Henri Bergson - La evoluci³n creadora

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    Henri Bergson

    a evolucin creadora

    Premio Nobel 1927

    BIBLIOTECA PREMIOS NOBEL BERGSON OBRAS ESCOGIDAS

    *El presente archivo contiene nicamente la obra: "La Evolucin Creadora", pero nservado la numeracin original de la misma.

    OBRAS ESCOGIDAS

    ENSAYO SOBRE LOS DATOS INMEDIATOS DE LA CONCIENCIA

    MATERIA Y MEMORIA / LA EVOLUCIN CREADORA LA ENERGA ESPIRITUA

    NSAMIENTO Y MOVIMIENTO

    Traduccin y prlogo de

    JOS ANTONIO MIGUEZ

    Doctor en Filosofa y Letras por la Universidad de Madrid

    AGUILAR

    La versin al castellano de las obras contenidas en el presente volumen se ha realizado textos franceses publicados por Les Presses Universitaires de France, de Pars, en la cole

    bliothque de Philosophie Contemporaine, cuyos ttulos or iginales son los siguientes:L'EVOLUTION CRATRICE (La evolucin creadora)

    La traduccin ha sido hecha sobre el texto de la edicin N 77, de la Bibliothquilosophie contemporaine, Presses Universitaires de France, Pars, 1948. (N. del T.)

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    NTRODUCCIN

    la historia de la evolucin de la vida, por incompleta que todava sea, nos deja entrever ha constituido la inteligencia por un progreso ininterrumpido, a lo largo de una lne

    ciende, a travs de la serie de los vertebrados, hasta el hombre. Ella nos muestra, en la faculmprender, un anexo de la facultad de actuar, una adaptacin cada vez ms precisa, cada vempleja y flexible, de la conciencia de los seres vivos a las condiciones de existencia que le

    das. De ah debera resultar esta consecuencia: que nuestra inteligencia, en el sentido restrila palabra, est destinada a asegurar la insercin perfecta de nuestro cuerpo en su me

    presentarse las relaciones de las cosas exter iores entre s; en fin, a pensar la materia. Tal secto, una de las conclusiones del presente ensayo. Veremos que la inteligencia humana se ss en tanto se la deja entre los objetos inertes, ms especialmente entre los slidos, d

    estra accin encuentra su punto de apoyo y nuestra industria sus instrumentos de trabajoestros conceptos han sido formados a imagen de los slidos, que nuestra lgica es sobre togica de los slidos, que, por esto mismo, nuestra inteligencia triunfa en la geometra, donvela el parentesco del pensamiento lgico con la materia inerte, y donde la inteligencia no

    s que seguir su movimiento natural, despus del contacto ms ligero posible con la experira ir de hallazgo en hallazgo con la certidumbre de que la experiencia marcha detrs de e lle le dar invariablemente la razn.

    Pero de ah debera resultar tambin que nuestro pen-samiento, en su forma puramente lincapaz de representarse la verdadera naturaleza de la vida, la significacin profundvimiento evolutivo. Creado por la vida en circunstancias determinadas, para actuar sobre erminadas, cmo abrazara l la vida, si no es ms que una emanacin o aspecto positado, en el curso de su ruta, por e l movimiento evolutivo, cmo podra aplicarse a lo movimiento evolutivo mismo? Otro tanto valdra pretender que la parte iguala al todo, q

    cto puede reabsorber en l su causa, o que el canto rodado abandonado en la playa dibma de la ola que le ha trado hasta ella. De hecho, nos damos perfecta cuenta que ninguna egoras de nuestro pensamiento -unidad, multiplicidad, causalidad mecnica, finaeligente, etc.-, se aplica exactamente a las cosas de la vida: quin podr decir dnde comiende termina la individualidad, si el ser vivo es uno o varios, si son las clulas las que se asorganismo o si es el organismo el que se disocia en clulas? En vano llevaremos el ser v

    o de estos cuadros. Todos los cuadros crujen. Son demasiado estrechos, sobre todo demaidos para lo que querramos colocar en ellos. Nuestro razonamiento, tan seguro de s cucula a travs de las cosas inertes, se siente a disgusto sobre este nuevo terreno.contraramos grandemente embarazados para citar un hallazgo biolgico debido al razonamro. Y, con ms frecuencia, cuando la exper iencia ha terminado por mostrarnos cmo la vida genia para obtener un cier to resultado, hallamos que su manera de operar es precisamente ala que nunca habamos pensado.

    Sin embargo, la filosofa evolucionista extiende sin duda a las cosas de la vidocedimientos de explicacin que han tenido xito para la materia bruta. Haba comenzadstrarnos en la inteligencia un efecto local de la evolucin, una luz, quizs accidental, que iluvaivn de los seres vivos en el estrecho paso abierto a su accin: y he aqu que de p

    vidando lo que acaba de decirnos, hace de esta linterna manejada en el fondo de un subtersol que iluminar el mundo. Atrevidamente, procede con slo las fuerzas del pensam

    nceptual a la reconstruccin ideal de todas las cosas, incluso de la vida. Es verdad q

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    cuentra en ruta con tan formidables dificultades, ve su lgica abocar aqu a tan extntradicciones, que bien pronto renuncia a su ambicin primera. Ya no es la realidad misma,que ella recompondr, sino solamente una imitacin de lo real, o mejor una imagen simblencia de las cosas se nos escapa y se nos escapar siempre; nos movemos entre r elaciones,do que lo absoluto no es nuestro resorte y nos detenemos ante lo incognoscible. Se

    rdaderamente, despus de un insensato orgullo por parte de la inteligencia, de un excemildad. Si la forma intelectual del ser vivo se ha modelado poco a poco sobre las acciocciones recprocas de ciertos cuerpos y de su contorno material, cmo no iba a entrego de la esencia misma de la que estn hechos los cuerpos? La accin no sabra moverseeal. De un espritu nacido para especular o para soar podra admitir que permanece exter iolidad, que la deforma y que la transforma, quizs incluso que la ha creado, como creamuras de hombres y de animales que recorta nuestra imaginacin en la nube que pasa. Pereligencia tendida hacia la accin que se realizar y hacia la reaccin que se seguir de ellapa su objeto para recibir de l en todo momento la impresin mvil, es una inteligencia quo de lo absoluto. Habramos tenido jams la idea de poner en duda este valor absolu

    estro conocimiento, si la filosofa no nos hubiese mostrado con qu contradicciones se encuu dificultades aboca? Pero estas dificultades, estas contradicciones nacen de que aplicammas habituales de nuestro pensamiento a objetos sobre los cuales no puede ejercerse nu

    bilidad, y para los cuales, por consiguiente, no estn hechos nuestros cuadros. El conocimelectual, en tanto se refiere a un cierto aspecto de la materia inerte, debe por el conesentarnos su impronta fiel, obtenida sobre este objeto particular. No se hace r elativo ms etende representarnos la vida tal como ella es, es decir el clisador que ha tomado la impront

    Es preciso, pues, renunciar a profundizar en la naturaleza de la vida? Es preciso atenerspresentacin mecanicista que el entendimiento nos dar siempre, representacin necesariamificial y simblica, ya que estrecha la actividad total de la vida en forma de una cierta actimana, la cual no es ms que una manifestacin parcial y local de la vida, un efecto o un residoperacin vital?

    Lo sera si la vida hubiese empleado todo lo que ella encierra de virtualidades psquicascer puros entendimientos, es decir, para preparar gemetras. Pero la lnea de evolucinoca en el hombre no es la nica. Sobre otras rutas, divergentes, se han desarrollado otras fla conciencia, que no han sabido liberarse de las presiones exteriores ni concentrarse sosmas, como lo ha hecho la inteligencia humana, pero que no expresan menos, ellas tambininmanente y de esencial en el movimiento evolutivo. Al aproximarlas unas a otras, al haionar en seguida con la inteligencia, no se obtendra esta vez una conciencia coextensiva

    da, y capaz, al volverse bruscamente contra el impulso vital que siente detrs de s, de obtenuna visin ntegra, aunque sin duda evanescente?

    Se dir que, incluso as, no sobrepasamos nuestra inteligencia, ya que es con neligencia, a travs de nuestra inteligencia, como miramos todava las dems formas nciencia. Y habra razn para decirlo, si fusemos puras inteligencias, si no hubiese queededor de nuestro pensamiento conceptual y lgico una nebulosidad vaga, hecha de la sustsma a expensas de la cual se ha formado el ncleo luminoso al que denominamos intelig residen ciertas potencias complementarias del entendimiento, potencias de las que no tens que un sentimiento confuso cuando permanecemos encerrados en nosotros, pero qminarn y se distinguirn cuando ellas mismas pongan manos a la obra, por decirlo as, olucin de la naturaleza. Aprendern de esta manera qu esfuerzo tienen que hacer

    ensificarse y para dilatarse en el sentimiento mismo de la vida.Es decir, que la teora del conocimiento y la teora de la vida nos parecen inseparables u

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    a. Una teora de la vida que no se acompae de una crtica del conocimiento est obligeptar, al pie de la letra, los conceptos que el entendimiento pone a su disposicin: no puedecerrar los hechos, de grado o por fuerza, en cuadros preexistentes que considera finitivos. Obtiene as un simbolismo fcil, necesario incluso quizs a la ciencia positiva, pea visin directa de su objeto. Por otra parte, una teora del conocimiento, que coloca de nuinteligencia en la evolucin general de la vida, no nos ensear ni cmo estn constituidadros de la inteligencia, ni cmo podemos ampliarlos o sobrepasarlos.

    Es preciso que estas dos investigaciones, teor a del conocimiento y teor a de la vida, se repor un proceso circular, se empujen una a otra indefinidamente.

    As podrn resolver por un mtodo ms seguro, ms cercano a la experiencia, los groblemas que presenta la filosofa. P