El Desarrollo de La Teoria Antropol³gica - Caps 5 y 6 - Marvin Harris

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Spencerismo

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  • 5. SPENCERISMO

    Decir que las teoras de Herbert Spencer y de Charles Darwin eran un producto inevitable de una fase determinada de la historia de Occidente no equivale a negar la contribucin de los avances cientficos acumulativos al perfeccionamiento del evolucionismo biolgico y sociocultural. Las mismas fuerzas que hicieron que la atencin de Spencer y de Darwin se sintiera atrada por los temas del progreso, la raza, la lucha, fueron tambin las responsables del aumento que experimentaron la autoridad y el prestigio de la ciencia. El individualismo del laissez-faire guardaba una relacin directa y positiva con el desarrollo de la ciencia. El liberalismo econmico y poltico, en s mismo producto del avance tecnolgico y cientfico, ejerci un efecto inmensamente estimulante sobre todas las formas del estudio cientfico. Los adelantos tecnolgicos que resultaban de esos estudios eran esenciales para el mantenimiento del capitalismo. Aunque los dogmas teolgicos seguan siendo tiles para el control y la disciplina de las masas, una au-tntica cornucopia de milagros tecnolgicos oblig a las autoridades teolgicas a mantenerse a la defensiva. Hasta que, por fin, en 1859, Darwin dio la explicacin materialista del origen de las especies y destruy la autoridad de los telogos en el dominio de las ciencias de la vida.

    Cmo se explica que Darwin tuviera xito all donde Jean Baptiste Lamarck haba fracasado? Parece improbable

  • que la nica razn fuera la fase ms avanzada del capitalismo en la que Darwip tuvo la suerte de escribir. No debemos olvidar el hecho de que en el intervalo entre Lamarck y Darwin, bajo el estmulo de los continuos avances cientficos, de un modo callado se haba ido fortaleciendo considerablemente una visin laica del mundo. Aunque en parte la contrarrevolucin poltica la oblig a pasar a la clan-destinidad, escondida aguardaba la primera oportunidad posible para salir a la luz y continuar la tarea que Galileo haba comenzado. La aficin de J. C. Nott y de G. R. Gliddon a despellejar clrigos es un indicio de lo lejos que esa tendencia haba sido capaz de llegar en las ms adversas condiciones. Adems de esta erosin general de la autoridad teolgica, consecuencia del progreso cientfico, un enfrentamiento concreto entre la teologa y la ciencia en una cuestin de mayor importancia para la teora de la evolucin biolgica haba contribuido a despejarle el camino a Darwin. Esa cuestin era la de la edad de la Tierra. Y fue aqu donde estuvo la principal ventaja de Darwin sobre Lamarck. Porque Lamarck haba tenido que luchar contra los telogos no slo en la cuestin de la evolucin orgnica, sino tambin en la cuestin de la evolucin geolgica. Conviene, pues, que nos demoremos un momento para tratar de este nuevo conocimiento de la historia de la Tierra.

    I. LA GEOLOGIA MUESTRA EL CAMINO

  • Durante la mayor parte del siglo xviii la incipiente

    disciplina geolgica languideci bajo la tutela de la autoridad de la Biblia. Excepto por las modificaciones que habla introducido el diluvio, se consideraba que la Tierra haba preservado la forma que recibi al comienzo de los tiempos. Una gran parte del esfuerzo de los estudiosos se consagr a probar que el Gnesis y los estratos de la Tierra contaban una misma historia. Los depsitos alpinos con restos de vida marina se celebraban como confirmacin de la presencia en otros tiempos de aguas lo bastante profundas como para sumergir las ms altas cumbres. Los fsiles de animales extintos no planteaban problema: simplemente probaban que no todas las criaturas antediluvianas haban conseguido refugiarse en el arca de No.

    Cuando la historia de la Tierra empez a ser estudiada desde

    un punto de vista geolgico, se supuso simplemente que el diluvio universal tenia que haber producido cambios ingentes y que habra sido un agente primario en la formacin de la superficie actual del globo. Su existencia daba prueba de que Dios regia el mundo adems de haberlo creado [GILLISPIE, 1951, p. 42].

    Entre los gelogos, Theory of the Earth (1788), de James

    Hutton, el fundador de la llamada escuela vulcanista, represent la primera refutacin consecuente de este punto de vista. Las teoras de Hutton rechazaban la explicacin que de los estratos de la Tierra daba la escuela neptunista. Esta

  • ltima estaba representada en Gran Bretaa por Robert Jameson, a su vez discpulo del fundador del neptunismo, Gottlieb Werner, profesor de mineraloga en Friburgo de Sajonia. Inspirndose en la narracin bblica, Werner y Jameson sostenan que todas las rocas de la Tierra se haban precipitado de una solucin marina en varios estadios bien definidos que correspondan a los estadios de la creacin y que desde entonces haban ocupado su lugar fijo en los correspondientes estratos geolgicos. Hutton, por su parte, eludi por completo el tema de la creacin e intent interpretar los rasgos geomorfolgicos en funcin de los efectos acumulativos de los procesos naturales fsico-qumicos, tales como el calor, la presin y las varias formas de accin de la intemperie. En lo tocante a la edad de la Tierra, las implicaciones de esta interpretacin de Hutton resultaban herticas, ya que lo que hasta entonces se habla atribuido a la accin de cataclismos instantneos pasaba a presentarse como el efecto paciente de fuerzas relativamente pequeas que actuaban a lo largo de dilatados perodos de tiempo.

    II. PRECEDENTES EN EL SIGLO XVIII

    Es interesante sealar que las ideas de Hutton tuvieron

    un precedente en el siglo xviii en una serie de hiptesis ms osadas, aunque geolgicamente menos documentadas.

  • Georges Buffon, inspirndose en Gottfried Leibniz, haba realizado incluso una serie de experimentos con bolas de hierro calientes en un intento de fechar el origen de la Tierra. Partiendo de la suposicin de que originariamente la Tierra haba sido una masa fundida, Buffon trat de calcular el tiempo que habra necesitado para enfriarse hasta su temperatura actual. En Epocas de la naturaleza lleg a la conclusin de que haban transcurrido como mnimo setenta y cinco mil aos, pero por respeto a la narracin bblica se abstuvo deliberadamente de dar las fechas mximas, Immanuel Kant propuso una hiptesis ms audaz. En su Historia natural universal y teora de los cielos postulaba un universo infinito en el que transcurren millones y miles de millones de siglos durante los cuales se crean siempre nuevos mundos y sistemas de mundos (KANT, citado en HABER, 1959, p. 153). Hubo an muchos ms tanteos de tipo parecido, especialmente entre los filsofos como d'Holbach y Diderot, hasta el extremo de que Haber ve en los neptunistas discpulos de Werner una reaccin contra las tendencias antimosaicas de mediados del xviii. Pero para el tiempo en que Lamarck escribi su Hidrogeologa (1802) ya no se sostena ninguna alternativa seria frente a la cronologa corta. La hiptesis de Lamarck de que la Tierra tena varios miles de millones de aos de existencia fue recibida todava con ms desprecio que su idea de que los hombres descen-dan de los peces. El propio Lamarck consideraba que el principal obstculo que se opona a la aceptacin de su idea de una evolucin orgnica era la resistencia con que

  • tropezaba la cronologa larga. Y ello le haca desesperar de llegar a convencer a sus contemporneos de los errores del empirismo de Werner con su adhesin servil a la narracin mosaica:

    Estas consideraciones, ya lo s, no se han expuesto nunca en ningn otro lugar que en mi Hidrogeologa, y al no haber obtenido el serio examen que creo que merecen, incluso a las ms ilustradas personas por fuerza tienen que parecerles extraordinarias.

    Efectivamente, el hombre que juzga la magnitud de la duracin slo en relacin consigo mismo y no con la naturaleza, indudablemente no encontrar nunca en la realidad las lentas mutaciones que acabo de exponer y, en consecuencia, creer necesario rechazar sin ms examen mi opinin sobre estos grandes temas [LAMARCK, citado en HABER, 1959, p. 179],

    Los defensores de la cronologa bblica siguieron conservando su ascendiente durante las dos primeras dcadas del siglo xix. Al acumularse las pruebas de la existencia no de un diluvio, sino de docenas de ellos, Georges Cuvier (1811) y William Buckland (1823) recurrieron a la doctrina del catastrofismo, con su serie de destrucciones milagrosas y de creaciones, a fin de salvar la historia bblica. Slo a partir de 1820, la exigencia de los vulcanistas de una ampliacin de la cronologa comenz a ser considerada respetable por los gelogos, Pero incluso entonces la geologa continu mantenindose en una postura extremadamente conservadora ante la versin

  • mosaica del origen del hombre: Las principales posiciones de la historia natural

    providendalista seguan estando seguras [...] Nadie negaba la importancia del diluvio ni sus ntimas conexiones con la historia de la especie humana. Nadie habla impugnado la fecha redente de la creacin del hombre. De la mutabilidad de otras especies se hablaba rara vez o nunca, y el creador segua siendo el responsable inmediato de la aparicin de nuevas formas de vida Casi todo el mundo aceptaba implcitamente [...] la distincin, entre las causas del orden, de las presentes y otras primitivas ms poderosas que stas [GILLISPIE, 1951, pgina 96].

    III. LA CONTRIBUCION DE CHARLES LYELL

    La crisis, sacada a la luz con la publicacin de los

    Principies of geology, de Charles Lyell, no se produjo hasta 1830. Basando la suya en la obra de Hutton, Lyell insisti en que los procesos observables en el presente bastaban para explicar todos los fenmenos geomorfolgicos. Fue este actualismo sin reservas de Lyell, con la consiguiente ampliacin de la cronologa, lo que movi a Darwin a abandonar su postura moderada de respeto a la autoridad de las Escrituras y a convertirse en un cientfico resueltamente independiente.

  • El libro de Lyell acompa a Darwin en su viaje del B