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    UNIVERSIDAD PEDAGOGICA NACIONAL

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    TCNICA Y NATURALEZA HUMANA SEGN ARNOLD HUELEN

    AMN ROSALES RODRGUEZ1

    Resumen

    Despus de una breve presentacin de sus temas y objetivos (seccin I), este ensayomuestra una doble estructura. En primer lugar (secciones II-V), se presentan losconceptos y rasgos principales de la antropologa de la tcnica de Arnold Gehlen. Ensegundo lugar (seccin VI), se ofrece una valoracin crtica de los puntos de vista de

    Gehlen con relacin al desarrollo tecnolgico y al determinismo tecnolgico.

    I

    Mientras que hay autores que intentan examinar el fenmeno de la tcnica otecnologa a partir de un amplio y ambicioso esquema metafsico o fenomenolgico (comolo proponen, pese a diferencias entre s, pensadores como Heidegger, Ellul o Dessauer),

    los hay tambin quienes procuran fundamentar sus reflexiones en lo que se percibe, porel contrario, como el firme terreno de los estudios antropolgicos de carcter emprico. Alinterior de esta segunda tendencia puede ubicarse el enfoque general acerca de latcnica propuesto por Arnold Gehlen (1904-1976); su incursin en temas de la evolucincultural desde un punto de vista filosfico y sociolgico quiere ser legtimamente inscritaen el seguro conjunto de las ciencias empricas (p.e. Gehlen 1986: 16). De ah tambinla presencia de disciplinas tan diversas, aparte de la filosofa y la sociologa, como lapsicologa y la etologa en su teora antropolgica. Segn Bubner (1984: 256), el trabajode Gehlen es difcil de clasificar. Es demasiado filsofo para ser un investigador de campoetnolgico, y demasiado antroplogo para contentarse con descripciones sociolgicas,pero de ah justamente tambin su riqueza e influencia. Adems, sobre Gehlen como elautntico fundador de la antropologa filosfica, cf. Schndelbach: 268, 271).

    En el presente ensayo se ha intentado resumir algunos aspectos fundamentales delenfoque emprico-antropolgico gehliano aplicado al tema de la tcnica (en aras de labrevedad se utilizar la expresin antropologa de la tcnica, recogida a su vez del ttulode la obra de Sachsse 1978, para toda referencia ulterior a dicho enfoque). Sin embargo,la intencin del trabajo no es meramente descriptiva; pese al valor innegable que poseenlas reflexiones de Gehlen para la filosofa contempornea de la tcnica, y a la necesidadde una mayor divulgacin de sus obras de carcter antropolgico, la seccin final recogey ofrece un cierto nmero de crticas a sus argumentos.

    Por cierto que la intencin detrs de los comentarios crticos que cierran este trabajono es la de abogar por una mejor opcin explicativa que la gehliana, sino resaltar, msbien, la dificultad de los problemas tratados en obras filosficas relevantes para ladiscusin sobre la tcnica (por lo cual sin duda debera agradecerse el esfuerzointelectual invertido en trabajos pioneros o muy influyentes como los del propio Gehlen), ysubrayar la necesidad y deseabilidad de intentos de sntesis, antes que de propuestasextremas y poco conciliatorias del trabajo interdisciplinario respecto del tema de latcnica. Finalmente, no resulta ocioso aclarar que en este ensayo, dada su concentracinen un fenmeno muy especfico como es el de la relacin entre tcnica y naturalezahumana, se ha renunciado de modo consciente a una confrontacin directa con uno delos puntos ms polmicos de la vida y obra de Arnold Gehlen: su conservadurismo poltico

    y opcin ideolgica durante los aos treinta en Alemania (dicho aspecto solamente saldr

    1Profesor Universidad de Costa Rica

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    a relucir en forma indirecta y muy somera al final de la seccin V del trabajo). Laexposicin que sigue sobre el lugar de la tcnica en el pensamiento de Gehlen se basarfundamentalmente en dos de sus ms conocidos trabajos : Die Seele im technischenZeitalter, de 1957, y Anthropologische Forschung, de 1961. Trabajos ambos que, aunquepublicados originalmente en forma separada, fueron posteriormente reunidos en 1986 enun solo volumen, todas las citas se refieren a dicha edicin.

    II

    No obstante lo sealado anteriormente acerca del tono emprico y antropolgico queGehlen quiere para su perspectiva filosfica, lo cierto es que su posicin tambin muestracierta similitud con otros enfoques de carcter ms metafsico o abiertamenteespeculativo; en especial en lo que concierne al punto de la ambivalencia con que seconsideran las implicaciones del desarrollo tcnico. Se trata, ante todo en el caso deGehlen, de lo que podra llamarse la paradoja del creador; dicha paradoja tiene que vercon la dificultad de conciliar plenamente dos aspectos relacionados con la produccintcnica, con la propia voluntad creadora del ser humano:

    A) por un lado est la presencia de un impulso natural que se halla, por as decirlo, pre-programado en la naturaleza humana para el ejercicio de la tcnica. Aqu lo que est enjuego es, como an se ver con mayor detalle ms adelante, la idea del ser humano comoun ser que, aunque carencial y pobre en recursos instintivos especializados que locapaciten desde su nacimiento para el enfrentamiento ventajoso con la naturaleza, poseecon todo la importante dotacin de la sabidura artstica (segn la expresin platnica),de la disposicin general para el cultivo de las tcnicas. Desde esta perspectiva, laactividad tcnica tiene su lugar garantizado en la misma estructura gentica yequipamiento espiritual de los humanos; en cuanto tal, presta un servicio coadyuvante devital importancia para la supervivencia y continuacin de la especie.

    B) Por otro lado, si bien la tcnica participa sustancialmente de la naturaleza humana, a

    la que completa y complementa para el trato eficaz con el mundo externo, lo cierto es queel mismo desarrollo tcnico escapa a un control cien por ciento eficaz de parte de suscreadores. Efectos secundarios imprevistos, secuelas impensadas de ciertos inventos yciertas innovaciones tecnolgicas de dudosa benevolencia, resultan ser losacompaantes frecuentes del mismo desarrollo tcnico. La empresa del dominio sobre lanaturaleza, una a cuya realizacin pareciera que el ser humano no puede escapar, tiendea ser vista por momentos como el ejercicio de una actividad suicida y sin embargoinevitable. Aqu ya se sugiere la importancia de considerar el tema general deldeterminismo tecnolgico con relacin al enfoque antropolgico de Gehlen, un punto porretomar en la seccin final del trabajo.

    Ahora bien, el aspecto recin indicado, que tiene que ver con la presencia de motivosambivalentes respecto del progreso tcnico en el esquema general de la obra de Gehlen,no debe ser motivo para que se pase por alto el papel fundamentalmente positivo que laactividad tcnica desempea, segn el mismo Gehlen, en la estrategia humana para lasupervivencia. Pues a diferencia de los animales, el ser humano no dispone, asargumenta Gehlen, de un conjunto evidente de rganos o recursos instintivos que locapaciten ventajosamente para el enfrentamiento inmediato con la naturaleza. En tantoque ser con carencias o ser carencial (Mngelwesen. Un trmino que Gehlen, en suobra antropolgica principal: Der Mensch. Seine Natur und seine Stellung in der Weltde1940, retoma de J. G. Herder, quien ya lo haba utilizado en 1770. Cf. Lorenz: 59-73 parauna comparacin entre ambos autores), es decir, considerado nuevamente desde el punto

    de vista de su pobreza instintiva y especializacin orgnica para ciertas funciones desubsistencia, el ser humano debe aprender a utilizar y aprovechar al mximo sus recursosintelectuales, ello con el fin de paliar las carencias corporales que lo ponen en franca

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    desventaja frente a otros seres. Justamente en este panorama es que calza tan bien laapelacin gehliana a la tcnica; sta se concibe como el medio por excelencia con que laespecie humana ha logrado superar sus debilidades fsicas, sea mediante la sustitucin,la complementariedad o el fortalecimiento mximo de lo orgnica o corporalmenteexistente. De este modo, Gehlen contina la tradicin antropolgica respecto de la tcnicaimpulsada por Ernst Kapp en su obra pionera Grundlinien einer Philosophie der Technik.

    Zur Entstehungsgeschichte der Cultur aus neuen Gesichtspunkten (1877). Antes deproseguir con la exposicin de la ideas de Gehlen, vale la pena detenerse un momentopara recordar algunas de las principales caractersticas de la propuesta terica de Kapp.

    En la obra citada, Kapp resume sus ideas en torno al papel desempeado por elprogreso tcnico en la cultura mediante la nocin de la tcnica como una proyeccin delos rganos (Organprojektion). Los instrumentos y herramientas del mundo tcnico nosolamente reproducen el mundo orgnico especficamente humano, sino que le permitena su propio creador volver con un poder incrementado sobre la naturaleza y sus procesos.De alguna manera puede decirse que, desde el enfoque de Kapp, la tcnica se hayapotencialmente encarnada en el organismo humano, a la espera de ser puesta enprctica como reaccin a los estmulos ambientales. Con palabras de Kapp: La riquezade las creaciones espirituales brota, pues, de la mano, el brazo y los dientes. Un dedodoblado se convierte en un gancho, el hueco de la mano en un plato; en la espada, lalanza, el remo, la pala, el rastrillo, el arado y la laya, se observan diversas posiciones delbrazo, la mano y los dedos, cuya adaptacin a la caza, a la pesca, a la jardinera y a losaperos de labranza es fcilmente visible. (Cit. por Mitcham, 1989: 30).

    De acuerdo a la explicacin de inspiracin aristotlica de Kapp, la mano representa elmodelo original de todas las herramientas y el ejemplo ms cercano de la proyeccinorgnica; as, la combinacin del puo cerrado con el movimiento requerido del brazoanticipa la forma del martillo. Al igual que Kapp, Gehlen tambin recalca la importancia delas manos, especialmente en su papel de antecesoras de las armas como otro ejemplo de

    proyeccin orgnica. Incluso, Kapp va tan lejos como para afirmar la identificacin delprogreso tcnico con la misma evolucin cultural: La historia entera de la humanidad,examinada con exactitud, se resuelve en la historia de la invencin de herramientas cadavez mejores. (Una idea original de E. Reitlinger, segn lo anota F. Rapp en su 1981a:151)

    Un aspecto de especial importancia en la teora de Kapp es la visin integral del serhumano como el factor causal original de la tcnica; en concreto, su perspectiva enfatizacmo la proyeccin humana mediante la tcnica supone la proyeccin de cualidades tantoestrictamente corporales como intelectuales. De ah que tenga razn Alois Huning aldestacar la analoga que puede establecerse entre el punto de vista de Kapp y el clebre

    principio de Protgoras del homo mensuram omnium . Segn Huning, mientras que lafrase original de Protgoras se la ha interpretado, tradicionalmente, subrayando sucarcter subjetivista, la misma idea, asociada ahora con las habilidades proyectadas delser humano segn Kapp, adopta ms bien un carcter hegelianamente objetivo, sobretodo en la medida que toda novedad tcnica ya est implcitamente presente en algnsector del organismo humano. Obviamente, la postura terica de Kapp expresa undesbordante optimismo acerca de las potencialidades creativas y transformadoras de lanaturaleza humana. En ese sentido, como lo recuerda Friedrich Rapp (cf. 1994: 101), suenfoque es deudor del ms general optimismo decimonnico europeo al colocar al serhumano en el trono de la creacin y asumiendo, con su papel de homo faber (unaexpresin que Henri Bergson, en Lvolution cratricede 1907, propondra como sustituta

    de la tradicional de homo sapiens), la cualidad de sntesis viviente de etapas anteriores(necesariamente imperfectas) de la evolucin universal.

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    Ntese en este punto cmo, para Kapp, la doble tarea de la realizacin plena y laautoliberacin de la humanidad de sus limitaciones orgnicas y materiales, coincide conla exigencia de tecnificacin creciente y permanente, en sntesis, con la humanizacincompleta de la naturaleza. Con todo y que la propuesta de Kapp resulte ms bien ingenuaconsiderada desde la perspectiva desengaada y desconfiada de nuestros das, lainspiracin antropolgica original de Kapp, al menos en opinin de Huning, contina

    teniendo validez como explicacin naturalista general del desarrollo tcnico: Aun cuandoKapp no ha conocido ninguna computadora y ninguna microelectrnica, su idea central dela analoga con el ser humano sigue siendo aplicable. (1990: 61) Es precisamente dichatesis antropolgica central la que tambin sigue activa en el enfoque antropolgicogehliano.

    Mediante la capacidad sustitutiva que la tcnica pone a disposicin del ser humano, elpropio desarrollo tcnico se convierte entonces en condicin necesaria de la evolucincultural. Con su posesin de distintas tcnicas de descargo (Entlastungstechniken)para la supervivencia, el ser humano logra satisfacer las necesidades materiales bsicas(e incluso, con la utilizacin de las ltimas tecnologas, ciertas necesidades que no sontan urgentes), y consigue simultneamente enriquecer el propio acervo creativo que seacumula y transmite de generacin en generacin. Merced al ejercicio de aquellastcnicas de descargo, el ser humano toma distancia paulatina de una naturaleza primafacie hostil y amenazadora, la distancia comienza a tomar cuerpo gracias a laespecializacin creciente de ciertas funciones biolgicas. As, como lo explica HeinrichPopitz: Las funciones ms bajas son sustituidas por las ms altas las motoras lo sonpor medio de las sensoriales, las sensoriales por las intelectuales , [este proceso se da]en el tanto que las capacidades ms altas se hacen cargode las ms bajas, es decir, porejemplo, en el tanto que podemos experimentar viendo lo que antes debamos tocar, o enel tanto que podemos recoger en la imaginacin experiencias del movimiento hasta ladescarga de la accin real gracias al lenguaje. (1989: 46)

    Esta capacidad sustitutiva de funciones que el ejercicio de la tcnica pone adisposicin del ser humano, le posibilita alejarse cada vez ms de su medio ambiente ymoverse con mayor libertad en una segunda naturaleza, objetivamente artificial,confeccionada a su deseo y medida. La nocin ya citada de proyeccin de los rganosla extiende Gehlen al mximo con el propsito de que pueda cubrir las tres funcionesbsicas de la sustitucin de rganos (Organersatz), la descarga de rganos(Organentlastung) y la superacin de los rganos (Organberbietung). Los diversosartefactos tcnicos se convierten, como lo describe Popitz, en autnticas prtesisorgnicas que sirven al propsito de mitigar las carencias y defectos corporales y deincrementar artificialmente la eficacia de ciertas funciones especficas. Considrese ahoralos ejemplos de Gehlen: La piedra en la mano para golpear descarga y supera a la vezexitosamente al puo que golpea; el carro [y] el animal de monta nos descargan delmovimiento de a pie y superan con mucho su capacidad. En el animal de carga elprincipio de la descarga se vuelve evidentemente claro. El avin, de nuevo, nos sustituyelas alas que no nos han crecido y supera con mucho toda capacidad orgnica de vuelo.Algunos de estos ejemplos indican que hay una tcnica muy antigua de lo orgnico: ladomesticacin, sobre todo la cra de animales es una tcnica genuina que solamentetiene xito despus de muchos experimentos. (1986: 94)

    En realidad, el principio gehliano de la descarga o del alivio de carga de lasfunciones orgnicas por mediacin de la tcnica determina el curso general de la cultura.El proceso en su totalidad est guiado por una progresiva objetivacin del trabajo

    humano que, segn Gehlen, se puede desglosar en tres etapas (la clasificacin la tomaGehlen a su vez de H. Schmidt, cf. 1986: 159-60): en la primera, en la correspondiente aluso de herramientas, el ser humano todava tiene que invertir un considerable gasto fsico

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    y mental propio; en la segunda, la de mquinas de fuerza y trabajo, lo que se objetiva ydescarga es la fuerza fsica humana; finalmente, en la tercera y ltima etapa, la de losautmatas, se sustituye el esfuerzo mental y con ello se cierra el crculo de la sustitucindel factor humano por parte de la tcnica.

    III

    Ahora bien, cul es el punto de partida de la antropologa gehliana que tieneconsecuencias ms inmediatas para el tema de la tcnica y que se presenta, adems,como una premisa fundamental de sus reflexiones? Se trata de la consideracin del serhumano como un ser primariamente actuante, es decir, Gehlen coloca la accin(Handlung) como el referente conceptual bsico para los estudios antropolgicos. (Cf.para lo que sigue en este prrafo, 1986: 16-19) La accin, dirigida en forma primordial a latransformacin de la naturaleza con base en fines exclusivamente humanos, encierra ens dos rasgos cuya formulacin original Gehlen atribuye a Max Scheler: por un lado, lalibertad original y radical que la accin humana posee comparada con los actosinstintivamente determinados de los animales. Dichos actos los supeditan a ciertosambientes especficos, es decir, a aquellos que son de vital importancia para su

    supervivencia, y a la vez los incapacitan para establecer contacto con otros ambientes Porotro lado, en la accin humana est implcita tambin la apertura hacia el mundo(Weltoffenheit), se trata de la capacidad de escoger libremente, mediante la toma dedistancia entre el yo y la realidad externa, el tipo de mundo por conocer y modificar. ParaGehlen es importante recalcar que el concepto de la accin implica una visin integraldel ser humano. sta se refiere a su habilidad para combinar manos y cerebro de unmodo que deja atrs cualquier cosa parecida en otros animales; nuevamente, Gehleninsiste en el abismo que separa al espritu humano del mero instinto animal.

    La capacidad de estar abierto al mundo tambin abarca, segn Scheler y Gehlen, lacapacidad de autoconocimiento, lo que a su vez posibilita la constitucin de la moralidad,

    la base de la convivencia civilizada en una cultura. De este modo, de no ser por estadisposicin natural hacia la accin tpica de la especie humana, hace mucho que lasinclementes condiciones naturales habran aniquilado a un ser pobremente equipado en loinstintivo para adaptarse a medios ambientes especficos. En sntesis: Gehlen defiendecon firmeza su idea del lugar privilegiado que el ser humano tiene en el cosmos gracias asu misma apertura libre frente al mundo, y gracias al papel de la tcnica en laconsolidacin y aseguramiento de dicho lugar.

    Hay que detenerse ahora un momento y considerar, a partir de su vinculacin coninfluyentes argumentos platnicos en el Protgoras, dos posibles lecturas de laperspectiva gehliana en torno a la accin tcnica. De acuerdo a una primerainterpretacin, una que enfatiza la dependencia de la libertad humana respecto de fuerzas

    superiores o divinas, trascendentes de lo meramente humano, la habilidad tcnica seraalgo que ms bien se superpone a la naturaleza humana, algo que no necesariamente lepertenece en forma inmediata sino que aparece como un agregado exterior. As, sepodra estar inclinado a pensar que los dones prometeicos del uso del fuego y lastcnicas, segn la narracin del Protgorasplatnico, llegan a formar parte del acervo decualidades humanas de un modo un tanto accidental. Desde esa lectura, el mito platnicodescribira la posesin del espritu y la tcnica para compensar [ciertas] debilidadesorgnicas: El ser humano dotado de inteligencia aparece como resultado de unareparacin, y por cierto en contraposicin al esbozo general de Gehlen. (Meyer: 405,420-1). De paso merece sealarse que este autor insiste, adems, en la necesidad decomprender la visin antropolgica general de Gehlen, incluida su propuesta de unafilosofa emprica, como parte de toda una tradicin cristiano-occidental que enfatiza elcarcter privilegiado y excepcional, incluso sobrenatural, del espritu humano. Este ltimoes un aspecto que ciertamente resulta extrao tomando en cuenta las expresas

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    inclinaciones naturalistas de Gehlen) Pese a la opinin de Meyer, cabe preguntarse,desde una segunda lectura, acerca de una influencia ms positiva de Platn y sudescripcin del logro prometeico para la perspectiva antropolgica de Gehlen. Despusde todo, Platn presenta con su mito la que puede ser considerada, en efecto, la primerafundamentacin antropolgica de la tcnica y de su lugar general en la cultura.

    Recurdese que en el mito esbozado en el Protgoras (320c y SS. Se cita segnPlatn 1981), Platn narra cmo al momento de distribuir las cualidades propias de linajesmortales, Epimeteo dio a los unos la fuerza, sin la rapidez; a los ms dbiles, les asignla cualidad de la rapidez; a los unos les concedi armas, y a los que por naturalezaestaban inermes, invent alguna otra cualidad que pudiera garantizar su salvacin. Deesta forma, cuando lleg el momento de dotar de cualidades al gnero humano, Epimeteoya haba agotado todas las especialidades en los otros seres. Entonces Prometeo,compadecido de ver a todas las dems razas armoniosamente equipadas para vivir, y alhombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigos, sin armas, decide robar lasabidura artstica [es decir, el conocimiento de la creacin y habilidad tcnica] deHefesto y Atenea y, al mismo tiempo, el fuego ya que sin el fuego era imposible queesta sabidura fuera adquirida por nadie o que prestara ningn servicio -; y luego, hechoesto, hizo donacin de ello al hombre.

    No obstante, fue suficiente el esfuerzo de Prometeo?, de ningn modo, porque aundespus de haber sido dotados de la destreza tcnica (a la que sigui la religin y eldominio del lenguaje), los hombres vivan dispersos, a merced de los animales que eransuperiores en fuerza fsica, incapaces de vivir socialmente. Por ello fue que Zeus,preocupado al ver que nuestra especie amenazaba con desaparecer, mand a Hermesque trajera a los hombres el pudor y la justicia, para que en las ciudades hubiera armonay lazos creadores de amistad. As, segn se desprende del mito platnico, la disposicinhacia la tcnica constituye una condicin necesaria aunque no suficiente para laconvivencia civilizada entre los seres humanos. Esta ltima requiere, adems, la

    capacidad adicional y fundamental de vivir polticamente organizados. Con todo, a partirde esta segunda interpretacin posible del enfoque gehliano y del mismo mito platnico,se podra insistir en que la tcnica, si bien de origen divino, le pertenece constitutivamenteal ser humano. Es decir, la habilidad tcnica no debe verse como un componente ulteriorde la naturaleza humana, sino, ms bien, como un elemento que nace (de acuerdo a lamisma fbula platnica) con la misma especie humana.

    Dicho lo anterior de otro modo, a la condicin de los mortales le pertenece pordefinicin una actitud favorable hacia la tcnica; an ms, con la una se exige lapresencia de la otra. (Con relacin a este tema cf. Schneider: 107) En resumen: en el mitoplatnico se pueden encontrar elementos que pueden dar pie para considerar que la

    tcnica resulta, ya sea un elemento ms bien externo, compensatorio de la naturalezahumana, o, por el contrario, uno que surge simultneamente con la especie en elmomento mismo en que sta tiene que vrselas con la realidad. Quiz sea una cuestinde nfasis, pero es claro que la importancia filosfica del Protgoraspara la interpretacingehliana de la tcnica depende mayormente de la segunda lectura recin esbozada.

    IV

    No solamente ciertas ideas e intuiciones de autores como Herder, Kapp y Schelerresurgen en el esquema antropolgico de Gehlen. Otros pensadores pueden sermencionados dentro de lo que es toda una tradicin filosfica que ha ahondado en elcarcter abierto de la naturaleza humana, un carcter que no se concibe como

    necesariamente negativo, sino como una veta potencial de logros creativos consecuencia,a su vez, de un rasgo privilegiado de la especie: la libertad implcita en la accin. Desdeese punto de vista y segn lo resalta especialmente H. Meyer (vase para lo que sigue

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    hasta el final del prrafo su 1986: 407-8), la idea de la capacidad de perfeccin que tieneel ser humano en razn, justamente, de su misma debilidad orgnica fue defendida conclaridad por Diderot, para este autor la perfectibilidad humana se relaciona directamentecon su imperfeccin animal.

    Sin duda mucho ms significativa es la figura, dentro del idealismo alemn, de Fichte,quien ya haba declarado que la caracterstica bsica del ser humano, a diferencia de lade los animales que consiste en su fijeza instintiva, ms bien reside en el estar abierto aun poder ser guiado por los imperativos del espritu. Segn Fichte, el ser humanooriginalmente no es, sino que debe hacersepor s mismo. Por ello es que tambin se haescrito, a partir de lo anterior, que la idea fichteana de la esencia del ser humano comoprctica intencionalest igualmente a la base del punto de partida gehliano y su propiaconcepcin del ser humano como un agente por naturaleza. No est por tanto nimetafsica ni biolgicamente determinado: determina su propia esencia en tanto en cuantose hace por s slo lo que es. (Bubner: 256, 257). Pero es que el ser humano nosolamente se hace a s mismo, sino que desde el enfoque de Fichte aqul tambinproduce el mundo, ste se presenta como la obra suprema de un Yo absoluto. (Cf.adicionalmente sobre el tema, Sachsse: 194) Con relacin a Gehlen hay otro punto deconcordancia ms claro con la perspectiva fichteana, pues sta tambin se manifiestacontraria a una interpretacin biolgica del espritu, es decir, contra una posicin queconcibe la razn nicamente como un fenmeno pragmtico de compensacin para unadotacin orgnica o instintiva insuficiente de parte del ser humano. Desde [el] punto devista [de Fichte] el espritu constituye la esencia transanimal del ser humano.(Meyer,1986: 407)

    Por otro lado, Hegel ya haba insistido en que el ser humano ha llegado a ser lo que esprecisamente porque ha logrado inhibir y contrarrestar la determinacin instintiva animal,con ello se ha impuesto la tarea de dejar atrs lo natural y de llegar a ser lo que sumisma naturaleza le exige, un ser libre y racional. Segn lo subraya Meyer, tales

    influencias filosficas convergen en lo que podra llamarse un esbozo general del serhumanoque Gehlen ha elaborado a partir de diversas fuentes, y que cuenta, entre otros,con los siguientes elementos constitutivos: la limitada capacidad y rendimiento de ciertosrganos, las potencialidades de desarrollo del espritu, la variedad con que se expresa laaccin humana y la ligazn armnica entre el mbito corporal y el espiritual o intelectual.Desde la perspectiva de Gehlen, dichos elementos son los pilares fundacionales sobre loscuales la especie humana ha logrado establecer su sitio en el cosmos, un sitio que deningn modo hay que darlo por supuesto, sino que ha implicado un laborioso esfuerzo decreacin cultural y, especficamente, de creacin de instituciones incluida la tcnicamisma - con el fin de amparar y proteger la precaria vida humana.

    As, Gehlen va a insistir en que el resultado final de esa actividad interventora ytransformadora del ser humano sobre la naturaleza no es otra cosa que lo que llamamoscultura: el producto de la accin humana sobre la naturaleza que representa, a su vez,una suerte de segundanaturaleza , una que resulta tan irrenunciable como la primera. Conla cultura, el ser humano se ha creado una naturaleza sustituta de la primera, una a supropia medida orgnica y una vinculada a sus propios intereses vitales. Gehlen se refiere,en efecto, a una autntica esfera de la cultura (Kultursphre) en tanto que conceptoabarcador de todo el conjunto de condiciones creadas por el ser humano, es decir,condiciones dadas a partir de la transformacin de la naturaleza. Es llamativo constatarcmo no habra en principio, desde dicha perspectiva, lmites naturales al procesoexpansivo del dominio humano sobre la naturaleza. Gehlen ms bien insiste en los lmites

    tcnicos de la accin humana, es decir, los obstculos por vencer dependen de la mismacapacidad humana para mejorar y hacer avanzar su capacidad tcnica e interventorasobre la realidad, por eso, los lmites de la expansin humana son puestos, ante todo,

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    por los medios intelectuales [Denkmittel] y objetivos o materiales [Sachmittel] [disponiblespara dicha empresa]. (1986: 48. No dejan de ser sorprendentes las afirmaciones deGehlen, pues, como lo ha indicado Stork: 149, ellas parecen asumir, ingenuamente, quela ilimitada voluntad humana de dominio tiene su contrapartida en una naturalezaconcebida como un depsito igualmente ilimitado de recursos y fuerzas)

    La importancia concedida a la cultura conduce a Gehlen a rechazar de plano la idea deque podran existir pueblos sin cultura; pues el concepto mismo comprende cualesquiertcnicas para la consecucin y preparacin de alimentos, cualesquier armas, formasconjuntas de organizacin y proteccin ante los enemigos, ante el clima, etc. (1986: 47)En esas y otras actividades, Gehlen descubre la capacidad previsora y autnticamenteracional que es caracterstica del ser humano, y que lo distingue del comportamientoinstintivamente ms especializado, pero por ello mismo menos rico, variado y flexible delresto de los animales.

    Desde luego, la uniformidad humana respecto de la necesidad compartida de cultura,no implica la uniformidad y menos an la igualdad de las formas culturales especficas. Esms, dichas formas presentan, segn Gehlen, tantas diferencias entre s, por ejemplo en

    lo que tiene que ver con las normas polticas, estticas, morales que rigen sus vidasconcretas (para no mencionar diferencias quiz todava ms significativas en el lenguaje yen sus perspectivas filosficas y religiosas), que incluso se puede llegar y de hecho se hallegado a considerar la propia cultura como la nica realmente natural. Una culturaparticular que se perciba a s misma de ese modo, tender por lo general a percibir lasnormas de otra cultura y sociedad como raras, curiosas, extraas, pero las ms de lasveces como desnaturalizadas, anormales, contra natura, e incluso, en un paso ulterior,como pecaminosas y reprobables. (1986: 80)

    A pesar de tales posibles desviaciones, la visin general de Gehlen es bsicamenteoptimista respecto de la cultura. En este sentido es importante destacar la severa reaccin

    de Gehlen contra Rousseau y su agria crtica de la cultura; esto es, desde el punto devista de Gehlen hay que reconocer y aceptar la urgencia de un retorno a la cultura!como parte de un programa generalizado que podra calificarse, a partir de sus mismasideas (aunque la expresin no es suya), de autntica superacin de la naturaleza.Resulta inequvoca la animadversin con que Gehlen se refiere a un presunto estado denaturaleza de la humanidad; para l la nocin de estado natural apunta a una situacinde caos, ni ms ni menos que a la Cabeza de Medusa ante cuya mirada uno separaliza. La cultura [por el contrario] es lo improbable, a saber el derecho, lo civilizado, ladisciplina, la hegemona de la moralidad. (1986: 60) Justamente como un pilarfortalecedor de la vida cultural, Gehlen propone su teora acerca del papel cohesivo de lasinstituciones.

    V

    Por contraste con la amenaza que la naturaleza representa para la frgil condicinhumana, Gehlen proclama ampliamente las bondades de las instituciones, el producto,entre natural y artificial, ms preciado del proceso general de culturizacin. Lasinstituciones representan en su conjunto, desde el punto de vista de Gehlen, el elementoestabilizador y autnticamente civilizatorio de la convivencia humana. Con su creacin, losseres humanos se cien a ciertas lneas de comportamiento vinculante que se destacancomo muestras privilegiadas de cohesin social, pero que cumplen como la tcnica,adems, la tarea fundamental de descargar a los individuos de la toma de excesivas yagobiantes decisiones, las que se dificultan por la misma pobreza instintiva e

    indeterminacin de la especie. Ejemplos de instituciones como el estado, el derecho, laiglesia, los partidos polticos, la familia mongama y la propiedad, entre otras,desempean para Gehlen el papel indiscutible de nico refugio racional contra la

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    inseguridad y arbitrariedad constantes a que nos exponen, exponiendo desde luegotambin a los dems, ciertos instintos e impulsos primigenios. Desamparada del cobijoinstitucional, la especie humana sera arrojada de vuelta a la inestabilidad naturalde suvida instintiva. (1986: 59) Con ello, la continuacin misma de la especie se veraenfrentada con seguridad a su interrupcin y desaparicin final en medio de una luchabrutal, de acento hobbesiano, por la existencia. Se trata, en efecto, de una lucha sin

    cuartel contra la naturaleza y contra nuestros semejantes.Aunque el tono predominante de los argumentos gehlianos es de optimismo, resulta

    imposible omitir una referencia al fuerte componente determinista que los impregna, tantoen lo que se refiere al papel de la tcnica, como al de las instituciones en la cultura. Loanterior se pone especialmente de manifiesto en el carcter del todo inslito que latcnica adquiere en las sociedades industriales avanzadas. Efectivamente, Gehlendestaca cmo dichas sociedades se hayan regidas por una gigantesca superestructuraconstituida por la tcnica o tecnologa, las ciencias naturales y la forma capitalista deproduccin. Tal y como lo explica Heinrich Stork, la unidad de los tres elementos supone,para Gehlen, una completa interdependencia funcional, de modo que con relacin, porejemplo, a la gran industria mundial de produccin de medicamentos, no tiene sentidopreguntar qu es lo primordial, si la investigacin pura propiamente dicha, si laproduccin tecnolgica o la organizacin industrial de los productos y su comercializacinfinal. Dicha superestructura aparece como un gigantesco organismo de movimientos noenteramente predecibles ni controlables.

    An ms, para Gehlen, las sociedades industriales parecen haber alcanzado tambinun punto en el que todas sus posibilidades han culminado en un estado de cristalizacincultural, una suerte de fin de la historia, en el que todas las posibilidades civilizadoras sehabran agotado en una especie de Estado cientfico-tecnolgico mundial. De ah tambinque Gehlen considere con escepticismo tanto la esperanza de progreso sin ms en lahistoria como la misma sobrevaloracin de sta, pues, segn lo muestra Rdiger Bubner,

    aunque la historia est incesantemente produciendo cambios, [para Gehlen] la esenciade los seres humanos cambia poco con ella. Las esperanzas de progreso que anticiparonuna humanidad nueva o completamente diferente en el futuro aparece necesariamentecomo dudosa. (1981: 258) Ideas como las anteriores han dado pie para criticar depesimista y fatalista la perspectiva de Gehlen, incluso de representativa de un movimientocontrailustrado y excesivamente conservador. En ese sentido, quiz haya que coincidircon Herbert Schndelbach cuando afirma que estar ilustrado acerca de la Ilustracinsignifica, para Gehlen, tanto como saber que ella ha llegado a su fin. La fe en la bondadnatural del ser humano, en derechos humanos eternos e inajenables, en la historia y elprogreso eso es para l la imagen moderna de la supersticin, contra la que una vezcombati el movimiento ilustrado burgus de los siglos XVII y XVIII. ( Cf. Schndelbach:268-9. Adems, sobre el importante fenmeno de la cristalizacin cultural y sobre ladefensa a ultranza de las instituciones como garantes de estabilidad cultural, cf. Stork:139, 142)

    VI

    Los argumentos antropolgicos gehlianos han desencadenado una serie deimportantes reacciones crticas que han servido, entre otras cosas, para clarificar elsentido de la tesis central de su autor en torno a la fundamentacin antropolgica de laaccin tcnica. A continuacin se citarn tres ejemplos a modo de ilustracin y luego,tambin en esta seccin final del ensayo, se propondrn algunas reflexiones crticasadicionales acerca de la perspectiva filosfica general de Arnold Gehlen en su relacincon el tema del desarrollo tecnolgico. En primer lugar, H. Popitz ha hecho notar cmo laantropologa gehliana se basa en una premisa fundamental - no probada -, en virtud de lacual se podran determinar los rasgos antropolgicos esencialesdel ser humano a partir

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    de su funcionalidad creciente para la supervivencia de la especie. El problema con estaidea es que la existencia de los niveles supuestamente ms altos de sustitucin orgnicapor medios tcnicos, no explica cmo fue posible la mera supervivencia humana duranteetapas tcnicamente ms primitivas. Simplemente, pregunta Popitz, de dnde sabeGehlen, o cualquier otro, cundo un ser es apto para la supervivencia y cundo no (sinmencionar lmites definibles desde un punto de vista puramente mdico)? (1989: 48)

    Adems, prosigue Popitz su argumentacin, la pretensin de universalidad de la tesisgehliana de la descarga orgnica no se sostiene histricamente, pues, si es que esposible hablar del todo de un fortalecimiento de los rganos, lo sera al menos enprincipio - con relacin a la mano humana, slo que en este caso la tcnica no seequiparara a una deficiencia o carencia orgnica preexistente, sino, que, todo locontrario!, de lo que se tratara con el fortalecimiento tcnico de la mano es de utilizar almximo una capacidad orgnica ingnita en la constitucin misma del humano: Latcnica no compensa una carencia orgnica, sino que aprovecha una aptitud orgnica.(1989: 53)

    Por otro lado, F. Rapp tambin ha llamado la atencin sobre otros problemas del

    enfoque antropolgico de Gehlen. Rapp reconoce que el aporte ms positivo de laperspectiva gehliana del ser humano como un ser deficiente en su equipamientobiolgico consiste en que, frente a una comprensin puramente espiritual-intelectual de laaccin tcnica, [el enfoque de Gehlen] centra la atencin en los impulsos no racionales.En cambio, lo que es problemtico es la pretensin de completitud de esta explicacin.(1981b: 122) En efecto, Rapp estima que si bien es cierto el modelo de Gehlen puede seraplicable para etapas incipientes de la historia de la tcnica, no resulta igualmentesatisfactorio al momento de tomar en cuenta fases ms avanzadas del progreso tcnico otecnolgico, en especial, dicho modelo se queda corto al considerar los efectos y secuelasnegativas de tal progreso: Si, siguiendo a Gehlen, se pretende atribuir la apropiacinhistricamente eficaz del mundo [o entorno fsico] a una necesidad instintiva

    constitucional, habra tambin que postular, a ms del impulso positivo (o al menosneutral) en el sentido de alivio de carga, tambin un instinto negativo, destructor, teniendoen cuenta el saqueo que se hace de la naturaleza y las mltiples formas de enajenacincondicionadas por la tcnica. (1981b: 122)

    Todava ms, se pregunta desde su postura crtica Rapp, si el alivio de la cargabiolgica fuese el fundamento comn de la accin tcnica desde los inicios mismos de lavida civilizada, cmo se explicaran las diferencias en las etapas tcnicas de las distintasculturas, no debera haberse llevado a cabo el proceso de tecnificacin de manerauniforme en todas partes? (1981b: 123) El hecho de las variaciones culturales en laevolucin de la tcnica parece ser un factor que no se permite integrar tan fcilmente

    dentro del modelo de Gehlen. Menos aun en el mundo contemporneo resulta tancmodo apelar a la tesis gehliana del alivio de carga, producto de la actividad tcnica ysu intencin puramente liberadora. Rapp arguye que, sobre todo en nuestros das, no sedan situaciones apremiantes del tipo que puedan servir de teln de fondo para la ideagehliana de la descarga por la tcnica. Es decir, con la misma superacin progresiva de laclase de estados problemticos para la supervivencia inmediata de la especie (p.e.erradicacin de ciertas enfermedades o desaparicin de cierto tipo de trabajos manualespenosos), se ha comprometido la pertinencia general de un enfoque que asienta susargumentos en la premisa bsica de la indefensin natural y constante del ser humano.Con palabras de Rapp:

    Ciertamente la construccin de aviones supersnicos, de reactores nucleares o deaparatos de televisin en color representa siempre un cierto alivio con respecto adeterminados aportes fsicos; pero estos medios tcnicos auxiliares no estn destinados aevitar una situacin amenazante. En la medida en que est asegurada la supervivencia

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    biolgica, se necesita un aporte cultural supravital para que se sienta que una situacindada requiere ser modificada y para poder desarrollar otras necesidades. (1981b: 123)

    Las observaciones citadas de Rapp van encaminadas a sealar cmo otros factoresculturales determinan el curso de la inventiva tcnica en la historia, adems de lospuramente instrumentales reconocidos por Gehlen. No obstante, otros autores tienen unavisin menos optimista de la tcnica considerada incluso como meroinstrumento; tal es elcaso de Karl Jaspers, quien, sin mencionar explcitamente a Gehlen, ofrece unaimportante crtica a supuestos bsicos de este ltimo que no puede ser ignorada.Resumidamente puede decirse que, si bien Jaspers coincide con Gehlen cuando aseveraque la tcnica sirve para sustraer al hombre de la penuria que le fuerza a conservar suexistencia fsica mediante el trabajo y le capacita para ampliar su existencia en lainmensidad incalculable de un contorno que l mismo ha creado (1968: 158), lo cierto esque casi inmediatamente despus comienzan los desacuerdos con el enfoque gehliano.

    Para Jaspers, el meollo del problema parece residir en la misma consideracin de latcnica como un elemento del todo neutralrespecto de otros mbitos de la cultura. Conesa actitud se corre el peligro de absolutizar la tcnica y de rendirse acrticamente a una

    actitud bsica de esperanza engaadora de que todo se puede hacer. (1968: 160).Justamente a raz de esta situacin se ha fomentado la ambivalencia contempornea antela tcnica, porque cuando se habla, por ejemplo, del carcter demonaco de la tcnica,la expresin se refiere siempre a algo que el hombre ha producido y, sin embargo, no haquerido; algo inexorable e indomable que tiene consecuencias para la totalidad de la vida(1968: 163).

    As entonces, Jaspers advierte del peligro de aceptar una idea demasiado ingenua deprogreso, ste no puede medirse con base en un patrn exclusivamente tcnico oinstrumental. Incluso, se puede decir, a partir de sus argumentos, que el mundocontemporneo ha renunciado a la realizacin humana integral a favor de la tcnica, y

    sta tiende a invadir, transfigurada en lo que l llama mecanizacin y automatizacin,todas las esferas de la cultura. Obsrvese cmo, en este punto del sombro diagnsticode Jaspers, se ha invertido casi completamente el valor de la tcnica concebida, en formaoptimista y positiva, como puro alivio de carga desde el punto de vista de Gehlen: Unaparte cada vez mayor del trabajo conduce a la mecanizacin y automatizacin del hombreen l ocupado. No es el alivio del esfuerzo en la tenaz transformacin de la Naturaleza loque caracteriza el trabajo, sino la transformacin del hombre en una parte de la mquina(...) La tcnica hace que todo dependa en su existencia vital de la funcin del aparatoartificial. Si el aparato falla, la vida confortable se convierte en la suma penuria, nuncaconocida antes. (1968: 163, 165)

    Los problemas que presenta la antropologa gehliana de la tcnica son diversos e

    importantes, algunos de ellos ya se han mostrado con base en las lecturas crticas dePopitz, Rapp y Jaspers; por lo menos dos ms se sugieren y comentan a partir de estemomento y hasta el final del ensayo. En lo que atae directamente al tema yamencionado del determinismo tecnolgico, las ideas de Gehlen pueden dar pie parareconstruir desde ellas una variante normativa de determinismo (segn el calificativo deBruce Bimber. Este autor se apoya, a su vez, en ideas y reflexiones de Jrgen Habermas.Cf. Bimber 1996 para ms detalles sobre esa posicin). Recurdese que esta forma dedeterminismo se da cuando las sociedades industriales aceptan acoger como definitivaslas normas de eficiencia y productividad caractersticas de la tecnologa, y cuando sedelega la responsabilidad en un supuesto proceso autocorrector que funcionaindependientemente del contexto poltico y tico en general (...) Se produce unaaquiescencia total cuando la sociedad ha asumido como propias las normas de lostecnlogos. (Bimber 1996: 98)

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    Acorde con lo anterior, no sera exagerado pensar que la tesis gehliana del alivio de lacarga biolgica por medio de la tcnica, puede llevar al extremo de concluir que la mismaracionalidad tecnolgicaper seestara en disposicin de descargar total y completamentea las sociedades de la misma capacidad humana, ciertamente falible pero necesaria, depoder discutir crticamente sobre los valores que se cree ms deseables para laorientacin existencial y la plenitud cultural. Desde ese punto de vista, una inclinacin

    extrema hacia el determinismo tecnolgico, en su modalidad normativa, puede crear lapeligrosa ilusin de que la actividad tcnica no sloha de cumplir con la tarea inicial desatisfacer ciertas necesidades materiales, sino que debe asumir incluso otra msimportante: la de constituirse en una especie de dictadora del tipo de vida y necesidadesque la sociedad debe, respectivamente, seguir y satisfacer en forma inapelable. Es alldonde la esttica estructura cultural e institucional visualizada por Gehlen puede coincidirmayormente con la dudosa panacea de la tecnocracia total.

    Otro serio problema en todo caso no enteramente desligado del precedente - al quese ve enfrentada la antropologa gehliana de la tcnica, consiste en su tendencia asobrestimar los recursos puramente tcnicos para el alivio de carga y a considerarloscomo determinantes exclusivos de toda la evolucin cultural. El tema tiene que ver con lapeligrosa tentacin de identificar el desarrollo puramente tcnico o material en la culturacon la misma evolucin biolgica (sobre este problema vase el importante trabajo deWinner: 57-63, el que sin embargo, lamentablemente, no considera a Gehlen en surepaso de posiciones. Asimismo cf. Sachsse 1972 y Rapp 1981a). Tngase en cuentaque el peligro reside, fundamentalmente, en considerar como naturales o inevitablesciertos desarrollos puramente tcnicos o instrumentales, en pretender que hay unacoincidencia armoniosa, casi preestablecida, entre las metas y propsitos del desarrollotcnico (considerados in abstracto, es decir, descontextualizados de sus nichos sociales,polticos y econmicos) y los que se supone que guan los procesos naturales. Desde esaposicin se puede estar inclinado a creer no slo en el carcter ineluctable del desarrollo

    tcnico y tecnolgico, sino en valorar siempre positivamente lo que resulte de ste comoindicativo seguro de progreso.

    Aunque se puede replicar que lo sealado supone una crtica implcita a un enemigoya inexistente para la modernidad como lo es el teleologismo, lo cierto es que la extremanaturalizacin de unamanifestacin cultural como lo es la disposicin hacia la tcnica,puede entraar el descuido de otros intereses surgidos de la amplia dinmica social ycultural. Se trata de intereses (p.e. respecto de la necesidad de generar mayores espaciosde participacin democrtica en una sociedad) que tambin condicionan, mediante laeleccin de ciertos valores (p.e. la preferencia de la libertad de pensamiento a la represinde las ideas), la misma creatividad humana en su conjunto de expresiones culturales,incluida la tcnica o tecnologa como unade sus manifestaciones concretas, y que le dansentido a su desarrollo posible. En este desarrollo debera constatarse, en suma, elbalance de una participacin proporcionada y mutuamente dependiente de cada una detales manifestaciones culturales.

    No sera justo finalizar este trabajo sin sealar la importancia y fecundidad de ciertasintuiciones gehlianas contenidas en su antropologa de la tcnica. Los reparos crticos quese han presentado con antelacin, no deben oscurecer el hecho de que ciertas ideas deGehlen, adecuadamente precisadas y complementadas con otros enfoques, resultanaportes significativos y fructferos para la filosofa contempornea de la tcnica. A modode ejemplo puede indicarse la necesidad de acercar ms ciertos puntos de vistaestrictamente naturalistas sobre la tcnica como podra ser el del propio Gehlen -,

    enfoques que enfatizan sobre todo el impulso instintivo o biolgico original, con otros decarcter cultural ms amplio dentro de los que la tcnica no se considera en formameramente instrumental, sino como una manifestacin ms de la privilegiada voluntad

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    general de creacin del ser humano (en este sentido son fundamentales las reflexionesde Ernst Cassirer sobre la forma simblica tcnica incluidas en su ensayo de 1930 Formund Technik; cf. para ms detalles Rosales R. 1993. La nocin citada de voluntad seretoma de Rapp, quien tambin menciona la importante perspectiva cultural amplia sobrela tcnica de M. Schrter, 1981b: 126).

    En dicha interpretacin de la voluntad est implcita, precisamente, la apertura haciael mundo como constituyente central de la naturaleza humana en su interaccin con larealidad. Esta insistencia de la antropologa de la tcnica respecto de la apertura humanahacia el mundo o naturaleza, debera tambin aprovecharse, as lo ha sugerido Huning(1986: 51), como una posibilidad de insistir en la urgencia de religaral ser humano con smismo y con la propia naturaleza. No cabe duda de que la reconciliacin del gnerohumano con su medio ambiente supone, a su vez, la recuperacin de un sentido deresponsabilidad total por los actos y obras que se desprenden de la libertad de intervenirtcnicamente sobre la naturaleza.

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