Puntero Izquierdo

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Cuento creado por Mario Benedetti, escritor y poeta Uruguayo

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    Mario Benedetti

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    Puntero izquierdo

    Mario Benedetti

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    A Carlos Real de Aza

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  • 11

    os sabs las que se

    arman en cualquier

    cancha ms all de

    Propios. Y si no acordate del

    campito del Astral, donde

    mataron a la vieja Ulpiana. Los

    aos que estuvo hinchndola

    desde el alambrado y, la

    fatalidad, justo esa tarde no

    pudo disparar por la ua

    encarnada. Y si no acordate de

    aquella canchita de mala

    muerte, creo que la del

    Torricelli, donde le movieron el

    esqueleto al pobre Cabeza, un

    negro de mano armada, puro

    pamento, que ese da le dio la

    loca de escupir cuando ellos

    pasaban con la bandera. Y si no

    acordate de los menores de

    Cuchilla Grande, que mandaron

    V

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    al nosocomio al back derecho

    del Catamarca, y todo porque le

    haba hecho al capitn de ellos

    la mejor jugada recia de la tarde.

    No es que me arrepienta

    sabs? de estar aqu en el

    hospital, se lo pods decir con

    todas las letras a la barra del

    Wilson. Pero para jugar ms all

    de Propios hay que tenerlas

    bien puestas. O qu te parece

    haber ganado aquella final

    contra el Corrales, jugando nada

    menos que nueve contra once?

    Hace ya dos aos y me parece

    ver al Pampa, que todava no

    haba cometido el afane pero lo

    estaba germinando, correrse

    por la punta y escupir el centro,

    justo a los cuarenta y cuatro de

    la segunda etapa, y yo que la

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    veo venir y la coloca tan al

    ngulo que el golerito no la

    pudo ni pellizcar y ah qued

    despatarrado, mandndose la

    parte porque los de Progreso le

    haban echado el ojo. O qu te

    parece haber aguantado hasta el

    final en la cancha del Deportivo

    Yi, donde ellos tenan el juez,

    los lnema, y una hinchada

    piojosa que te escupan hasta

    en los minutos adicionales por

    suspensiones de juego, y eso

    cuando no entraban al fiel y te

    gritaban: "Yi! Yi! Yi!" como si

    estuvieran llorando, pero

    refregndote de paso el puo

    por la trompa? Y uno

    hacindose el etctera porque si

    no te tapaban. Lo que yo digo es

    que as no podemos seguir. O

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    somos amater o somos

    profesional. Y si somos

    profesional que vengan los

    fasules. Aqu no es el Estadio,

    con proteccin policial y con

    esos mamitas que se revuelcan

    en el rea sin que nadie los

    toque. Aqu si te hacen un penal

    no te desperts hasta el jueves

    a ms tardar. Lo que est bien.

    Pero no pods pretender que te

    maten y despus ni se acuerden

    de vos. Yo s que para todos

    estuve horrible y no precisa que

    me pongas esa cara de Rosigna

    y Moretti. Pero ni vos ni don

    Amlcar entienden ni entendern

    nunca lo que pasa. Claro, para

    ustedes es fcil ver la cosa

    desde el alambrado. Pero hay

    que estar sobre el pastito, all te

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    olvids de todo, de las

    instrucciones del entrenador y

    de lo que te paga algn mafioso.

    Te viene una cosa de adentro y

    tens que llevar la redonda. Lo

    ves venir al jalva con su carita

    de rompehueso y sin embargo

    no pods dejrsela. Tens que

    pasarlo, tens que pasarlo

    siempre, como si te estuvieran

    dirigiendo por control remoto. Si

    te digo que yo saba que esto no

    iba a resultar, pero don Amlcar

    que empieza a inflar y todos los

    das a buscarme a la fbrica.

    Que yo era un puntero de

    condiciones, que era una

    lstima que ganara tan poco, y

    que aunque perdiramos la final

    l me iba a arreglar el pase para

    el Everton. Ahora vos calcul lo

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    que representa un pase para el

    Everton, donde adems de don

    Amlcar, que despus de todo

    no es ms que un cafisho de

    putas pobres, est nada menos

    que el doctor Urrutia, que se s

    es Director de Ente Autnomo y

    ya coloc en Talleres al entreala

    de ellos. Especialmente por la

    vieja, sabs, otra seguridad,

    porque en la fbrica ya estoy

    viendo que en la prxima huelga

    me dejan con dos manos atrs y

    una adelante. Y era pensando en

    esto que fui al caf Industria a

    hablar con don Amlcar. Te

    aseguro que me habl como un

    padre, pensando, claro, que yo

    no iba a aceptar. A m me daba

    risa tanta delicadeza. Que si

    ganbamos nosotros iba a

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    ascender un club demasiado

    dscolo, te juro que dijo dscolo,

    y eso no convena a los

    sagrados intereses del deporte

    nacional. Que en cambio el

    Everton haca dos aos que

    ganaba el premio a la correccin

    deportiva y era justo que

    ascendiera otro escaln. En la

    duda, atenti, pens para mi

    entretela. Entonces le dije el

    asunto es grave y el coso supo

    con quin trataba. Me mir que

    pareca una lupa y yo le aguant

    a pie firme y le repet que el

    asunto es grave. Ah no tuvo

    ms remedio que rerse y me

    hizo una bruta guiada y que

    era una barbaridad que una

    inteligencia como yo trabajase a

    lo bestia en esa fbrica. Yo

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    pens te clavaste la foja y le

    hice una entradita sobre Urrutia

    y el Ente Autnomo. Despus,

    para ponerlo nervioso, le dije

    que uno tambin tiene su

    condicin social. Pero el

    hombre se dio cuenta que yo

    estaba blando y desembuch

    las cifras. Graso error. All

    noms le saqu sesenta. El

    reglamento era ste: todos

    saban que yo era el hombre-

    gol, as que los pases vendran

    a m como un solo hombre. Yo

    tena que eludir a dos o tres y

    tirar apenas desviado o pegar

    en la tierra y mandarme la parte

    de la bronca. El coso deca que

    nadie se iba a dar cuenta que yo

    corra pa los italianos. Dijo que

    tambin iban a tocar a Murias,

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    porque era un tipo macanudo y

    no lo tomaba a mal. Le pregunt

    solapadamente si tambin

    Murias iba a entrar en Talleres y

    me contest que no, que ese

    puesto era diametralmente mo.

    Pero despus, en la cancha, lo

    de Murias fue una vergenza. El

    pardo no disimul ni medio; se

    tiraba como una mula y siempre

    lo dejaban en el suelo. A los

    veintiocho minutos ya lo haban

    expulsado porque en un

    escrimaye le dio al entreala de

    ellos un codazo en el hgado. Yo

    vea de lejos tirndose de palo a

    palo al meyado Valverde, que es

    de esos idiotas que rechazan

    muy pitucos cualquier oferta

    como la gente, y te juro por la

    vieja que es un amater de

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    rdago, porque hasta la mujer,

    que es una milonguita, le mete

    cuernos en todo sector. Pero la

    cosa es que el meyado se

    rompa y se le tiraba a los pies

    nada menos que a Bademian,

    ese armenio con patada de

    burro que hace tres aos casi

    mata de un tiro libre al golero

    del Cardona. Y pasa que te

    contagis y sents algo adentro

    y empezs a eludir y segus

    haciendo dribles en la lnea del

    crner como cualquier

    mandrake y no puede ser que

    con dos hombres de menos

    (porque al Tito tambin lo

    echaron, pero por bruto) nos

    perdiramos el ascenso. Dos o

    tres veces me la dej quitar pero

    sabs? me daba un calor

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    brbaro porque el jalva que me

    marcaba era ms malo que

    tomar agua sudando y los otros

    iban a pensar que yo haba

    disminuido mi estndar de

    juego. All el entrenador me

    orden que jugara atrasado para

    ayudar a la defensa y yo pens

    que eso me vena al trome

    porque jugando atrs ya no era

    el hombre-gol y no se notara

    tanto si tiraba como la mona.

    As y todo me mand dos

    boleos que pasaron araando el

    palo y estaba quedando bien

    con todos. Pero cuando me

    corr y se la pas al ato Silveira

    para que entrara l y ese tarado

    me la pas de nuevo, a m que

    estaba solo, no tuve ms

    remedio que pegar en la tierra

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    porque si no iba a ser muy

    bravo no meter el gol. Entonces,

    mientras yo haca que me

    arreglaba los zapatos, el

    entrenador me grit a lo

    Tittaruffo: Qu tens en la

    cabeza? Moco? Eso, te juro,

    me toc aqu dentro, porque yo

    no tengo moco y si no

    preguntale a don Amlcar, l

    siempre dijo que soy un puntero

    inteligente porque juego con la

    cabeza levantada. Entonces ya

    no vi ms, se me subi la

    calabresa y le quise demostrar

    al coso se que cuando quiero

    s mover la guinda y me saqu

    de encima a cuatro o cinco y

    cuando estuve solo frente al

    golero le mand un zapatillazo

    que te lo boliodire y el tipo

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    qued haciendo sapitos pero

    exclusivamente a cuatro patas.

    Mir hacia el entrenador y lo

    encontr sonriente como aviso

    de Rider y recin entonces me

    di cuenta que me haba

    enterrado hasta el ovario Los

    otros me abrazaban y gritaban:

    Pa los contras!, y yo no

    quera dirigir la visual hacia

    donde estaba don Amlcar con