Emilio zola yo acuso

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  • 1. Emilio ZolaYO ACUSOLa verdad en marcha ndicePagina Nota sobre el caso Dreyfus 1 Prlogo3 Monsieur Scheurer-Kestner4 La cofrada4 El juicio6 Carta a la juventud9 Carta a Francia13 Yo acuso. Carta a Monsieur Flix Faure, presidente de la Repblica 18 Declaracin ante el jurado 25 Carta a Monsieur Brisson, presidente del Consejo de Ministros29 Justicia 31 E1 quinto acto 34 Carta a la esposa de Alfred Dreyfus34 Carta al Senado35 Carta a Monsieur Loubet, presidente de la Repblica38 Nota sobre el caso DreyfusEn 1894, los servicios de contraespionaje (Service de Renseignements) del Ministeriode la Guerra francs interceptan un documento dirigido al agregado militar alemn enPars, Schwartzkoppen, en el que se menciona en nota manuscrita el anuncio del envode informaciones concretas sobre las caractersticas del nuevo material de artillerafrancs. El riesgo de escndalo es ms preocupante que la propia filtracin; haba, pues,que encontrar a un culpable. Basndose en el escrito, los expertos comparan letras delos oficiales del Estado Mayor y concluyen que el capitn Alfred Dreyfus, de treinta ycinco aos, judo y alsaciano, es su autor. El 15 de octubre de ese ao Dreyfus esarrestado, juzgado por un consejo de guerra y declarado culpable de alta traicin.Pese a las declaraciones de inocencia del acusado (declaraciones que no se hacenpblicas), se condena a Dreyfus a la degradacin militar (enero de 1895) y a cumplircadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana francesa. Durante el juicio, elgeneral Mercier, ministro de la Guerra, expresa sus convicciones a la prensa ycomunica al tribunal que existen pruebas abrumadoras de la culpabilidad de Dreyfus,pruebas que no puede mostrar porque pondran en peligro la seguridad de la nacin.Hasta ese momento, nadie duda de la existencia de dichas pruebas. nicamente lafamilia de Dreyfus, convencida de su inocencia, habla de error judicial y busca apoyosentre los politicos y la prensa para conseguir la revision del juicio.En marzo de 1896, el nuevo responsable del Service de Renseignements, el coronelPicquart, descubre un telegrama dirigido por el agregado militar alemnSchwartzkoppen a un oficial francs de origen hngaro, el comandante Esterhazy; eltelegrama no deja dudas de que este ultimo es el informador de Schwartzkoppen en elEstado Mayor francs. La letra de Esterhazy, que se parece a la de Dreyfus, es,sorprendentemente, muy similar a la del famoso escrito. Picquart informa a sussuperiores y expresa su conviccin de que fue un error atribuir el escrito a Dreyfus. El

2. Estado Mayor destina a Picquart a la frontera del este y, posteriormente, a Tnez. Lostribunales militares, dominados por camarillas de extrema derecha y antisemitas, seniegan a revisar el caso Dreyfus y tratan de sofocar el escndalo, pero no logran evitarque algunos rumores alerten a personalidades de la izquierda. En 1897 -con la ayuda del periodista Bernard Lazare, del senador Scheurer-Kestner ydel diputado Joseph Reinach-, Mathieu Dreyfus, hermano de Alfred, promueve unacampaa en Le Figaro para exigir que se investigue a Esterhazy y se revise el juicio de1894. La extrema derecha reacciona de inmediato. Indignado, mile Zola, prximo a laizquierda radical y a grupos socialistas, entra en liza. La campaa de Le Figaro rompela conspiracin de silencio. En diciembre de 1897, Esterhazy, cuya letra es idntica a la de los facsimiles delescrito que la prensa ha reproducido, es inculpado y comparece ante un tribunal militar;contra todo pronstico, los jueces lo absuelven en enero de 1898, al tiempo que elpresidente del Consejo de Ministros, Mline, rechaza la revision del caso Dreyfus: Elcaso Dreyfus no existe. Zola, consciente de los riesgos que corre, plantea la cuestinante la opinion pblica en su clebre carta al presidente de la Repblica, titulada Yoacuso y publicada el 13 de enero en LAurore. Ese mismo da, la polica detiene alteniente coronel Picquart. La polmica enardece al pas y se desencadenan las hos-tilidades entre la derecha militarista y la izquierda socialista o radical, entre lascorrientes nacionalistas antisemitas y los defensores del Derecho, entre el integrismocatlico y los adalides del libre pensamiento. Llueven insultos y crticas sobre Zola. Enestas circunstancias, aparece, ya en su sentido moderno, la expresin losintelectuales, que emplearon los antidreyfusards (Barrs, Drumont, Leon Daudet,Pierre Loti, Jules Verne...) contra los dreyfusards (Zola, Gide, Proust, Pguy, Mirbeau,Anatole France, Jarry, Claude Monet...). Del 7 al 23 de febrero de 1898, Zola, amenazado de muerte por los grupos de extremaderecha, comparece ante un tribunal, acusado de difamar a los oficiales ypersonalidades que haba denunciado en su Yo acuso. Se le declara culpable y se lecondena a un ao de crcel, a pagar tres mil francos de multa y se le despoja de laLegin de Honor. Tras recurrir la sentencia, el tribunal de instancia vuelve a conde-narle, esta vez, sin embargo, en rebelda, pues Zola, temiendo por su vida, se ha exiliadoen Inglaterra. Semanas despus de este segundo juicio, se confirma que el documentoque se utiliz para comprometer a Dreyfus en el juicio de 1894 era falso; lo haba con-feccionado un oficial del Service de Renseignements, el coronel Henry, quien confiesa suculpabilidad el 30 de agosto y el 31 se suicida en la crcel. El Tribunal Supremo, quehaba empezado a revisar el expediente Dreyfus en junio, orden la revision del caso. Zola, pese a la confirmacin de la sentencia condenatoria, regresa de su exilio enjunio de 1899; el Gobierno renuncia a tomar medidas contra l. Entre agosto yseptiembre de ese ao, Dreyfus, trasladado a Francia, se somete a un segundo juicio yde nuevo le condenan los tribunales militares, que no acceden a reconocer el errorjudicial que se cometi en 1894; el 19 de septiembre, el presidente de la Repblica, Lou-bet, indulta a Dreyfus. Puesto en libertad, gran parte de la opinion pblica consideraque debe, adems, reconocerse su inocencia. Hasta el 12 de julio de 1906 no obtendrDreyfus la rehabilitacin en el ejrcito. Cuatro aos antes, la noche del 28 al 29 deseptiembre de 1902, de regreso a Pars tras sus vacaciones en Mdan, Emilio Zolamuere asfixiado en su casa, debido a las exhalaciones de una chimenea. Desde 1898,Zola haba recibido numerosas amenazas de muerte, pero este caso nunca lleg aesclarecerse. Dreyfus, por su parte, falleci en 1935 ocupando un alto cargo oficial.Quedaron dudas sobre su inocencia hasta la publicacin de los Carnets de Schwartzkop-pen en 1930: Dreyfus inocente, Esterhazy culpable. 3. Yo Acuso. La Verdad en marchaPrlogoHe juzgado necesario recoger en este volumen los artculos que fui publicando sobre elcaso Dreyfus durante un periodo de tres aos, de diciembre de 1897 a diciembre de 1900,a medida que se desarrollaban los acontecimientos. Un escritor que ha emitido juicios yha tomado responsabilidades en un caso de tanta gravedad y tanto alcance tiene el deberde poner a la vista del pblico el conjunto de su actuacin, los documentos autnticos, losnicos que podrn servir para juzgarle. Y si ese escritor no fuese tratado hoy con justicia,podr entonces esperar en paz, pues el porvenir dispondr de toda la informacin quedeber bastar algn da para sacar a la luz la verdad.No obstante, no me he apresurado a publicar este volumen. Quera, en primer lugar, queel expediente buera completo, que hubiese concluido un periodo concreto del caso; hetenido que esperar, pues, que la ley de amnista concluyera un periodo que puedeconsiderarse, al menos por el momento, como final. En segundo lugar, me repugnabaenormemente la idea de que se pudiera creer que buscaba publicidad o que me mova elafn de lucro en una cuestin de lucha social de la que el profesional de las letras noquera en absoluto beneficiarse. He rechazado todas las ofertas, no he escrito sobre ello ninovelas ni obras de teatro. Tal vez as logre que por lo menos no me acusen de haber sa-cado dinero de esta historia tan desgarradora que ha trastornado a toda la humanidad.Pretendo utilizar ms tarde, en dos obras, las notas que tom. En una, con el ttulo deImpresiones de audiencias, quisiera contar los juicios a los que se me someti, decirtodas las cosas monstruosas y describir los extraos personajes que desfilaron ante m, enPars y en Versalles. En otra, con el titulo de Pginas de exilio, planeo narrar los oncemeses que pas en Inglaterra, los trgicos ecos que despertaban en mi cada noticiadesastrosa que me llegaba de Francia, todo lo que evoqu -hechos y personas- cuando mehallaba lejos de mi tierra, en la completa soledad que me envolva. Pero no son ms quedeseos, proyectos, y no me extraara que las circunstancias y la vida me impidiesenllevarlos a cabo.Por otra parte, eso no sera una historia del caso Dreyfus, porque tengo elconvencimiento de que ahora, en medio de las pasiones desatadas, sin los documentosque todava faltan, no se puede escribir esa historia. Habr que dejar pasar el tiempo,habr que realizar primero un estudio imparcial de los documentos que formarn partedel inmenso expediente. Y yo slo quiero aportar mi contribucin a ese expediente, decirlo que supe, lo que vi y o en la parte del caso en que tuve ocasin de participar.Por el momento, me contento con reunir en este volumen los articulos ya publicados.Por supuesto, no he cambiado ni una sola palabra, los he dejado con sus repeticiones, conesa forma spera y descuidada propia de las pginas escritas las ms de las veces aprisa ycorriendo, en momentos de pasin. Sin embargo, he considerado necesario acompaarlosde falsos ttulos y de pequeos comentarios en los que doy algunas explicacionesimprescindibles para dar cierta coherencia al conjunto, remitiendo los articulos a lascircunstancias que me llevaron a escribirlos. De este modo, queda establecido el ordencronolgico; cada articulo ocupa su lugar en las grandes convulsiones del caso, y elconjunto, en su lgica interna, cobra coherencia, a pesar de los prolongados silencios enque me sum.Repito, pues, que estos artculos no son sino una c