professions, Venezuela

    Recibido: 02-10-2006 / Aceptado: 12-01-2007

    GARCA GAVIDIA, NELLYFacultad Experimental de Ciencias

    Universidad del Zulia, Venezuelae-mail: [email protected]

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    Bolet n Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610.Universidad de Los Andes. Museo Arqueolgico / Centro de Investigaciones

    1. IntroduccinDesde la extensin y heterogeneidad de sus campos de in-

    ters y discusin, pasando por la vasta dimensin temporal y es-pacial de sus temticas y por la multiplicidad de disciplinas,subdisciplinas y especialidades que la integran, hasta los diferen-tes nombres que adopta en los diversos departamentos universita-rios y comunidades profesionales existentes en el mundo, la an-tropologa es una ciencia llena de polisemia y ambigedades. Ensu recorrido histrico ha pasado por varias etapas: fue una inven-cin del mundo occidental frente al exotismo de los otros, en unprimer momento, luego pas a ser una respuesta a la necesidad delegitimar la presencia de los colonizadores en sociedades nacien-tes, en territorios fuera del mbito europeo. Durante las dos lti-mas dcadas del siglo XIX, se insert en el cuadro de las discipli-nas cientficas modernas, y se constituy como una disciplina aca-dmicamente institucionalizada y administrada por profesionales,con una matriz disciplinar enmarcada en el estudio de la realidadsociocultural desde la perspectiva del contacto que se ha dado y sesigue dando entre los seres humanos.

    En el caso de los pases de la Amrica del Sur, yespecficamente en Venezuela, con la llegada de los europeos sepone en movimiento la construccin de la otredad por la diferen-cia y el conflicto. La poltica colonialista y expansionista de loseuropeos trajo consigo la necesidad de describir, interpretar y com-prender a los nativos de las tierras recin descubiertas, tambinpuso en evidencia que el contacto entre los diferentes grupos esta-ba cargado de agudas y profundas contradicciones sociales y cul-turales. Esta particular situacin tiene como consecuencia que losantecedentes ms remotos de la antropologa suramericana y ve-nezolana puedan rastrearse a partir de la colonizacin del conti-nente americano, en el siglo XVI. Resultado de ello, fueron lascrnicas, reportes y estudios realizados por evangelizadores, mi-sioneros y exploradores; como por ejemplo, los trabajos de los

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    padres Gille, Cauln y Gumilla, quienes con rigurosidad informa-ron, tradujeron, anotaron y encuestaron las lenguas locales, obte-niendo las primeras etnografas de las comunidades del oriente yel sur del pas.

    En Venezuela, otro de los antecedentes debe buscarse en elinters que a finales del siglo XIX despertaban las particularida-des de las costumbres venezolanas en costumbristas y folkloristas(como por ejemplo: Bolet Peraza, Tefilo Rodrguez, ArstidesRojas, etc.). Sin embargo, no es sino en la ltima dcada de esemismo siglo, que se introdujeron en el pas las ideas positivistas ylos incipientes estudios sobre el hombre (es el caso de Humboldt)y la cultura (como Codazzi) que se desarrollaban en Europa(Meneses, 1992).

    Ejemplos de estos primeros inicios son el trabajomonogrfico sobre los Guajiros redactado por Adolf Ernst y losanlisis que hace Rafael Villavicencio sobre la historia de la so-ciedad venezolana. Igualmente, los trabajos de: Gaspar Marcanoquien publica unas notas para la etnografa del poblamiento anti-guo del territorio venezolano y realiza uno de los primeros estu-dios craneomtricos de los indgenas venezolanos, LisandroAlvarado quien explic los orgenes de la cultura venezolana re-valorando la informacin etnohistrica suministrada por los cro-nistas y utilizando de manera muy cientfica las teoras y mtodosde la etnologa, lingstica y arqueologa de la poca (Vargas, 1976/1998), Alfredo Jhan quien combin la informacin de primeramano con el trabajo de campo para darnos a conocer uno de lostextos que casi todos nosotros hemos utilizado para iniciar nuestrapreocupacin por la comprehensin del occidente venezolano. Todoesto dio pie para que inaugurando el siglo XX, se establecieranoficialmente los estudios antropolgicos en Venezuela, por deci-sin de Cipriano Castro quien era el presidente del pas en esemomento (Toro, 1906) se decret la apertura de ctedras de antro-pologa en la universidad venezolana, en ellas predomin el inte-

    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

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    rs por el origen primitivo del pas, por su pasado indgena. (Viz-cano, 2004).

    Adems de los citados deben aadirse entre los precurso-res Julio Salas, Tulio Febres Cordero, Talavera Acosta y PedroManuel Arcaya; los dos primeros nombrados le dieron al estudiode las culturas amerindias y a las tradiciones y costumbres vene-zolanas un sentido prctico poltico, ligado a la consolidacindel Estadonacin venezolana; De los ltimos, Talavera Acostacentr su inters en la descripcin de lenguas indgenas y en larecopilacin de sus mitos y Arcaya se preocup por el estudioetnohistrico de los aborgenes del estado Falcn.

    A pesar de este temprano inters, es slo en la cuarta dca-da del siglo XX, cuando realmente se comienza a producir un sa-ber antropolgico marcado por la profesionalizacin acadmica,en un primer momento adquirida en otras latitudes: Miguel AcostaSaignes, Lus Brito Figueroa, Rodolfo Quintero, y luego, con lacreacin y organizacin de espacios para la docencia y la investi-gacin en la disciplina. La Escuela de Sociologa y Antropologade la Universidad Central de Venezuela y el Departamento deAntropologa del Instituto de Investigaciones Cientficas, son dosbuenos ejemplos de la concrecin de esta etapa. En 1953 se inicila carrera, propiamente profesional de antropologa, la cual crecia la sombra de la sociologa y esto fue as hasta la separacin delas dos escuelas en la dcada de los ochenta.

    Estos espacios y la nueva situacin permitieron motivar elinters hacia la antropologa y su particular mirada hacia los he-chos sociales (Amodio, 1999). As se multiplicaron los herederosde esta primera preocupacin, se forjaron grupos de investigacindesarrollados en Caracas, Mrida, Cuman, el Doctorado en Cien-cias Sociales de la Universidad Central de Venezuela y la Maes-tra del Instituto Venezolano de Investigaciones Cientficas(Amodio, 1998). Paralelamente, ms recientemente (en la dcadade los noventa del siglo pasado), se abren otros espacios para la

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    reflexin antropolgica, a nivel del postgrado en la maestra enEtnologa de la Universidad de los Andes y la Maestra en Antro-pologa de la Universidad del Zulia, y en otras dependencias einstancias nacionales donde se realiza investigacin en el rea(como por ejemplo, en la Universidad de Guayana, etc.). Todoesto ha abierto las posibilidades investigativas a diversos campostemticos, adems de los que se haban privilegiado en las dca-das anteriores.

    Ahora bien, a pesar de todos estos esfuerzos, es inquietan-te que en Venezuela la antropologa no haya sabido conquistarrealmente la legitimidad a la cual debera aspirar, de all que esposible afirmar que sta disciplina no ha logrado adquirir una fun-cin institucional, traducida en crdito frente al pblico y puestosde trabajo a sus profesionales, de manera tal que, confiera a todosy cada uno, la certeza de su absoluto reconocimiento. Si vamos unpoco ms all sera posible decir que en sta no se han rebasadolas situaciones de interminables cuestionamientos sobre su propianaturaleza. Y enfrentamientos pueriles.

    Este trabajo es una reflexin sobre esta situacin, y nace apartir de los resultados de dos experiencias investigativas, realiza-das desde la Maestra en Antropologa de la Universidad del Zulia:la primera de ellas, un trabajo de grado sobre los museosantropolgicos en la regin zuliana1, y la segunda el proyecto deinvestigacin sobre la existencia de un campo de empleo para eldesarrollo de prcticas antropolgicas dentro del mercado laboralde la regin occidental del Estado Zulia2. En estas dos investiga-ciones los resultados nos demostraron el desconocimiento queexiste entre la poblacin sobre la antropologa. La nica referen-cia de carcter profesional que de sta se tiene es la que la relacio-na con el pasado ms remoto y las cosas viejas o antiguas.

    Para hacer un balance general de la situacin he optado poriniciar este trabajo con una pregunta general referida a la antropo-loga, el estatus mismo de sta como disciplina cientfica. De all

    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

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    Bolet n Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610.Universidad de Los Andes. Museo Arqueolgico / Centro de Investigaciones

    la interrogante sobre la existencia en la antropologa de un acuer-do mnimo y necesario para que sea percibida, por quienes la prac-tican y la ensean como por quienes la aprenden, como una disci-plina cientfica. La claridad de la respuesta sobre este aspecto esuno de los signos que le dara crdito a los ojos de propios y extra-os. De igual manera, cabe tambin la pregunta s existe en laantropologa en su prctica uno o varios paradigmas tericos ycampos temticos comunes que permitan a partir de all afirmarque sea una ciencia.

    Estas dos interrogantes, que no son novedosas ni soy yoquien primero se las hace sino que han sido una constante en lahistoria de la antropologa, contribuyeron a la crisis identitaria dela disciplina, lo que ha dado pie a preguntarse sobre los lmitesdisciplinarios frente a las otras disciplinas de las Ciencias Socia-les y la formalizacin de sus especialidades. Todo esto incideineludiblemente en la profesionalizacin y el campo de trabajo dela disciplina. Esta problemtica es el ncleo de este trabajo, que esuna investigacin documental, nada concluyente, y cuyo objetivoes describir la situacin para abrir el debate.

    2. Campo y matriz de la antropologaToda reflexin razonada sobre la alteridad cultural puede

    ser considerada como un esbozo de un discurso antropolgico. Deall que en todas las sociedades que nos han precedido y que handejado huellas escritas, en sus sistemas de cosmovisin puedenleerse cmo se plantearon el problema de la alteridad cultural.Ahora bien, esto no quiere decir que slo sea en stas donde seplantea el problema ya que ningn grupo humano tiene el prodi-gio de pensarse como grupo sin pensar sus fronteras con el exte-rior y sus diferencias con el que vive ms all. Esta inquietud porel otro ha sido, y sigue sindolo, el aspecto fundamental y bsicode la disciplina. (Boivin, et. al. 2004; Krotz, 2002). Ahora bien, enel momento cuando la antropologa se inicia como una disciplina

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    acadmica, a fines del siglo XIX, se traslad la interrogante sobreel ser humano o la humanidad, que desde siempre los grupos hu-manos se haban hecho, al campo de las ciencias empricas. Esa esuna de las razones por las cuales su matriz disciplinar yparadigmtica, tuvo un denominador comn y unvoco a pesarde las diferencias entre los investigadores que fue el evolucionis-mo. Ms tarde, desde los primeros momentos de su consolidacinla variedad paradigmtica es lo normal y la heterogeneidad de suextensin temtica se convierte en la constante.

    En la historia de la disciplina es posible reconocer, como yase seal en lneas anteriores, que el primer modelo explicativo bajoel cual se trabaj fue el evolucionismo; el cual asuma que en eldesarrollo de las sociedades humanas lo simple es siempre anteriora lo complejo, lo salvaje ms tarde primitivo es anterior a lo civi-lizado. La pauta que marca esta complejizacin es el progreso tc-nico. De all que para ordenar la pluralidad de las culturas y darrespuesta al contacto entre stas se sacrificaba el orden interno deellas en aras de encontrar una teora general de la cultura; se par-ta de la unidad para llegar, no sin pena ni dificultades, a la diversi-dad. Entre los postulados generales de la naciente disciplina esta-ban: la unidad psquica del gnero humano y la continuidad delorden histrico entre las diferentes formas de humanidad, este prin-cipio de continuidad estaba basado en una ley de evolucin orienta-da que conduce de lo simple (ellos) a lo complejo (nosotros), de lainfancia del mundo a su edad adulta. Maine, Bachoffen, McLennan,Morgan, Tylor, Frazer crean en la realidad de un orden que condu-ca a la sucesin de estados de la sociedad y de la cultura. Ellosaspiraban comprender y explicar cmo la humanidad pasa por estosestadios diferentes hasta llegar a su forma avanzada. Utilizando lacomparacin entre casos privilegiados, ellos dibujaban las secuen-cias histricas que la humanidad ha seguido.

    Por otro lado, en cuanto a la profesionalizacin, desde 1871cuando la antropologa tom su estatus de disciplina autnoma se

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    elabor lo que podra llamarse una ortodoxia antropolgica lacual dot de ese saber reservado a cuadros institucionales ubi-cados en las ctedras, en los museos y en las revistas.

    Qu pasaba en Venezuela durante este perodo? Aqu exis-ti, por parte de algunos intelectuales un inters por las poblacio-nes amerindias; stos hicieron formulaciones y descripciones ex-plicativas sobre estas sociedades, siguiendo como modelo expli-cativo el evolucionismo. De la misma manera, basados en el mis-mo esquema que va de lo primitivo a la civilizacin, otros intelec-tuales estaban interesados en el costumbrismo y el folklorismo,consideraban que era necesario e imprescindible recolectar lascreencias y costumbres que se transformaran con la civilizaciny el progreso (Acosta, 1967). Son ejemplos de esta naciente antro-pologa las obras de: Gaspar Marcano, Elas Toro, LisandroAlvarado, Alfredo Jahn, Julio Salas, etc.

    Una vez que la disciplina se fue consolidando, el paradig-ma evolucionista se fue rechazando, tanto en Venezuela como enotras latitudes. La matriz disciplinar se concret en los paradigmasracionalistas, estructuralfuncionalista y culturalista; los cualesfueron puestos en prctica originariamente, por las llamadas es-cuelas del pensamiento antropolgico, cada una de ellas origina-ria de una tradicin intelectual particular y nacional: la coleFranaise de Sociologie (el racionalismo), de la British School ofSocial Anthropology (estructuralfuncionalismo) y de la AmericanHistorical School of Anthropology (culturalismo). Desde el puntode vista de la ciencia, durante este perodo, la marca y la guafueron las ideas de razn y de objetividad.

    Sin embargo, las tres matrices disciplinarias, que puedenser ubicadas en el macro paradigma positivista y con las exigen-cias de la racionalidad, tuvieron un denominador comn: el inte-rs por los otros. La interrogante por los otros tiene semejanzascon la pregunta del perodo anterior: indagar sobre el contactoentre las culturas humanas; es decir sobre la otredad, la alteridad.

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    Lo que significa reconocer al otro como portador de una cultura,de un modo de vida diferente, desde el conjunto de la cultura pro-pia. Esta interrogante iba acompaada por la aplicacin de la cate-gora de orden. Las temticas abordadas hacen referencia a la apli-cacin de esta ltima categora a las sociedades y culturas de losotros; as se estudiaron: la organizacin social, las formas ele-mentales ordenadoras del pensamiento primitivo, la estructurasocial, la institucin del parentesco, las funciones sociales, as comotambin, los procesos culturales y el establecimiento de patroneso regularidades culturales (Cardoso de Oliveira, 1988).

    Es oportuno sealar que durante todo este perodo en Ve-nezuela se inici propiamente la antropologa de forma acadmi-ca, sistemtica y profesional: por una parte, se crearon el Departa-mento de Antropologa en la Sociedad de Ciencias Naturales laSalle y el Departamento de Antropologa en la Facultad de Filoso-fa y Letras de la Universidad Central de Venezuela; y por la otra,en 1953 se crea la Escuela de Sociologa y Antropologa de laUniversidad Central de Venezuela. En estos espacios se reprodujola matriz disciplinar de las Escuelas europeas y norteamericanacitadas en prrafos anteriores y convertidas en centros de produc-cin del conocimiento en la disciplina. Al mismo tiempo, desdeaquellos centros se ejerca influencia para la temtica y el tipo deinvestigaciones que se desarrollaban en el pas. Algunos, muy po-cos, de los integrantes de la comunidad disciplinar de esos espa-cios estuvieron comprometidos con la problemtica indgena yotro, ms reducido el grupo todava, con el desarrollo de modelosinterpretativos adaptados a la realidad nacional. De igual manera,en el pas se ha vivido la crisis que la disciplina ha tenido en otroscontextos con el agravante de haber cado en crisis sin haber lo-grado su maduracin.

    En el recorrido de este sendero la antropologa desarrolltcnicas y mtodos acordes con las sociedades que se haba plan-teado estudiar, as defini como su particularidad metodolgica a

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    la etnografa con sus componentes bsicos: el desplazamiento delinvestigador, la observacin en el campo, la descripcin y la com-paracin.

    De lo dicho hasta aqu puede deducirse la afirmacin quela disciplina, desde un primer momento, asumi como objetoepistemolgico por excelencia el estudio de la otredad, a diferen-cia de otras ciencias sociales que se ocuparon de abordar los acon-tecimientos histricos y sociales de occidente. As pues, una vezen contacto con las variadas formas de eventos sociales, cultura-les y simblicos la gama de perspectiva para describir lo visto y lovivido se fueron ampliando y presentando como experienciaetnogrfica, etnolgica y antropolgica. (PrezTaylor, 2002).

    En los diferentes nombres para la disciplina, dados por lasdiferentes Escuelas nacionales, as como tambin, en los diversosignificados sirva como ejemplo, los usos de etnologa, etnogra-fa (en Francia y Rusia), antropologa biolgica, etnologa,floklorstica (en Alemania), antropologa social (en Inglaterra),antropologa cultural (en Estados Unidos) que se le ha dado a lamisma, radica otro de sus problemas: su polisemia y ambigedad.Este hecho se ha repetido en otros contextos y ha permanecidohasta el presente, en el caso de Venezuela se asumi la antropolo-ga como ciencia general integrada por cuatro disciplinas: arqueo-loga, antropologa fsica, antropolingstica, y antropologa so-cial y/o cultural, dependiendo de la escuela de formacin de losespecialistas. Particularmente, en la Maestra de Antropologa dela Universidad del Zulia se asumi la propuesta de Claude LviStrauss (1958/1974), quien consider una necesidad definir y uni-ficar estos trminos:

    Faltan por definir la etnografa propiamente, y la etnologa. Noso-tros las distinguiremos, de manera sumaria y provisional, pero sufi-ciente para el inicio de nuestra bsqueda, afirmando que la etnogra-fa consiste en la observacin y el anlisis de grupos humanos con-siderados en su particularidad (a menudo elegidos, por razones te-

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    ricas y prcticas, pero que no tienen nada que ver con la naturalezade la investigacin, entre los ms diferentes a nosotros), y que bus-ca restituir, lo ms fiel posible, la vida de cada uno de ellos; mien-tras que la etnologa utiliza de manera comparativa (y con fines quehabr que determinar posteriormente) los documentos presentadospor el etngrafo. Con estas definiciones, la etnografa toma el mis-mo sentido en todos los pases; y la etnologa correspondeaproximativamente a lo que se entiende, en los pases anglosajones(donde el trmino de etnologa cay en desuso) por antropologasocial y cultural (la antropologa social se consagra sobre todo alestudio de las instituciones consideradas como sistemas de repre-sentacin, y la antropologa cultural a las tcnicas, y eventualmentetambin a las instituciones consideradas al servicio de la vida so-cial) (Lvi Strauss, 1974:4 - 5).

    Dcadas ms tarde el problema persiste y sino recordemosel comentario de Dan Sperber (1982) cuando llama la atencinsealando que bajo el nombre de antropologa cohabitan dos dis-ciplinas diferentes: la etnografa, disciplina interpretativa viva yagitada, y la antropologa propiamente dicha, que no es apenasms que un souvenir filosfico duplicado de un proyecto cientfi-co remitido siempre al futuro (1982:16). O la posicin de C. Geertz(1973) para quien, lo que hace el antroplogo social es etnografay sta es una descripcin densa. Todos estos avatares han influi-do en las dificultades que ha tenido la disciplina para establecersecomo una disciplina autnoma. (Llobera, 1999).

    La equivocidad de la antropologa, derivada de sus mlti-ples nombres y paradigmas, tiene una incidencia directa en la cri-sis identitaria de la disciplina, conjuntamente con la descoloniza-cin del mundo occidental y el cuestionamiento del estar ah,que se ha vivido desde las ltimas dcadas del siglo pasado; ascomo tambin el que en los lugares considerados, en el pasado, deinters antropolgico se forman antroplogos, y en consecuen-cia, los otros lejanos, ahora son o estn cercanos ya que los inves-tigadores y los investigados son ciudadanos del mismo estado(Krotz, 2002).

    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

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    Esta crisis puede ser peligrosa, si por una parte se cae enun bla, bla, bla, con barniz de especulacin filosfica, y por elotro, en el envanecimiento con el exceso de hipocondraepistemolgica, para llegar a los extremos de confesar el fracasode no haber sabido conquistar, como disciplina, la legitimidad cien-tfica a la cual se aspira, o ms an, s se pone todo el empeo ensaldar cuentas con las generaciones anteriores. Pero tambin, lacoyuntura puede ser la oportunidad de convertir la crisis en unacrtica profunda capaz de evidenciar la necesidad de la refundacinde la disciplina y la reconsideracin de su objeto.

    Esta problemtica ha sido comn a todas las disciplinas delas Ciencias Sociales y humanas que participan, desde la dcadade los ochenta del siglo pasado, en la reconsideracin de su obje-to bajo el ngulo de la institucin de la relacin social y de algu-na manera, son cmplices de una cierta desposesin de s mismaspor el abandono del punto de vista propio que tenan sobre suobjeto (Mary, 1986). En la antropologa, la crisis ha dado cabida ala crtica al interior de s y desde las dos ltimas dcadas del sigloXX, se ha puesto de manifiesto a travs de diferentes movimien-tos intelectuales, programas y corrientes tericas que transcurrende manera paralela. En este panorama cabe preguntarse s la an-tropologa vive la tentacin de la reconversin de su objeto enobjeto sujeto productor de s misma y revelador de las condicio-nes de posibilidad y del sentido ltimo de las otras dimensionesde la realidad humana.

    La antropologa a pesar de ese movimiento que tiende adividirla y a dispersarla en una multiplicidad de dominios tiene, almismo tiempo, una tendencia inversa hacia la unidad de su saber ypor ello sigue viviendo una situacin paradjica: por un lado, suapertura a todos los grupos humanos en cualquier ubicacin geo-grfica o social y la afirmacin de la particularidad de la experien-cia etnogrfica. Lo que permite afirmar que en su ejercicio poneen juego los paradigmas cultura/culturas, universalidad/particula-

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    ridad, identidad/alteridad, yendo en un mismo movimiento delestudio del otro al del s mismo y del reconocimiento de las seme-janzas al de las diferencias. Es por esto que, en muchos sentidos,ms que una pregunta surgen varias interrogantes antropolgicascuyas respuestas originan que la diversificacin sea una de lascaractersticas de la antropologa contempornea.

    Hoy no hay espacios tericos cerrados dentro de la disci-plina y todas las aproximaciones y las teorizaciones que en ella sehagan tienen cabida ya que forman parte de un saber donde sereproducen diferentes perspectivas sobre un objeto que tiene ml-tiples maneras de abordarse, y a las que slo se les exige rigorcomo garanta de verdad. Lo interesante de la discusin presentees que en principio se ha abierto las puertas al debate, eso es muybueno par la disciplina porque permite la revisin atenta de nocio-nes y conceptos utilizados, as como tambin, seguramente, per-mitir sealar pautas para que se avizoren nuevas perspectivas.

    Esta situacin puede ser revertida con la multiplicacin delos espacios acadmicos para el desarrollo y la produccin delconocimiento antropolgico. Si bien, la disciplina ha tenido lanecesidad de replegarse el mundo extico y primitivo se hizocercan e incursionar en otros espacios urbanos la antropolo-ga hecha en casa lo que la obliga a hablar los diversos lengua-jes de las ciencias que se ocupan del ser humano desde diversasperspectivas. Esto quiere decir que la antropologa, la hecha pornosotros o por los otros, debe ser polglota e integral en su interspor el ser humano en su multiplicidad fenomnica, sin renunciara ciertas reglas del juego epistemolgico ni al cuerpo de conoci-miento histricamente constituido que la caracteriza (Llobera,1990/1999:15).

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    3. Los lmites entre la antropologa y otras disciplinas delas ciencias sociales

    La generalidad y universalidad de la antropologa la condi-ciona a entrar en conflicto en la definicin de sus lmites en relacincon las otras disciplinas sociales establecidas y esto, tambin tieneincidencia en la crisis de identidad que la disciplina ha vivido en eltranscurso de su historia. Aprovecho esta oportunidad para asomaralgunas ideas sobre esta problemtica, que por supuesto tambinest vinculada con la profesionalizacin de la misma.

    En el mundo moderno, las disciplinas acadmicas han ejer-cido una influencia dominante en la manera y modos de pensardel mundo y de cmo se entiende la realidad, esto quiere decir quelos profesionales ubicados en cada una de ellas se representan elmundo y le dan sentido a la realidad a partir de la disciplina a lacual pertenecen. De manera tal, que aquellas proveen a sus profe-sionales tanto del marco cultural, de las localizaciones instituidasdel conocimiento y de una identidad; es decir, les ayudan a clasi-ficar el mundo y a clasificarse entre ellos.

    Ahora bien, todas las disciplinas cientficas en algn mo-mento de su historia han vivido problemas de identidad, la Antro-pologa no es la excepcin. Uno de los aspectos que quizs estligado a esta situacin es la estrecha vinculacin con otras cien-cias sociales donde los lmites entre una y otra no son muchasveces fciles de determinar (por ejemplo, con la sociologa, con lapoltica, o con la filosofa an cuando sta no sea propiamente unadisciplina).

    Lo dicho anteriormente, es lo que lleva a Alain Caill (1986)a afirmar que todas las disciplinas conocen problemas de identi-dad y a buscar la causa de esta problemtica, en las divisionesinterdisciplinarias, ya que stas son, a menudo arbitrarias desde elpunto de vista del pensamiento y del contenido de la verdad. Porotra parte, el autor reconoce y en esto coincidimos plenamentecon l que hay un lugar que es comn a todas las ciencias socia-

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    les y humanas: as los historiadores, los economistas, lospolitlogos, los filsofos, o esos nocientficos que son a vecesms socilogos que los socilogos mismos saben todos que existeun lugar identificable donde se deposita y trabaja el saber sociol-gico producido por los unos y por los otros y acumulado por esainterrogante de la autoproduccin social (Caill, 1986: 5).

    La antropologa interesada por el ser humano en sus mlti-ples dimensiones y variabilidades culturales no puede escapar aestas situaciones y confronta un sin nmero de situacionesambivalentes y llenas de paradojas y aporas. Sirva como ejem-plo, la paradoja de tener que construir un campo y un espacio par-ticular especfico; el cual pierde su legitimidad y su eficacia sim-blica tan pronto cuando los que lo ocupan lo consideren nica-mente como un mbito particular apropiable slo por especialis-tas, olvidando que no es sino la refraccin de un movimiento ge-neral de la historia y de una interrogante colectiva de la humani-dad sobre s misma.

    Sin embargo, aquella caracterstica de los lmites rgidosentre las disciplinas de la ciencia moderna, en el presente se rom-pen lentamente; hoy hay ms fluidez y permeabilidad entre todasellas y entre aquellos que se han formado para su ejercicio. Enotras palabras, las disciplinas trascienden sus lmites y se produ-cen nuevos conocimientos que expresan el encuentro de variasdisciplinas. Lo que genera un cambio en la configuracin del sa-ber, la cual va tener como caracterstica su explosin, su diferen-ciacin irreversible con el pasado que resulta de una renuncia alsaber absoluto, a un discurso total sobre un objeto total.

    Sin embargo, no hay que pasar por alto, que an as, ningu-na disciplina puede elaborar un discurso sobre un objeto sin en-gendrar un punto de vista totalizador, constitutivo de s misma yfuente de fecundidad, que tiende siempre, de una cierta manera, ahacer coincidir el pensamiento y su objeto. Cada disciplina es unatentativa por ubicarse en una posicin sobresaliente en relacin

    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

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    con las otras, sin embargo, nadie puede hoy reivindicar la posi-cin de espectador absoluto, el privilegio del acceso a un univer-sal sobresaliente, no lo tiene ni la antropologa, ni la sociologa nila filosofa. El lugar est desocupado y debe permanecer des-ocupado. Ninguna disciplina tiene la vocacin particular de serel joker de las otras, tampoco lo tiene la filosofa, no ms que lasociologa. Este lugar vaco es en la configuracin actual del saberlo que permite el juego del intercambio entre las disciplinas (Mary,1986:48- 49).

    El antroplogo (a), as como el socilogo (a) es un agentehistrico, histricamente situado que hace mediaciones (Bourdieu,1982:29) espacio temporales y sociales; a travs de su mirada alotro, su cultura y el grupo social y tnico al cual pertenece vuel-ven sobre s su mirada. Lo que quiere decir que se ven a s mis-mos, reflexionan sobre s. A partir de su oficio y la expresin prc-tica que hacen de ste, todos los dems, agentes sociales como ely ella pueden conocer un poco mejor lo que ellos son, sienten y loque hacen. Ms esta posicin, no los autoriza para ignorar que supunto de vista, la posicin que adopta frente al sujeto/objeto deestudio se debe a su propia posicin en el espacio social, a suexperiencia particular del mundo social.

    En consecuencia, la investigacin cientfica fecunda se de-sarrolla en las mrgenes, en las fronteras de las disciplinas exis-tentes, pero no ejerce su esfuerzo de ruptura y de renovacin delas problemticas sino en referencia a los lmites instalados en losespritus ya interiorizados. Pero, como lo remarca Andr Mary(1986), una enseaza que se fije en los mrgenes fracasara en losobjetivos que se ha dado y producir efectos secundarios catastr-ficos sobre el plan de la estructuracin del espritu cientfico. Paraque el trabajo de decontruccin del objeto cientfico tenga un sen-tido, es necesario que ste sea aprendido como objeto construido.Cuando este trabajo crtico encuentra la escucha de un esprituque no tiene otra vivencia sino la de la experiencia inmediata del

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    objeto, la complicidad que es susceptible de instaurarse entre eldiscurso crtico y el sentido comn no puede reposar sino sobreun malentendido profundo.

    Por otro lado, los nuevos desarrollos de la ciencia no afir-man certezas mucho menos disciplinarias sino que anuncianposibilidades y sealan la no separacin entre quien hace la inves-tigacin y el proceso de realizacin de la misma, entre sujeto queinvestiga y sujeto objeto de la investigacin; rompiendo los lmi-tes entre sujetoobjeto y reconociendo que los seres humanos y lanaturaleza forman parte de un universo nico. Esta situacin exi-ge del investigador tanto la apertura suficiente y la slida forma-cin que le permita trascender los lmites disciplinarios.

    De lo dicho hasta aqu, se puede dibujar la gran paradojade la antropologa, ciencia social a la cual le ha resultado difcilubicarse como una disciplina autnoma, sobre todo en Venezueladonde an sigue siendo la hermana pequea de la sociologa yotras disciplinas sociales, y debe al mismo tiempo, concurrir conel desarrollo de la ciencia actual. En esta coyuntura el antroplogo(a) tiene algunas ventajas: a) la antropologa como disciplinano tiene ni defiende verdades esenciales ni absolutas ya que suinters es por los seres totales; b) los lmites de la antropologacon las otras disciplinas sociales no son rgidos ni tampoco con labiologa humana, dado el sujeto que estudia se ve en la necesidadde utilizar todos aquellos discursos que le permitan la compren-sin del mismo; c) la pretensin de la antropologa es aprehenderel seres humanos, vivos, en sus sociedades y en la sociedad engeneral a travs del estudio de los sistemas culturales. La observa-cin al interior de su propia sociedad y cultura puede ayudarlo acomprender mejor la de los otros. (Kilani, 1990).

    En otras palabras, el antroplogo (a) est obligado (a) aformarse totalmente para poder hacer una investigacinantropolgica creativa, integral, que interactu con el medio; aho-ra bien, esto quiere decir que en su ejercicio profesional y cotidia-

    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

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    no se ve en la necesidad de correr el riesgo de trascender los lmitesdel s mismo profesional y romper con el encapsulamiento discipli-nario. Para esto la condicin indispensable es que los profesionalesde la antropologa se involucren en la revisin intra y extra subjetivapara poner las bases de una nueva intersubjetividad.

    4. La formalizacin de las especialidades en la antropologay la prctica de su enseanza.

    La extensin de la antropologa como ciencia est ntima-mente relacionada con el sentido etimolgico de la palabra: laciencia del hombre o la ciencia que estudia al ser humano; comopuede y se ha repetido en este trabajo tal amplitud es problemticaen un doble sentido: por una parte, la ambigedad para asir conprecisin su sujetoobjeto de inters lo que genera su permeabili-dad con las otras disciplinas que se ocupan del ser humano; y porla otra, el supuesto bajo el cual tratndose de los seres humanostodo cabe, se genera as un movimiento centrfugo que multiplicalas subdisciplinas y especializaciones de la antropologa que haproducido el surgimiento de nuevas disciplinas y subdisciplinas.

    Las especializaciones para definirse, toman unas vecescomo referente la variable geogrfica antropologa del medite-rrneo, antropologa de los andes, antropologa del sureste asiti-co, etc., otras las disciplinas especficas con las cuales se hace elcruce interdisciplinario antropologa jurdica, antropologa his-trica, antropologa poltica, antropologa econmica, antropolo-ga religiosa, etc., y an ms, tambin suelen definirse a partirdel dominio temtico que abordan los especialistas antropologade la educacin, antropologa del parentesco, antropologa de laalimentacin, antropologa visual, etc.. Esto para dar slo unamuestra muy pequea de lo que podra pensarse como una atomi-zacin de la disciplina (Berthoud, 1992). Sin embargo, soy de laopinin que si el campo cientfico de una disciplina est bien defi-nido, prioritariamente caracterizado, y aquellos que trabajan en l

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    reconocen la multiplicidad de potenciales preguntas y la variabili-dad de respuestas, y an ms, las posibilidades de trascender entreellas, la especializacin se convierte en una muestra de seguridady de madurez.

    Por otra parte, la antropologa es una ciencia que no tiene elmonopolio relativo y precario de su especializacin; adems cual-quiera que sea la investigacin emprica, no se puede a priori definiren su mxima exhaustividad, ni se puede aprehender de una solavez y bajo una sola mirada un tema en todas sus dimensiones(Demazire, 1986) ni tampoco, las emociones, sentimientos, haceresy saberes humanos se agotan en el presente. La antropologa o me-jor las antropologas, como dice Esteban Krotz (2002) tiene queque ocuparse sobre todo de la demostracin de las profundas ten-dencias de la hominizacin. (Krotz, 2002:401). En este caso Sinembargo, una especializacin es una garanta de una cultura cient-fica profunda; sta sin especializacin sera una herramienta sin uti-lidad, una tijera sin afilar, como lo sealaba Bachelard (1965).

    En la formalizacin de los profesionales hay que tomar encuenta que la problemtica en torno al encuentro entre culturasconstituye un componente invariable del debate a cerca de las po-lticas de desarrollo (Krotz, 2002:18)

    Igualmente, el mismo Krotz seala que otro problema es elde la identidad Tampoco en la discusin poltica ni en las pro-puestas de soluciones prcticas acerca de conflictos al parecerendmicos puede ya hacerse abstraccin de una temtica tpica-mente antropolgica, es decir la que gira en torno de la identidadtnica y de las relaciones interculturales, por ejemplo, cuando setrata de la situacin de los curdos en Turqua y en Irak, de los tamilesen Sri Lanka o de los indonesios de ascendencia china, de la casiolvidad guerra de Biafra o del resurgimiento del fundamentalismoislmico, de los conflictos en la costa del Caribe de Nicaragua, delas desavenencias entre las regiones autnomas y el gobierno cen-tral de Espaa, de la virtual guerra civil de Irlanda del Norte y en

    Boletn Antropolgico. Ao 25, N 69, EneroAbril, 2007. ISSN:13252610. Universidad deLos Andes. Mrida. Garca Gavidia, Nelly. La profesionalizacin en antropologa... pp. 728.

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    territorios del ex bloque oriental, de los disturbios en los ghettosnegros o en las reservaciones indias de Norteamrica, o de losproblemas de los trabajadores extranjeros, refugiados econmi-cos y solicitantes de asilo que con harta frecuencia provienen delas ex colonias que viven, en la actualidad, en casi todas las ciu-dades europeas.

    5. ConclusinA pesar de la equivocidad del nombre de la disciplina, de

    la reduccin del objetosujeto de estudio slo a las sociedadesprimitivas no occidentales que desde su origen marc su especi-ficidad, as como el exagerado relativismo de que cada sociedad,cada cultura tiene su propio esquema sociocultural lo que ha con-ducido a la incapacidad de la disciplina para hacer generalizacio-nes.

    Notas1 Realizada por el socilogo Lewis Pereira y tutoreado por la Dra.

    Jacqueline Clarac de Briceo.2 Proyecto de investigacin FDI, de la cual fui investigadora principal y

    que realic con Leonardo Fernndez.

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