Cuadernos hispanoamericanos 570

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  • CUADERNOS fflSPANOAMERICANOS

    570 diciembre 1997

    MONOGRFICO Espaol/Portugus: dilogos

    Haroldo de Campos, M- Angeles Alvarez Martnez,

    Mara Teresa Celada, Francisco Jos Lpez Alfonso, M- Augusta da Costa Vieira, Leopoldo M. Bernucci,

    Eva Valcrcel, M- Concepcin Pinero Valverde, Soledad Miranda Garca,

    Jos Manuel Cuenca Toribio

  • CUADERNOS HISPANOAMERICANOS

    DIRECTOR: BLAS MATAMORO REDACTOR JEFE: JUAN MALPARTIDA

    SECRETARIA DE REDACCIN: MARA ANTONIA JIMNEZ ADMINISTRADOR: MAXIMILIANO JURADO

    AGENCIA ESPAOLA DE COOPERACIN INTERNACIONAL

  • Cuadernos Hispanoamericanos: Avda. Reyes Catlicos, 4 28040 Madrid. Telfonos: 583 83 99 - 583 84 00 / 01 / 02

    Fax: 583 83 10/11/13

    IMPRIME: Impresos y Revistas, S.A. (IMPRESA) Herreros, 42. Polgono Los ngeles. GETAFE (Madrid)

    Depsito Legal: M. 3875/1958 - ISSN: 1131-6438 - IPO: 028-97-001-1

    * No se mantiene correspondencia sobre trabajos no solicitados

  • 570 NDICE

    MONOGRFICO ESPAOL Y PORTUGUS: DILOGOS

    HAROLDO DE CAMPOS Portugus y espaol: dialogismo necesario 1

    Ma NGELES LVAREZ MARTNEZ El espaol y el portugus: aspectos lxicos 15

    MARA TERESA CELADA Un equvoco histrico 29

    FRANCISCO IOS LPEZ ALFONSO Pero esto no es ms que el principio. De Fernndez de Lizardi a Machado de Asss 45

    Ma AUGUSTA DA COSTA VIEIRA Las relaciones de poder entre narrador y lector Cervantes, Almeida Garret y Machado de Asss 59

    LEOPOLDO M. BERNUCCI Disfraces gongorinos en Manuel Botelho de Oliveira 73

    EVA VALCRCEL Textos gallegos de Francisco Luis Bernrdez 95

    M5 CONCEPCIN PINERO VALVERDE Don Juan Valera y el indianismo romntico brasileo 107

  • SOLEDAD MIRANDA GARCA Morsamor, una lectura ibrica

    ndices del ao 1997

    125

    J.M. CUENCA TORIBIO Maraan y su visin de la cultura luso-brasilea 135

    143

  • ESPAOL Y PORTUGUS: DILOGOS

  • arceloeamo?+

  • Portugus y espaol: dialogismo necesario

    Las relaciones entre la literatura de lengua portuguesa y la espaola son antiguas. Alfonso X, El Sabio, compone sus clebres Cantigas de Santa Mara en galaico-portugus, que es en la poca, as como el provenzal, el idioma de eleccin de la poesa. S de Miranda (1481?-circa 1558) escri-bi en portugus y espaol y, como su coetneo Garcilaso, import el petrarquismo italiano en la Pennsula Ibrica. La obra del extraordinario Gil Vicente es patrimonio de ambas literaturas. Cames, que tambin usaba el espaol en la poesa, fue reverenciado por portugueses y caste-llanos, habiendo ejercido influencia sobre Gngora, por ejemplo. Y aqu -en el barroco seiscentista- entre la contribucin brasilea, si no quere-mos remontarnos hasta el canario padre Anchieta (1534-1597), patriarca de la poesa en Brasil. Educado en Coimbra, misionero y taumaturgo de las tierras brasicas, Anchieta fue el fundador, en 1544, del poblado de Sao Paulo de Piratininga. Poeta y autor teatral, compuso versos y autos catequticos (frecuentemente de apreciable nivel) en portugus, espaol, latn y tup-guaran (idioma de los indgenas de la recin descubierta Amrica portuguesa). En ocasiones mezclaba todas esas lenguas, en una heteroglosia polifnica, que parece haber dejado su marca de origen en la bablica metrpolis en que se convirti la paulicea contempornea.

    En el barroco, la presencia de la lengua y de las letras espaolas en Brasil fue notoria. Uno de nuestros mejores estudiosos de Gregorio de Mattos (1633-1692), Joo Carlos Teixeira Gomes, refutando la tesis dis-frica de Antonio Cndido (Formacin de la literatura brasilea, 1959), para quien la literatura de Brasil sera rama secundaria de la portuguesa, a su vez arbusto de segundo orden en el jardn de las Musas..., argument que ese punto de vista no proceda, incluso por-que en su mejor momento del perodo colonial (...), la vinculacin real de nuestros escritores era con la Espaa barroca y no con Portugal, o sea, con la exuberante literatura del Siglo de Oro castellano, con Gngora y Quevedo sobre todo. El referido Gregorio de Mattos, el Boca del Infierno, el ms notable poeta barroco del Brasil, satrico implacable como Quevedo y lrico virtuosista como Gngora, poetiz tambin en espaol y mezcl palabras castellanas en sus textos, aportu-

  • 8 guesndolas, al mismo tiempo que acarreaba, en algunos de ellos, voces africanas e indgenas (como Sor Juana Ins de la Cruz, la Dcima Musa mexicana, haca con el nhuatl). Otro poeta importante de nues-tro perodo seiscentista, el exagerado Botelho de Oliveira (1636-1711), bahiano como Gregorio, public en Lisboa, en 1705, su antologa Msi-ca do Parnaso (con poemas en portugus, espaol, italiano y latn). En la introduccin a su libro (el primero en ser publicado por un escritor nacido en Brasil), reivindica la abrasileacin de las Musas grecolatinas en el nuevo domicilio americano (esta ltima parte del mundo), pro-clamando expresamente su admiracin por Gngora y Lope de Vega, as como por los italianos Tasso y Marino. Botelho se refiere a Portugal como ilustre parte de las Espaas.

    En el romanticismo, para dar un sbito salto en el tiempo, dictado por el carcter breve del estudio, la figura ms interesante en lo que se refiere a las relaciones de la literatura brasilea con la de la lengua espaola (hispanoamericana) es Joaqum de Sousa Andrade, Sousn-drade (1832-1902), autor de un largo poema transamericano, en el sentido de que se desenvuelve en un espacio intercontinental, que va de la Patagonia a Nueva York. En esta ltima ciudad, adems, Sousndrade ambienta la osada seccin El infierno de Wall Street (circa 1870) de O Guesa Errante, ttulo de su poema pico-dramtico, inspirado en un mito de los indios muiscas de Colombia (el Guesa es un adolescente destinado al sacrificio ritual). El poeta peregrino por las Amricas, describiendo regiones y culturas (en el Per, por ejemplo, se fascina por la civilizacin incaica y ofrece un tributo de admiracin a las Tradiciones peruanas de su contemporneo Ricardo Palma). En un cierto sentido, el Guesa es precursor del Canto Gene-ral de Neruda, como tambin, en especial en la seccin infernal que transcurre en la Bolsa de Nueva York, anticipa el Infierno Financie-ro de los Cantos de Ezra Pound, incluso por el estilo-montaje y por las citas polilinges.

    De Sousndrade pasar -procediendo siempre a saltos, sin preocupar-me por las lagunas- al simbolismo. En esta etapa (que corresponde al modernismo hispanoamericano), cabe mencionar a un poeta de transi-cin, Fontoura Xavier (1879-1922), diplomtico de carrera, con estadas en Buenos Aires, Guatemala y Espaa, Xavier se dej influir por Rubn Daro, que le dedic palabras de elogio reproducidas en la 4S edicin de Opalas (1884; 4- ed., 1928) del poeta brasileo, en cuyos versos resuena an el satanismo baudelairiano. En el despuntar de nuestro modernismo (que corresponde a la vanguardia de las literaturas hispnicas de Amri-ca), Ronald de Carvalho (1893-1935), tambin diplomtico, es otro poeta que conjuga a Whitman y Rubn Daro en los cantos reunidos en Toda Amrica (1926).

  • 9 Mario de Andrade (1893-1945), al concebir su Macunama (1928),

    extrajo a su antihroe, mezcla de trickster y picaro, de las leyendas de los indgenas taulipanos de la regin de Roraima, entre Brasil y Vene-zuela. En esa rapsodia (traducida y publicada en espaol en 1977), Mario hace notar la naturaleza apenas brasilea, ms bien sudamerica-na, de su pardico hroe. As como Mario de Andrade ley a Giraldes y a Borges, y escribi sobre ellos, Oswald de Andrade (1890-1954), el otro gran nombre del modernismo del 22, conoci personalmente a Oli-verio Girondo y Norah Lange, en el Sao Paulo de la dcada del 40. Manuel Bandera (1886-1968), precursor y pionero del modernismo, procedente del tardosimbolismo, fue profesor de literatura hispanoame-ricana en la facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Brasil (1943-1956). Amigo de Alfonso Reyes, cuando ste representaba a Mxico como embajador en Ro de Janeiro, Bandeira tradujo al portu-gus El divino Narciso, de Sor Juana Ins de la Cruz y public en 1949 un compendio, Literatura Hispano-Americana. Otros dos poetas, de las generaciones del 30 y del 45, respectivamente, estn profundamente ligados a Espaa. Se trata de Murilo Mendes (1901-1975: Tempo espan-hol, 1959) y Joo Cabral de Mel Neto (nacido en 1920), diplomtico que ejerci sus funciones en seis ocasiones en Espaa (Barcelona, Sevi-lla, Madrid). Hizo amistad con los pintores Mir (sobre cuya obra escri-bi un ensayo en 1950) y Tapies, y con el poeta Joan Brossa, a quien influy, y junto al cual introdujo la poesa concreta brasilea del grupo Noigandres.

    Dar ahora, para finalizar, una declaracin personal. Desde mis tiempos de estudiante en la secundaria, me familiaric con

    la lengua y la literatura espaolas, cuyo estudio, en mi poca, era obliga-torio (disciplina curricular, con un ao -dos semestres de duracin). A travs del Manual de Espanhol (Gramtica, Historia, Antologa), de Ide Becker, publicado en 1945 por la Editora Nacional, Sao Paulo, estudi castellano y pude tomar contacto con la literatura espaola, desde las primeras manifestaciones (mester de juglara y clereca) hasta la genera-cin del 98 (inclusive) y con la hispanoamericana, de la colonia hasta los contemporneos. En la Antologa estaban representados desde el Mo Cid, pasando por renacentistas, barrocos y romnticos, hasta contempo-rneos como Juan Ramn, Antonio Machado y Garca Lorca; de Garcila-so, el Inca, y Sor Juana, hasta Jos Mart, Daro, Lugones, Alfonso Reyes y Gabriela Mistral.

    As que cuando comenc mis actividades literarias (publiqu mi primer libro, Auto do Possesso, en 1950, recogiendo poemas escritos desde 1948), poetas como Gngora y Quevedo, Daro, Lugones, Neruda, Nico-ls Guillen, Vallejo, o bien Lorca, Machado, Jimnez, Cernuda, Jorge Guillen, Alberti, Larrea, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, fueron le-