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Cap. 22 - El Materialismo Cultural - Marvin Harris

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antropologia

Text of Cap. 22 - El Materialismo Cultural - Marvin Harris

  • El que al retorno a la generalizacin diacrnica y sincrnica se le haya dadoel nombre de eneoevoluconismo ha sido un desacierto cuyas consecuen-cias hemos mencionado ya. En la medida en que sugiere la revivificacinde una doctrina que se esfuerza por establecer el hecho de la especiacin,tal etiqueta se presta a impedirnos captar la continuidad del desarrollo dela propia antropologa. El particularismo histrico, la escuela de culturay personalidad y el funcionalsmo sincrnico son perfectamente compatiblestanto con el transformismo biolgico como con el transformismo cultural.Ni siquiera la escuela del Kulturkres, pese a su claro compromiso conuna doctrina religiosa, tiene dificultad en aceptar el hecho de que las cul-turas evolucionan y de que esas transformaciones tienen una explicacinindependiente de cualquier hiptesis de una interferencia animsta sosten-da. Los cnones de respetabilidad cientfica de las escuelas emic e idealistasno sufren violencia por el hecho de que su investigacin se asocie con re-laciones causales y evolucionistas. Mead lo ha dicho claramente, expresan-do su inters por los problemas evolucionistas. Su observacin de que esteconcepto abarca la mayora de los intereses de los antroplogos culturales(MEAD, 1964, p. 327) es perfectamente correcta. Y cuando identifica comocausa del cambio en la sociedad manus una eclctica mezcla de personali-dades y de contexto cultural es evidente que su intencin va ms all de lade dar una mera leccin local de causalidad evolucionista. Mas en la posicin terica de Mead no se advierte apenas la influencia del tipo concretode formulaciones causales y evolucionistas que son distintivas del perodoposboasiano.

    Nadie ha negado nunca que las culturas evolucionen, que los sistemassocioculturales sufran cambios acumulativos que son en lneas generalesanlogos a los que se producen en la especiacin o en las transformacionesestelares y galcticas. El punto discutido ha sido siempre el de la naturalezadel proceso de cambio cultural. Y la discusin se ha centrado en dos as-pectos principales: qu cantidad de paralelismo y de convergencia se hadado en la evolucin sociocultural y qu causas han tenido las semejanzasy las diferencias observadas en las carreras evolutivas de los sistemas so-cioculturales.

    Ni Leslie White ni Julian Steward, que son las dos figuras ms impor-tantes de la restauracin nomottica, han descrito adecuadamente el ingre-diente nuevo y estratgicamente decisivo, compartido por ambos, de superspectiva. Aunque ocasionalmente White (vase 1949b) ha planteado lascuestiones bsicas de la teora antropolgica en trminos de concepciones

  • -esprtualstes. vitalistas o idealistas frente a concepciones mecancstes,materialistas, ha dado mucha importancia a su defensa de la evolucin, alpunto de que se le identifica casi exclusivamente con sta. La evitacin dela discusin de las opciones materialista e idealista es todava ms claraen el tratamiento que Steward hace de la evolucin y la causalidad. Y, sinembargo, objetivamente lo que distingue los puntos de vista de los dos detodos sus predecesores y contemporneos es la aplicacin de una estrategiamaterialista cultural a la comprensin de la historia.

    I. LA INFLUENCIA DEL SPENCERISMO SOBRE LESLIE WHITE

    Para entender el debate entre Steward y White es necesario antes que nadarecordar nuestra anterior discusin en torno al papel minsculo que el me-terialismo cultural desempea en las obras de Tylor y de Margan, en quie-nes White afirma haberse inspirado directamente (vase captulo S). Dehecho, White ha insistido tanto en la continuidad de sus teoras con lasde Margan y Tylor que se ha negado a aceptar la etiqueta de neoevoluco-nista por entender que su propio papel se ha limitado a la resurrecciny no a la remodelacin de la teora antropolgica evolucionista del siglo XIX:

    Mas permltasenos decir, y con el mayor nfasis, que a la teora expuesta aqul no se lepuede llamar con exactitud neoevcluconsmo, trmino propuesto por Lcwe, Goldenwe-ser, Bennett, Nunomura (en Japn) y otros. Neoevolucionlsmo es un trmino que Inducea error; se usa para sugerir que la teora de la evolucin es hoy cosa diferente de lateora de hace ochenta aos. Rechazamos esa idea. La teora de la evolucin expuesta enesta obra no difiere en principio ni un pice de la expresada en la Anthropology deTylor en 1881, aunque por supuesto el desarrollo, la expresin y la demostracin de lateora puede diferir y difiere en algunos puntos. Neolamercksmo. neoplatonismo, etc.,son trminos vlidos; neogrativacionismo, neoerosionismo, neoevolucionismo, etc., no loson [WaITE, 1959b, p. txj.

    Aunque 'White ha subrayado repetidas veces su deuda con TyIor, Margany Darwin, hay entre ellos dos discrepancias fundamentales. Primero, en la me.dida en que la perspectiva de esos padres fundadores es materialista, sumaterialismo es el de Spencer: la explicacin de las diferencias sociocultu-rales en trminos de seleccin biolgica. White, en cambio, ha dedicado unesfuerzo importante a la critica del reduccionismo, tanto psicolgico comobiolgico. Su afirmacin de que la cultura debe ser explicada en trminosde cultura (1949a, p. 141) no se opone slo a la admisin de la importan.ca de los factores ecolgicos, tal y como se encuentra en Steward, sinoigualmente a las teoras de Margan y Tylor. En segundo lugar, la ley bsi-ca de la evolucin de White no tiene precedente entre los evolucionistasdecimonnicos con los que l quiere conectar directamente. Dice as su ley:

    Mientras los otros factores se mantengan constantes, la cultura evoluciona a medidaque crece la cantidad de energa disponible por cabeza y por ao, o a medida que crecela eficiencia de los medios de hacer trabajar esa energa [ibdem, pp. 368 s.: original, 19431.

    La deya de White se parece ms a una definicin que a una expresinde coveracon. Pero en su contexto se ve claramente que no es ni una ley

  • ni una definici6n, sino, ms que ninguna otra cosa, la fonnulaci6n de unaestrategia de investigacin.

    11. LA ESTRATEGIA BASICA DB WHITB

    Su estrategia es la estrategia de un materialismo cultural formulado en tr-minos de energa. White la emplea como punto de partida para el en-lisis de las principales tendencias de las modificaciones evolutivas tantolocales como mundiales. Su conexin con el materialismo cultural y conMarx, y no con Margan, Tylor ni Spencer, resulta clara en el transcurso dela aplicacin de la Iey de la evolucin a la explicacin de las lneas fun-damentales de la historia del mundo. Porque White propone considerar lossistemas socioculturales como consistentes de tres partes: tecnoeconmica,social e ideolgica, y fonnula en trminos inequvocos las relaciones causa-les entre esas divisiones:

    La cultura se convierte as primariamente en un mecanismo para almacenar energa 'Yhacerla trabajar al servicio del hombre, 'Y secundariamente en un meca.n1smo para cana-lizar y regular la conducta de ste no directamente relacionada con la subsistencia, laagresin ni la defensa. Los sistemas sociales estn, en consecuencia, determinados porlos sistemas tecnolgicos, y las filosofas y las artes expresan la experiencia tal y comoviene definida por la tecnologa y refractada por los sistema, sociales [ibidem, p. 390].

    111. ACTIVIDADES ANTROPOLOGICAS ANTIAMBR.ICANAS

    En su contribucin al Festschrift, de White (Essays in the scence of culture), escribe Betty Meggers (1960, pp. 302 s.):

    La ley de la energa y de la evolucin cultural fue fonnulada .DOr primera vez por Whiteen 1943 [... I Esta ley se basa en el reconocimiento de que todas las culturas estn compues-tas de tres clases generales de fenmenos: tecnologa, organizacin social y filosofa. Delu tres, la tea:loIOlfa es la primaria y determina el contenido y la forma de 101 Otrol doIcomponentes.

    Esto dio motivo a una esclarecedora discusin entre Meggers y MonisOpler, uno de los relativamente pocos antroplogos que pueden contar en-tre los buenos conocedores de la teora marxista. Opler sostena que losverdaderos autores de la cley de whte eran Marx y los marxistas, espe-cialmente Nikolai Bujarin (1925), pese a que ni White ni sus discfpuloscitaran esas fuentes. Parece como si Opler hubiera tenido inters en dejaren claro ese extremo para atacar el status cientffico de la posicin mate-rialista cultural subrayando su compromiso con el dogma comunista: cAparentemente, ese "prctico instrumental" que la doctora Meggers quiere ha-cer adoptar al antroplogo de campo no es en absoluto tan nuevo comoella pretende hacer creer, y lo principal de su contenido recuerda las tanusadas hoces y martillos (1961, p. 13). La inoportunidad de esta observa-cin resulta todava ms patente al silenciar Opler las razones por las quelas ideas de White no podr1an ser aceptadas por la doctrina comunista.

  • Dado su buen conocimiento de la literatura marxista. Opler no debera te-ner necesidad de que se le recordara que para merecer la aprobacin co-munista hace falta ms que el materialismo cultural: hay que aceptar tamobn la naturaleza dialctica del proceso evolucionista, especialmente en 10que se relaciona con la primada del conflicto en el cambio estructural, hayque ser por lo menos un materialista dialctico y aceptar el componente he-geliano de Marx antes de ganarse el derecho de incluir la hoz y el martilloen el instrumental que uno usa. White, que jams ha mostrado el ms m-nimo inters por la dialctica, se hace, pues, merecedor de uno de los peo-res eptetos que los comunistas tienen en su arsenal verbal contra los he-rejes: es lo que Engels llamaba un materialista mecnico.

    No tendra objeto que nos detuviramos en aquellos aspectos de lasopiniones de White que demuestran la falsedad de las insinuaciones de Opler.La cuestin de si el materialismo cultural es o no es una estrategia slidapara la investigacin cientfica-social no puede hacerse depender de si aque-110s que lo han adoptado saldran o no con bien de un interrogatorio delComit del Senado contra

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